Homo Antecessor: la dieta hace 1.2 millones de años en Atapuerca

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) aseguran que las tortugas formaban parte del dieta de los primeros pobladores en Europa hace alrededor de 1,2 millones de años. El estudio, publicado en ‘Journal of Human Evolution‘, se basa en el análisis de 75 restos fósiles de tortugas encontrados en la Sima del elefante en Atapuerca (Burgos).

Los científicos se han centrado principalmente en la investigación de los grandes animales, a pesar de la existencia de restos de fauna pequeña como pájaros, roedores, ranas o tortugas. El estudio ha comprado que una dieta variada y generalista fue la clave para el éxito de las primeras ocupaciones humanas en Europa. Así lo recoge la investigación que publica el ‘Journal of Human Evolution’ y que dirige la científica del IPHES Ruth Blasco.

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Exposición de Atapuerca en la Casa de las Ciencias de Logroño

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Ruth Blasco, Graduate in History by the Valencian University and Master in Quaternary Archaeology and Human Evolution from the Rovira Virgili University in Tarragona. Currently, she is finishing her PhD in Tarragona University, and forms part of the IPHES. She belongs to different research projects related with hominid behavior in the Middle Pleistocene. She is also part of the research teams of Bolomor Cave,  Atapuerca and Coves del Toll-Teixoneres. She has published many articles related to zooarchaeology and Taphonomy in national and international journals, which include experimentation and its archaeological application, till documentation and interpretation of subsistence strategies of human groups of the Pleistocene. hominidcarnivoreinteractions.wordpress.com/…/

 

Fragmento de caparazón de tortuga con marcas de corte.|IPHES

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El hombre de Atapuerca comía carne humana con frutos del bosque

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Los ‘Homo antecessor’ también consumían tortugas

NUÑO DOMÍNGUEZ MADRID 10/08/2011

Excavaciones en la Sima del Elefante, en Atapuerca. IPHES

Nuevos hallazgos en la sierra de Atapuerca acaban de aclarar lo poco ortodoxa que, desde los estándares actuales, era la dieta de los primeros humanos que poblaron Europa. Los expertos que dirigen las excavaciones en esta sierra de Burgos ya sabían que el Homo antecessor, que vivió hace 1,2 millones de años, era caníbal. Lo que acaban de averiguar es que cuando consumía carne humana la acompañaba con el fruto del almez (Celtis australis), una baya de sabor dulce. “Hay siempre una acumulación de estas frutas donde hay huesos humanos consumidos”, explicó ayer a este diario Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca. En un entorno hostil y sin fuego (aún no hay pruebas de que hiciera hogueras) el antecessor comía “cualquier animal que estuviera a su alcance, incluyendo carroña”, apuntó Carbonell.

Cazadores humanos llegados de Asia trajeron la “cultura del bisonte”

Un nuevo hallazgo en la Sima del Elefante, el lugar de Atapuerca donde se han desenterrado los fósiles de antecessor más antiguos, acaba de añadir más detalles de la dieta carnívora de este homínido, el primero que colonizó Europa. Se trata de tortugas mediterráneas (Testudo hermanni) cuyas conchas aún conservan en su cara interna las marcas de los cuchillos de piedra. “Estas marcas son el resultado de la extracción de las vísceras para el consumo humano”, explicó ayer Ruth Blasco, autora principal de un estudio publicado en Journal of Human Evolution. Hasta ahora se habían hallado restos de roedores, pájaros o ranas junto a fósiles del antecessor. “La presencia de fauna pequeña a menudo se ha interpretado como el resultado de acumulaciones de origen natural o producto de intrusiones de carnívoros y aves rapaces en las cuevas”, explicó Blasco, investigadora del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social. “Aunque estos casos existen, en la Sima del Elefante hemos podido identificar a los grupos humanos como los responsables directos de la presencia de algunos de estos pequeños animales”, resaltó la investigadora.

Los restos de antropofagia aparecen junto a bayas de almez

El estudio liderado por Blasco presenta las pruebas de consumo de tortugas más antiguas de Europa. Sólo en África se han hallado restos similares. Blasco y el resto de su equipo creen que la “dieta generalista” de esta especie pudo favorecer su expansión por Europa. En épocas posteriores, el consumo de tortugas se expandió por el continente, de lo que dan fe restos de la misma Atapuerca, así como otros yacimientos en España, Francia e Italia.

