México: Encuentro Nacional de Trabajadoras Sexuales. Cobertura Especial de Desinformémonos

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Compañeras y compañeros:


Desinformémonos se une a la cobertura del XIV Encuentro Nacional de Trabajadoras(es) Sexuales, que se celebra en la ciudad de México del 19 al 21 de julio.


“No somos víctimas, sino personas que decidimos trabajar en lo que queremos, sin miedo y con mucha dignidad”: trabajadoras(es) sexuales

Durante el XIV Encuentro Nacional de Trabajadoras (es) Sexuales, las y los participantes reflexionaron en torno a las definiciones de trata y explotación sexual, así como a quiénes son o pueden ser víctimas de estos delitos, y de las “medidas” tomadas por las autoridades para “prevenirlos”.


Marcela Salas Cassani

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México D.F. “No todas las trabajadoras sexuales son esclavas, estamos también las que decidimos que queremos trabajar en esto, aunque eso no quiere decir que no haya gente trabajando en condiciones de esclavitud sexual en nuestro país, porque sí las hay”, coincidieron trabajadoras sexuales provenientes de Guerrero, el Distrito Federal, Jalisco, Veracruz, Yucatán, Tlaxcala, Guerrero y Puebla, reunidas en el XIV Encuentro Nacional de Trabajadoras (es) Sexuales.

El encuentro, organizado por la Red Mexicana de Trabajo Sexual, adherente a La Otra Campaña, se celebra los días  19, 20 y  21 de julio en el Distrito Federal, y tiene como objetivo crear conciencia entre las trabajadoras sexuales sobre la importancia de la defensa de los derechos humanos y laborales, y hacer un diagnóstico de la situación que existe actualmente en diferentes estados de la república donde se llevan a cabo operativos policiacos con el pretexto de detectar casos de trata de personas.

En las mesas de trabajo, las y los trabajadoras(es) sexuales reflexionaron en torno a las definiciones de trata y explotación sexual, así como a quiénes son o pueden ser víctimas de estos delitos, y de las “medidas” tomadas por las autoridades para “prevenirlos”.


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“El gobierno”, explica Elvira Madrid Romero, de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez, “maneja una doble moral, dicen que hacen operativos para frenar la trata de personas, pero en realidad, en complicidad con los medios de comunicación, se victimiza el trabajo sexual.  Además, obtienen impuestos de los hoteleros, de los dueños de los bares y discotecas, pero no dan a las trabajadoras sexuales ningún derecho. Los legisladores hacen las leyes sin tomar en cuenta a las personas que se dedican a este oficio”.

“Los medios de comunicación nos asocian a la prostitución infantil y a la trata de personas, pero en realidad, cuando el gobierno dice que lucha contra la trata, sólo da atole con el dedo, porque cuando yo fui testigo de algo así avisé a la PGR (Procuraduría General de la República), y no hicieron nada; en sus narices se llevaron a muchas niñas de este país, y nadie hizo nada a pesar de que tenían los medios para hacerlo”, dijo por su parte Soledad, trabajadora sexual independiente.

“Es mentira que las autoridades estén haciendo algo para frenar la explotación y la trata, pues eso disminuiría el pago de multas a policías, quienes en muchas ocasiones nos acusan de delitos que no hemos cometido, nos ‘siembran’ droga, y hasta nos desnudan para revisarnos. Además no nos hacen caso cuando denunciamos. Hay casos de  compañeras que dejan a sus explotadores, y los denuncian, y la policía no los detiene. Todos, policías y padrotes, son parte del mismo negocio”, señala por su parte otra de las trabajadoras que participó en el encuentro.

Durante la reunión anual, las trabajadoras sexuales Krizna Avendaño, Mérida y “La Tesorito” presentaron el taller de periodismo “Aquiles Baeza”, en el que  participa también la revista digital Desinformémonos.

