Historia de vida: Escándalo.- Por Graciela Azcarate

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Escándalo, es un escándalo
escándalo, es un escándalo

 

Siempre la misma rutina
nos vemos por las esquinas
evitando el qué dirán
Escondidos de la luna
no se puede continuar

No me importa que murmuren
y que mi nombre censuren
por todita la ciudad
ahora no hay quien me detenga
aunque no pare la lengua
de la alta sociedad



La autora cree haber demostrado que en aquellas naciones en donde hubo una oposición decidida a la deportación, los nazis carecieron de la convicción necesaria para doblegarla, comportamiento que la llevó a concluir que el ideal de "dureza" de los nazis no era más que un mito dirigido al autoengaño, que ocultaba el cruel deseo de sumirse en un estado de conformidad a cualquier precio.”

Daniel Rafecas






Escándalo, es un escándalo, escándalo, es un escándalo…Si, lo canto mientras meneo el cuerpo al compas de ese video que interpretan Rafael y Travolta en esa canción memorable que es aplicable a todos los directores de prensa que en este país se escandalizan de un beso entre hombres y le dedican la primera plana.

 

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Porque el escándalo en este país no es que se bese una pareja gay. No, no y no. El escándalo, lo obsceno no está en que una pareja de homosexuales se bese a la salida de un registro civil, recién casados en un hotel del este de Republica Dominicana.No señor. El escándalo y lo obsceno es que la prensa en su casi totalidad y salvo honrosas excepciones distraiga a la población con el cuento de los gay, con la pornografía de los narco traficantes y sus prostitutas de lujo y las medidas disimuladas del Ministerio Publico para distraer la atención de los verdaderos ladrones, o el relato de las torturas y sevicias de Trujillo hasta el hartazgo, o se inventen un museo y un muñeco robotizado de un héroe de la patria y lo usen para distracción de este pobre pueblo en ayuda de Trujillo, de Balaguer y ahora del régimen insaciable del PLD y de Leonel Fernández.

Ese es el escándalo que el director del periódico debería denunciar en sus páginas de portada.

El escándalo es el cólera diseminado en las cuencas de los ríos no porque cruzaron la frontera los desdichados haitianos sino porque hace años esas cuencas de los ríos de La Isabela y del Ozama son el desaguadero de la inmundicia que no se entuba en desagües y tratamiento de aguas negra.

El escándalo es que después de diez años de latrocinio y corrupción amparados en la figura de Juan Bosch nos inpongan una nueva reforma contributiva, nos aumenten el 8% el servicio de la luz, aumenten la gasolina por milésima vez con la excusa, escandalosa y cínica, de que con ese dinero van a pagar el 4% de la educación.

Escándalo es que cuenten tonterías, autoengaños y mentiras e insistan queriéndonos convencer de que no conceptualizamos.

No necesitan ningún monigote articulado. Aquí todos los burócratas del gobierno, “la elite de carnaval” y su director general émulo del francés del FMI son los ventrílocuos de una escandalosa mafia enriquecida con el escándalo de la pobreza e inequidad de nueve millones de desdichados. Que no tienen voz.

Ese es el escándalo. El escándalo es la alerta roja en cinco de las diecinueve provincias alertadas, de las treintaidos que tiene el país, anegado, entre el lodo y las heces fecales porque no hay desagües apropiados, ni agua potable, con una mayoría silente muriéndose infectados de cólera.

Escándalo es la falta de agua potable y “el cólera que ya afecta drásticamente al país, esos son los dos escandalosos males que azotarán el país y causarán daños irreparables a la republica. Y este es apenas el comienzo” dice un periodista que se respeta y denuncia en la red social.

Escándalo es el nuevo paquete fiscal, los senadores, los diputados, apoltronados en sus escandalosos sueldos, gastos de representación, exoneración de carros, escándalo son las pensiones indebidas que no aportan nada al fisco, incluyendo las pensiones vitalicias de los senadores y diputados. Escándalo son lossueldos faraónicos de todos los altos funcionarios públicos. Escándalo sonlos gastos del Despacho la Primera Dama que solamente en el año 2010 se tragólos presupuestos de varios ministerios sin que nadie la audite o controle. Escándalo son todos los políticos, de los tres partidos y todo el dinero robado y usufructuado por ellos y por sus seguidores incluidas sus residencias en la capital, las de fin de semana y las veraniegas.

Acabo de leer el blog Atea y Sublevada de Ivonne Leites y el de William Jerez. Después busque una extraordinaria biografía de Hannah Arendt, prendí la laptop no para escribir la historia de vida que siempre envío al mediodía, sino para buscar el video de John Travolta y Rafael cantando y bailando un Escándalo de cuarenta años atrás.

