La visita del Papa a Alemania. “La homofobia de la Iglesia no tiene precedentes”. Entrevista

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

David Berger / Sin Permiso

Una coalición se movimientos sociales se organizó para protestar contra la visita del Papa Benedicto XVI el pasado 22 de septiembre en Berlín y llamar la atención sobre la política “contraria a los derechos humanos y las libertades sexuales de la Iglesia católica”.

En el marco de las protestas, el teólogo y filósofo católico David Berger realizó una conferencia en Berlín. Tras su salida del armario en el 2010 y la publicación de su libro Der heilige Schein: Als schwuler Theologe in der katolischen Kirche (La sagrada impostura: como teólogo homosexual en la Iglesia católica) en noviembre de 2010 –que va ya por su sexta edición–, en el criticaba a la Iglesia católica por su homofobia, Berger fue expulsado de la archidiócesis de Colonia y se le retiró su licencia como profesor de religión. Nicole Tomasek entrevistó a David Berger para el semanario de izquierdas Jungle World.

 

¿Por qué alguien como usted querría pertenecer a una organización autoritaria y homófoba como la Iglesia católica?

No se trata de algo así como pertenecer a una asociación cualquiera, como un club de jardinería o un partido político, sino, a grandes trazos, puede decirse que uno nace y es educado social y culturalmente en ella. En mi caso fue mi abuela la que me introdujo en el catolicismo, y como niño, naturalmente uno no se hace demasiadas preguntas y no lo vive como una organización autoritaria. Se trata de un largo proceso de maduración interior y de adquisición de la conciencia de que hay estructuras en la Iglesia que son contrarias a los derechos humanos.

Se dio cuenta más bien tarde...

Sí, muy tarde. Si alguien quiere hacer carrera y se le presenta una buena oportunidad, intenta dejar este tipo de cosas de lado. Quizá fuese también una cierta debilidad de carácter a la que no me quise enfrentar, pero que jugó con toda seguridad un papel importante. No se puede rechazar algo si uno sabe qué es lo que tiene que rechazar.

El Papa Benedicto XVI está considerado un miembro del ala dura derechista en el Vaticano. ¿Ha empeorado con su proclamación la posición de la Iglesia hacia los homosexuales?

Sin ninguna duda. Estoy plenamente convencido de que no ha habido ninguna otra época en la historia de la Iglesia católica en la que el Papa se haya mostrado públicamente tan abiertamente homófobo y haya hecho una campaña tan agresiva como la que ha hecho Benedicto XVI.  Por su magnitud y por su vehemencia, esta homofobia en la Iglesia católica no tiene precedentes.

En su libro, La sagrada impostura, habla de una “yihad católica”. ¿A qué se refiere exactamente con esta expresión?

La expresión no es mía, sino de un lector de una gran editorial católica que elogió explícitamente la “yihad católica”. Dijo que, como católicos, tenemos mucho que aprender del islam, de su lucha contra la modernidad, la podredumbre moral de Occidente, la pornografía, la homosexualidad y el falso pensamiento que domina en las democracias.

¿Critica Ud. esta posición?

Sí, me parecería un error fatal si se llegase a una colaboración entre musulmanes radicales y católicos radicales teniendo en cuenta el potencial de agresión y violencia que domina en estos ambientes. Esto es algo sobre lo que el estado debería estar alerta. Es algo que no puede tolerarse bajo la libertad de expresión o de religión. Se trata realmente de proteger nuestras libertades democráticas y nuestras sociedades abiertas contra este tipo de tendencias.

Ud. critica las tendencias reaccionarias de la Iglesia, pero por otra parte trabajó para la Congregación para la Doctrina de la Fe, heredera de la Inquisición y dirigida por el cardenal Joseph Ratzinger.

No sólo trabajé para ella, sino que edité durante muchos años su publicación. Seguramente tiene también que ver con que, debido a mi homosexualidad, tenía el sentimiento de estar obligado a expiarla, así que quise compensarla con una lealtad fuera de toda duda hacia el papado y la Iglesia. Sólo más tarde me di cuenta de lo importante que resultaban estos mecanismos.

¿Cree Ud. que es posible que la Iglesia católica se reforme desde dentro? ¿No sería mejor fundar una Iglesia propia y, con ella, reducir el poder del Papa y de los altos cargos eclesiásticos conservadores?

No sé si tendría mucho sentido fundar una Iglesia propia. Tampoco estoy a favor de combatir a la Iglesia católica como un todo, pero allí donde la Iglesia católica sobrepasa claramente sus límites y se mezcla en cuestiones sociales y políticas es tarea de todo aquel a quien preocupe mantener nuestras sociedades abiertas, independientemente de si es católico o no, combatir estas tendencias.

En una entrevista con el muniqués Abendzeitung Ud. opina que la mitad de los clérigos católicos con homosexuales. ¿Se trata de que uno pueda ocultarse tras el celibato para no temer que se le pregunte si tiene miedo de salir del armario?