Bisontes

La excavaciones de este año también han permitido completar el estudio de un campamento de cazadores de bisontes único en el mundo, según Carbonell. Se trata de un asentamiento de Homo heidelbergensis de hace unos 400.000 años que exclusivamente cazaban esta especie de bóvido. En el resto de campamentos de caza de Atapuerca, los restos de estos animales con marcas de haber sido consumidos por humanos se encuentran junto a otros similares de caballos, ciervos y otras especies.

La dieta generalista ayudó a la expansión por Europa

El hallazgo representa lo que Carbonell denomina “cultura del bisonte”, traída a Atapuerca por poblaciones de cazadores estacionales desde Asia, donde el bisonte era la base de la dieta.

http://www.publico.es/ciencias/390842/el-hombre-de-atapuerca-comia-carne-humana-con-frutos-del-bosque

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 Los expertos que dirigen las excavaciones en esta sierra de Burgos saben que el Homo antecessor, que vivió hace 1,2 millones de años, era caníbal. Lo que acaban de averiguar es que cuando consumía carne humana la acompañaba con el fruto del almez (Celtis australis, European Hackberry en inglés), una baya de sabor dulce. “Hay siempre una acumulación de estas frutas donde hay huesos humanos consumidos”, explicó en agosto de 2011, Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca.

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Tortugas en el menú de los primeros europeos

Enrique del Rio / ABC

Según el estudio de 75 fósiles de hace más de un millón de años

9 ago 2011 – Las tortugas formaban parte del menú de las poblaciones humanas de hacealrededor de 1,2 millones de años, según lo revela el análisis de 75 restos fósiles encontrados en la Sima del Elefante, en Atapuerca (Burgos).

Así lo afirma Ruth Blasco, investigadora del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social, en un artículo publicado en el «Journal of Human Evolution».

Según esta experta, este hecho demuestra la presencia de una dieta cárnica generalista que podría haber favorecido la expansión de los primeros europeos.Los datos relacionados con el estudio de la dieta cárnica de hace más de 1,2 millones de años son escasos, ya que existen pocos yacimientos de esta cronología. Sin embargo, los restos de fauna pequeña, como pájaros, roedores, ranas o tortugas, son frecuentes en los yacimientos de este periodo.

«Su presencia a menudo se ha interpretado como el resultado de acumulaciones de origen natural o producto de intrusiones de carnívoros y aves rapaces en las cuevas. Aunque estos casos existen, en la Sima del Elefante hemos podido identificar a los grupos humanos como los responsables directos de la presencia de algunos de estos pequeños animales», señala Blasco.

Restos fósiles de tortuga

Esta afirmación se basa en el estudio de los restos fósiles de tortuga encontrados en diferentes niveles de la Sima del Elefante. En este yacimiento se han podido documentar restos de la especie «testudo hermanni» (tortuga mediterránea de tierra) y de un galápago (“emys orbicularis”). Aunque el uso de tortugas con una finalidad nutricional en la Sima del Elefante parece ser esporádico, los investigadores han observado que, al menos, se repite en dos niveles diferentes de la secuencia estratigráfica. “Esto indica que estos animales entraban dentro del espectro de recursos potenciales de los homínidos de la Sierra de Atapuerca y que formaban parte de la dieta humana desde momentos muy antiguos”, concluye Blasco.

Fragmento de caparazón de tortuga con marcas de corte.|IPHES

Rosa M. Tristán / El Mundo

Los primeros humanos que habitaron en Europa, en concreto en la Sierra de Atapuerca (Burgos) habían incorporado las pequeñas tortugas a su menú hace ya cerca de 1,2 millones de años. Los restos de aquellos banquetes, en los que también había carne de cérvidos y bóvidos, han sido localizados en el yacimiento de la Sima del Elefante, en las últimas campañas.

Los paleontólogos que trabajan en este enclave, dentro de la Trinchera del Ferrocarril, a lo largo de los años han encontrados un total de 75 restos fósiles de quelonios. Estaban en casi todos los niveles excavados, desde los más modernos a los más antiguos, pero sólo en dos (el t14 y el T11), hace más de un millón de años, los fósiles tenían arañazos que indican que fueron manipulados con utensilios de piedra, las llamadas marcas de corte, como publican en la revista ‘Journal of Human Evolution’

Ruth Blasco, investigadora del IPHES (Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social), firmante principal de este trabajo, recuerda que en la Sima del Elefante han aparecido los fósiles de humanos más antiguos hallados en el continente, cuya especie aún está por determinar.

