Investigan "mala conducta" uruguaya en Haití

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.




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Defend Haiti
Abuso sexual de militares contra menores en Haití
Teledoce | La denuncia provocó la preocupación del Ministerio de Defensa. El subsecretario se comunicó con Haití quien informó que hubo dos investigaciones, uno del contingente y otro de ONU.

Menéndez asegura que las investigaciones no constataron lo denunciado. Esperamos la vía oficial a través de ONU y la Cancillería para saber la realidad de las cosas. Suceda lo que suceda el Ministerio está encima de esto.

 

15 agosto 2011 Montevideo Portal

Azul oscuro



La investigación interna realizada a partir de una denuncia de abuso sexual por parte de soldados uruguayos en Haití concluyó que la acusación era falsa, según informó la Armada. El cuerpo apunta a "aspectos políticos, económicos y militares" que influyeron para que se intente desprestigiar al contingente uruguayo.

El Comando General de la Armada informó este lunes que la investigación interna realizada luego de recibir denuncias de abuso sexual por parte del contingente uruguayo en Haití arrojó un resultado "cien por ciento negativo" en todos los casos.

Según un comunicado emitido este lunes, la denuncia se conoció el jueves 11 de agosto, cuando "varios destinatarios de la MINUSTAH y medios de prensa recibieron un archivo denominado 'communique de press'".

A partir de ese momento, la URUMAR (Contingente Marítimo Uruguayo) se contactó con las autoridades de la MINUSTAH para informarle "sobre la falsedad de los hechos" y el comienzo de una investigación interna.

La misma, finalizada el viernes 12, concluyó que las acusaciones sobre abuso eran falsas, luego de "haber tomado testimonio individual a toda la dotación de URUMAR en Port Salut".

Sin embargo, esta semana comenzará otra investigación sobre el mismo tema, esta vez a cargo del equipo de investigadores de la Policía Militar de las Naciones Unidas, que ya se encuentra con el contingente uruguayo desde el sábado 13.

Más allá del curso de la investigación internacional, la propia Armada uruguaya atribuye las acusaciones a "aspectos políticos, económicos y militares", que pueden haber influido.

Entre ellos, destaca "la realización de elecciones locales en el próximo mes de octubre, el aumento de demanda de terrenos en Port Salut para la construcciones necesarias para emprendimientos turísticos y el aumento de la presencia de URUMAR en puntos críticos donde se denunciaban actividades ilícitas".

De todas formas, la Armada informó que "las tareas encomendadas a URUMAR siguen sin cambios" pero anunció que el contingente realizará "acciones de opinión pública" para aclarar las acusaciones. Al mismo tiempo, el cuerpo no descarta iniciar acciones judiciales "en contra del autor del comunicado injurioso".

Acusación

En un comunicado enviado este jueves a la prensa local, la Comisión de Investigación para el Desarrollo y la Organización de Port Salut (CREDOP) denunció la "mala conducta de los cascos azules".

Un responsable de esta organización, Ernso Valentin, dijo a la agencia local HPN que los soldados "están involucrados en la prostitución, basan sus relaciones sexuales con los niños desfavorecidos".

"Lo peor es que tomen fotografías de niños desnudos en sus teléfonos para mostrarles a los otros soldados", agregó. También, la organización denunció que soldados de la Minustah en el área "toman el placer de fumar marihuana en presencia de menores de edad".

Por otra parte, el comunicado criticó que el contingente creó un sistema de eliminación de aguas residuales que emiten un mal olor en la zona.

Sobre este tema, el jefe de Relaciones Públicas de la Armada dijo a Montevideo Portal que "son empresas tercerizadas. Son empresas haitianas que la ONU contrata a través de una licitación. Son los propios haitianos los que realizan la disposición final de los desperdicios. De todas maneras, la ONU a su propio costo y con sus máquinas, tapó la cantera donde se estaba haciendo la disposición final de los desperdicios orgánicos".

