La lucha por la República. 65º aniversario del derrocamiento de la monarquía italiana

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 
Gerhard Feldbauer · · · · ·
 
04/06/11
 

 


 


 

 

Cuando a finales de abril de 1945 se logró en Italia la victoria sobre el fascismo alemán e italiano, el movimiento de liberación antifascista, que en su fase final de resistencia armada contaba con más de medio millón de partisanos en sus filas, había conseguido una contribución histórica. Ya a comienzos de 1944 la Wehrmacht hubo de desplegar 15 divisiones contra ellos. A partir de abril de 1945 el ejército partisano atacó las posiciones de la Wehmarcht entre el Piamonte y Venecia a lo largo de un frente de 400 kilómetros, obligó a capitular a la 10ª división de tanques y capturó a un total de 200.000 soldados alemanes. Mientras duró la resistencia armada se liberaron unas 200 ciudades, entre ellas las grandes ciudades del norte de Italia. Milán fue capturada tras duros combates el 27 de abril, cinco días antes de la llegada de los Aliados el 2 de mayo.

 

Tras la ocupación del norte y la Italia meridional a manos del ejército hitleriano en 1943, los comunistas (PCI) y los socialistas (PSI), junto con los partidos burgueses de oposición, formaron un Comité de Liberación Nacional (CLN). En abril de 1944 sus representantes entraron en el gabinete creado el mes de julio anterior, tras la caída de Mussolini propiciada por el mariscal Pietro Badoglio (“giro de Salerno”), y con ello este gabinete adoptó el carácter de un gobierno de unidad antifascista. El único rasgo en común de todas estas fuerzas en su trabajo conjunto en el gabinete de guerra –cómo se lo denominó, en conexión con el de Churchill– fue la lucha contra el gobierno de ocupación de la Alemania hitleriana y sus vasallos. Aunque el PCI dejó claro que el orden de posguerra debía implicar “la liquidación de todos los miembros del gobierno anterior”, “de todo lo que permanece de las fuerzas reaccionarias y fascistas”, las cuestiones sociales no ocuparon en principio un lugar destacado. Con esto, como [el secretario general de la Internacional Comunista] Georgi Dimitroff recogió en sus diarios, el secretario general del PCI, Palmiro Togliatti, regresaba y se adhería a las directrices de la Komintern dadas por Stalin de “no introducir la cuestión de la revolución socialista” en la creación de una coalición antihitleriana.

Del referéndum

Con la reivindicación presentada por la izquierda para poner punto y final a la monarquía se alcanzó un compromiso: el CLN aprobaría la abdicación del rey, pero el príncipe heredero Umberto debía ser nombrado regente, según la apelación que los ministros llevaron al CLN. La decisión sobre la forma de estado debería  tener lugar tras el final de la guerra a través de una asamblea constituyente.

Poco después del final de la guerra se produjo lo que Lenin hubiera denominado una reconfiguración de las fuerzas de clase. Los aliados en la guerra de liberación contra la Alemania hitleriana se tornaron en adversarios políticos en la lucha por una Italia de posguerra antifascista. Contra las reivindicaciones de la izquierda (los comunistas, los socialistas y los demócratas radicales del Partido de Acción coaligados con ellos) para un cambio democrático-revolucionario y anti-imperialista se formó un bloque contrarrevolucionario. Tolerado y también abiertamente apoyado por las fuerzas de ocupación estadounidenses, se compuso de las fuerzas de la derecha de la gran burguesía, monárquicos, latifundistas y los fascistas, que ya a partir de agosto de 1945 se habían reorganizado ocultamente con el nombre de Uomo Qualunque (Frente del hombre común). En el centro de las reivindicaciones antifascistas y democráticas de la izquierda se encontraba el derrocamiento de la monarquía, que había ayudado a alcanzar el poder al fascismo en 1922 y hasta 1943 había sido, junto al capital y a la iglesia católica, uno de sus pilares más importantes. En diciembre de 1945 las fuerzas de la derecha lograron en el gobierno que se nombrase jefe de gobierno, por mayoría simple, a Alcide de Gasperi (Democracia Cristiana) en lugar de Ferruccio Parri (Partido de Acción). Una de sus primeras medidas fue romper los acuerdos de junio de 1944 sobre la decisión de la forma de estado a través de una Asamblea constituyente. El gobierno decidió convocar un referendo el 2 de junio de 1946 y elecciones para la Asamblea constituyente el mismo día.

