La convención opositora de 1947: ¿ejemplo para "Alianza por Costa Rica"?

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Fuente: José Luis Vega Carballo  |  2012-03-28

 

Columna “Pensamiento Crítico”

I

Para nadie es un secreto, ni un descubrimiento, que existen varios modelos para organizar consultas electorales internas por parte de partidos o coaliciones más o menos estables, habiendo algunos ya ensayados en el país, otros no, y siendo unos más onerosos y complejos que otros. Entre los más prácticos y económicos en todo sentido destacaría una “Convención Nacional Opositora”, la cual se organizó de un modo muy sencillo, expedito y económico. Fue la celebrada el 13 de febrero de 1947 por la oposición de aquel entonces al régimen de Calderón Picado (1940-48), teniendo como escenario el antiguo Estadio Nacional. En ella se obviaron las complejidades y riesgos, desgastes y elevados costos de una convención abierta, sea con participación de todo el electorado nacional o con solo el inscrito en un padrón partidario. 

En el caso de 1947 la intención fue compactarse para derrotar a un gobierno y a un partido que aspiraban a mantenerse en el poder (el Republicano Calderonista con sus aliados), tarea para la cual se necesitaba unir a fuerzas muy disímiles. Estamos entonces frente a un antecedente digno de consideración por parte de la “Alianza por Costa Rica”, o de cualquier otra que se desee formar por fuerzas opositoras ubicadas a ambos lados del actual centro político, si que se desea evitar la perpetuación en el poder por tres períodos consecutivos del PLN con todo su estilo de gobierno neoliberal, autoritario y corrupto. 

Se trata de una experiencia de la cual se puede aprender mucho, aunque no sería la única a considerar. Pues debemos indicar que existe otro caso interesante y mucho más reciente que nos serviría bien para efectos comparativos: la exitosa “Coalición Unidad” anti-PLN de 1977-78 que llevó al poder al expresidente Rodrigo Carazo Odio y dio inició a la ruptura parcial del largo y aguzado dominio liberacionista posterior a 1953, el cual fue sustituido por el sistema bipartidista vigente de 1986 al 2002; sistema conformado por el PLN y el esa misma coalición transformada en Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). Sin embargo, por ahora concentraremos nuestra atención en el caso de la Convención del bloque opositor de 1947 al régimen de Picado-Calderón; y posteriormente podríamos analizar otros casos que sentaron precedentes dignos de atención.

II

Recordemos primeramente que, en el evento de 1947, Otilio Ulate del Partido Unión Nacional logró 780 votos; José Figueres Ferrer quien representaba al Partido Cortesista Independiente, obtuvo 419 votos y Fernando Castro Cervantes del Demócrata solo 768. Los socialdemócratas no presentaron candidato. Pero, para una tercera votación, Figueres depuso sus aspiraciones a favor de Ulate quien ganó la Convención por 1.193 votos contra 812 de Castro Cervantes, quedando electo así como candidato del bloque opositor. El principal perdedor en la contienda fue, pues, el candidato preferido por las derechas, el magnate capitalista y amigo de confianza de la United Fruit Company, Fernando Castro Cervantes, a la cabeza del Partido Demócrata. Figueres quedó en la retaguardia de Ulate como “jefe de acción“, y jugará un papel decisivo en el desenlace de la guerra civil del año siguiente.

El proceso de la Convención fue acordado por iniciativa del ingeniero Alfredo Volio Mata y en razón de negociaciones que se prolongaron por todo un año, desde enero de 1946 a enero de 1947. Estuvo a cargo de un “Comité de la Unificación” integrado por Alfredo Volio, Carlos Monge Alfaro, Fernando Valverde Vega, Eloy Morúa Carrillo, Ricardo Castro Beeche, Mario Echandi, Marcial Rodríguez Conejo y Roberto Salazar. En general el proceso resultó ser muy exitoso por su forma eficaz y efectos en la realidad práctica. Ya que permitió coaligar a una diversidad de sectores desde socialdemócratas a liberales y hasta conservadores de derecha, bajo varios comunes denominadores programáticos, políticos, ideológicos y de extracción social, trabajo en que se esmeró la comisión arriba apuntada. Es una lástima que no se conserven actas u otros documentos de las negociaciones como para poder precisar aquí algunos detalles de los acuerdos. 

