Los dibujos de los primeros viajeros y botánicos que recorrieron Chile

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Un viaje a las primeras acuarelas y dibujos de Chile, sobre todo de las plantas descritas por naturalistas y viajeros, se inicia al abrir las páginas de “Viajeros y Botánicos en Chile durante los siglos XVIII y XIX” (Editorial Universitaria), recopiladas por el biólogo Waldo Lazo.

En un rincón polvoriento de la biblioteca de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile hace ya más de 10 años el biólogo Waldo Lazo encontró una colección casi intacta de la revista inglesa Botanical Magazine. Sus ojos no dejaron de asombrarse al tener en sus manos las acuarelas que una de las primeras y más importantes publicaciones de su tipo en el mundo, editada desde 1790 y que sólo hasta 1835 publicó imágenes coloreadas y descripciones de más de 75 plantas recolectadas en Chile.

El hallazgo lo convenció de buscar en escritos de viajeros, bitácoras de expediciones científicas y en libros publicados en Europa imágenes de paisajes y plantas recolectadas en Chile por visitantes durante los siglos XVIII y XIX, que hasta ahora no habían sido divulgados en el país. Sólo en Botanical Magazine Lazo halló 140 ilustraciones de especies chilenas.

El mismo Lazo reconoce que imágenes de paisajes en Chile pintados por chilenos es difícil encontrar que sean anteriores a 1830.

 

Ilustración de la especie herbertia pulchella publicada en Botanlical Magazine en 1841

La recopilación de Lazo contiene 433 láminas, 330 de las cuales corresponden a dibujos de plantas recogidas en el país por naturalistas que pasaron por nuestras costas e hicieron las primeras clasificaciones taxonómicas según el patrón de Carlos Linneo.

A partir del siglo XVI, tras la cartografía del Estrecho de Magallanes, que comienzan a haber en las revistas y libros naturalistas referencias a las especies de Chile. Algunas referencias fueron hechas por Pedro Sarmiento de Gamboa, Alonso de Ovalle o Diego de Rosales.

Quienes también se impresionaron con la riqueza botánica del país fueron navegantes holandeses e ingleses: en el siglo XVII Basil Ringrose, William Dampier y George Handisyd. El siglo después trajo más aventureros exploradores, como Daniel Solander, L. A. Bouganville y Joseph Banks, embarcados en el Endeavour del capitan James Cook.

PIRATAS, NATURALISTAS Y VIAJEROS

El primer botánico europeo que recorrió las costas de Chile fue el abate, astrónomo y naturalista Louis Feuillée. Entre 1708 y 1710 herboriza, describe y dibuja casi un centenar de plantas recolectadas, las que reseña en una obra publicada entre 1714 y 1725.

Seis de las plantas mostradas por Louis Feuillée fueron descritas por Linneo en Species Plantarum, publicado entre 1753 y 1762.

También figura en la recopilación de Lazo el considerado padre de la botánica chilena, el abate Juan Ignacio Molina, quien en 1776 publica ‘Compendio della storia geográfica, naturale, e civili del regno del Cile’.

Los dibujos de Expedición Malaspina, que parte en 1788 y persigue estudiar “el estado político y social de las distintas regiones de Hispanoamérica”, también son incluidos. Las ilustraciones fueron hechas por José del Pozo y Fernando Brambila, quienes muestran un Santiago de 1790, con sus tajamares del Mapocho y el puente de Cal y Canto; la Isla Mocha de Concepción y las bahías de Talcahuano y Valparaíso.

Una expedición con fines estrictamente para el estudio de la flora de Chile y Perú fue la de Hipólito Ruiz Pavón y José Dombeym que parte en Cádiz en noviembre de 1777 y llega a las costas chilenas en enero de 1778. Lazo rescata los dibujos de algunas especies de los resultados de dicha expedición, publicados en 1794.

Ilustración de María Graham que muestra las ropas usadas en Chile

Lazo incluye las ilustraciones del naturalista alemán, Eduard Poeppig, que visitó el país entre 1827 y 1829; las de Jules Dumont d`Urville, explorador y botánico francés que estuvo en el país entre 1840 y 1842; y las de María Graham, quien recorrió Chile en 1822 observando costumbres y pintando paisajes, como una de la iglesia La Matriz de Valparaíso, la laguna de Aculeo y la isla de Juan Fernández.

La recolección incluye además dibujos de plantas hechas por Joseph Dalton Hooker, quien recorre la Antártica y Tierra del Fuego y publica a mediados del siglo XIX ‘Flora Antarctica’.

Otros viajeros cuyas ilustraciones botánicas y de paisajes que Lazo incluye en su obra son de Thomas Sutcliffe, Alexander Caldcleugh, Peter Schmidtmeyer y Cesar Famin.

UN NATURALISTA DEL SIGLO XX

Waldo Lazo Araya es académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile y ha contribuido al catastro micológico con “Hongos de Chile” (2001) y a la entomología con “Insectos de Chile” (2002). Nació en Pumanque y estudió en la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile, donde fue alumno de los Dres. Guillermo Mann y Juan Gómez Millas y hoy se desempeña en la Facultad de Ciencias de dicha universidad.

Lazo sigue la tradición naturalista iniciada por Claudio Gay, quien realiza los primeros atlas del país luego de recorrer Chile a partir de 1832. Gay terminó acunando una colección de animales y plantas que dio  origen al Museo de Historia Natural en 1839.

La tradición naturalista la continuó Rodulfo Amando Philippi, botánico alemán, quien inaugura las cátedras de botánica y zoología en la Universidad de Chile en 1853, diseña un jardín botánico y dirige el Museo Nacional de Historia Natural.

Otro destacado botánico fue Hugo Gunckel Lüer, dedicado a conocer el herbario mapuche y la fitonimia atacameña.

En 1959 es publicado por Carlos Muñoz un compendio que reunía las especies halladas en Chile, titulado ‘Sinopsis de la flora chilena’.

En la publicación de Lazo se apostó por realizar una reproducción lo más fidedigna posible de los colores de las distintas plantas inventariadas por los viajeros y naturalistas.

Hoy se calcula que existen unas seis mil especies vegetales nativas en Chile, de las cuales solo se ha podido encontrar imágenes de unas 2.500.

Mauricio Becerra R.

@kalidoscop

El Ciudadano

* La imagen central del artículo corresponde a una ilustración de Peter Schmidtmeyer, que aparece en su libro ‘Travels into Chile over the Andes in the years 1820 and 1821’, publicado en Londres en 1824.

 

El Ciudadano

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