« révoltants et de répugnants »

Des jeunes de Port-Salut dénonce des exactions d’agents uruguayens de la Minustah
Des jeunes de Port-Salut dénonce des exactions d’agents uruguayens de la Minustah
Des jeunes de la commune de Port-Salut  (Sud d’Haïti) ont dénoncé des mauvais agissements d’agents de la force onusienne dans la commune de Port-Salut, dans le Sud d’Haïti, a appris HPN.

Dans une note de presse parvenue à HPN, le Comité de recherches pour le  développement et l’organisation de Port-salut ( CREDOP) a dénoncé des mauvais  agissements d’agents du contingent uruguayen de la Minustah dans la commune de  Port-Salut.
L’organisation veut alerter l’opinion publique sur le comportement   méprisant, insultant, irrespectueux et malhonnête des agents onusiens envers les  citoyens et l’environnement de Port-Salut, déclare la note.
Contacté par HPN, Ernso Valentin, l’un des responsables du CREDOP, a  déclaré que les soldats uruguayens se sont rendus coupables de diverses  exactions.
« Ils se livrent, indique-t-il, à la prostitution, ils ont à l’intérieur  de leur base des rapports sexuels avec des enfants défavorisés dont ils  profitent de la situation de misère. Et le pire est qu’ils prennent des photos  de ces enfants nus sur leurs téléphones pour les montrer aux autres soldats  ».
Par ailleurs, lit-on dans la note du CREDOP, la population de Port-Salut  reproche au contingent uruguayen d’avoir créé un système d’évacuation des eaux  usées qui dégagent une odeur nauséabonde dans la région. Reproche leur est faite  aussi de jeter des déchets et les ordures ménagères aux abords du littoral, à  l’aviation civil de Port-salut.
Les soldats de la Minustah dans cette région sont aussi accusées d’avoir  introduit des pratiques antisociales a Port-Salut. Ils prennent plaisir à fumer  de la marijuana en présence  des mineurs.
Outrés par ces agissements « révoltants et de répugnants », les habitants  de Port-Salut  appellent  les autorités haïtiennes à prendre des mesures pour  obtenir le retrait des Uruguayens de la ville.
Ils annoncent des mouvements de protestations pour faire entendre leurs  voix. Des jeunes de la zone ont même menacé d’organiser un mouvement de suicide  collectif si leurs revendications ne sont pas prises en compte. HPN


Cascos azules en Haití: violaciones, pedofilia y tráfico humano para la prostitución 
 

Impunidad de cascos azules

Haiti: La ONU, ¿pacificar o abusar?

inSurGente/ Prensa Latina (Isabel Soto Mayedo).- 

Violaciones, pedofilia y tráfico humano con destino al comercio sexual parecen formar parte del programa a cumplir por las tropas de la Organización de Naciones Unidas (ONU) desplegadas hoy en Haití. Las denuncias acerca de actos de esta naturaleza comenzaron casi al unísono del despliegue de los cascos azules en el territorio, tras la revuelta armada que redundó en la derrota del expresidente constitucional Jean Bertrand Aristide, en febrero de 2004.

Aunque autoridades policiales de esa nación caribeña aseguraron que investigan una treintena de casos, medios de comunicación y analistas insiten en que deben ser mucho más si se consideran las condiciones de vulnerabilidad que afectan a las posibles víctimas.

Estos argumentos parten de testimonios acopiados por funcionarios de la ONU, que en los últimos dos años aplicó sanciones por abuso y comercio sexual a 189 de sus soldados, policías y empleados civiles alistados en distintos países.

Sólo en los primeros 10 meses de 2006, el 63 por ciento de las acusaciones de conducta reprochable que involucraron a las fuerzas multinacionales adscriptas a ese foro se relacionaron con tal tipo de delitos y una tercera parte de estas, con la prostitución.

De manera particular, los 1.600 militares y 1.700 policías integrantes de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití fueron denunciados por aprovecharse de la población local en ese y otros sentidos.