“Los medios de comunicación están a expensas del poder y no difunden las noticias con veracidad. Nosotras queremos divulgar lo que nos está pasando, por eso nació la idea del taller de periodismo, pues las trabajadoras sexuales queremos compartir noticias, buscar formas de difundir nuestras problemáticas y verdaderas realidades”, explicó Krizna Avendaño.

Mérida, apuntó que con el taller “tenemos un arma de defensa para  nuestro oficio, y para dar a conocer nuestra situación a las personas que no saben nada sobre el trabajo sexual”.

Elvira Madrid señaló  también que, como en cada encuentro,  durante estos tres días se tratarán temas de salud sexual y reproductiva, y se hará hincapié en la campaña permanente para prevenir la explotación sexual infantil.  Además se dará a conocer la historieta Ruiseñoras de  ensueño, que trata sobre la incorporación de gente pobre al trabajo sexual y el cuento El tigre floral, que aborda el tema del respeto a la diversidad sexual.

 

 

VIDEO

Estampas del Encuentro Nacional de Trabajadoras/es Sexuales

Producción: Arturo Guillén

 

 

 

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“Nuestro trabajo no es un delito”

Escucha (7’14”)

 

Producción: Adrián Castro Bibriesca

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En Guadalajara

“A los insultos nunca te acostumbras”

Yo trabajo en la calle desde hace cuatro años y medio. Yo me metí sola. Aquí, en el Parque Morelos, trabajamos libres, no tenemos padrotes ni le damos dinero a la policía. Ya no nos molestan porque estamos unidas y organizadas.


Testimonio recogido en la ciudad de México por Gloria Muñoz Ramírez

Encuentro Nacional de Trabajadoras Sexuales

En Guadalajara se van a celebrar los Juegos Panamericanos en octubre próximo y el gobierno tiene planeado limpiar la ciudad de todos los pobres y los que trabajamos en la calle. Quieren quitarnos del parque Morelos, que es el lugar donde ofrecemos nuestros servicios como 70 trabajadoras sexuales. Nos quieren limpiar porque dicen que nos vemos mal ahí y van a venir muchos turistas.

Hemos estado negociando con las autoridades. Nos pidieron que estemos con pantalón, con vestimenta discreta, blusas sin escote para no darnos a notar. Nosotras vamos a cumplir pero no creemos que se vaya a respetar ese acuerdo. Ellos tienen planeado quitarnos no sólo para los Juegos Panamericanos, sino ya definitivamente. Pero no nos vamos a dejar. Siempre nos han querido quitar pero no han podido.

Yo trabajo en la calle desde hace cuatro años y medio. Yo me metí sola. Aquí, en el Parque Morelos, trabajamos libres, no tenemos padrotes ni le damos dinero a la policía. Ya no nos molestan porque estamos unidas y organizadas. Desde hace tres años la policía ya no nos ataca, porque hemos hecho manifestaciones y no nos dejamos.

Me llamo Berenice y tengo 31 años. Nací y trabajo en Guadalajara,  siempre en el Parque Morelos, que es uno de los más antiguos de Guadalajara. Ahí se trabaja desde 80 años. Es el lugar al que llega la gente que viene de fuera y está buscando mujeres. Es el punto de reunión más conocido.

En el Morelos están las veteranas del trabajo sexual. Hay muchas mujeres con más de 30 ó 40 años trabajando. Unas ya se murieron y están las hijas ahora. Hay señoras hasta de 65 años. La mayor tiene 70 años.

Yo soy la responsable de denunciar  las anomalías que pasan. Tenemos un convenido con seguridad pública para que nos dejen trabajar. Aquí no hay menores de edad ni nadie que trabaje a la fuerza. En otros lugares sí.

Yo me inicié en esto porque me quedé viuda a los 25 años, embarazada de mi hija la más pequeña. Mi familia me ayudó a que no trabajara hasta que me aliviara, pero luego mis papás se divorciaron y me tuve que hacer cargo de mi mamá, de mis hermanos y de mis hijas. Así llegué al trabajo sexual. Me costó mucho trabajo tomar la decisión, pero la tomé.

