Las primeras fotos del planeta Tierra cumplen 50 años

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Yuri Gagarin (izquierda) y Guerman Titov (derecha). ESPECIAL

 

MOSCÚ (05/AGO/2011).-EFE

 

El ruso Yuri Gagarin se llevó todos los honores al ser el primer hombre en volar al espacio, pero fue su suplente, Guerman Titov, el primero en fotografiar la Tierra hace 50 años.

"Gagarin dijo al volver que había visto la Tierra y todo el mundo le creyó. Por eso, la misión de Titov era sacar imágenes de nuestro planeta que todos pudieran ver", señaló hoy uno de los organizadores de la exposición "50 años de fotografía espacial".

Titov, que aún no había superado la decepción que le supuso el no ser el primer cosmonauta de la historia, pudo ver cumplido su sueño el 6 de agosto de 1961 al subirse a bordo de la nave Vostok-2 con una cámara de cine al hombro.

"Te necesitamos para misiones más difíciles", le había dicho varios meses antes Serguéi Koroliov, el padre de la cosmonáutica soviética.

Lo que nunca imaginó Titov es que pasaría a la historia precisamente por ser el primero en rodar imágenes de nuestro planeta con la cámara Konvas Avtomat y unos carretes de 300 milímetros, que se pueden ver en la exposición en la galería Fotosoyuz de Moscú.

Precisamente, las primeras fotos de la Tierra fueron extraídas del rodaje realizado por Titov durante las 17 vueltas que dio a nuestro planeta, 25 horas durante las que incluso le dio tiempo a dormir, en lo que sí superó a Gagarin, que voló 108 minutos.

"Todo va bien, todo va bien. Se ve la Tierra y un gran río, aunque hay muchas nubes", comunicó al centro de control un emocionado Titov.

Las tres históricas fotos muestran un planeta Tierra de color azul cubierto de nubes blancas sobre un fondo negro; un tímido amanecer y una imagen de la ventanilla desde la que el cosmonauta soviético tomó las imágenes.

Para realizar esas fotos, Titov recibió más de 60 horas de instrucción en el manejo de cámaras que le convirtieron en un auténtico fotógrafo profesional.

En la exposición se pueden ver varias imágenes de Titov, Gagarin y Valentina Tereshkova, la primera mujer en viajar al espacio, con cámaras en la mano.

Desde la proeza de Titov, la fotografía ha formado parte de todas las misiones espaciales, como cuando Neil Amstrong descendió a la superficie lunar a bordo del Apolo 11 y sacó unas imágenes en las que aparecen la Luna y la Tierra en la misma toma.

Aunque hubo que esperar hasta 1972 para que los tripulantes del Apolo 17, los últimos en pisar la Luna, fotografiaran la Tierra al completo, foto que ha pasado a la historia de la humanidad y ha sido colgada en las paredes de los hogares de medio mundo.

Hace sólo unos días, dos cosmonautas rusos aprovecharon una caminata al exterior de la Estación Espacial Internacional para fotografiar tres retratos de Gagarin, Koroliov y del científico ruso Konstantín Tsiolkovski con la Tierra al fondo.

Ahora, en cambio, las mejores fotos no las toman los tripulantes de las naves rusas Soyuz, de los transbordadores estadounidenses ni de la plataforma orbital, sino los satélites y las sondas que protagonizan los vuelos interplanetarios.

Además de tomar fotos, Titov, que tenía sólo 25 años cuando viajó al espacio exterior, fue el primer hombre en sufrir vértigos debido a la falta de gravedad, lo que no le impidió conciliar el sueño con facilidad.

Su viuda, Tamara, comentó hoy que Titov nunca se consideró un héroe, ya que opinaba que su vuelo había sido un logro de "todo el pueblo soviético", pero sí estaba "orgulloso" de haber sido un pionero en la conquista del espacio.

"Titov fue el primer fotógrafo espacial. Gracias a su trabajo, supimos qué bonita es la Tierra. Pero lo principal que demostró su vuelo fue que el hombre podía vivir y trabajar en el cosmos", señaló.

