“Los zapatistas, gran ejemplo de cómo hacer tejido social y proteger la vida humana”: Javier Sicilia

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

En entrevista con Desinformémonos, el poeta afirma que “el zapatismo y los indignados son propuestas que se gestan frente a la inoperancia del Estado”.

Entrevista de Fabrizio Lorusso
Foto: Ricardo Trabulsi y Zoe Vincenti

Foto: Ricardo Trabulsi

Foto: Ricardo Trabulsi

México DF.  Tras el asesinato de su hijo Juan Francisco Sicilia, el 28 de marzo de 2011, el poeta Javier Sicilia comenzó una cruzada contra la guerra que Felipe Calderón declaró desde 2006 al narcotráfico y al crimen organizado, la cual hasta la fecha ha causado la muerte de más de 50 mil personas en el país.

 En los últimos meses Javier Sicilia ha encabezado diversas caravanas, actos y manifestaciones, lo que lo convirtió en el principal portavoz del recientemente conformado Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, al que se han sumado organizaciones civiles y miles de ciudadanos quienes bajo las consignas de “No más sangre” y “Estamos hasta la madre” exigen justicia para los familiares de las víctimas, la presentación con vida de los desaparecidos y la restitución del tejido social.

 El escritor y periodista italiano Fabrizio Lorusso entrevista al poeta y activista sobre los logros hasta ahora obtenidos; el diálogo que ha mantenido con el gobierno; el significado de la autonomía en las ciudades y sobre los siguientes pasos del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad de cara al 2012, año electoral.

 ¿Es posible hacer un balance del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) hasta el día de hoy? ¿Cuáles son los logros principales y los retos o derrotas?

 El logro principal fue la visibilización de las víctimas y hacerle conciencia al Estado de que las víctimas no son cifras, estadísticas o bajas colaterales, son seres humanos con nombre, apellido, familias rotas, dolor, y que es necesario hacer justicia. La respuesta ha sido la creación de una Procuraduría de atención a las víctimas, la Províctimas (que tiene serias fallas pero, bueno, se pueden corregir), y una Ley de Víctimas. Esperemos que no rasuren esta ley, que no la vuelvan una cosa que no responda al drama que viven el país y las víctimas. Allí están los grandes logros del Movimiento. Entre los fracasos,  no hemos podido convencer a Felipe Calderón y a las Cámaras de la necesidad de hacer una Ley de Seguridad Nacional con enfoque humano, ciudadano, es decir, que abone a la paz, no a la militarización, al autoritarismo y a la violencia. Creo que allí no hemos logrado sensibilizar, ni que se oigan las propuestas que tenemos, creo que eso hace falta porque, si no,la Províctimas será simplemente la acumulación del horror.

 ¿Qué pasó exactamente con respecto a la Comisión de la Verdad, que era una de las seis demandas del Movimiento, tras su primera caravana y marcha hacia el zócalo de la Ciudad de México el 8 de mayo pasado?

Creo quela Comisióndela Verdades necesaria, indudablemente, porque en medio de la fractura del Estado, es necesario hacer un deslinde de qué víctimas pertenecen a quienes, ¿no? Y es que el Estado está cooptado también en muchos sentidos, ya que la delincuencia está presente en los órganos de gobierno y en los partidos, en estas instancias o en partes de ellas; en parte de las procuradurías, de la policía, del Ejército y dela Marina.Evidentemente, la mayoría de la gente piensa que las víctimas las produce el crimen organizado, pero el crimen organizado también está dentro del sistema y amparado en la ley.

 Entonces, deslindar responsabilidades es importante a través una comisión para llegar claramente a la verdad de esta guerra, a la reconciliación y a la paz. Sólo a través de un órgano de ese tipo se puede llegar a dominar esa verdad. Pero, hay una reacción negativa del Gobierno a esas comisiones y no sabemos por qué, si realmente estamos buscando la paz y la justicia ante la impunidad, tan humillante en este país, pues tenemos que llegar a convencerlos de esa necesidad.

 

 Al rechazar la instalación de una Comisión de la Verdad, el presidente dijo que esas comisiones se aplican a países con dictaduras militares o regimenes autoritarios. ¿Su creación no sería como poner en tela de juicio toda la estrategia militar de combate al narco implementada hasta ahora?

 Sí, pero también se tendría que aplicar a Estados fracturados como México. Estoy de acuerdo, es para gobiernos altamente autoritarios o militarizados, pero en un Estado tan fracturado como el nuestro, también es necesario. Eso es lo que no entiende (Felipe Calderón), su problema es que ve en blanco y negro, ve que los delincuentes están fuera y el Estado está sólido, están los buenos en el Estado, y no se ha dado cuenta del lodo, de la fractura de ese Estado que implica y exige también una Comisión dela Verdad.

 

 Ya hubo un primer encuentro con el presidente en el Castillo de Chapultepec el pasado 23 de junio, el 14 de octubre fue el segundo, ¿qué balance puede hacer de estos encuentros? ¿Va a haber otro más?

