La primavera valenciana.

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Represión contra estudiantes en Valencia, España. Foto: Público

Por Jordi Calvo Rufanges
Público, España

Hay quien ha utilizado el trending topic primaveravalencia para referirse a las protestas de Valencia de los últimos días, respondidas con brutalidad policial. Se trata, sin duda, de un término exagerado, provocativo y para hacer eso mismo: un trending topic de twitter.

Pero en Valencia hay elementos, más de dos y de tres, que hacen que no esté tan lejos de las primaveras árabes. Primero, el gobierno valenciano es de una de las derechas más conservadoras que haya conocido Europa. Segundo, los políticos en el poder del Partido Popular  están envueltos en infinidad de casos de corrupción, muestras de arrogancia y son protagonistas de demasiadas inversiones fastuosas, dignas de las dictaduras árabes. En tercer lugar, la gente de la calle, entre la que me cuento como valenciano, estaba paralizada, desesperanzada, pensaba que nada podía cambiar, que salir a la calle no servía de nada, porque nunca dejarían el poder quienes durante tantos años lo han atesorado.

Cuarto, porque esta misma gente ha visto que son más de los que pensaban, que quienes quieren cambiar las cosas quizá sean hasta mayoría, que el PP se había dedicado a dormir a la ciudadanía con coches de carreras, veleros y aeropuertos sin aviones, pero que, aun así, el pueblo valenciano está despertando. Y quinta semejanza entre Valencia y una dictadura árabe: la policía ha seguido la estrategia de amedrentar, de dar una lección,  del “despues de ésta, ya no volveréis a protestar, niñatos”, del uso de la violencia indiscriminada y desproporcionada ante las manifestaciones ciudadanas.

Solo hay que ver las imágenes. La valenciana ha mostrado ser una policia antidemocrática, muy gris, que ha herido a numerosos adolescentes y que se ha aplicado con tal violencia que nos hace pensar que necesita una limpieza, empezando por la delegada del gobierno en Valencia (porque alguna orden habrá dado para que la policia actúe de ese modo), seguida por el Jefe Superior de Policía valenciano (que ha llamado “enemigos” a los adolescentes) y acabando por aquellos policias que han usado la violencia de forma indiscriminada contra adolescentes que solo pedían una mejor educación para todos (también para los hijos de los policías que les inflaban a porrazos). La educación pública en Valencia es desastrosa, ya están cerca de que haya más clases en barracones provisionales que en centros de ladrillo. La sanidad está en el abismo, no paga ni los medicamentos y un largo etcétera…

Son otra vez los jóvenes quienes nos dan una lección y nos apelan para que seamos todos quienes salgamos a las calles valencianas a pedir un cambio político que nos devuelva la esperanza y la honestidad, que tanta falta hacen en esta tierra.

Jordi Calvo Rufanges (La Vall d’Uixó, 1975). Economista e investigador sobre movimientos sociales, cultura de paz y armamentismo. Es miembro e investigador del Centro Delás de Estudios por la Paz de Justícia i Pau, del CEMS (UPF de Barcelona) y del IUDESP (UJI de Castelló). Ha realizado una tesis doctoral titulada “El Foro Social Mundial y los movimientos antisistémicos”. Algunas de sus publicaciones: “Globalización capitalista neoliberal y movimientos antisistémicos”, Bilbao, Universidad de Deusto, 2011; “El Foro Social Mundial y los movimientos antisistémicos”, Barcelona, Institut Català Internacional per la Pau, 2011; “Atlas del militarismo en España” Icaria, Barcelona, 2009 (coord); audiovisual “Ahimsa, contra la guerra”, Justícia i Pau, Barcelona, 2008 (coord). Contacto: jcalvo@centredelas.org Twitter: @jordicalvo

 


 

Ver también: 

Valencia en quiebra, y los culpables gobiernan


España, de la brutalidad económica a la brutalidad represiva

 

Brutal represión contra estudiantes en Valencia, España. Foto: Público

Brutal represión contra estudiantes en Valencia, España. Foto: Público

Editorial de La Jornada

Desde el fin de semana pasado, en Valencia, la Policía Nacional de España ha venido reprimiendo con violencia inusitada a los estudiantes que protestan contra los recortes a los presupuestos educativos emprendidos por el gobierno derechista que encabeza Mariano Rajoy, quien busca de esa manera satisfacer las exigencias de la Unión Europea y de los organismos financieros internacionales antes que cubrir las necesidades sociales y garantizar derechos fundamentales.

En sus intentos por desalojar a los inconformes –padres de familia, profesores, alumnos y parlamentarios– de las calles y de varios centros de enseñanza, las fuerzas del orden lesionaron a decenas de personas, arrestaron sin justificación a estudiantes menores de edad, zarandearon a periodistas y desataron persecuciones judiciales con base en cargos que, según han demostrado en varios casos grabaciones de video, son inventados.

Lo que muestran los videos, en cambio, es que con frecuencia los elementos antidisturbios la han emprendido a golpes contra personas que no cometieron más falta que encontrarse en los sitios en los que se desarrollaron las cargas policiales. Una expresión que ilustra la actitud encarnizada de la policía manifestantes es la que empleó el jefe policial Antonio Moreno, quien se refirió a los manifestantes como el enemigo. Para mayor exasperación ciudadana, ese funcionario describió la actuación de la policía como una respuesta comedida y mesurada a supuestas acometidas físicas de los movilizados en defensa de la educación.

Por supuesto, la brutalidad policial, a la que varias voces en los medios españoles comparan con las cargas de los grises –como se llamaba a la fuerza antidisturbios de la dictadura franquista, en referencia al color de su uniforme–, ha exponenciado el descontento inicial, y ahora los manifestantes no sólo exigen que se deponga la determinación de recortar el presupuesto educativo, sino demandan, además, la remoción de la delegada en la Comunidad Valenciana del gobierno de Madrid, Paula Sánchez de León.

Es preciso no perder de vista que la brutalidad policial desatada por el régimen de Rajoy es sólo el más reciente episodio de una saga de violencia no necesariamente física del gobierno contra la población. En efecto, la clase política de Madrid decidió trasladar los costos de la crisis en la que se encuentra sumido el país a la población en general, la cual ha debido enfrentar el aumento del desempleo, la reducción de su nivel de vida y la pérdida o la contracción de servicios educativos, de salud, vivienda y otros.

Si el gobierno del Partido Socialista Obrero Español claudicó a su plataforma política, que prometía la promoción y la defensa del estado de bienestar, su sucesión en La Moncloa, a cargo del Partido Popular de Rajoy y de José María Aznar, hace frente al malestar popular resultante mediante la fuerza bruta policial y deja entrever, desde el inicio, las tendencias autoritarias que justifican que se describa a esa organización política como posfranquista, no sólo porque fue fundada principalmente por ex funcionarios de la dictadura, como el recientemente fallecido Manuel Fraga, sino también por una herencia ideológica inocultable.

En suma, España ha sido colocada por sus gobernantes anteriores y actuales ante la posibilidad de una escalada de explosiones sociales, andanadas represivas y desesperanza como la que tiene lugar en Grecia. Si el escenario helénico llega a repetirse en tierras españolas, Rajoy y su equipo no podrán argumentar que ignoraban la perspectiva.

Cubadebate

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Jose Alberto 02/26/2012 17:43


En Valencia se dan las condiciones para la "tormenta perfecta": http://www.josealbertodiazestebanez.com/?p=181

jose luis 02/23/2012 16:46


http://joseluisregojo.blogspot.com/2012/02/yo-soy-radical-y-antisistema.html