Materias primas, Inflación, Dinero y otras yerbas

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Autor: William Yohai

9 de octubre de 2011

 

Nos envían un trabajo (1) que comienza así:

 

 

“Randall Wray, respetado economista de la Universidad de Missouri, 
Kansas City, fue comisionado por el Congreso en 2008 para hacer un 
seguimiento de los mercados de materias primas cuando los precios 
batían récords a comienzos del verano, para desplomarse en julio.”

  

El tema es de extraordinaria importancia por varias razones, pero una de ellas es clave: Nuestro país (Uruguay) es exportador, casi con exclusividad de materias primas agropecuarias (commodities agropecuarios) o de manufacturas de origen agropecuario (caso la carne enfriada o congelada). Su economía, por tanto depende en gran medida, para ingresar las divisas imprescindibles para el comercio, del volumen y precio de aquellas. Como el volumen casi no crece (tal cual demostramos en trabajos anteriores) el tema de su precio se vuelve vital.

Entonces, leímos con atención el artículo y comenzamos a refutar su tesis central por lo más fácil, que no es el principio de su argumentación: dice este señor lo siguiente, tratando de explicar el aumento del precio de todos o la gran mayoría de los commodities los últimos años:

 

“¿Y el contraargumento que culpa a la Reserva Federal y a su política 
de dinero fácil?

Sí, está este argumento, ya sabe, del "helicóptero de Ben [Bernanke] 
arrojando todo el dinero efectivo posible en la economía. Tendremos 
hiperinflación tarde o temprano, y sabemos que las materias primas 
son una buena cobertura contra la inflación". Esto es falso. Las 
materias primas son una pésima cobertura contra la inflación: mire, 
si no, el precio del oro. Incluso con ese tremendo boom especulativo 
del precio del oro, en términos de inflación ajustada, su precio 
sigue estando por debajo del de 1980.”

La refutación histórica fáctica de su afirmación está contenida en dos gráficas que colocamos más abajo. La superior dibuja el precio del oro, tanto en dólares corrientes como en dólares ajustados por la inflación de Estados Unidos.

La siguiente dibuja el nivel de inflación en aquel país (si expresamos el  precio del oro en dólares el lógico que su evolución se vincule a la inflación de EEUU). En realidad, esta correlación solo tiene sentido en dos períodos: fines de los años 30, cuando F.D. Roosvelt expropia las existencias privadas de oro en EEUU, sacando así, en los hechos a ese país del patrón oro (con  el fin de terminar con “gran depresión”) y a partir de 1971, año en que Richard Nixon definitivamente desengancha a la potencia de la obligación establecida en Breton Woods de mantener fija la equivalencia de la onza troy de oro con el dólar. En ambos períodos la salida del patrón oro permitió una inflación significativa en los EEUU.

Y, oh casualidad, si observamos la gráfica vemos que en ambos períodos la inflación se disparó….y también el precio del oro.

¿Qué pasó en 1980? John Vocker, nombrado presidente del Banco Central (o la FED, como se la conoce) decidió terminar con el fenómeno inflacionario. Los EEUU eran entonces, a diferencia de hoy, los mayores acreedores netos del planeta. Hoy tienen el mismo privilegio al revés, son los mayores deudores netos.

El precio del oro seguía fielmente los avances de la inflación, y alcanzó por tanto su mayor nivel histórico (en dólares constantes), nivel que aún no alcanzó en esta segunda etapa inflacionaria a pesar del gran aumento que, desde 2001 experimenta su precio.

La conclusión que surge de este brevísimo análisis histórico es que, contrario a lo que afirma Randall Wray EL ORO ES UN EXCELENTE MECANISMO (HEDGE) PARA PROTEGERSE DE LA INFLACIÓN.

Claro, no compre oro, cuando tipos como Volcker (halcones antinflacionarios) toman control del emisor de la moneda que usted está tomando como parámetro para expresar el precio del metal.