 Vamos a ver, yo creo que no. Podría ser éste el cierre de un primer ciclo que se abrió el 23 de junio y se cerró en este último diálogo de octubre. Creo que, hacia el final del diálogo, cuando habló Clara Jusidman sobre el tejido social, el presidente comprendió algo que para nosotros es fundamental en la ley y en la estrategia de seguridad. Es decir, poner el énfasis en la reconstrucción de ese tejido social, pero con la gente, no a partir de las instituciones como ha sidola Leyde Seguridad, por la que se adquiere infraestructura acríticamente, sin saber si hay una necesidad y cómo es esa necesidad, sin consultar a la gente, a los barrios, a los pueblos; además, hay una violencia por parte del Estado al proteger a las instituciones, pero no a la gente. Creo que si entendemos y ponemos como prioridad el tejido social y la seguridad ciudadana a partir del tejido social, podemos caminar hacia una estrategia de seguridad ciudadana y humana, por la que estamos pugnando nosotros, y no a una Ley de Seguridad que nada más se base en la violencia reactiva a la delincuencia y una violencia que sólo protege instituciones.

 

¿Cómo influyó y qué función tuvo la presencia en la reunión de Chapultepec de otros invitados en representación de víctimas, como Alejandro Martí (México SOS), Isabel Miranda de Wallace (Alto al secuestro) y María Elena Morera (México contra la delincuencia)?

 Ellos tienen una función muy importante por lo que han hecho con sus organizaciones. Han logrado cosas importantes dentro de sus propias agendas, y todo eso se une también a las demandas del Movimiento. Tanto las señoras Wallace y Morera como el señor Martí son víctimas, y están tratando de luchar por construir un estado de justicia para las víctimas y de seguridad ciudadana, como nosotros. Tenemos diferencias, pero en la sustancia estamos de acuerdo con que fue muy importante que estuvieran allí.

 

 ¿Cuáles serían las principales divergencias de visión o estrategia con ellos?

 Ellos siguen la línea del Gobierno de que la única manera de salir del problema es preparando a buenos policías. Estamos de acuerdo, pero lo vemos desde otro punto de vista, eso es muy parcial. Nosotros ponemos el énfasis en que esta Ley de Seguridad sea mucho más social, mucho más amplia, que abone a la paz y que rompa la brecha que ha existido cada vez más entre el Estado y los ciudadanos. Yo digo que allí estaría la diferencia nada más, son diferencias de profundidad frente al problema de la inseguridad, de la justicia y de las formas de encararlos.

 

El 2012 es año electoral en México, se votará por el nuevo presidente de la república y muchos otros cargos. ¿Cómo influye la cercanía de las elecciones en las respuestas que el Movimiento está obteniendo?

 Bueno, creo que en algunos funcionarios hay un cambio de discurso, empiezan a vislumbrar algo de la emergencia nacional y la necesidad de buscar alguna salida mucho más profunda a esta emergencia. Pero es muy tenue esta influencia allí, creo que los partidos siguen siendo muy ciegos a la problemática profunda y no están dando una propuesta.

 

¿No hay ninguna fuerza política que esté proponiendo una estrategia por lo menos afín a la del Movimiento?

 No, porque creo que no se han dado cuenta de la emergencia nacional y eso es muy grave. Gane quien gane, en las condiciones en que está el país, lo único  que van a hacer es ahondar más la desgracia y administrarla. No hay una intención de las coaliciones de partidos para partir del problema que está viviendo la nación y hacer una propuesta para una agenda de unidad nacional para encararlo. Eso habla de la ceguera y de la problemática que nos aguarda en las elecciones

 

Foto: Zoe Vincenti

Foto: Zoe Vincenti

Entonces, aún no es un punto importante para la agenda de los partidos y la democracia en México.

 Sí, y es algo fundamental, porque sin un país en paz,  la democracia se pierde. Un país tan balcanizado por el crimen organizado y con un Estado tan fracturado, sin una propuesta de renacimiento de la nación, simplemente se va a ahondar más en la desgracia.

 Usted tuvo un encuentro con Andrés Manuel López Obrador, líder Movimiento de Renovación Nacional (MORENA) y ex candidato presidencial del PRD en 2006, quien incluso le propuso un cargo de elección popular, ¿cuál fue su impresión?

 Ellos creen que la llegada de López Obrador al poder va a resolver el problema, pero él tampoco está mirando el problema. Hay una lógica allí por la cual parece que el presidente es un ser omnipotente como para transformar y unificar al país. Creo que no es así, que no están viendo el meollo de la cuestión y ya no estamos en los tiempos en que la figura presidencial podía transformar o controlar al país. Hubo una transición democrática y, sin embargo, los gobernadores del cada estado siguen como virreyes, de alguna manera, y ni siquiera pueden ser controlados por sus partidos. Entonces, no están viendo la cuestión en su conjunto y creen que simplemente es un asunto de cambio de poder, de cambio de política por una más social, cuando esa es una de las partes, pero el problema es mucho más hondo y no lo están viendo. Yo creo que esa también es una ceguera histórica.

