Italia: al pan, pan y al saqueo, saqueo. Por Gabriel Impaglione.

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Por Gabriel Impaglione

 

italia-300x167.jpgHabrá que llamar de una buena vez a las cosas por su nombre. Desechar la moda fatal del eufemismo, romper las máscaras de la hipocresía, y ponerle a cada cosa su nombre verdadero.

 

Vivir en la miseria para servir a la casta todopoderosa, cumplir con los “sacrificios” que pide el sistema oligárquico que la casta representa para salvar sus bancos, sus bingos de la Bolsa, sus patrimonios y privilegios, o tomar la decisión de padecer limitaciones pero avanzar en un proceso que libre al pueblo de esas cadenas y le permita recuperar la dignidad.

 

Al pan,  pan, y al saqueo: saqueo

 

El cuasi fáctico gobierno italiano, que no representa los intereses del pueblo, reúne un grupo de burócratas empleados del capital financiero internacional que llegan a una Italia entregada a administrar el fluido de riqueza hacia los centros de la usura. Y para cumplir su objetivo echan mano sobre los trabajadores, sobre la juventud, los pensionados, continuando la obra de los gobiernos de casta de los últimos 20 años que provocaron indefinidamente una sangría que conmueve y carcome el futuro mismo del país.

 

Dicta el gobierno Monti la liberalización, que no quiere decir libertad sino privatización. Vaciar el Estado, desvirtuarlo, alejarlo de la cosa pública, transformarlo en una oficina de ventas y mercadeo que pueda asegurar el cumplimiento de los pagos de la deuda italiana y atender contratistas, licenciatarios, vendedores de cualquier cosa. Cuanto menos gaste el Estado en el pueblo, o sea en sí mismo, en su desarrollo y crecimiento, salud, educación, ciencia y técnica, cultura, más podrá pagar, más créditos podrá tomar: más dependiente será. El capitalismo, en su suprema inmoralidad dicta liberalización y privatiza el patrimonio del pueblo mientras estatiza las deudas de los bancos privados.

 

Objetivo: hacer del Estado un club de burócratas para gestionar la dependencia.

 

Hacer de la Italia una colonia del capital internacional que asegure la compra de cazabombarderos, submarinos, fusiles, bombas lacrimógenas, sistemas de seguridad, misiles y tanques, y ofrezca a bajo costo mano de obra especializada y carne de cañón para gestas invasoras. Darlo todo en apoyo de las gestas genocidas con las cuales el imperio fundamenta su hegemonía de la democracia y la libertad en el mundo. Libia, apenas un ejemplo.

 

No hay otro futuro con estas maniobras (infames) de vaciamiento y entrega que la más recalcitrante y perversa tercermundización, final casi anunciado para un país que alguna vez disfrutó de millones de operarios, de una industria desarrollada, que supo incluso tener una interesante vecindad con algunos parámetros de bienestar social ( no digo consumismo, digo parámetros de bienestar social basados en la dignidad del trabajo).

 

El capitalismo hoy es el Titanic en el preciso momento del impacto contra el iceberg. Pero siempre fue el Titanic.

 

Democracia?

 

La democracia es el gobierno del pueblo. Si el pueblo no gobierna, entonces... de qué democracia se habla?

La casta parlamentaria vive privilegios que dan vergüenza ajena. La casta ejecutiva son mascotas de los grandes grupos oligopólicos del capitalismo universal. Esto es democracia? La participación popular se resume en meter una boleta en una urna cada tantos años. Y a veces ganar la calle para protestar y ser apaleado por la policía. Punto. Esa democracia de los privilegios de casta está matando la Italia. Castacracia.

 

Las recetas del FMI para Italia son las mismas que hundieron a Argentina, entre otras naciones, en la crudeza de un desmoronamiento terminal. Las mismas medidas de endeudamiento público, privatizaciones, recortes, sodomización de la producción... un calco de aquellas políticas que, aplicadas a fuerza de desaparición, tortura y muerte por la dictadura militar y alimentadas también por otros gobiernos lacayos de los intereses norteamericanos, estallaron en el 2001 y significaron muerte para muchos argentinos y tanta miseria que es difícil de imaginarla toda junta en semejante país. Ese manual de la economía occidental ha degenerado también en Grecia hacia un virus todavía con mayor poder caníbal.

 

Italia comienza a echar humo. Se suceden las protestas y hay un incipiente renacer de la toma de conciencia que todavía no ha alcanzado a las mayorías.

