Hasta Berlín se extienden protestas a favor de Aysén: “Aysén, escucha, tu lucha es nuestra lucha”

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

El sábado 17 de marzo del 2012 se había convocado a manifestaciones delante de embajadas y consulados chilenos alrededor de todo el mundo, para exigir que se cumpla la promesa del voto en el extranjero. Cuando el reloj marcaba las tres de la tarde, unas cien personas se dieron cita delante de la embajada de Chile en Berlín. Se trataba mayormente de chilenas y chilenos radicados en la capital alemana (los así llamados berlines), aunque incluso se unieron algunos compatriotas llegados desde ciudades como Cottbus, Rostock y Hamburgo. Familias completas, patiperros de paso así como también amigas y amigos alemanes, europeos y latinos, que solidarizan con nuestro país, se hicieron presentes en la que resultó ser una de las primeras tardes primaverales del año en Alemania. Como ya es tradición durante los días de protesta por estos lares, la bandera que suele verse en el edificio de la representación chilena, brilló por su ausencia. Parece ser que la tricolor siempre flamea en la lavadora cuando los berlines se reúnen para manifestarse en la Mohrenstraße 42. Quién sabe, será casualidad – la vida está llena de casualidades, dicen… Al fin y al cabo no importó realmente, porque aunque el mástil en las alturas permaneció desnudo, en la calle varios de los asistentes portaban sus propias banderas, tanto la chilena como también la Wenufoye («Canelo del cielo»), del pueblo mapuche.

Tras concentrarse durante una hora delante de la embajada y siendo escoltados por efectivos de la policía, la columna de manifestantes comenzó a marchar por cerca de cuarenta minutos por pleno centro de la metrópolis germana hasta llegar a la emblemática Puerta de Brandenburgo. Conseguir los permisos correspondientes nunca ha implicado un problema para los chilenos asentados en Berlín. En el trayecto se desplegaron pancartas y lienzos en los que, entre otros, se detallaron los once puntos del pliego petitorio aysenino, ya que las noticias en Alemania sobre el acontecer en la onceava región han sido prácticamente nulas. No sólo a través de escritos sino también a viva voz y tanto en alemán como en español, acompañados de megáfonos, cacerolas y silbatos, se informó sobre el uso desmedido de violencia y la aplicación de leyes excepcionales. Asímismo se hizo sentir el repudio al sistema binominal y en general al sistema legado por la dictadura cívico-militar, reafirmando la necesidad de una nueva Constitución, de una educación pública, gratuita y de calidad y de un Chile más justo y democrático. Ya en la Puerta de Brandenburgo, algunos músicos chilenos presentes sacaron sus guitarras y así fue como se finalizó la jornada entotando canciones de Violeta Parra y Víctor Jara.

Muchos de los chilenos que por distintos motivos vivimos fuera seguimos estando muy al tanto de los vaivenes de nuestra tierra y es por eso que no sólo hemos seguido sino que vibrado con el acontecer del país. Durante el 2011 la causa de los estudiantes nos llenó de orgullo y alegría. Es esperanzador ver cómo el pueblo chileno va dejando atrás la trágica fragmentación de su tejido social, para ir constituyendo y construyendo paso a paso un movimiento y una sociedad civil organizada. Miles de kilómetros hacia el norte, del otro lado del «Gran Charco», los que estamos en Berlín sentimos tristeza y rabia al ver que a estas alturas la respuesta por parte de la oficialidad ante cualquier atisbo de acción o voluntad colectiva, siga siendo represión, censura, hostigamiento y tortura, como ha sido costumbre durante nuestra infame historia democrática. La violencia desplegada en el transcurso del último mes especialmente, aunque no sólo, en la patagonia chilena, remite más bien a tiempos de dictadura (perdón: del régimen) militar, que a lo que comúnmente se entiende bajo el término «democracia». Al igual que en los setenta y ochenta de Pinochet, el discurso del gobierno de Piñera gira en torno al orden, la paz y el progreso – y, continuando con las similitudes, en su nombre se dispara a mansalva, se terroriza a parte de la población y se atenta contra la libertad de reunión y de expresión, por nombrar sólo algunos de los derechos violados sistemáticamente.

Causa impotencia estar lejos en estos momentos: no poder ser partícipes directos de los cambios que se están gestando, no poder estar en Chile para ver cómo nuestra gente va creciendo y empoderándose… no poder aportar más. Queremos, por lo mismo, al menos hacerles llegar nuestros saludos solidarios a quienes se atreven a ser críticos en un contexto hostil y nuestro apoyo incondicional a quienes creen en un mañana mejor y luchan por él. Fuerza y perseverancia, éso es lo que humildemente pretendemos hacer llegar a nuestros compatriotas por medio de nuestra protesta. Chileno, amigo: Berlín está contigo.

 

Créditos foto: Pablo Ocqueteau

El Ciudadano

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