Por el contrario; cuando a un “inflador de burbujas” convicto y confeso como Alan Greenspan le sucede “Helicopter Ben” (así lo llamaban desde hace años en medios académicos yankis al actual presidente de la FED, Ben Bernanke por sus trabajos académicos sobre la Gran Depresión de los 30, en los cuales sostenía que para evitar la deflación (caída generalizada de precios) se debía sin vacilar “tirar dinero desde helicópteros”), no sea tonto amigo…..COMPRE ORO. Dele con fe, nomás, no se equivocará. Y es así que el vil metal viene subiendo de precio desde hace 10 años sin interrupción. A veces más y a veces menos, incluso con retrocesos como el reciente desde 1920 dólares a los 1650 de estos días. Pero la tendencia no tiene vuelta mientras la política monetaria de EEUU no cambie drásticamente.

 

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La gáfica de más arriba muestra el precio del oro en dólares constantes (rojo) y corrientes (azul). El crecimiento del precio del oro en los primeros años de la década del “30” obedece a la deflación, caída de los demás precios. El oro era, entonces, “la” moneda.

 

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La gráfica muestra la tasa de inflación de EEUU en los años marcados.

http://www.gocurrency.com/articles/stories-inflation.htm

 

Pero; ¿Qué pasa con el resto de los commodities?

Y acá El respetado economista (ERE)  se vuelve a equivocar. Afirma que el aumento sistemático del precio de estos se debe a la influencia que sobre los mismos tiene la participación masiva de los fondos de inversión (de pensiones entre otros) en el mercado de futuros de estos productos. Tesis atractiva, pero que soslaya un aspecto esencial de estos productos financieros; o sea, los futuros de commodities.

¿Qué son en realidad?

Se trata ni más ni menos que de apuestas entre participantes del mercado. Yo, por ejemplo, compro un futuro de oro. Digamos que el precio actual es de 1650 dólares (me refiero al precio “spot”, o sea aquel al que se compra hoy el oro físico). Y yo compro un futuro a 90 días a 1690 dólares. O sea, si en ese lapso el precio del oro sube a más de este nivel (digamos 1800 dólares) yo puedo cancelar el contrato ganando la diferencia. Por el contrario, si se vence el lapso pactado y el precio del oro se mantiene debajo del nivel de 1690, digamos en dicho momento está a 1600 dólares yo realizaré una pérdida. Lo más importante es que, en todas esta operación, que puede montar millones, decenas de millones o aún miles de millones de dólares, ni una sola onza troy de oro ha cambiado efectivamente de manos. Y ninguno de los participantes necesita ser efectivamente dueño de un solo gramo de oro.

Mirado desde este punto de vista podría parecer que si mucha gente hace esto se podría hacer subir el precio…..pero……no debemos olvidar que estas operaciones, de las cuales hay varias variantes hay necesariamente DOS PARTICIPANTES: uno que está apostando que el precio subirá, y otro que está jugando exactamente a lo contrario. No puede haber apostantes en un sentido sin que haya apostantes en el otro….ES CONCEPTUALMENTE IMPOSIBLE.

¿puede, entonces, este mecanismo tener alguna clase de influencia decisiva en los precios? Y la respuesta es NO.

Lo que sí puede influir, y efectivamente lo está haciendo, es que mucha gente o instituciones, con mucha plata, decida comprar oro y guardarlo en algún lado. ORO FÍSICO. O títulos (papeles) que representen oro físico que se guarda en algún lado y que se compran con plata de los inversores.

¿se puede apalancar esta operación?

Si, ésta se puede apalancar, pero es de destacar que el comprador que, en este caso estará usando plata prestada deberá pagar intereses y correr el riesgo del apalancamiento: si el precio del activo baja, entonces perderá también en relación multiplicada al capital invertido.

Y aquí si, la política de Tasa de Interés Cero (ZIRP en inglés) contribuye en alguna medida a subir el precio del oro. Lo cual de ninguna forma explica el crecimiento de éste a lo largo de 10 años en forma ininterrumpida.