“Hasta ahora los análisis se habían centrando en animales grandes, como ciervos y caballos, como presas de los homínidos primitivos, pero también cazaban animales más pequeños. Lo que pasa es que si cazaban un conejo, no necesitaban cortar la carne y no dejaban marcas, por lo que es más difícil probar su consumo”, explica Blasco a ELMUNDO.es

De hecho, en los yacimientos de estas cronologías los restos de fauna pequeña, como pájaros, roedores, ranas o tortugas, son frecuentes, aunque se han atribuido a acumulaciones naturales o a que habían sido dejados por otros carnívoros o aves rapaces dentro de las cuevas.

Sin embargo, al estudiar en el laboratorio los restos de caparazones encontraronunas señales que indica que habían rebañado o rascado la carne y las vísceras de estos animales, por otro lado muy fáciles de capturar, para su consumo. También había restos consumidos de un conejo y un pájaro.

Los restos de tortuga, según ha podido determinar el Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA) pertenecen a la especie ‘Testudo hermanni’ (tortuga mediterránea de tierra) y un galápago (‘Emys orbicularis’). Ocho de los fósiles de ‘T. hermanni‘, con más de un millón de años, tienen marcas de manipulación humana en la cara interna del caparazón. Eran animales que no pesaban más de 200 gramos y medían entre 15 y 20 centímetros, pero que ayudaban al aporte proteínico tan importante para el cerebro.

Novedad en la dieta europea

En Europa el consumo de tortugas no se ha identificado en ningún otro yacimiento del Pleistoceno Inferior. Si que se conocen casos similares, de la misma época, en África. En concreto en los yacimientos del este del lago Turkana (Kenia), donde se documentó también el consumo de cocodrilos y otros recursos acuáticos.

Más recientemente, si se ha localizado el consumo en otros lugares. En Europa,en la cueva de Bolomor (en Valencia), donde en un nivel de hace 120.000 años se encontraron restos de tortuga con marcas y quemados, lo que indica que los neandertales que las cogieron, las asaron antes de comerlas.

En otros muchos lugares si se han encontrado fósiles de quelonios del Pleistoceno Inferior (hace entre 2,5 y 780.000 años, pero sin marcas. Es el caso de la Gran Dolina (TD-6), también en Atapuerca; Vallparadís (Terrassa), Fuente Nueva 3 y Barranco León (en Orce, Granada), Pirro Nord (Foggia, Italia), Grotte du Vallonet (Alpes-Maritimes, Francia) y Lézignan-le-Cèbe (Hérault, Francia).

Dada la pequeña cantidad de fósiles recuperados en la Sima, no parece que comer tortuga fuera muy habitual entre aquellos humanos primitivos, aunque Ruth Blasco destaca que su presencia se repite en dos niveles, de dos ocuapciones diferentes. “Eran animales que estaban dentro de los recursos potenciales de los homínidos de Atapuerca y que formaban parte de la dieta humana desde momentos muy antiguos”, señala.

http://terraeantiqvae.com/group/prehistoria/forum/topics/los-habitantes-de-atapuerca-com-an-tortugas?

Les tortugues, presents al menú dels primers europeus que van habitar Atapuerca al voltant de fa 1,2 milions d’anys

9 Ago, 2011 – publicat per blocs.tinet.cat/lt/blog/el-bloc-de-les-activi…

Una dieta variada i generalista, clau per l’èxit de les primeres ocupacions humanes a Europa 

L’estudi es basa en l’anàlisi de 75 restes fòssils trobades a la Sima del Elefante i ara es publica al Journal of Human Evolution 

Les tortugues formaven part del menú de les primeres poblacions humanes al voltant de fa 1,2 milions d’anys, quan van començar a habitar la Sima del Elefante, a Atapuerca (Burgos), just en el jaciment on s’han documentat les restes humanes més antigues d’Europa. Així es recull en un article que acaba de publicar el Journal of Human Evolution, amb Ruth Blasco, investigadora de l’IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), com a signant principal. Aquest fet demostra la presència d’una dieta càrnica generalista que podria haver afavorit l’expansió dels primers europeus. 