Me siento orgullosa porque yo cuando llegué al parque iba con un objetivo: trabajar, mantener a mi familia, juntar dinero, yo pensaba que tenía que valer la pena, y hasta ahorita lo he hecho. Las demás muchachas me respetan porque trabajo limpio: no robo a los clientes, respeto los acuerdos que hago con ellos en cuestión de trabajo, no me drogo, no me meto con las demás compañeras, más que cuando me lo piden.

Mis hijas tienes seis y cuatro años de edad. En la mañana las llevo en la escuela y de ahí me voy al trabajo. Como voy al parque el trabajo es de día. Llego al hotel las  nueve y media, me arreglo y me bajo como a las diez de la mañana y ahí estoy hasta las tres de la tarde. Luego me voy a comer a mi casa, veo un rato a mis hijas, y me regreso a trabajar de las cinco hasta las nueve de la noche. Los sábados y domingos trabajo de ocho de la mañana a las diez de la noche, son los mejores días.

El trabajo sexual es muy difícil, más que nada por la sociedad. A veces los clientes sienten que porque te pagan, pueden hacer contigo lo que sea. Yo siempre le digo que tiene que haber límites.

En el Parque Morelos es donde se cobra más barato. Nosotras cobramos 150 pesos. ….el cliente paga aparte el hotel. A nosotras no nos cobra la policía porque están unidas, esa es la diferencia. Nos ha costado muchos años estar luchando contra la sociedad y el gobierno.

Con la sociedad el problema es que nos insultan. Vas atravesando el parque y ahí pasan muchos carros. Y en ese tramo te dicen tantas cosas feas: “gordas, golfas, putas….”.  Nunca te acostumbras a los insultos.

Se incrementan los asesinatos, desapariciones y extorsiones a trabajadoras sexuales en el marco de la guerra contra el narcotráfico: Red mexicana de trabajo sexual

Una de las finalidades del Encuentro de trabajadoras/es sexuales es que tengan la capacidad de administrar su trabajo sin intermediarios y sin violencia, con condiciones dignas y seguridad laboral.


Gloria Muñoz Ramírez

Encuentro Nacional de Trabajadoras Sexuales

México, DF. La lucha por los derechos laborales de las trabajadoras sexuales y la denuncia de la actual estrategia gubernamental “supuestamente contra la trata de personas”, que en realidad está “encaminada al control de los negocios generados por  la prostitución en el país”, fueron los principales ejes de discusión en el XIV Encuentro Nacional de Trabajadoras/es Sexuales, convocado por la Red Mexicana del Trabajo Sexual,  Ángeles en Busca de la Libertad, Cooperativa Rebelión, Colectivo Miserables Libertarios, Colectivo Feminista Cihuatlahtolli y Brigada Callejera, en un hotel capitalino.

Durante el segundo día de actividades, las trabajadoras sexuales provenientes de Jalisco, Veracruz, Morelos, Puebla, Estado de México y Distrito Federal, coincidieron en denunciar que con la actual guerra contra el narcotráfico se ha incrementado la violencia y los asesinatos en su gremio, además del crecimiento de las extorsiones, feminicidios, levantones y desapariciones producidas en el marco de las Cruzada nacional contra la trata de personas con fines de explotación sexual, “donde se criminaliza a las trabajadoras sexuales y se les convierte en víctimas de dicha confrontación”.

“No todas las prostitutas están obligadas a trabajar. Muchas lo hacen por necesidad o por gusto. De lo que se trata es de exigir que se pueda trabajar sin ser violentadas ni explotadas por nadie”, señaló Berenice, de 31 años, quien ejerce el trabajo sexual desde hace 4 años y medio.

Encuentro Nacional de Trabajadoras Sexuales

Jaime Montejo, de la Asociación Brigada Callejera, organización que lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales desde hace 20 años, señaló que una de las finalidades de este tipo de encuentros es que las y los que se dedican a este oficio tengan la capacidad de administrar su trabajo sin intermediarios y sin violencia, con condiciones dignas y seguridad laboral.

