Las guerras impiden a millones de niños ir a la escuela, confirma UNESCO

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Un niño herido en Afganistán.

Un niño herido en Afganistán.

Las circunstancias bélicas impiden a 28 millones de niños cursar la enseñanza primaria y son el principal obstáculo para cumplir con la Educación para Todos (EPT), objetivo incluido en las Metas del Milenio de la ONU.

El informe titulado Una crisis encubierta: conflictos armados y educación, de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), advierte que muchos países no alcanzarán en el 2015 la EPT.

Durante la década 1998-2008, período analizado, se produjeron 35 conflictos bélicos, de ellos 30 en países subdesarrollados donde vive el 42 por ciento del total de infantes sin escolarizar.

Sin contar que tras concluir el estudio, las intervenciones militares extranjeras y las guerras privaron del derecho a la enseñanza a miles de niños en Oriente Medio y Norte de África.

Es imposible entonces soñar siquiera con aproximarse a las metas de la ONU cuando naciones desarrolladas continúan su política de intervencionismo y avivan la llama de nuevos conflictos.

Irina Bokova, directora general de la Unesco, afirma que la educación representa un potencial para reducir la pobreza, lograr la equidad de género, y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)de la ONU.

También es un pilar para fomentar la paz, al incidir en la formación de valores como la tolerancia, el respeto mutuo y la firme voluntad de diálogo.

Bokova recomienda cultivar esas actitudes en todas las aulas del mundo y alerta acerca de que recurrir a la escuela para incentivar el chovinismo y la falta de respeto hacia los demás es un camino que conduce a la violencia.

“Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”, sentencia la declaración constitutiva de la Unesco.

Sin embargo, siglos de enormes avances en la instrucción parecen no incidir en la mente de quienes incitan y ejecutan guerras, lo cual los asemeja con los pretéritos conquistadores, que arrasaron pueblos y costumbres para imponer su dominio.

Las intervenciones militares en Irak y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Estados Unidos y sus aliados en Afganistán y la más reciente en Libia, son fuente de pobreza, desigualdad y estancamiento económico.

En tales condiciones es imposible pensar en educación para todos.

El informe de Seguimiento de EPT del 2011 recuerda que la ONU fue creada, ante todo y sobre todo, para poner término al “azote de la guerra”.

Los arquitectos del entonces nuevo sistema mundial pretendían impedir el retorno a los “actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad”, según el documento.

Más de sesenta y cinco años después de la Carta de la ONU, algunas naciones con derecho al veto en el Consejo de Seguridad aprueban leyes que violan la soberanía de los pueblos, nada que ver con la letra jurídica más importante posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Aunque en las casi 500 páginas del informe no se mencionan los responsables de la espiral de violencia global, se admiten graves infracciones del Derecho Internacional Humanitario en caso de conflictos.

Durante la ofensiva israelí a Gaza, territorio palestino sitiado por Tel Aviv, murieron más de 350 niños, mil 815 resultaron heridos y 280 escuelas fueron destruidas, afirma el texto. La creciente utilización de los centros docentes como blancos de guerra pone en peligro el futuro de millones de infantes y el de sus familias.

Pero no solo las escuelas de los países envueltos en conflictos son víctimas de la violencia.

En algunas sedes universitarias, secundarias y primarias del llamado Primer Mundo, sobre todo estadounidenses, estudiantes armados arremeten contra sus compañeros y profesores, causándoles la muerte.

La repercusión de los conflictos en la educación es un problema que se ha ignorado ampliamente. Se trata de una crisis encubierta que refuerza la pobreza, socava el crecimiento económico y retrasa el progreso de las naciones, según el informe de EPT.

La Unesco advierte sobre el carácter cíclico de estos problemas como consecuencia de carencias educativas y la ausencia de un sistema educacional estable en situaciones bélicas y posteriores a ellas.

Más del 60 por ciento de la población de los países afectados es menor de 25 años y nació y creció en situaciones de violencia.

Se hace urgente una paz sin exclusión, basada en los sueños de la educación para todos, con respeto, igualdad y soberanía, sin exclusiones.


(Con información de Prensa Latina)

Tomado de

Cubadebate

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