 

En aquestes imatges captades al microscopi es poden observar les marques de tall que contenen les restes fòssils de les closques de tortuga i que avalen el consum humà de la carn d’aquests animals – IPHES

Les dades relacionades amb l’estudi de la dieta càrnica de fa més d’1,2 milions d’anys són escadusseres perquè hi ha pocs jaciments d’aquestes cronologies i, a més, les recerques sempre s’han centrat principalment en els grans animals. No obstant, les restes de fauna petita, com ara ocells, rosegadors, granotes o tortugues, són freqüents als jaciments d’aquest període. “La seva presència –explica Ruth Blasco- sovint s’ha interpretat com el resultat d’acumulacions d’origen natural o el producte d’intrusions de carnívors i aus rapinyaires a les coves. Tot i que aquests casos existeixen, a la Sima del Elefante hem pogut  identificat als grups humans com els responsables directes de la presència d’alguns d’aquests petits animals”. 

 

Diverses restes de tortugues trobades a la Sima del Elefante - IPHES

Aquesta afirmació es basa en l’estudi de 75 restes fòssils de tortuga trobats a diferents nivells de la Sima del Elefante. En aquest jaciment, l’Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA), del qual forma part l’IPHES, ha pogut documentar restes de l’espècie Testudo hermanni (tortuga mediterrània de terra) i un galàpat (Emys orbicularis). Del total d’aquest conjunt, 8 fòssils de Testudo hermanni presenten marques de tall a la cara interna de la closca: dues restes al nivell TE14c i sis al TE11, ambdós amb més d’un milió d’antiguitat”. Aquestes marques es produeixen com a resultat de l’extracció de les vísceres per al seu consum humà”, hi afegeix la investigadora de l’IPHES. 

 

Ruth Blasco, investigadora principal que signa l’article, excavant a Gran Dolina, a Atapuerca – Jordi Mestre / IPHES

Casos similars s’han identificat solament a l’Àfrica, concretament als jaciments de l’Est del llac Turkana, durant el mateix període. Amb cronologies posteriors, el consum humà de tortugues es documenta més freqüentment no sols a Europa, sinó també al Pròxim Orient i l’Àfrica. Al continent europeu, restes de tortugues pertanyents al Pleistocè inferior (fa entre 2,5 milions d’anys i 780.000 anys) se n’han recuperat a molts jaciments, com per exemple a Gran Dolina (TD-6), també a Atapuerca; Vallparadís (Terrassa, Barcelona), Fuente Nueva 3 i Barranco León (Cuenca Guadix-Baza, Granada), Pirro Nord (Foggia, Itàlia), Grotte du Vallonet (Alpes-Maritimes, França) i Lézignan-le-Cèbe (Hérault, França). “No obstant, indicis que relacionin aquests animals amb grups humans del període esmentat de la Sima del Eelefante no havien estat enregistrades a Europa fins ara”, puntualitza Ruth Blasco. “En aquest cas, aquest jaciment -prossegueix- representa una important excepció”. 

 

Excavacions a la Sima del Elefante aquest estiu – Jordi Mestre / IPHES

Encara que l’ús de tortugues amb una finalitat nutricional a la Sima del Elefante sembla ser esporàdic, l’equip ha observat que almenys es repeteix en dos nivells diferents de la seqüència estratigràfica. “Això indica que aquests animals entraven dins l’espectre de recursos potencials dels homínids de la Sierra de Atapuerca i que formaven part de la dieta humana des de moments molt antics”, assenyala Ruth Blasco. Aquesta evidencia, juntament amb les restes d’un conill i un ocell també menjats pels humans en altres nivells estratigràfics amb cronologies similars (TE9a i TE12) i les grans preses, suggereixen un comportament generalista pel que fa a la dieta càrnica, “cosa que podria haver estat una de les claus de l’èxit dels primers homínids que van colonitzar Europa ara fa més d’un milió d’anys”, remarca la investigadora de l’IPHES. 

Referència bibliogràfica 

Blasco, R. Blasco, R.; Blain, H.-A., Rosell J.; Díez. J.C.; Huguet, R.; Rodríguez, J.; Arsuaga, J.L.; María Bermúdez de Castro, J.M. and Carbonell, E. 2011. “Earliest evidence for human consumption of tortoises in the European Early Pleistocene from Sima del Elefante, Sierra de Atapuerca, Spain”. Journal of Human Evolution., doi:10.1016/j.jhevol.2011.06.002 

Los pobladores de Atapuerca comían tortugas

 

 


La Voz de Asturias
Los pobladores de Atapuerca comían tortugas, según un estudio español – hace 4 días

 

Investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) aseguran que las tortugas formaban parte del dieta de los primeros

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Un estudio certifica que los pobladores de Atapuerca comían tortugas

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corte en la cara interna de la cascara. Estas marcas se
noticias.terra.es/…/los-pobladores-de-atapuerca-comian-tortugas-segun-un-estudio-espanol.aspx
En caché
 

 

http://www.heraldo.es/uploads/imagenes/_YACIMIENTO_DE_ATAPUERCA_43cb28be.jpg

lunes 4 de abril de 2011

Hace 350.000 años se usaban en Atapuerca herramientas de hueso.