Su proeza permitió a los científicos soviéticos comprobar que el hombre podía soportar largos vuelos espaciales sin sufrir alteraciones en su estado de salud y, de paso, asestó un nuevo golpe propagandístico a Estados Unidos.

El 5 de mayo el vuelo suborbital del astronauta norteamericano Alan Shepard a bordo del Freedom-7 había sido la respuesta de Washington a la hazaña de Gagarin, pero su travesía había durado apenas 15 minutos, por lo que la URSS llevaba claramente la delantera a EU en la incipiente carrera espacial.

Titov, que sigue siendo el hombre más joven en viajar al cosmos, murió en el año 2000 y apenas es recordado por los rusos, con la excepción de su ciudad natal, Polkóvnikovo (región siberiana de Altái), que inaugurará mañana, sábado, un museo en su honor.


Guerman Titov.AFP

El cosmonauta segundón

Rusia celebra los cincuenta años del viaje espacial de Gherman Titov, un hombre marcado por la sombra de Gagarin

El cosmonauta segundón

Honores. Titov saluda a su llegada a Moscú tras volar en la 'Vostok 2'. En la foto de abajo, el dirigente soviético Nikita Kruschev abraza a Titov (a la izquierda) y Gagarin. :: TASS / AFP

 

05.08.11   
Pudo haber sido el primer hombre en el espacio. Hasta tres días antes del despegue, no se confirmó si el tripulante de la 'Vostok 1' iba a ser Gherman Titov o, como sucedió finalmente, su amigo y rival Yuri Gagarin. La historia reservaba a los dos camaradas porciones muy distintas de pastel: el pobre Titov tuvo que esperar a la 'Vostok 2', de cuya misión se cumplen mañana cincuenta años, y conformarse con la agridulce posteridad de los segundones.
Sus méritos, que fueron muchos, quedaron ensombrecidos para siempre por la venerada figura de Gagarin, el cosmonauta de la sonrisa deslumbrante. Titov fue el primer ser humano que pasó un día completo en el espacio -fueron 25 horas y 18 minutos, mientras que su ilustre antecesor no llegó a las dos horas-, el primero en dormir allá arriba -pese a que los brazos, con la ingravidez, se le levantaban cada vez que conciliaba el sueño- y también el primero en sufrir mareo espacial, el malestar que después se revelaría como propio del oficio. Orbitó la Tierra diecisiete veces, frente a la única vuelta de Gagarin, y tomó unas hermosas fotografías de nuestro planeta. Durante el vuelo se sintió libre y poderoso como un águila, su nombre en clave, pero el aterrizaje lo devolvió a la dolorosa pregunta que habría de marcar su existencia: ¿por qué eligieron a Gagarin?

El cosmonauta segundón
Parece que fue, ante todo, una decisión política en la que influyeron detalles aparentemente absurdos. Gagarin venía de una familia proletaria, mientras que a Titov, hijo de un maestro de escuela siberiano, le veían un origen demasiado burgués. Y, luego, estaba el nombre: su padre le había puesto Gherman por un personaje de Pushkin, pero a las autoridades soviéticas les sonaba poco ruso, incluso les producía reparo por su vaga evocación de lo alemán. De todas formas, a juicio del propio Titov, lo decisivo fue la manera de ser: «El carácter de Gagarin fue lo que más importó. El primer hombre en el espacio tenía que ser una persona agradable, atractiva -reflexionó años después en una entrevista-. Los periodistas dijeron que yo me alegré tanto por Yuri que casi me lancé a besarle. Pero estaba decepcionado».
Titov falleció en 2000, a los 65 años, intoxicado con monóxido de carbono mientras tomaba una sauna. Pero, antes de eso, Gagarin aún le había dado otro disgusto: el primer cosmonauta se mató en 1968 al estrellarse el avión que probaba, y las autoridades soviéticas, que no estaban dispuestas a perder tontamente más héroes del espacio, prohibieron a Titov seguir volando, su gran pasión. Este fin de semana, Rusia rinde homenaje al eterno segundón con una exposición fotográfica y la inauguración de un museo en su pueblo natal, Polkovnikovo. Será, cómo no, una celebración modesta, muy alejada de los suntuosos festejos que conmemoraron en abril los cincuenta años del viaje de Gagarin.

 

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