Identificado el uranio enriquecido de los nuevos sistemas armamentísticos desplegados por Estados Unidos como causa de las malformaciones congénitas y el cáncer en Faluya

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Por iraqsolidaridad

Nota de prensa del equipo científico, 18 de octubre de 2011

Traducido para IraqSolidaridad por Paloma Valverde y editado por Patricio Suarez.

 

Los proyectiles de uranio empobrecido empleados en Iraq han dejado una estela nefasta de muerte y enfermedades

Los proyectiles de uranio empobrecido empleados en Iraq han dejado una estela nefasta de muerte y enfermedades. 

Foto: Juventud Rebelde

En un estudio epidemiológico realizado conjuntamente por científicos británicos e iraquíes, se han encontrado niveles llamativamente elevados de malformaciones congénitas junto con altas tasas de cáncer en Faluya, Iraq. El estudio [1] ha sido publicado en el International Journal of Environment and Health así como en el diario The Independent. Las enfermedades y los extraños cambios en la razón de sexos al nacer [2] han aparecido tras los ataques estadounidenses sobre la ciudad en el año 2004. Muchos creen que se emplearon armas de uranio empobrecido pero no hay pruebas disponibles de ello y las fuerzas estadounidenses han negado su uso. Ahora, un año después, los autores han establecido con certeza la causa de los cambios genéticos y genómicos producidos en los habitantes de la ciudad de Faluya. Samira Allani y Muhamed Tafash, dos pediatras del Hospital General de Faluya, Chris Busby, profesor visitante de la Universidad del Ulster [3], Malak Hamdam, ingeniera química y presidenta de la Fundación londinense Cáncer y Malformaciones Congénitas [4] y Eleonore Blaurock-Bush, cuyo laboratorio en Alemania llevó a cabo el trabajo analítico, han publicado en la revista indexada Conflict and Health los resultados de un exhaustivo estudio sobre la contaminación en Faluya.

El antedicho estudio se inició con el análisis del cabello de 25 padres y madres de niños que padecen malformaciones congénitas, para lo cual utilizaron un método inductivo altamente sensible llamado espectrometría de masas con fuente de plasma de acoplamiento inductivo (ICPMS en sus siglas en inglés). En el cabello, que excreta la contaminación por metales al igual que se excreta a través de la orina, se encontraron valores muy elevados de calcio, magnesio, estroncio, aluminio, bismuto, mercurio y uranio.

No obstante, de estos elementos sólo el uranio, elemento radiactivo, está asociado al desarrollo del cáncer y a las malformaciones congénitas. Los niveles de uranio fueron significativamente más elevados que los esperados en relación con otras medidas de control publicadas de poblaciones no contaminadas, particularmente de Israel y Suecia. Los niveles de la contaminación del suelo, de agua del grifo, de agua de río y de agua de pozo no explicaban los resultados hallados en el cabello pero, sorprendentemente, demostraron que el uranio medio ambiental no era natural sino fabricado por el hombre, aunque no era uranio empobrecido. En los depósitos de uranio natural, la razón de los dos isótopos del uranio —U238 y U235— es siempre 138. Para el uranio empobrecido la razón es siempre más alta: el uranio empobrecido puro tiene una razón por encima de 400. Sin embargo, en Faluya, la razón, tanto en el cabello de los padres y madres como en las muestras medio ambientales, era significativamente más baja, lo que indica la presencia de uranio enriquecido.

Las mujeres musulmanas en Faluya tienen el pelo muy largo, y se sabe que el pelo crece a una velocidad de alrededor de un centímetro al mes, por lo que para investigar la fuente del uranio el equipo de investigadores pudo conseguir información sobre la exposición histórica analizando toda la longitud del cabello de 5 mujeres. La contaminación en el pelo era mucho más elevada que en el pasado. En el caso de una mujer cuya melena medía 80 centímetros, se pudo rastrear hasta principios de 2005, justo después del ataque. La concentración de uranio en 2011 determinó que en el pasado la exposición al uranio fue de unos niveles altísimos. En su investigación, los autores prueban que los efectos de la contaminación por uranio en la salud de los niños se puede observar en todo Iraq, así como en los hijos de los veteranos de la guerra del Golfo. Además, esto es cierto para los casos de cáncer infantil, que de acuerdo con los estudios epidemiológicos realizados se ha comprobado que en Faluya la tasa es impactantemente alta: alrededor de 14 veces la esperada respecto a la población de Egipto. También se han investigado los efectos genotóxicos altamente anómalos del uranio. En 2009, Chris Busby escribió en la revista New Scientist que el uranio se une al ADN y demostró que el elemento concentra los antecedentes naturales de la radiación gamma en el ADN mediante un proceso denominado efecto fotoelectrón secundario.