¿pero que pasa con los demás commodities? El mismo autor reconoce que no es posible acumularlos en grandes cantidades por largos períodos de tiempo. Los agropecuarios son perecederos, y los metales, cobre, plata, etc, podrían atesorarse, pero su escaso valor en relación a su peso-volumen (escaso cuando hablamos de fondos de inversión que manejan miles de millones de dólares) hace que esta alternativa sea poco viable.

Ya explicamos porqué la razón que da el autor, referida a la apuesta de futuros es incorrecta.

En realidad, en el mediano plazo, tal cual sucede en cualquier timba, el único ganador con estas operaciones es el casino, en este caso, los corretajes financieros a través de los cuales se efectúan las operaciones.

Y ES POR ESO QUE LOS GOBIERNOS SE OPONEN A REGLAMENTAR-LIMITAR ESTAS OPERACIONES. En todo el mundo aquellos están, efectivamente al servicio de los grandes bancos. Y esta timba masiva es una fuente de ingresos de primer nivel.

Y esto también explica como, ante la crisis una de las reacciones preferidas por los bancos centrales es la ZIRP. Nada mejor que ésta para que los bancos ganen plata.

Pero, entonces, ¿Por qué suben los commodities?

La pregunta no es fácil de responder.

En primer lugar estamos frente a un fenómeno inflacionario global. Bueno, me dirá el lector ¡que vivo, me decís que hay inflación porque suben los precios y que suben los precios porque hay inflación!....el caballo blanco de Napoleón es BLANCO…

Vayamos por partes: en este caso, (no siempre es así) la causa de la inflación es,  efectivemente, monetaria.

Y comenzó en los EEUU. Ante la explosión de sucesivas burbujas: la de las “punto.com” en 2000, la inmobiliaria en 2007, la respuesta de la política económica, o sea, en este caso la FED fue monetaria. Primero, bajar tasas de interés. En 2008 cuando el estallido de la burbuja inmobiliaria casi acaba con el sistema financiero y ya se había bajado la tasa de interés casi a 0, se tomó otra medida: el “aflojamiento cuantitativo” (QE en inglés) o sea, la compra por parte de la FED de títulos de deuda, tanto hipotecas y otras carteras de los bancos, cuanto bonos del tesoro emitidos por la tesorería yanki.

Y esta plata, que los bancos y el gobierno de EEUU recibieron cubrió, en alguna medida los agujeros que dejaban los créditos incobrables (estos pasaron en parte a la hoja de balance de la FED). En otra medida fueron de una u otra forma a parar a la compra de acciones de empresas, aumentando así los precios de aquellas y aumentando de esta forma el gasto de algunos ciudadanos por el “efecto riqueza”. Y, agotado los efectos del QE1, o primera compra masiva de activos, en setiembre de 2010, cuando la economía empezó a desinflarse de nuevo, la FED llevó adelante el QE2. Digamos de paso que desde hace un par de meses la economía muestra nuevos signos de “desinfle”….por lo cual me animo a sostener que estamos a algunas semanas de que se decrete el QE3.

El efecto de QE1 y QE2 fue limitado en el sentido de la cantidad de dinero que llegó a la economía real, pero suficiente para alimentar un fenómeno inflacionario por ahora moderado, pero de todas formas perfectamente visible. La inflación es del orden del 3% en EEUU y del 4,5% en la Eurozona.

En el resto del mundo la mayoría de los países decidieron llevar adelante “devaluaciones competitivas”, también llamadas “guerras de monedas” para evitar que sus signos monetarios se valorizaran respecto al dólar. Esto sucedió desde Argentina a China, no así en Brasil o Uruguay.

Entonces, China ostenta hoy un  nivel inflacionario de más de 6% anual, el más alto en mucho tiempo.

Y, también sucedió que parte de esta inundación monetaria de volcó al sector inmobiliario. En los países (Europa y EEUU) en los cuales las burbujas habían estallado contribuyó a moderar la caída de precios de viviendas y edificios comerciales e industriales. En los demás creó burbujas, desde Argentina, Uruguay, Brasil, hasta China. Que quede claro, en cada caso particular hay dinámicas propias. Pero el fenómeno es indudablemente generalizado.