Los testimonios vertidos durante el encuentro dan cuenta de la difícil realidad que enfrentan los y las trabajadoras sexuales en México: explotación y violencia de parte de policías municipales, estatales y federales; extorsiones, amenazas y asesinatos de la delincuencia organizada; discriminación e insultos de la sociedad y una larga lista de atropellos de instancias de salubridad que las obligan a realizarse exámenes médicos privados, en lugar de que sean gratuitos, como lo establece la ley.

Las trabajadoras sexuales reunidos por XIV ocasión de manera ininterrumpida, “salen de este encuentro teniendo claras las diferencias entre trata de personas, explotación sexual y esclavitud sexual, conceptos que les van a ayudar a defenderse y a exigir sus derechos”, señaló Elvira Madrid,  de Brigada Callejera. En los últimos tiempos, explica, “en el contexto de los operativos que se han llevado a cabo con el pretexto de combatir la trata de personas, las trabajadoras han perdido espacios de trabajo, y ahora, al compartir las experiencias de cada una, se dan cuenta de que si ellas no hacen sus propios lineamientos y reflexionan sobre los que deben hacer, esta situación no se va a detener”.

Lo principal, insiste Elvira Madrid, es “que se les reconozcan sus derechos a las trabajadoras sexuales, pues mientras esto no ocurra las va a seguir explotando y violentando todo el mundo. Lo que ocurrió en este encuentro lo van a ir a compartir con sus demás compañeras, con gente nueva que quiere organizarse, pues ya se dieron cuenta de que la diferencia entre la situación de unas y otras es precisamente la organización”.


Encuentro Nacional de Trabajadoras Sexuales

El asesinato impune de dos trabajadoras sexuales de Orizaba, Veracruz, fue motivo de reflexión en la reunión. María de la Cruz Jaimes García, del Colectivo Feminista Cihuatlahtolli, explicó al respecto que Orizaba se caracteriza desde hace mucho tiempo por el alto índice de feminicidios cometidos por las parejas de estas mujeres, desconocidos o por el crimen organizado.

“Tenemos años denunciando la discriminación hacia las mujeres y hombres que se dedican al trabajo sexual en esta ciudad, quienes  trabajan en condiciones de inseguridad, insalubridad y sin apoyo de la policía cuando lo requieren.  Son, en resumen, ciudadanas de segunda sin derecho a nada”, explicó Jaimes García.


Encuentro Nacional de Trabajadoras Sexuales

En el último mes y en un lapso de nueve días, dos mujeres trabajadoras sexuales fueron asesinadas en los hoteles en los que trabajaban.  Y hasta el momento, lamenta María de la Cruz, las autoridades no han hecho nada para esclarecer los crímenes: “A las autoridades no les interesa cuando una trabajadora sexual es asesinada. Es un hecho muy grave  y nadie dice nada, la sociedad es indiferente, a los hoteleros les da lo mismo y ninguna autoridad les exige que asuman una responsabilidad”.

El llamado a la solidaridad y a la unión entre el gremio ocupó los espacios de la segunda jornada de trabajo que terminó con un espectáculo a cargo de las y los trabajadores sexuales.

 

 

“No tenemos derechos laborales, sin embargo pagamos impuestos”
Escucha el podcast (7’33”)

 

 

Producción: Adrián Castro Bibriesca

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“Las autoridades no hacen su trabajo; si se roban a tu hija, debes buscarla tú”

Mi hija tenía 14 cuando me la robaron. Salió a cenar, a comprar unos tacos y ya no regresó. Empecé a trabajar como trabajadora sexual para tener acceso a más lugares y a más información para poder encontrar a mi hija.


Marcela Salas Cassani

Encuentro Nacional de Trabajadoras Sexuales

Mi hija tenía 14 cuando me la robaron.  Salió a cenar, a comprar unos tacos y ya no regresó. Casi me volví loca buscándola por todos lados. En ese tiempo, vivíamos en el hotel Universo, que está sobre la avenida Circunvalación, esquina con Manzanares. Yo trabajaba cuidando a los bebés de las mujeres que se dedicaban al trabajo sexual en ese hotel. Fueron estas  mismas mujeres quienes me informaron que un explotador, apodado El Bombacho se había llevado a mi hija.