Después, guardé la Historia de vida que ya estaba escrita y evoqué a Hannah Arendt, la banalidad del mal, como ella calificó la mediocridad de los pueblos y sus burocracias, la larga biografía sobre ella, la hipocresía de los que dicen que estaban “obligados a lo abyecto” y “la obediencia debida” de tan triste recordación en la Argentina de 1976 a 1983.

Allí como en tantos otros lugares y sociedades del mundo todos sabían todo, miraron para otro lado y se hicieron los desentendidos. Y es terrible porque tiene una escandalosa actualidad lo que pasó en la Alemania de 1933 a 1945, en la triste realidad de Argentina, hoy día, donde montados en los 30.000 muertos Nestor Kirchner el ex presidente muerto, uso los derechos humanos para capturar clientes, votos y conciencias cautivas de un chequecito de Solidaridad, politizó a las madres, inventó una Fundación para “Sueños compartidos” les dio dinero sin medida, las compró a cambio de votos. Las corrompió y ahora ha estallado un escándalo mayúsculo donde un hombre que hace treinta años junto a su hermano mató a los padres, salió de prisión, consiguió la protección de Hebe Bonafini y resulta que a nombre de un proyecto para construir viviendas humildes ha distraído trescientos millones de dólares para provecho de el y de unos pocos testaferros a nombre de treinta mil muertos y desaparecidos.

Allá no tienen un monigote articulado pero si tienen un museo de los desaparecidos. Ese es el escándalo de nuestras elites, de nuestros burócratas, de nosotros mismos si nos callamos.

Ralph Waldo Emerson escribió: “Uno de los secretos del mundo es que todo subsiste y nada muere; las cosas solo se pierden de vista y después reaparecen…Nada está muerto. Los hombres se fingen muertos y simulan velorios y tristes funerales, mientras miran por la ventana, sanos y salvos, en su nuevo disfraz. Nuevo y desconocido”

Aquí pasa lo mismo. Nada está muerto. Es como si la escandalosa historia de Trujillo, no la de sus treinta un años de tiranía sino la de los cincuenta años posteriores a su muerte estuvieran justificados banalmente, en esa obediencia debida de sus descendientes, de sus beneficiarios, de sus cómplices, de los que omitieron y silenciaron, hasta de los que dicen que la sufrieron y se han beneficiado de la compra de conciencias con negocios, cargos diplomáticos y prebendas.

portada libro1En 1963, Hannah Arendt publicó un libro donde relató su viaje a Israel y la cobertura que dio como periodista al juicio seguido a Eichmann. El juicio se llevó a cabo en 1961 en Jerusalén contra el ex teniente coronel de las S.S., Adolf Eichmann.
Había sido secuestrado en un barrio pobre de Buenos Aires por el Mosad, lo llevaron a Israel y fue juzgado y ahorcado sumariamente acusado de crímenes de lesa humanidad. Ella escribió un controvertido libro titulado “Eichman en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal”.

Digo controvertido porque en la biografía que tengo en mi casa, ese libro le trajo sinsabores, ataques y diatribas, incluso ataques provenientes de los propios judíos. Ella misma era un a judía, encerrada en el campo de concentración de Gurs, que era para presos políticos (ahí fueron a parar todos los republicanos y comunistas de la guerra civil española) que logró escapar y refugiarse en Estados Unidos. En ese estudio como ella lo llama aborda cuestiones ético-jurídicas universales.
Describe la enorme maquinaria burocrática que funcionó entre 1933 y 1945 al servicio del nazismo, en la cual se encajó, como un eslabón más, el propio Eichmann, y le dedicó un capítulo con su historia personal previa a su afiliación al partido nazi porque le interesó ese hombre oscuro, mediocre y sin importancia.

Relató con minucia los circuitos de poder que a partir de fines de 1939 llevaron a emplear ese formidable aparato institucional para aplicar la solución final del problema judío
Lo extraordinario de su análisis es que ella se pregunta y le pregunta a la sociedad, a la prensa, al Estado judío qué es lo que se juzga al llevar al estrado a Eichmann. Les pregunta si juzgan al nazismo, o a un hombre de carne y hueso. Ella elige al hombre de carne y hueso y les aclara que el acusado “
no es el monstruo sino uno más de entre tantos burócratas del nazismo, que a fuerza de eficiencia y ubicuidad pretendían escalar en la pirámide del poder estatal alemán. Un hombre ordinario, despreciado por muchos de sus colegas y jefes, inofensivo y hasta refractario al uso de la violencia en lo cotidiano, que mostró ser muy eficiente en las tareas que se le encomendaban, pero que pese a ello nunca pudo pasar de ser un obscuro Obersturmbannführer a cargo de una subsección, muy lejos de los centros de poder donde se decidía cuándo, quiénes y cómo y qué poblaciones enteras terminarían su existencia en los campos de exterminio del este europeo”.