Por último: más allá de lo monetario hay un fenómeno estructural: EL PETRÓLEO BARATO PICO.

 

De Wikipedia extraemos lo siguiente: “La teoría del pico de Hubbert, también conocida como cenit del petróleo, petróleo pico o agotamiento del petróleo, es una influyente teoría acerca de la tasa de agotamiento a largo plazo del petróleo, así como de otros combustibles fósiles. Predice que la producción mundial de petróleo llegará a su cenit y después declinará tan rápido como creció, resaltando el hecho de que el factor limitador de la extracción de petróleo es la energía requerida y no su coste económico.

Aún siendo controvertida, esta teoría es ampliamente aceptada entre la comunidad científica y la industria petrolera. El debate no se centra en si existirá un pico del petróleo sino en cuándo ocurrirá, ya que es evidente que el petróleo es un recurso finito y no renovable en escalas cortas de tiempo por lo que en un momento u otro se llegará al límite de extracción. Esto depende de los posibles descubrimientos de nuevas reservas, el aumento de eficiencia de los yacimientos actuales, extracción profunda o la explotación de nuevas formas de petróleo no convencionales.”

Pero, ¿porqué, siguiendo a otros autores lo llamamos “petróleo barato pico”? en realidad no importa tanto saber si hemos llegado a un punto en que sea imposible aumentar la cantidad de petróleo que se extraiga. Lo que está claro es que cada vez habrá que invertir más energía para extraerlo. En inglés se acuñó el término “EROI” que significa “rendimiento en energía de la inversión”. O, de otra forma ¿Cuántos barriles de petróleo se necesitan para extraer 100 de ellos?

Y esta cantidad es creciente. Otra vez, de Wikipedia: “El ejemplo más clásico de tasa de retorno decreciente es el de la explotación industrial de los yacimientos de petróleo: hacia la mitad del siglo XIX, momento en el que el principal productor de petróleo del mundo eran los Estados Unidos, para extraer un barril de crudo sólo era necesario invertir un 1% de la energía contenida en el mismo, es decir, se obtenía una TRE de 100. Esto se entiende fácilmente: los primeros yacimientos contenían un petróleo de altísima calidad a escasas profundidades, en lugares accesibles y fáciles de explotar (Texas...); de forma que la energía necesaria para la búsqueda, prospección, perforación, bombeo y transporte del crudo era muy poca.

A medida que los yacimientos más accesibles y superficiales se agotaron, fue necesario buscar, prospectar y perforar a mayor profundidad o en lugares menos convenientes: lejanos de los centros de consumo, en alta mar... de tal manera que los costes energéticos de estas extracciones han ido creciendo con el tiempo: en la actualidad la TRE de la extracción de petróleo se evalúa entre 5 y 15 dependiendo de los autores: invirtiendo el mismo barril de petróleo que en 1850, el resultado obtenido son de 5 a 15 barriles, en vez de 100. Hoy la tasa de retorno es mucho más baja, y es probable que siga disminuyendo.9

Traducido a la teoría del valor-trabajo: cada vez el petróleo es más caro. No por los vaivenes monetarios, sino porque es necesario invertir más trabajo humano (máquinas, trabajo de prospección, productos químicos, etc) para extraerlo.

Esta es una tendencia no reversible. Lo cual no significa que no continuemos observando fluctuaciones, incluso violentas en el precio durante períodos breves. Por ejemplo el pico de 2008, más de 140 dólares fue seguido de una caída hasta 50 en semanas. Estos últimos meses, en los cuales la actividad económica mundial tiende al estancamiento (crecimiento nulo) observamos el precio del WTI estacionado entre los 80 y 100 dólares. Lejos del pico de 2008, pero históricamente alto.

 

¿y los commodities agropecuarios?

No hay que ser un “economista respetado” para darse cuenta que el petróleo está presente en cada paso de su producción y transporte hasta los lugares de consumo.

O sea, sólo teniendo en cuenta el costo de producción de estos productos tendremos una tendencia creciente de los precios. No hace falta ninguna forma de especulación financiera para que eso ocurra.

