La declaración de Swendsen juzgado por crímenes de lesa humanidad en Bahía Blanca

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

LA DECLARACION DE SWENDSEN EN BAHIA

Un discípulo de Lombroso

 Por Diego Martínez

 

Pidió la palabra para defenderse y terminó enardeciendo a sus camaradas. El teniente coronel Jorge Mansueto Swendsen, juzgado por crímenes de lesa humanidad en Bahía Blanca, admitió ante el Tribunal Oral Federal el funcionamiento del centro clandestino La Escuelita y los cautiverios en “condiciones infrahumanas”; adjudicó los operativos a la agrupación tropas, contó que los soldados salían a hacer patrullajes con fotos de personas buscadas, dijo que hasta fines de 1976 hubo policías trabajando en el Quinto Cuerpo y hasta se ufanó de su capacidad para distinguir “terroristas” por su aspecto físico. Eran “normalmente feos”, arriesgó.

Mansueto fue jefe del Batallón de Comunicaciones 181, en el que fueron blanqueados varios secuestrados antes de ser enviados a la cárcel, y del área militar bahiense. El 9 de diciembre de 1976, al asumir, había en La Escuelita “muchos detenidos desgraciadamente en condiciones infrahumanas”, admitió. En su Batallón encontró detenidos “luego de una temporada en la llamada Escuelita”. “Estaban bastante bien atendidos”, consideró. Dijo ignorar de qué se los acusaba, sólo supo que estaban a disposición del Poder Ejecutivo. Relató que le pidió al general Osvaldo Azpitarte que los retirara y que el traslado se cumplió el 24 de diciembre. También al asumir encontró “tres o cuatro policías” cuyas funciones desconocía. “Los despedí de inmediato. Luego consideré que parecía una falta de amabilidad e invité a un asado a los jefes de policía que había por ahí”, agregó.

Mansueto distinguió la actuación del general Adel Vilas, jefe de subzona en 1976, de la de su sucesor, Abel Catuzzi. El primero “sobrepasó ampliamente la autoridad del comandante”, dijo, sin entrar en detalles. “Catuzzi ordenó que las cosas se hagan de acuerdo con las leyes y reglamentos militares”, aseguró, pese a que bajo su mando hubo secuestros, ejecuciones y apropiaciones de bebés nacidos en cautiverio.

El militar, de 80 años, contó que tuvo a su cargo “la representatividad del Ejército en Bahía Blanca”. “Hice fiestas, reuniones y agasajos a los que concurrió la mayor parte de la sociedad bahiense, con gastos pagos por el Comando”, contó sin remordimientos. Sobre el secuestro de un grupo de estudiantes en diciembre de 1976, declaró que estuvo a cargo de “efectivos de la agrupación tropas”, que “estaba integrada no sólo por oficiales, suboficiales y soldados de distintas unidades, sino por civiles y oficiales venidos con Vilas desde Tucumán”. Vilas llevó a “personas que no integraban las Fuerzas Armadas” y que “luego quedaron”. No las identificó, pero aseguró que “buscaban fundamentalmente el botín de guerra”. Entre los “civiles comprometidos interesados por el botín de guerra” incluyó a “la CNU” (Concentración Nacional Universitaria) y al “personal que trajo el señor Remus Tetu cuando fue rector de la Universidad Nacional del Sur”.

“Reconozco que intenté entrar a La Escuelita porque sentía curiosidad por saber qué había adentro”, confesó. “Un guardia me lo prohibió con términos amables, porque no hubiera tolerado otros”, aclaró para resaltar su valentía. “Me dijo: ‘Mi teniente coronel, tiene prohibido el acceso, sólo se puede entrar con autorización del G3’”, en referencia a la jefatura a cargo del general Bayón, que lo escuchaba a sus espaldas.

Mansueto admitió que sus subordinados “salían a recorrer la ciudad armados”, pero que a diferencia de los soldados “que llevaban fotografías”, los suyos “tenían un libro de personas buscadas por si de casualidad encontraban alguna”. Cuando el fiscal federal Abel Córdoba le preguntó por el asesinato de José Luis Escudero, fusilado en 1977 por no detenerse en un control de rutas, Mansueto dijo no recordar el caso.

Un día recibió a un conscripto que “tenía un familiar montonero”, contó. “Lo llamé, vi su aspecto, gordito, blanquito y muy joven, pensé ‘éste no es terrorista pero puede estar vinculado’ y le dije ‘si una piedra golpea el batallón en la calle puedo llegar a vincularlo con eso’. Luego no pasó nada y el soldado pasó un año feliz.”

–Usted dice que por el aspecto distinguía si eran o no terroristas. ¿Cómo eran los terroristas? –le preguntó el fiscal.

–Pienso que normalmente feos.

 

Pagina12

 

"Los guerrilleros normalmente eran feos", dijo el ex militar Jorge Mansueto Swendsen

 

 

MANSUETO SWENDSEN. Foto gentileza Marcelo Nuñez.