Por ahora nos ajustamos a indicar, para los efectos de este artículo, que la clave operacional que terminó de unificar a grupos tan disímiles y establecer un correlativo balance de poder  entre ellos fue que, para la ocasión, se confeccionó un padrón electoral “neutro” ad hoc, conteniendo los nombres acreditados de las personas que integraban las principales jerarquías o mandos directivos en organizaciones políticas, sociales, económicas y culturales representativas de la sociedad civil y también de peso en la vida política y económica del país. 

El padrón para la Convención se levantó a partir de un listado pormenorizado de las organizaciones, seleccionadas por acuerdo entre las partes contendientes. Se incluyeron así sectores muy diversos o “fuerzas vivas” del momento, como: delegados por partes iguales de las dirigencias de los partidos de oposición; directivas de sindicatos de trabajadores y patronales, de cooperativas, cámaras y colegios profesionales; delegados de asociaciones estudiantiles, culturales y religiosas; juntas rurales de crédito, protección social y educación; y personal de la clase política (presidentes de la República, ministros, magistrados y jueces, regidores y síndicos), así como catedráticos universitarios y representantes de otras entidades relevantes de la sociedad civil organizada; en total alrededor de 5.000 dirigentes y personeros fueron convocados. Todos ellos  podían presentarse a votar en el Estadio Nacional el día designado a ese efecto, si eran debidamente acreditados, simpatizaban con la oposición, y portaban su cédula de identidad. 

III

Realizado el acto el 13 de febrero con la presencia de 2.005 electores y ungido en él Ulate, éste  pronunció un discurso del cual conviene que la Alianza (y en general la oposición de hoy día al PLN) tome nota; en especial de los pasajes que a continuación intercalamos referidos a temas de transparencia, logro de consenso, validación ciudadana del mandato y necesidad de un programa mínimo, pero de máximas coincidencias. Dijo Ulate en aquella ocasión: 

“De ahora en adelante y por la fuerza del hecho que hoy se ha cumplido, ninguna colectividad política, ningún grupo de ciudadanos interesados en los destinos públicos podrá intentar la solución de los problemas políticos por una vía distinta que la de la voluntad popular libremente expresada en asambleas como esta a que hemos asistido. Aquí se acaba la componenda política. Aquí encontraron su fin los vicios y las corruptelas de campañas precedentes. Lo que no habíamos logrado conseguir con la prédica y con la exposición de las ideas, nos lo ha impuesto, inexorablemente, la angustiosa situación de la república. Esto ha sido claro y contundente. En el futuro los jefes de partidos no podrán salir sino de grandes asambleas y los que aspiran a conductores de multitudes no podrán derivar su poder sino de esas mismas multitudes.”

Y agregó:

“El espléndido acto cívico de hoy vale por toda la campaña que emprenderemos y por todos los sacrificios a que tengamos que someternos. Ha sido hermoso y conmovedor que todos los sectores oposicionistas, en un debate honesto y limpio, sosteniendo cada uno de ellos un nombre y una idea, se hayan reunido para decidir la suerte de la república y que, hecha la designación, no haya quedado un resquemor ni un despecho en el ánimo de nadie y que todas las voluntades se junten, estrechamente, según lo estoy observando en esta manifestación que se me tributa y que bien sé que no viene personalmente dirigida a mi sino que es el tributo a lo que, desde ahora represento, por el imperativo de la voluntad de la mayoría del pueblo costarricense.”

Terminó así Ulate el discurso destacando la importancia de contar con un programa básico y comprehensivo, a partir de las ideas concordantes aportadas por las agrupaciones:

“Nuestro partido [Unión Nacional] tiene un programa. Los demás partidos de oposición [Social Demócrata, Demócrata y los partidarios del difunto presidente León Cortés con Figueres a la cabeza] o tienen el suyo escrito o lo han hecho conocer en exposiciones de sus jefes. Hacer un conjunto de las ideas fundamentales de cada uno de ellos y presentarlo a la consideración pública es una de las tareas que nos incumbe realizar inmediatamente y que yo espero que la oposición unificada la realice por el conducto de sus declaraciones autorizadas. Por lo que a nosotros respecta, declaro que no pedimos sino la incorporación en el programa de aquellas ideas con que venimos encariñados y que afortunadamente coinciden en gran parte con las que han expuesto los demás partidos de oposición. Pero la ejecución del programa estará sujeta a la lucha que debemos dar en donde las circunstancias lo impongan. A esta lucha convoco yo a los costarricenses con todas las fuerzas de mi espíritu y a mi propia conciencia le pido todo el caudal de fortaleza moral que me es indispensable para cumplir, sencilla pero dignamente, el cometido histórico que me ha sido impuesto.”

 

El pais de Costa Rica

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