A este factor debemos agregarle otro: existe una sustitución de productos. El aumento tendencial de los precios del petróleo y los demás energéticos fósiles ha sido seguido por la creciente utilización de productos agropecuarios para producir energéticos: biodiesel y etanol.

Hoy, gracias en parte a los aumentos del precio del petróleo y en parte a los subsidios que suministra el gobierno yanki con el fin de disminuir su dependencia de la importación de aquel, la mayor parte del maíz que se produce allá (y es el mayor productor mundial) se destina a producir etanol para quemar en los motores de los autos.

Y, claro, ese maíz no va a la alimentación humana o animal.

Este fenómeno que, desde el punto de vista ético es criminal, contribuye sin duda al aumento de los precios de los commodities agropecuarios.

Similar fenómeno (referido, claro, al aumento de costos de producción) está seguramente operando en los precios de los metales industriales, desde el cobre y la plata hasta el hierro. Todos los procesos de extracción-refinación necesitan energía.

Sintetizando: desde nuestro punto de vista  el aumento del precio de los commodities tiene dos causas: 1) monetaria, por lo tanto transitoria hasta que cambien una suma de parámetros de la economía mundial que son cíclicos. 2) física, o que también podríamos llamar “real”. El planeta comienza a mostrar su finitud frente al fenómeno capitalista del crecimiento exponencial infinito. La primera causa es reversible y variable en el tiempo. La segunda no.

No hay tu tía: “el único que puede afirmar que se puede crecer infinitamente en un planeta finito es un estúpido…..o un economista”.

 

 

 

(1) www.sinpermiso.info/La burbuja de los precios de las materias primas, su origen y sus consecuencias. 

Fuente: Sin Permiso 3/10/11 (www.sinpermiso.info/)

Randall Wray, respetado economista de la Universidad de Missouri, 
Kansas City, fue comisionado por el Congreso en 2008 para hacer un 
seguimiento de los mercados de materias primas cuando los precios 
batían récords a comienzos del verano, para desplomarse en julio. 
Ahora ha hablado con nosotros en Bezinga Radio planteando muchas 
hipótesis interesantes sobre la dinámica de evolución de los mercados 
de materias primas y el significado estadístico del cambio de los 
precios a que estamos asistiendo estos últimos años.

¿Qué despertó su interés por "el asunto de las materias primas" desde 
una perspectiva estadística?

Bueno, ni que decir tiene que puede haber una escasez de oferta de 
cualquier materia prima o de cualquier mercancía. Eso ocurre. Frente 
a una demanda creciente, el precio puede subir de modo muy 
significativo, y eso causa un uso más conservador de la misma, la 
substitución por otra materia prima, lo que induce a quienes la 
ofrecen a ofrecer más. De modo que alguna variabilidad en el precio 
de las materias primas no es una cosa infrecuente. Hay 33 materias 
primas básicas e índices que incluyen a las 25 más importantes, y si 
usted mira el conjunto de ellas, lo raro es que en todas ellas se 
estén disparando los precios al mismo tiempo.
A primera vista, eso resulta harto improbable. ¿Por qué deberíamos 
tener escasez de oferta en todo el abanico de materias primas y una 
demanda disparada de todas y cada una de ellas? Eso te fuerza a mirar 
con más cuidado, y a comparar los aumentos de precios de cada una de 
las materias primas con, digamos, la experiencia del siglo pasado en 
cada una de ellas. Y con lo que te encuentras es con que, tomadas una 
a una, los aumentos de precio son extremadamente improbables. En el 
caso de la mena de hierro, la probabilidad es de uno cada dos 
millones de años. 
Entonces, cuando consideras la cesta entera de materias primas, y 
piensas en la probabilidad de cada una y multiplicas los factores, lo 
que está ocurriendo es algo simple y llanamente imposible.

¿Tenemos, pues, que llamar a eso "burbuja"?