Un teniente coronel que se desempeñó como jefe del Batallón de Comunicaciones del Comando 181 de Bahía Blanca y que se encuentra detenido en el marco de las investigaciones por delitos de lesa humanidad, declaró hoy en el marco del juicio oral y público que se lleva a cabo en Bahía Blanca.

Se trata del teiente coronel retirado Jorger Enrique Mansueto Swendsen, de 80 años, quien solicitó hoy en el marco de la audiencia prestar testimonio ante el Tribunal en lo Criminal Federal

Ante el Tribunal, Swendsen dijo que "yo fui jefe exclusivametne del Batallón de Comunicaciones y no tuve ninguna atribución fuera de ese batallón y está demostrada a lo largo de la causa en el primer informe de CONADEP Bahía Blanca".

"Yo fui jefe desde el 9 de diciembre de 1976 hasta octubre de 1978 y estábamos abocados a temas muy complejos que son difíciles de explicar, como el relevamiento de toda la Patagonia desde el punto de vista de telecomunicaciones", agregó.

Además el ex militar dijo que "no detuve a nadie, no tenía facultades y no ordené ningún tipo de tortura". "No estoy abogando por mi libertad, ya no me interesa. Me interesa mi familia y mis queridos amigos", agregó.

Durante el testimonio Swendsen expresó que "tres testigos que vinieron acá me nombraron en forma planeada, coordinada y atemporal, en una operación de prensa para cubrir alguno y relevar a otros".

"Dicen que maltrataba a soldados, que tenía poder sobre la vida y yo no metía miedo. Excepto a mis alumnos de historia en la Escuela Superior de Guerra, pero nunca metí miedo a nadie en Bahía Blanca", expresó durante la declaración.

Al ser consultado por el Tribunal sobre su conocimiento del centro clandestino de detención "La Escuelita" que funcionaba en el mismo predio el imputado dijo que "intenté entrar a la escuelita pero me lo prohibían" los guardias que se encontraban en el acceso.

"No tenía acceso ni a lugares como La Escuelita porque estaban prohibidos, reconozco que intenté entrar por curiosidad para ver lo que pasaba", comentó. El imputado dijo que "tenía curiosidad porque había una guardia previa y otra en la entrada sobre el camino La Carrindanga".

"Me acerqué a la tranquera, pasé la guardia de día y me detuvo una persona armada, evidentemente me conocía y me invitó a retirarme porque tenía prohibído el acceso", relató.

Sobre el centro clandestino de detención agregó "ahora tengo noción cabal de lo que ha ocurrido. A Hipólito Solari Yrigoyen le creí, pero en la misma población no se hacía mención que se torturaba gente", expresó.

En ese contexto afirmó: "Era vox populí, se comentaba que la gente enflaquecía, se enflaquecía en la escuelita porque la comida no era abundante".

"En la población hubo muchos detenidos de la Escuelita y al ser liberados lo comentaban pero ninguno de ellos me dijo que fueron torturados pero sí sometidos a un trato inhumano porque comían poco, que era propio de los cuarteles", agregó.

Al ser consultado por el fiscal Abel Córdoba sobre la hipótesis de conflicto que asumió como jefe del batallón, Swendsen señaló que "era con un país vecino en 1977 y en el plano interno era la lucha contra la subersión o algo parecido".

"Entre las medias que se tomaron en seguridad del Batallón me interesaba instruir a la tropa de oficiales, suboficiales y soldados para defender el cuartel e incluso el traslado de garitas móviles de acero", agregó. Durante el testimonio el militar expresó también que "no había interrogatorios por parte del Batallón y si los hubo fue por interrogadores que venían de Buenos Aires".

"El interrogador es una especialidad muy rara, creo que uno sólo de apellido Cruciani estaba en la Escuelita", agregó en referencia a Santiago "El Tío" Cruciani, represor quien estuvo detenido por causas de Lesa Humanidad y que falleció por una larga enfermedad.

"La gente del Batallón no participó en nada, ningún soldado, oficial ni suboficial participó de acto alguno y antes no lo sé", agregó.

En el marco del relato el teniente coronel dijo que existían patrullas que eran ordenadas para recorrer distintas calles de la ciudad de Bahía Blanca y que figuraba un libro de personas buscadas.

"Eran personas sospechadas de cometer algún delito porque el libro estaba en el Comando en V Cuerpo y estaba facilitado para el uso del Batallón", comentó. En ese contexto afirmó que el citado libro "era confeccionado por el Comando que tenía medios de inteligencia y contactos con autoridades policiales y de la marina pero no formaba parte del Batallón".

"El Batallón cumplía la órden de efectuar patrullajes, en realidad recorrer las calles sin bajarse y si había novedades sobre detenciones se lo ponía inmediatamente al Comando", expresó.

Preguntado sobre como reconocia a un "colimba terrorista", Swendsen respondió que "los guerrilleros normalmente eran feos".

FUENTE: Télam y LB24

La Brújula 24

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