Amparados en su inmunidad respeto a las leyes vigentes en la nación más depauperada del hemisferio, los cascos azules prostituyeron a niñas, niños y mujeres a cambio de alimentos o dinero, violaron a otros y cometieron todo tipo de atropellos.

Baste recordar el caso de una niña de 11 años abusada por integrantes de esa tropa frente al capitalino Palacio Presidencial, o el del varón menor de 14 años, violado en una base naval establecida por la ONU en ese país.

A pesar del detallado examen médico presentado por defensores de los derechos humanos, la denuncia sobre ambos sucesos fue desestimada por el ente internacional ante «la falta de evidencias».

Estos y otros crímenes son semejantes a los registrados en Liberia, donde los integrantes de la misión de paz de la ONU se aprovecharon de su posición para ofrecer beneficios a cambio de sexo a los más pobres, sobre todo a infantes de ambos géneros.

Los escándalos afrontados por la ONU en los últimos años, por efecto de la actuación de sus soldados, abarcan además el vinculado a una red de pederastia en la República Democrática del Congo y la trata de blancas para la prostitución en Kosovo.

En esa larga data de irregularidades cometidas por las tropas de la organización fundada en 1948 se incluyen a su vez reiteradas violaciones, pedofilia y comercio sexual, cometidos en Paquistán, Uruguay, Marruecos, Túnez, Sudáfrica y Nepal.

Las investigaciones al respecto, que involucraron a más de 68 cascos azules, chocaron en más de una ocasión con los intentos de soborno de efectivos apostados en territorio congolés.

Funcionarios de la ONU admitieron la poca efectividad de las tardías acciones realizadas por ese organismo con el objetivo de detener tal cadena de arbitrariedades.

Algunos de estos aseguraron con quienes comenten esos actos violan el artículo 13 del Protocolo adicional II a los Convenios de Ginebra de 1949, que establece la protección general para los civiles no involucrado directamente en los conflictos armados.

La normativa en cuestión prohíbe además los actos o amenazas de violencia destinados a aterrorizar a los pobladores de los territorios en guerra.

A pesar de estas regulaciones y de los pronunciamientos de los directivos de la ONU, lo más cuestionable en estos casos es que los victimarios detectados sólo fueron repatriados a sus naciones de origen, sin conocerse si fueron condenados o no.

En 2006, el despliegue de cascos azules en misiones de paz alcanzó el record de casi 81.000 militares y policías y alrededor de 15.000 civiles en 18 misiones por diversas partes del mundo.

Estas estadísticas superan los 78.000 efectivos registrados en 1993, en el ámbito de las intervenciones de Bosnia y Somalia, donde los cuestionamientos también estuvieron a la orden del día.  

 

Claro, claro, claro...

- 1.- Los soldados son buenos siempre por naturaleza y nos traen la paz.
- 2.- Si hay alguno malo, resulta que no es muy malo, es sólo un poco malo pero tiene cosas buenas y nos salva el culo a los civiles.
- 3.- Si hay alguno malo maloso, es una excepción y una manzana podrida que el ejército sabrá debidamente sanear, porque el ejército es sabio y nunca se equivoca.
- 4.- Si los malos malosos son muchos soldados y oficiales, y sus superiores no hacen nada para evitarlo y les dejan que violen a los niños y las mujeres, seguro que son brasileños o sabe dios de qué país, pero nunca jamás de los nuestros.


No lo puedo creer

 


Las misiones de paz que violan mujeres, niñas, niños, soberanía y derechos humanos :: El 63% de las acusaciones contra los cascos azules son delitos sexuales


En julio de 2005, las tropas de la ONU en Haití dispararon contra la comunidad de Cité Soleil, causando un efecto devastador, dejando 22 mil agujeros de bala e impidiendo, más tarde, la entrada de la Cruz Roja en flagrante violación a las normas internacionales. El 22 de diciembre de 2006, también en Cité Soleil, las fuerzas de la ONU atacaron a la población que se movilizaba, disparando desde helicópteros contra civiles desarmados. En esa ocasión, asesinaron a 30 personas, entre las que había mujeres y niños.