Es algo sin ejemplo histórico: el simultáneo aumento de precio de 
tantas materias primas, todas a la vez. Eso te hace sospechar que 
algo de fondo está pasando. Entonces, si miras, digamos, al modo en 
que han cambiado los mercados financieros, al modo en que han 
cambiado las leyes que permiten a los [jugadores] financieros entrar 
en las materias primas, te encuentras con que hay una correlación 
extremadamente estricta en los ritmos: cuando los mercados 
financieros fueron liberalizados, pudieron empezar a especular con 
materias primas.  
Lo constatas con el flujo de fondos hacia los mercados de materias 
primas, y lo que ves es que la correlación es del 100%. Cuadra de 
modo absolutamente perfecto con los flujos del sector financiero a 
las materias primas. Así empezó este boom de precios completamente 
histórico, y siguió hasta otoño de 2008. Y luego, los flujos 
empezaron de nuevo. Aquí están otra vez, y lo que tenemos es otro 
boom de los precios de las materias primas.

¿Cómo empezó todo esto?

 Todos recordamos que tuvimos la burbuja de alta tecnología, seguida 
de su colapso. Los gestores del dinero comenzaron a buscar una clase 
de activos que no estuviera altamente correlacionada con los precios 
de las acciones en los mercados de valores. No quieres "poner todos 
los huevos en la misma cesta", en las bolsas, o en cosas 
correlacionadas con el mercado de valores. Quieres diversificar y 
poner dinero en algo que no esté correlacionado con los valores de 
las bolsas. Los CFTC [reguladores de mercados de futuros de materias 
primas, por sus siglas en inglés] y la propia industria hicieron 
estudios empíricos que mostraban que hasta ese momento no había 
correlación entre los precios de las materias primas y los de los 
mercados de valores. Recorrieron todo el país y dijeron a los 
gestores de dinero -la gente que gestiona los fondos de pensiones-: 
"¡Eh, oigan!. Miren lo que hemos constatado: los precios de las 
materias primas no están correlacionados con el mercado de valores. 
Tienen ustedes que diversificar".
Entonces, el Congreso, en su infinita sabiduría, desreguló los fondos 
de pensiones. Hicieron leyes de modo tal, que prácticamente forzaba a 
los gestores de los fondos de pensiones a diversificar invirtiendo en 
materias primas. Los fondos de pensiones empezaron a fluir a 
comienzos de la década de 2000 hacia las materias primas. Eso empezó 
a llamarme la atención a mediados de la década. Comencé a observar, y 
empiezas a ver esa extraña cosa que son los participantes en los 
mercados financiaron comprando, o alquilando, silos de grano para 
almacenar el trigo que habían estado comprando. Estaban 
diversificando con las cosas físicas. El problema es que eso cuesta 
dinero para almacenar las materias primas físicas. Los costes de 
almacén llegaron un pico sin parangón, así que tuvieron que 
pensárselo. ¿Cómo podían comprar materias primas sin almacenarlas? 
Bueno, eso lo haces en los mercados de futuros.
Esto es lo que los fondos de pensiones decidieron entonces: "Vamos a 
diversificar, tal como se supone que debemos hacer, con las materias 
primas. Vamos a comprar piezas de papel, en vez de materias primas Lo 
que haremos será asignar, digamos, un 5% del total de nuestros 
activos a las materias primas". Todo esto suena bien, pero debería 
recordarse que los fondos de pensiones son enormes. Los fondos de 
pensiones tienen activos equivalentes al 75% del PIB. De modo que, 
aun tratándose sólo del 5% del total de sus activos, se trata de 
cantidades ciclópeas de dinero, y además, puedes llegar a hacer 
apuestas en dólares cinco veces mayores que las existencias reales de 
una materia prima física. En la medida en que los fondos de pensiones 
están asignando continuamente cada vez más dinero a las materias 
primas, presionan al alza su precio. Es una profecía que se cumple a 
sí misma, porque los flujos financieros empujan los precios al alza.

El principal contraargumento que se objeta a esta explicación es que 
los mercados emergentes están generando una demanda extraordinaria de 
estos activos duros a medida que crecen sus economías. 

