Libia: Cómo diferenciar una invasión de la Otan de un movimiento social

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Luis Britto García

España forma parte de las fuerzas que agreden a Libia

Algunos medios presentan la invasión de la OTAN y Estados Unidos contra Libia como un movimiento social.  Para quienes  no saben distinguir entre una cosa y otra,  sugerimos algunas pistas:

Un movimiento social mayoritario triunfa solo, y no necesita que una coalición imperialista de 42 países saqueadores invada durante más de seis meses sin poder imponerse.

Un movimiento social está integrado por personas de carne y hueso, y no por víctimas imaginarias de supuestos bombardeos no confirmados por los periodistas del Telesur ni por la vigilancia satelital rusa ni por la del Pentágono.

Un movimiento social surge espontáneamente del pueblo, y no de los planes del Pentágono  de invasión de Libia denunciados desde 2001 por el general Wesley Clark.

Un movimiento social no obtiene  la protección de esa mafia de las potencias hegemónicas denominada ONU.

Un movimiento social  no está dirigido por monárquicos,  terroristas fundamentalistas, mercenarios extranjeros  ni  ex ministros del gobierno al que se opone.

Un movimiento social no es presentado por Barack Obama como “modelo para las relaciones internacionales” ni apoyado por el ejército de ocupación de Europa llamado OTAN.

Un movimiento social no se inaugura asesinando a su propio jefe, como hizo el CNT con su primer presidente, Abdel Younis.

Un movimiento social no dispone de portaaviones, acorazados, bombarderos, cohetes teledirigidos, helicópteros de combate y aviones no tripulados.

Un movimiento social no desata contra sus compatriotas la estrategia de bombardeo terrorista de la población civil que inauguró la Luftwaffe nazi contra Guernika.

Un movimiento social no repite ese genocidio en 20.000 misiones aéreas contra su propio país.

Un movimiento social no bombardea sistemáticamente hospitales, acueductos, escuelas, residencias ni medios de comunicación.

Un movimiento social no secuestra a periodistas independientes ni los expulsa para impedirles testimoniar lo que ocurre.

Un movimiento social no practica el asesinato selectivo de los dirigentes de su país, ni fija recompensas de millón y medio de euros por sus cabezas.

Un movimiento social no maneja  bufetes, lobbys ni influencias para que la Corte Penal Internacional dicte autos de detención contra sus adversarios.

Un movimiento social no causa un genocidio de 60.000 víctimas entre su propio pueblo.

Un movimiento social no tiene cómplices financistas  internacionales capaces de confiscar 270.000 millones de dólares de las reservas de su país.

Un movimiento social no somete los recursos  de su patria  a la rebatiña de mandatarios y consorcios extranjeros.

Un movimiento social nunca es apoyado incondicionalmente por  monopolios mediáticos y transnacionales de la información.

Un movimiento social no dispone de camarógrafos, escenógrafos, maquilladores, actores, vestuaristas y directores para escenificar y grabar fraudulentamente en Qatar las victorias que todavía no ha obtenido.

Un movimiento social no destruye y saquea las sedes diplomáticas de  países amigos.

Un movimiento social no mata sistemáticamente compatriotas por tener piel oscura, como lo hacen las fuerzas de la CNT.

Un movimiento social no está dirigido por Berlusconi, Sarkozy, Cameron, Merkel  y Rassmussen.

Un movimiento social no inicia operaciones fundando un Banco Internacional y una Compañía transnacional para entregar los recursos de su patria.

Un movimiento social no es reconocido prematuramente como gobierno por las potencias imperialistas sin haber ni siquiera obtenido el control del territorio.

Más fácil que diferenciar una invasión de la OTAN de un movimiento social es distinguir entre un bobo y un canalla.

Un bobo ignora los hechos antes señalados.

Un canalla los conoce, e insiste en  que la invasión contra Libia es un movimiento social.

La radio del sur

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