Los homínidos que vivieron en la Sierra de Atapuerca hace 350.000 años fabricaron herramientas de piedra, pero también de hueso, según se desprende de un artículo publicado en la prestigiosa revista Journal of Human Evolution titulado Bone as a technological raw material at the Gran Dolina site.

Esta industria fue encontrada en las excavaciones realizadas en los años 2000 y 2001 en el nivel TD-10 del yacimiento Gran Dolina. «La importancia de este hallazgo es que se trata de los indicios más antiguos de la utilización de herramientas fabricadas con huesos. Es normal encontrarnos con industria realizada en hueso con la llegada del Homo sapiens en el Paleolítico Superior pero no de tanta antigüedad», apuntó Rodrigo Alcalde, responsable de Didáctica del Museo de la Evolución Humana (MEH) y autor del artículo junto a Jordi Rusell, Ruth Blasco, Gerard CLampeny, Leticia Menéndez, Eudald Carbonell (Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social), Carlos Díez del Laboratorio de Prehistoria de la Universidad de Burgos, Juan Luis Arsuaga (Centro de Investigación (UCM-ISCIII) de Evolución y Comportamiento Humanos) y José María Bermúdez de Castro (Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana).

Además de encontrarse fragmentos de hueso que han sido retocados, se han hallado otros que han sido retocadores. «Los homínidos han cogido determinadas astillas de hueso y las han utilizado para retocar piedra. En lugar de utilizar piedra contra piedra, han usado un fragmento de hueso para golpear la piedra. En el hueso quedan unas pequeñas marcas, que se ven muy claras», añadió el investigador.

Según explicó Rodrigo Alcalde, los retocadores en hueso son muy comunes en yacimientos de neandertales, de 100.000 años en adelante, pero no en cronologías tan antiguas «Tenemos huesos cuyos bordes han sido transformados para crear un filo, que no sabemos para qué se usó, y otros huesos fueron utilizados como percutores o retocadores».

Los investigadores realizaron modelos experimentales en los laboratorios para estudiar las marcas. «Hemos golpeado el hueso para configurar los retoques y también hemos cogido huesos secos y frescos para comprobar cuál de los dos utilizaron los homínidos para retocar las piedras. Finalmente, hemos podido saber que fue con fragmentos de hueso fresco», añadió.

En opinión de Rodrigo Alonso, a partir de este descubrimiento se deberán estudiar de nuevo las marcas aparecidas en instrumentos encontrados en otros yacimientos para comprobar si se trata de un patrón más generalizado. «Igual se han achadado esas marcas a pisoteos de los animales sobre los huesos y no se les dio importancia. La idea es comprobar que el hueso fue utilizado como una materia prima para fabricar herramientas antes de lo que pensaba».

 

El yacimiento de Atapuerca Martinez y Marina Mosquera crearon la especie Homo antecesor (antecesor: …..  sorprendentemente, también se han identificado frutos de almez (Celtis) ….. pocos miles de años e hizo posible el poblamiento de Australia y Nueva Guinea.
www.korion.com.ar/archivos/atapuerca.pdf En caché Similares

 

D’esquerra a dreta, Ignació Martínez, María Martinón-Torres i Robert Sala integren la direcció científica del nou diari – Jordi Mestre/IPHES

 

Un pequeño grupo de homínidos duermen acurrucados en la Sierra de Atapuerca tras haber devorado la carroña que ha dejado  abandonada un oso de las cavernas tras su festín. Son nuestros abuelos en la aventura de la evolución y luego  buscarán un abrigo que les proteja del aire gélido que traspasa la piel y hiela los huesos. Varios miles de años antes, sus antepasados habían abandonado el continente africano y, más tarde, sus descendientes colonizarán la totalidad de Europa y Asia en un proceso que durará un millón años. Desde África vendrán nuevas oleadas humanas y la última de todas ellas se adueñará rápidamente del territorio. Estos nuevos viajeros poseen un lenguaje verbal y una tecnología que les permiten cazar en grupo y generar excedentes. Es su ventaja decisiva en la competencia por la supervivencia en un medio hostil.

 

Por cinabrio
cinabrio blog

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