En esta contexto tuvieron lugar en marzo de 1946 las primeras elecciones de posguerra. Se celebraron elecciones municipales en 5.722 de un total de 7.294 ciudades y municipios, según un informe nacional. La esperanza de la derecha y la gran burguesía de hacer retroceder decisivamente la influencia de la izquierda no se cumplió. Aunque la Democracia Cristiana (DC) alcanzó el 50% de los votos, los comunistas y socialistas consiguieron un 40%. La DC gobernaba tras las elecciones en 2.534 municipios y el PCI y el PSI en 2.289. En algo menos de un tercio (28 de 93) de capitales de provincia consiguieron la alcaldía el PCI y el PSI, entre ellas Génova, Turín, Bolonia y Florencia. Por miedo a una nueva victoria electoral de la izquierda, los monárquicos comenzaron, apoyados por los fascistas y el Papa Pío XII –que durante la guerra se había caracterizado por su afinidad con los fascistas– una agresiva campaña contra el referéndum. Con la proclamación como rey del príncipe heredo Umberto III el 9 de mayo se rompió definitivamente el acuerdo sobre la forma de gobierno.

… a la huida del rey

En el referendo la Resistencia consiguió 12.717.923 votos por la República, un 54'3 por ciento, una victoria. Con todo, se pronunciaron a favor de la monarquía el 45'7 por ciento, esto es, 10.719.284 votantes, entre ellos, como muestran los análisis electorales, no pocos partidarios de la DC. Ya en su congreso en abril de 1946 sólo el 60% de los delegados del partido se había pronunciado a favor de la República. El congreso decidió finalmente que cada miembro del partido y sus simpatizantes votase libremente “según se lo dictase su conciencia”. En la votación para la Asamblea constituyente alcanzó la DC un 35'2%, el PSI un 20'7% y el PCI un 18'9%. El Partido de Acción, que en la resistencia antifascista jugó un papel activo, alcanzó solamente un 1'5%. El Frente Uomo-Qualenque, tolerado por De Gasperi con la aquiescencia de la fuerza de ocupación, logró un 5'3%.

Umberto se negó a reconocer la derrota. Monárquicos y fascistas desataron en todo el país, sobre todo en el sur (donde seguían existiendo relaciones semi-feudales y el aparato estatal apenas había sido purgado de fascistas y una mayoría votó a favor de la casa real) una sangrienta campaña de violencia con el objetivo de imponer la anulación de los resultados del referendo por supuestas “irregularidades”. Cuando la izquierda organizó manifestaciones masivas a favor de la República, Umberto huyó a la España fascista, desde donde siguió agitando contra la República. Comoquiera que la familia real y sus partidarios permancieron en su animosidad contra la República, fueron expulsados de Italia y la constitución aprobó prohibir el retorno de los varones de la casa de Saboya a Italia.

La campaña constitucional

Tras el derrocamiento de la monarquía, la Asamblea constituyente, inaugurada el 25 de junio de 1946, se convirtió en un terreno decisivo en la lucha por la transformación antifascista y democrática. Las relaciones de fuerza alcanzadas en el referéndum forzaron a compromisos y concesiones por ambas partes. Así, Umberto Terracini, del PCI, fue elegido con los votos de la DC como presidente de la constituyente, mientras que el PCI votó por el liberal Enrico de Nicola como jefe de estado provisional.

La constitución consagró la forma de estado republicana, declaró por vez primera en la historia italiana la responsabilidad del gobierno hacia el parlamento, promulgó los derechos civiles e hizo que el parlamento (la cámara de diputados) fuese escogido con una representación proporcional. Como segunda cámara se promulgó un senado, existente ya bajo la monarquía.

Fue un logro de la izquierda el anclar en la Resistencia los fundamentos antifascistas, democráticos y político-sociales representados más tarde en la constitución italiana. En la proclamación, por ejemplo, del 25 de abril –el día que marca el comienzo de la resistencia nacional armada–  como fiesta nacional, expresión de la naturaleza de la República como resultado de aquella resistencia. El voto del PCI para la adopción de los Acuerdos de Letrán entre Mussolini y el Vaticano en 1929 en la Constitución se demostró, en cambio, una decisión fatal, pues reforzó a la derecha de la DC y la influencia de la iglesia católica.

Los éxitos alcanzados despertaron ilusiones en este camino de progreso, largo tiempo obstruido. La constitución italiana pertenece, con todo, a las constituciones más avanzadas de los estados de Europa occidental de su momento. Fue aprobada el 22 de diciembre de 1947 con 453 votos a favor y 62 en contra y entró en vigor el 1 de junio de 1948.

 

Gerhard Feldbauer es historiador y periodista. Especializado en la historia del fascismo italiano, colabora regularmente con Neues Deutschland y junge Welt.

 

Traducción para www.sinpermiso.info:Àngel Ferrero

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