Hice observaciones detalladas de eso en 2008, porque la de las 
presiones de la demanda era la explicación favorita de casi todos los 
economistas. Los asistentes de un Senador me buscaron para decirme 
que no podían encontrar un solo economista que no contara esta 
historia de la oferta y la demanda. Y aún es así.
Les dije que lo miraría. El problema era que esa historia no cuadraba 
con la verdad. En aquel momento, el petróleo había llegado a los 150 
dólares por barril. Observé el uso real del petróleo: había 
descendido, porque nuestra economía estaba ya cayendo en otoño de 
2008. Simplemente, no era verdad. Es verdad que la demanda china 
había aumentado, pero la demanda estadounidense había estado cayendo, 
lo que anulaba los efectos de la demanda china. No había habido 
aumento en el consumo de petróleo, mientras que los precios se habían 
prácticamente triplicado. 
Hubo una investigación en el Congreso. Escribí un informe, un tipo 
llamado Mike Masters testificaba en el Congreso. Era un experto en el 
mercado de materias primas que estaba diciendo: "Simplemente, no es 
verdad. No es la oferta y la demanda. Es el flujo de los fondos de 
pensiones y otros hacia los contratos de futuros lo que está 
disparando el precio".
Lo divertido es que, tras esos informes y esos testimonios en el 
Congreso, ¿qué pasó con el precio del petróleo? Pues que cayó unos 
27o -por debajo de los 50 dólares el barril- inmediatamente. Si 
vuelves a mirar los flujos financieros, la correlación es perfecta. 
Los fondos de pensiones sacaron 1/3 de su dinero de las materias 
primas, porque temían que [los congresistas] Lieberman y Stupack 
fueran a impulsar leyes en el Congreso para limitar las posibilidades 
de compra de materias primas por parte de los fondos de pensiones. 
También estaban preocupados por la pérdida de imagen entre sus 
propios clientes si se descubría que los fondos de pensiones 
disparaban el precio de la gasolina en la estación de servicio. Así 
que sacaron dinero.
Claro que entonces teníamos otros problemas económicos de los que 
preocuparnos. El Congreso pasó a ocuparse de otras cosas, no se 
aprobaron leyes limitadoras de la especulación con las materias 
primas. Estallaron los mercados de bienes raíces, y los fondos de 
pensiones no tenían dónde colocar sus dineros, salvo en las materias 
primas y en los mercados de valores, de modo que volvieron a empezar 
a invertir dinero, y los precios volvieron a subir. 

¿Y el contraargumento que culpa a la Reserva Federal y a su política 
de dinero fácil?

Sí, está este argumento, ya sabe, del "helicóptero de Ben [Bernanke] 
arrojando todo el dinero efectivo posible en la economía. Tendremos 
hiperinflación tarde o temprano, y sabemos que las materias primas 
son una buena cobertura contra la inflación". Esto es falso. Las 
materias primas son una pésima cobertura contra la inflación: mire, 
si no, el precio del oro. Incluso con ese tremendo boom especulativo 
del precio del oro, en términos de inflación ajustada, su precio 
sigue estando por debajo del de 1980.

¿Y cuando esta burbuja estalle, será otra catástrofe?