 

A izquierda la derecha

 

italia.jpgEl discurso político oficial confunde a una sociedad que se ha olvidado de analizar críticamente su realidad y los mass media operando frenéticamente en la salvaguarda del sistema de privilegios, malinforman sobre el reguero de protestas que ganan la calle. Los talk show vampirizan la realidad y utilizan las protestas para que los representantes de la burguesía pretexten, mientan y agreguen confusión. Incluso aquellos programas tenidos como “progresistas” o “de izquierda” por muchos italianos son una especie de teleescuela del sistema para el sometimiento de la gente.

 

En Italia se le llama izquierda o centroizquierda a un amplio sector conservador con toque chick progresista (burgués) representado en el Partido Democrático, donde abundan ex militantes de izquierda y aquellos que se alejaron del comunismo tras los coletazos del derrumbe y empujados también por el bienestar consumista se rindieron a la moda del bipartidismo yanki. La “izquierda” o “centro-izquierda”  apoya el gobierno ultracapitalista de Monti junto a la derecha liberaloide del ex premier Berlusconi y otros grupos todavía más volcados hacia la derecha (fascista). Todos ellos ponen de ejemplo a “los americanos” y nos les falta una cita célebre de cuño yanki para interpretar el modelo deseable para Italia.

Nada más distante de la esencia de la izquierda el PD y otros grupos elegantes de la “casta roja” que señalan con el dedo a Cuba, Venezuela y le hacen la reverencia al Míster de turno (aunque el Míster sea incluso la propia Merkel). Ningún ejemplo más claro de la confusión reinante. Y el oportunismo descarado.

 

El comunismo italiano, que en medio de la polvareda del desmoronamiento de los ’80 y los intentos de reorganización posteriores apenas ha podido consigo mismo, tantea espacios que puedan abrir camino hacia una reestructuración orgánica. En este sentido es interesante el trabajo (de hormiga) para la construcción de una herramienta política que encara el Partido de los Comunistas italianos (PDCI) quien integra la Federación de la Izquierda junto al partido de Refundación Comunista, (PRC) llamados ambos en un futuro tal vez no muy lejano a la unificación.

 

Pero todavía no basta, es necesario también que las fuerzas antiimperialistas, anticapitalistas, verdaderamente revolucionarias se unan. Esta situación de toma y ocupación del país por el poder financiero internacional, donde operan el imperio y sus mascotas europeas con tanta insistencia, solo podrá enfrentarse y derrotarse con la decidida y masiva participación del campo popular.

 

Sin grandes medios de comunicación que otorguen ni un minuto ni un centímetro a las voces de la izquierda real será complejo, aunque no imposible, decirle masivamente a la inmensa mayoría de los italianos que es necesario llamar a las cosas por su nombre.

 

Que el pan que se gana con el trabajo hace una vida digna.

Que la cultura y la educación permanente hacen un pueblo digno.

Que la República es libre e independiente de todo poder extranjero.

Que la democracia es un gobierno del pueblo.

Que en Italia gobierna una castacracia y que así, no hay futuro.

Que la Constitución italiana, en su sabiduría, es antifascista y un ejemplo de Cultura de Paz.

Que no hay país que pueda sobrevivir de rodillas.

 

Frases que alguna vez una mayoría del pueblo italiano supo pero olvidó en la gran fiesta del consumo y la lavandina aplicaba por los mass media coloniales.

 

El difícil equilibrio de las famosas condiciones sociales se avecina hacia una posición optimista para el despertar de la conciencia. Para que no se repita la desilusión argentina de principios de siglo, habrá que tener presente:

 

 “Que se vayan todos”, quiere decir: que se vayan Todos. (pero que antes pasen por Tribunales)

 

 

 

Gabriel Impaglione

director Revista Isla Negra

poesia@argentina.com

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http://revistaislanegra.wordpress.com/

 

 

 

Isla Negra

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Marcos Revérberi 01/31/2012 16:01


Gracias por mantenerte en la trinchera, Ivonne: tu sos la intermeciaria entre las cosas que verdaderamente pasan e importan, y los que no nos enteraríamos siquiera si no fuera por los "ángeles
guardianes" de la verdadera libertad de opinión; una de las cuales sos tú. 


Estoy ahora en São Paulo, Brasil, tratando de quedarme pero con problemas varios que no gerencio yo... En la medida de lo posible -muy pequeña- leo algunos de los excelentes artículos que vos
recogés.  


Un gran saludo


Marcos