Sí, en el caso de los jóvenes que proceden de hogares conservadores, ésa se trata, hoy como ayer, de una cuestión importante. Donde es imposible que el hijo le diga a su madre “soy homosexual y no hay nada malo en ello, me voy a vivir con mi novio.” Si éste no quiere ser expulsado de su familia, se le presenta otro camino: convertirse en cura y convertir lo que su familia ve como una debilidad en la mayor de las virtudes. Se trata, con toda seguridad, de que organizaciones puramente masculinas, como el ejército, los clubes deportivos o la Iglesia, ejercen una fuerza de atracción sobre no pocos homosexuales.

¿Por qué no hay un movimiento mayor contra la homofobia en el seno de la Iglesia católica, si al menos la mitad de los clérigos católicos homosexuales la padece? 

La padecen sin ninguna duda, pero se ha conseguido construir en la Iglesia católica un sistema de terror y chantaje. Se permite a la gente vivir su homosexualidad secretamente, pero tan pronto como son desleales, se les dice: te has extralimitado en tus libertades, por eso esperamos que en otros aspectos nos seas leal. Lo he descrito con detalle en La sagrada impostura. Se sufrirá mientras permanezca en secreto. Pero en el momento en que se hace público, las personas reciben los castigos más duros. Este sistema de secretismo y extorsión tiene un efecto estabilizador en la Iglesia católica.

¿Cree Ud. que su libro y su compromiso mejorarán este aspecto, que puede llegar a convertirse en un ejemplo para muchos?

Me han escrito muchos clérigos diciéndome: tú has hecho algo que nosotros no podemos hacer, porque en el momento que lo hiciéramos, perderíamos inmediatamente nuestro trabajo y nos encontraríamos en la calle. Y también: tú has hecho público bajo qué presión nos encontramos desde hace años. Soy de la opinión que sólo puede ponerse fin a este tipo de camarillas que ejerce el miedo y opresión a través de la denuncia pública. Se utiliza básicamente la sexualidad, convirtiéndola en un tabú, para hacer a las personas dóciles y manipulables.

¿Defiende Ud. una doctrina sexual católica propia, una en la que sexualidad no significa sólo la procreación y que no está considerada más como pecado?

Sí, creo que eso no tiene nada de anticatólico o de anticristiano. Los católicos se han obsesionado en las últimas tres o cuatro décadas con un antimodernismo que resulta fatal para la propia Iglesia. La Iglesia católica mantuvo durante muchas décadas un diálogo vivo con las ciencias y las humanidades, muy lejos de su posición actual. Eso se acabó a finales del siglo XIX. Sobre todo en lo que se refiere a su juicio sobre las relaciones humanas –y ahí la sexualidad juega un gran papel–. La cosa va tan lejos como que la Asociación de médicos católicos, por ejemplo, prescribe pastillas de glucosa para la “curación de la homosexualidad”. Cuando la Iglesia apoya este tipo de ciencia, uno no puede sorprenderse de que ya no se tome en serio su moral sexual.

¿Qué debería cambiar en su opinión? ¿Debería la Iglesia católica ser más tolerante, escuchar más a menudo a la ciencia? 

Ésa es una cuestión importante, llevar a cabo un diálogo valiente con las actuales ciencias y humanidades en vez de apoyarse en tesis oscurantistas. La Iglesia debe separarse por completo de su visión puramente biológica de la sexualidad. Todo lo que tiene que ver con la moral sexual de la Iglesia católica descansa sobre un error de concepción elemental, a saber: que la sexualidad de los hombres existe exclusivamente para la procreación. El afecto, las relaciones duraderas, la necesidad de intimidad con alguien, todo eso no se encuentra obviamente en los animales, que se limitan a ejecutar una danza de cortejo y luego se reproducen. Cuando la sexualidad humana se reduce al nivel de los animales para rechazar la homosexualidad, la consecuencia es que los métodos anticonceptivos también deben ser rechazados. 

¿Sigue siendo el catolicismo aún atractivo para la gente joven?

Yo diría que sí y no. La capacidad del catolicismo para cultivar su propia imagen tiene su propia capacidad de atracción estética para la gente joven. En primer plano de la visita del Papa no estará el debate de sus tesis intelectuales, sino las imágenes que proporcionen los medios de comunicación: el Papa tomando a niños en sus brazos, cosas así. Imágenes que conocemos también por Leni Riefenstahl, que las escenificó para Hitler, o de otros mandatarios. En su puesta en escena, la Iglesia católica es muy profesional. De cara al exterior nunca se evidencia que el Papa no es otra cosa que un fundamentalista homófobo.

Cuando se trata de vivir el catolicismo completamente, su atractivo desaparece muy rápidamente. Lo sabemos por las Jornadas Mundiales de la Juventud: mientras el Papa predica contra los preservativos y los anticonceptivos, se utilizan muchísimos preservativos. Pienso que es importante que cada joven busque su propio camino. La cuestión se reduce a si se puede sintonizar con este catolicismo folclórico mientras la influencia del Vaticano crece y, con ello, se genera una constelación social que pueda terminar por amenazar las libertades que ahora poseemos. 

Entonces, ¿se postula a favor de un movimiento de reforma desde el interior?