Supongamos que un fondo de pensiones tiene un 5% de sus activos en 
materias primas. Supongamos que el precio de las materias primas cae 
un 50%. Resultan poco perjudicados por eso, pero no es una 
catástrofe. ¿Cómo podría llevar eso a una catástrofe financiera? 
Además, a los consumidores les va mejor cuando los precios de las 
materias primas caen. A fin de cuentas, experimentamos cierto alivio 
cuando vamos a la gasolinera, etc. ¿No sería estupendo?
Aquí está el problema. Hay muchas vías por las que eso podría afectar 
a la economía. Primero, sí señor, los fondos de pensiones sufren un 
golpe. Segundo, otros tipos de instituciones financieras que están en 
los mercados de materias primas, en la medida en que eso golpea a los 
bancos (bueno, los bancos ya se han visto golpeados por todo tipo de 
cuitas). A todo lo largo del espectro de activos, están en problemas. 
Probablemente son insolventes. Y eso no haría sino agravar sus 
problemas. Tercero, daña a los productores. En 2008, cuando 
colapsaron los precios de las materias primas, los granjeros 
estadounidenses sufrieron grandes daños Ya están sufriendo ahora. Así 
que aumentarán su dificultades. No podrán devolver sus deudas. Eso 
perjudicará a sus bancos, etc.
Cuarto: sabemos que hay un elevado apalancamiento y acodamiento en 
todo el sector financiero, de modo que una institución financiera 
debe a otra institución financiera. Si nos remontamos a los años 80 
del siglo pasado, alguno recordará que los hermanos Hunt habían 
arrinconado el mercado de la plata. Se creían realmente brillantes. 
Tomaban dinero a préstamo para comprar plata, y se figuraban que, una 
vez hubieran arrinconado el mercado, tendrían el control total de la 
plata y podrían fijar el precio de la misma a su antojo.
Tuvieron exigencias de colateral que tenían que honrar. Para hacerlo, 
tuvieron que vender algunos activos. Vendieron plata, pero también 
vendieron otros activos. Resulta que los hermanos Hunt era ganaderos. 
Comenzaron vendiendo ganado. El precio del ganado colapsó. Ahora, 
nadie podía pensar que plata y ganado están altamente 
correlacionados, pero lo cierto es que lo están. Lo mismo va a 
ocurrir. Cualquiera que tenga materias primas va a vender materias 
primas, y cuando eso no baste para cubrir sus empréstitos, tendrán 
que empezar a vender otras cosas. Debido a los vínculos existentes, 
hay correlaciones muy extrañas. Otros mercados van a verse dañados 
también, a medida que caigan los precios de la materias primas, y la 
gente se verá obligada a vender materias primas, primero, y luego 
otros activos.

Díganos algo sobre el "capitalismo de los gestores de dinero", una 
locución de la que se ha servido usted para hablar de todo esto. 

El problema es que hay mucho dinero, demasiado, para tan pocos 
activos buenos. El monto total de las apuestas financieras en el 
mundo rebasa los 600 billones de dólares. No hay inversiones 
suficientemente buenas a la vista para absorber tal volumen de 
dinero. Lo que ocurre entonces es que van hinchando activos, uno tras 
otro. E inevitablemente, se desploman. 
La única razón por la que salimos del desplome de 2008 es Washington: 
porque Washington rescató al sector financiero por un monto rayano en 
los 39 billones de dólares. La legislación Dodd-Frank hace muy 
difícil repetir esa proeza. No estoy diciendo que no encentre la 
forma de sortear las leyes, o que no encuentran la forma de volver a 
hacerlo. Podría ser, pero sería políticamente muy impopular. No estoy 
nada seguro de que sea capaz de volver a hacerlo. 
Una vez que los precios comienzan a caer, todos los mercados de 
activos se conectan realmente. Aun si eso no resulta obvio, es 
realmente así. Los precios se desplomarán en todos esos mercados. Y 
no está nada claro que seamos capaces de frenar esto de nuevo otra vez. 
O al menos, no tan fácilmente como la última vez. 


Randall Wray es uno de los analistas económicos más respetados de 
Estados Unidos. Colabora con el proyecto newdeal 2.0 y escribe 
regularmente en New Economic Perspectives. Profesor de economía en la 
University of Missouri-Kansas City e investigador en el "Center for 
Full Employment and Price Stability". Ha sido presidente de la 
Association for Institutionalist Thought (AFIT) y ha formado parte 
del comité de dirección de la Association for Evolutionary Economics 
(AFEE). Randall Wray ha trabajado durante mucho tiempo en el análisis 
de problemas de política monetaria, macroeconomía y políticas de 
pleno empleo. Es autor de Understanding Modern Money: The Key to Full 
Employment and Price Stability (Elgar, 1998) y Money and Credit in 
Capitalist Economies (Elgar 1990).
 
Traducción para www.sinpermiso.info: Casiopea Altisench

http://www.benzinga.com, 29 septiembre 2011

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