Dado que el uranio enriquecido fabricado por el hombre se ha encontrado en el medio ambiente de Faluya y que los niveles son más altos que los hallados en el pasado, los autores llegan a la conclusión de que en la batalla de Faluya se utilizó algún tipo de arma basada en el uranio enriquecido y que ello es la causa principal de los altos niveles de cáncer y de enfermedades congénitas. La investigación analiza los sistemas de armas y cita patentes que requieren el uso de uranio en explosivos y otro tipo de armas anti persona (más que las armas de uranio de los blindados utilizadas en la primera guerra del Golfo). Además, la investigación incluye los dispositivos termobáricos y los nuevos explosivos recubiertos de uranio que matan carbonizando a las víctimas y que poseen efectos de presión que causan el colapso de los pulmones.

Es de resaltar que han aparecido rastros de uranio enriquecido en otros campos de batalla recientes, especialmente en el Líbano, donde la tierra procedente del cráter provocado por un misil en Jiam y también el polvo del filtro de aire de una ambulancia mostraban la presencia de uranio enriquecido en 2006, un descubrimiento del que informó Robert Fisk en The Independent. Los autores de esta investigación son incapaces de explicar por qué esas armas contienen o producen restos de uranio enriquecido y apela a que el ejército revele ahora la verdad sobre los sistemas armamentísticos empleados en los campos de batalla actuales.

El Dr. Busby señala que “[...] Lo que hemos hallado demuestra claramente que existe una nueva generación de armas basadas en el uranio [enriquecido] y que en la actualidad se están empleando, lo que nos lleva a este extraordinario incremento de casos de cáncer y de enfermedades congénitas que padecen los civiles inocentes y los soldados. Si hay poco uranio enriquecido para ocultar el uso de armas de uranio empobrecido o que el enriquecimiento es un requisito ineludible para algunos sistemas armamentísticos actuales, no lo sabemos, pero lo que sí hemos comprobado es el desarrollo de un artefacto de efecto indiscriminado y de consecuencias terribles e igualmente indiscriminadas. Lo más probable es que la OTAN utilice también esas armas en Libia y habrá que esperar con preocupación el incremento de casos de cáncer y de malformaciones congénitas tras esta última guerra.

Malak Hamdan añade que “[...] Este extraordinario descubrimiento de una nueva arma de uranio [enriquecido] debería servir para que el mundo entero despierte. No podemos continuar negando que esas armas radiactivas puedan discriminar sus efectos entre objetivos militares y no militares. Precisamente por esta razón, un altísimo número de personas inocentes han muerto y morirán en un futuro, sin contar el sinnúmero de padres y madres que mirarán con horror y piedad a sus hijos porque durante varias generaciones los niños seguirán naciendo con malformaciones congénitas como resultado de las modificaciones genéticas hereditarias provocadas por la exposición a partículas de polvo de uranio.

 

Notas de IraqSolidaridad:

1.- El estudio completo está disponible en inglés en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3177876/
2.- Cociente entre el número de niñas y de niños que nacen.
3.- El Dr. Busby es secretario científico del Comité europeo sobre el riesgo de radiación (www.euradcom.org ), colabora como investigador con en el Laboratorio Federal de Agricultura de Alemania —Instituto Julius Kuehn de Braunschweig— y es director de la organización Green Audit (www.greenaudit.org ).
4.- Véase la página web de la Fundación, disponible en inglés en: www.thecbdf.org .


 

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