Desde el interior y desde el exterior. He salido de la Iglesia, no me interesan exclusivamente sus asuntos internos. Si el embajador del Papa en las ONU reivindica que los estados deben seguir teniendo el derecho de castigar penalmente la homosexualidad, y al mismo tiempo en Uganda se muestra de acuerdo con que se siga aplicando la pena capital contra los homosexuales, entonces ya no se trata de un problema interno de la Iglesia, sino de algo que incumbe a todos a quienes les preocupan los derechos humanos, independientemente de si se encuentran en la Iglesia o no.

David Berger es un teólogo y filósofo tomista alemán.

Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero

 

Tomado de

Insurrectas y punto

 

 

Alemania

El Papa en Alemania: víctimas de abusos sexuales desilusionadas

 

Benedicto XVI cumple la última etapa de su visita oficial a Alemania en Friburgo. Asociaciones de víctimas de clérigos critican al Papa después de un encuentro con el que no quedaron satisfechos.

 

 

El pontífice entró a la ciudad del suroeste de Alemania en su papamóvil saludando a la multitud con las ventanas del vehículo abiertas. Miles de personas colapsaban las calles en este soleado sábado con banderas del Vaticano y coreando su nombre mientras Benedicto entraba en la catedral, primera parada en la ciudad.

La archidiócesis de Friburgo es un importante foco católico en Alemania, país en el que apenas 26 de los 82 millones de habitantes se declara católico. Su obispo, Robert Zollitsch, es el presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania. Benedicto llegó a la ciudad en el corazón de la Selva Negra procedente de Erfurt, centro de la Reforma protestante, donde esta mañana ofició una misa ante 28.000 personas en la Plaza de la Catedral. Poco antes un hombre había provocado un incidente al disparar en uno de los controles de seguridad para acceder al recinto.

En Friburgo, Benedicto se reune con el ex canciller Helmut Kohl, así como con representantes de la Iglesia ortodoxa, con seminaristas y con el Consejo del Comité Central de los Católicos Alemanes (ZDK).

Encuentro con víctimas de abusos sexuales

En Erfurt, el papa Benedicto XVI se mostró "profundamente avergonzado" en el encuentro mantenido con víctimas de abusos sexuales por parte del clero en la ciudad alemana de Erfurt, pero los representantes de los afectados aseguraron hoy que no se creen sus palabras.

La Red de Víctimas por la Violencia Sexual en Alemania tachó de "hipócrita" la reunión que el pontífice de 84 años mantuvo el viernes por la noche con dos mujeres y tres hombres, todos ex alumnos de instituciones educativas católicas.


“Reuniones a puerta cerrada no son eficaces”

El encuentro de media hora en la ciudad del padre de la Reforma protestante, Martín Lutero, fue en realidad un retroceso y sólo favorece a quienes buscan silenciar, tapar o negar los hechos, afirmó el presidente de la asociación, Norbert Denef. Ese tipo de reuniones a puerta cerrada, como la de anoche en el Seminario de Erfurt, "no traen nada y son sólo una estrategia para decirle a la sociedad: estamos haciendo algo", continuó. "Benedicto no le preguntó a nadie cómo está realmente".

Por el contrario, el obispo de Tréveris, Stephan Ackermann, comisionado de la Conferencia Episcopal germana para el esclarecimiento de los delitos sexuales dentro de la Iglesia, aseguró que Benedicto escuchó "con atención" los testimonios de las víctimas en un encuentro "abierto y humano".

Hay que resarcir los agravios

El Papa saluda en el aeropuerto de Friburgo al presidente del Estado federado Baden-Württenberg, Winfried Kretschmann.El Papa saluda en el aeropuerto de Friburgo al presidente del Estado federado Baden-Württenberg, Winfried Kretschmann.

"Se mostró profundamente avergonzado" y aseguró a las víctimas que la Iglesia se está ocupando de estudiar y resarcir los agravios, enfatizó. "El papa Benedicto XVI está cerca de las víctimas y expresa su esperanza de que Dios cure las heridas de estas personas y pueda brindarles paz interior", agregó el Vaticano en un comunicado.

La cita de anoche no formaba parte de la agenda del papa a Alemania, pero Benedicto no podía desaprovechar esta primera visita oficial a su patria para hacer frente al peor episodio de su pontificado y celebrar encuentros similares a los que ya organizó en sus viajes a Estados Unidos en 2008, y a Malta y Reino Unido el año pasado, cuando con lágrimas en los ojos, habló de un "crimen indescriptible".

Alemania es uno de los países más afectados por los escándalos de abusos sexuales por parte del clero, causa principal de la crisis de credibilidad de la Iglesia católica y la imparable pérdida de fieles. En 2010 salieron a la luz numerosos casos que aunque se produjeron en los años 60, provocaron un récord de apostasías: más de 181.000, una cifra superior a la de bautizados por primera vez en la historia.

 

Ver video: Declaraciones del representante de victimas sexuales en Alemania.


Autor: José Ospina-Valencia

Editora: María  Santacecilia

 

 

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