 ¿Cómo se puede abordar este problema de visión de la clase política?

No sé. Creo que tienen compromisos entre ellos, en los partidos. El presidente habló con mucha fuerza en Estados Unidos de los vínculos de ciertos priístas con el narcotráfico y esa es una realidad, aunque es parcial. También los tienen en el PAN, también los tiene el PRD. Mientras no haya una voluntad de imponer castigos ejemplares a los funcionarios y miembros de partidos corruptos, pues es muy difícil que podamos entender el problema y rehacer el Estado.

 

 ¿Qué le queda entonces por hacer a la gente y al Movimiento?

 Presionar mucho para su transformar al Estado y a los partidos para que hagan esta limpieza y así se fortalezcan. Por otro lado, trabajar horizontalmente para componer el tejido social, entre nosotros, y juntarse como vecinos en los barrios, haciendo asambleas, digamos, “constituyentes” y “reconstituyentes” a nivel micro para protegernos y crear un tejido social y humano que nos permita cuidarnos a nosotros mismos, por lo menos.

 Con el fin de que el poder o la política favorezcan, o al menos no impidan, estos procesos, ¿Ustedes han pensado en alguna forma de involucramiento directo en cargos políticos?

 No en el sentido tradicional con que el se entienden la participación y los partidos, no. Nosotros le vamos más a la vida ciudadana, a la vida de la polis como vida ciudadana. Yo, en lo personal, soy crítico de las instituciones y de esas estructuras burocráticas, aunque hay gente que puede caminar por allí y es importante porque hay que renovar el Estado. En general no hay postulaciones dentro del Movimiento para cargos políticos en 2012 y si alguien lo hace, sería de manera independiente.

 

 ¿Hay una cercanía entre su posición sobre el papel de los partidos y, en general, de las instituciones y las de la Otra Campaña y del EZLN?

 Sí, creo que yo converjo mucho en cierta crítica y en cierta postura de los zapatistas, más que dela Otra Campañaen sí. Creo que los zapatistas son, a nivel de zonas agrarias y de pueblos, un gran ejemplo de cómo hacer tejido social y como proteger la vida humana y su historia, dentro de lo que son esos pueblos. Habría que repensar cómo hacerlo en otros contextos, como las ciudades y los barrios.

 ¿Se podrían plantear intentos para crear “caracoles de ciudad”, comunidades autónomas urbanas que provean lo que el Estado ya no está dando? 

 Sí, sería un fenómeno interesante. Evidentemente es algo que se está gestando, el Estado – nación, tal y como se concibió como construcción histórica, está en crisis no sólo en México sino en el mundo entero. Ya no funciona y, entonces, frente al resquebrajamiento del Estado e incluso del modelo económico, este tipo de movimientos son los que van a hacer que emerja lo nuevo. Son construcciones históricas en crisis, estamos asistiendo a su decrepitud, mientras surge algo nuevo como los movimientos de barrios, el mismo zapatismo, o por ejemplo los indignados, pues son algo, algo nuevo que tiene que gestarse frente a la inoperancia de un Estado que, por lo menos en este país, ya no está cumpliendo con lo mínimo que es la seguridad ciudadana.

 ¿A quién, tanto aquí como en el exterior, le conviene mantener el estatus quo con respecto a la violencia y al narcotráfico? 

 Creo que sí, pues, porque eso deja mucho dinero y hay mucha corrupción en el modelo económico y de vida, siempre se quiere tener más. A mucha gente le conviene mantener situaciones de esa naturaleza porque no están pensando en el bien común o en el ser humano, sino que en su propio beneficio o en intereses de grupúsculos que lamentablemente le están haciendo mucho daño al país. La delincuencia es parte de eso.

 Hay también un interés de Estados Unidos en el asunto, sobre todo con respecto al comercio de armas, al mantenimiento de su consumo de drogas que tampoco se ha reducido. Además, no están atacando, tampoco en México, uno de los ejes fundamentales que sostiene el crimen organizado que es el dinero, hay empresas y bancos que lavan dinero; no están atacando eso. Sin embargo están generando una terrible guerra en nombre del mercado que deja mucho dinero en ambos lados de la frontera y el consumo de la droga no baja. Creo que tenemos puras muertes y miedo y ésta es una irresponsabilidad tanto del Estado norteamericano como del mexicano, y dejarlo así es una irresponsabilidad de los ciudadanos tanto dentro del país vecino como en el nuestro.

 ¿Qué va a pasar con el Movimiento en el mediano plazo, digamos, este año y el próximo?

 No sabemos ahora, personalmente no soy un hombre de perspectivas, en el sentido de que trato de vivir mi día y de hacerlo plenamente. Juntos, tratamos de mantenernos dentro de una ética que nos permita señalar y llenar de contenidos una política que está ajena a esa ética. Generalmente vamos bajo el espectro de la no violencia, inventándolo cada día, no tendríamos ahora una hoja de ruta de largo plazo, pero sabemos cual es la línea que tendremos que seguir.

Desinformemonos

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