Se preguntó si es válida la pena de muerte y sobre todo se preguntó si puede volver a ocurrir el holocausto. Y se contestó que sí, que puede volver a ocurrir. Y enunció el poderoso argumento de que “todo lo que pasó, para bien o para mal, a la humanidad en su historia, está condenado a ser el umbral del siguiente hito en su camino hacia su salvación o destrucción, según el caso. Y advierte con toda razón, que los arsenales con armas de destrucción masiva que algunos estados alimentan de modo incesante, pueden ser el preludio que indique que su diagnóstico es acertado”.

“Una cuestión de imprescindible tratamiento es la de la aparente imposibilidad de actuación de otro modo que a menudo se invocaba por parte de nazis acusados de delitos. Ella recordó con dureza, que en aquellos tiempos, todas las actuaciones estatales estaban respaldadas en leyes, decretos y reglamentos, cuando no en la propia palabra del Führer, considerada ley suprema inclusive por prestigiosos constitucionalistas. Se daba la paradoja de que actos aberrantes y constitutivos de genocidio y de violaciones a los derechos humanos básicos, formaron parte entre 1933 y 1945 del ordenamiento jurídico del Estado. Lo criminal desde el punto de vista axiológico externo se convirtió en lo legal desde el punto de vista normativo interno. En palabras de la autora, estábamos en presencia de un Estado Criminal. Y precisamente, dentro de las reglas jurídicas de ese Estado Criminal, desobedecer una orden se convertía en un delito, en una violación a la norma estatal, aunque la norma dijese "debes participar en la matanza de judíos". Ello, sumado al poderoso efecto que produce el ejercicio burocrático del poder estatal -por el cual hasta lo abyecto es convertido en algo rutinario y desapasionado, banal, otro tema central de la obra en estudio-, explica, en el análisis de Arendt, la escasísima emergencia de héroes provenientes desde las propias entrañas del nazismo. Antígona fue sofocada desde la raíz por el cerrado sistema social que engendró el totalitarismo nazi, sofocamiento en el cual -según Arendt- tuvo un papel importantísimo la manipulación constante de los circuitos de comunicación social a través de una implacable e incesante propaganda favorable al régimen y denigratoria de los enemigos externos e internos “.
Hasta desmenuzó el papel cumplido por los Consejos Judíos con los que solía entenderse Eichmann y que allanaron el camino para que la maquinaria de exterminio nazi funcionara a pleno.

Puso la lupa sobre su actuación y emitió un juicio lapidario: casi todos ellos traspasaron el límite entre "ayudar a huir" y "colaborar en la deportación" de sus representados, sin que la excusa del mal menor pueda ser admisible, dado que la raquítica cifra de sobrevivientes cancela dicha alegación. Para peor, la autora cree haber demostrado que en aquellas naciones en donde hubo una oposición decidida a la deportación, los nazis carecieron de la convicción necesaria para doblegarla, comportamiento que la llevó a concluir que el ideal de "dureza" de los nazis no era más que un mito dirigido al autoengaño, que ocultaba el cruel deseo de sumirse en un estado de conformidad a cualquier precio”.

Una se pregunta como Hannah Arendt si todo lo que pasó, es el umbral o el camino hacia la salvación o la destrucción, si no estamos en el preludio de otro holocausto o acaso sea que ahora en el mundo nos esté pasando eso que escribió el poeta norteamericano de lo trascendental. Eso de que todo subsiste y nada muere, que reaparecen las cosas, la vida, y las personas. Que reaparecen con nuevo disfraz y que acaso eso sea lo más escandaloso.



 

 

 Fuentes:  

Daniel Rafecas Eichmann en Jerusalén. Un estudio acerca de la banalidad del mal

William Jerez: www.dominicanissues.com,  Opinion               www.wjerez.blogspot.com

http://ateaysublevada.over-blog.es/article-eichmann-en-jerusalen-un-estudio-acerca-de-la-banalidad-del-mal-75726433.html

Video de Rafael: Es un escándalo

http://www.youtube.com/watch?v=EDNepPvmeN4

Travolta baila Escándalo

http://www.youtube.com/watch?v=_hfhyrC6soU&feature=related

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silvia 06/09/2011 17:40



excelente articulo que llama a la reflexion y a la preocupaciòn, no estamos lejos de repetir la historia