Sólo dos ejemplos, pero que abundan bajo el régimen impuesto por la misión de la ONU en Haití, donde las tropas internacionales de la MINUSTAH han sido acusadas, junto a la Policía Nacional Haitiana, de cometer ejecuciones sumarias y encarcelamientos arbitrarios. ¿Cuántos serán los atropellos y crímenes que cometerán estos mismos soldados durante los próximos meses, ahora cuando Haití se encuentra más devastado que antes? El gobierno de Lula ha enviado, recientemente, machetes, bombas de gas lacrimógeno y armas con balas de goma para “colaborar” con la “misión humanitaria” que ocupa todas las portadas de los diarios del mundo, desde el terremoto.

Pero estas tropas no están sólo en Haití. Sus “misiones de paz” y su “ayuda humanitaria” se extienden por todo el planeta, donde actúan como verdaderas “fuerzas de ocupación” imperialistas. Y en todos lados, se levantan acusaciones contra las tropas que la ONU ha vestido con cascos azules, en señal de paz y amistad.

En el año 2006, el 63% de las acusaciones contra las fuerzas multinacionales de los cascos azules de la ONU estaban relacionadas con delitos sexuales, abusos, violaciones, etc. y un tercio de las mismas se referían a la prostitución. En Haití, los casos de niñas, niños y mujeres prostituidas a cambio de alimentos o dinero, violadas y abusadas por las tropas de la MINUSTAH eran corrientes, aún antes de esta terrible tragedia que sólo debe haber empeorado la trágica situación a la que están sometidas las personas desamparadas, huérfanas y que han perdido todo durante el terremoto.




En Liberia, la “misión de paz” de la ONU fue acusada de aprovechar su posición para ofrecer beneficios a cambio de sexo a los más pobres, especialmente niñas y niños. En la República del Congo, los soldados de la ONU fueron acusados de estar vinculados a una red de pederastas y se habla de 140 casos de explotación sexual. En Kosovo, el escándalo provocado por el descubrimiento de que las tropas de la ONU participaban en redes de trata de mujeres sólo duró lo que duran las noticias en las primeras planas de los diarios. En Costa de Marfil, se denunció que las tropas “humanitarias” no sólo sometían sexualmente a niños y niñas a cambio de alimento, sino que también producían “pornografía infantil con niños que están especialmente desprotegidos como refugiados, huérfanos o niños de la calle”, según denunciaron algunos funcionarios.

Son conocidas, también, acusaciones de violaciones y pedofilia en Paquistán, Uruguay, Marruecos, Túnez, Sudáfrica y Nepal.

Como sucede en la Iglesia, en los ejércitos de todo el mundo, entre los círculos de altos funcionarios, magistrados y políticos que gozan de la mayor impunidad, todos los acusados que pertenecen a los cascos azules o misiones de la ONU son repatriados a sus países de origen, donde gozan de un retiro silencioso y sin juicio. La ONU tan sólo recomienda congelar los salarios de sus miembros acusados de crímenes sexuales, mientras que promueve la “creación de un fondo para ayudar a las mujeres y niñas que pudieran haber dejado embarazadas.”

Un cinismo inaudito y repugnante. Es que, según un informe de la ONU sobre el comportamiento de los cascos azules, sus militares están llenos de “disfunciones” y “las medidas adoptadas durante los últimos años para erradicar esta cultura sexual permisiva no han sido suficientes”. Mientras tanto, miles de niñas, niños y mujeres violadas, abusadas, golpeadas y reprimidas, siguen sobreviviendo en sus pobres tierras diezmadas y expoliadas por el imperialismo, las guerras y la destrucción que imponen las clases dominantes. Y deben hacerlo bajo las peores condiciones y arrastrando en sus cuerpos y sus almas las heridas que las “misiones de paz” dejarán marcadas a fuego con sus crímenes de lesa humanidad.

Publicado por El Muerto
Elmuerto

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