Fui a levantar una denuncia y, a pesar de que les dije a las autoridades que se la habían llevado contra su voluntad, me dijeron que debía esperar a que pasaran 72 horas para darla por desaparecida, porque cabía la posibilidad de que se hubiera ido por su voluntad, con un novio, o algo así.

Pasaron como 15 días después de que procedió la demanda. Los judiciales asignados al caso, buscaron al Bombacho, pero él les dio 50 mil pesos para que no lo detuvieran.  Fue entonces cuando comprendí que debía hacer las cosas yo sola, porque yo nunca, ni por un  instante, pensé que estaba muerta. Me decía a mí misma que pensar que estaba muerta era como meterla en un cajón yo misma.  Entonces me dije: “tengo que encontrarla”. Y empecé mi búsqueda sola. Anduve por toda la zona preguntando dónde estaba ese tipo, cómo trabajaba, y quiénes eran sus mujeres. Pague por información a todos los malandrines del barrio de San Pablo, aunque muchas veces me engañaron y me dieron información falsa.

Empecé a trabajar como trabajadora sexual para tener acceso a más lugares y a más información para poder encontrar a mi hija. Llegué a muchos lugares donde me decían “estuvo aquí, pero se acaba de ir”, o “estuvo en la mañana, o ayer, pero ahorita no está”. Empecé a conocer personas que mueven drogas, armas, Empecé a conocer ese ambiente, y vi de todo.

Durante mi búsqueda, conocí un lugar al que llaman Espíritu Santo que es una construcción rectangular en donde tienen a niñas y jóvenes desde los nueve hasta los 24 años. Pagué a dos hombres para que me llevaran ahí.  Les pagué tres mil pesos a cada uno, y me llevaron hasta el lugar con los ojos vendados, en un coche agachada para que no viera en dónde era. Me dijeron que si  encontrábamos ahí a mi hija, les tendría que pagar a cada uno diez mil pesos para poder llevármela. Me enseñaron el lugar. Había muchas niñas y jóvenes desnudas, a algunas las estaban violando, pero mi hija no estaba allí.

Con los contactos que hice en el trabajo sexual, dos mujeres se ofrecieron a llevarme a un lugar llamado La Fortaleza, que está en Puebla, a donde El Bombacho se lleva a las niñas que se roba, las tortura, las encadena de las muñecas y de los tobillos y las maltrata psicológicamente para someterlas, pero ahí tampoco estaba.

Habían pasado ya cinco meses desde que mi hija desapareció, era día de muertos, cuando llegaron dos mujeres y me dijeron que si no retiraba la demanda contra El Bombacho, me iban  a entregar a mi hija en una caja de muertos. Yo les dije que no me importaba, que viva o muerta se las iba a quitar. Yo ya estaba decidida. Había pensado, o la encuentro o lo mato, porque al Bombacho yo ya lo tenía muy ubicado.

Decidí ir con Jorge Garralda, del programa de televisión A quién corresponda y ahí exhibí al Bombacho públicamente. Le dije, por medio de la televisión, “ya sé quién eres, tú tienes a mi hija,  la sueltas o te mato”.  El programa se transmitió un jueves, y el domingo la soltaron.  Unas señoras que se habían  solidarizado con mi búsqueda  me dijeron que mi hija estaba en la calle de Pradera, de la colonia Merced- Centro, y me fui enseguida para allá. Había puras niñas como de 13 años, vestidas de negro y de blanco, estaban todas formadas. Y no podía reconocer a mi hija: tenía el pelo diferente y estaba muy maquillada; además, por la ropa, todas se veían iguales. Pero logré reconocerla gracias a una cicatriz de viruela que tiene en la cara, a un lado del ojo. La tomé del brazo, y me la llevé. Había mujeres cuidándola, pero nadie me detuvo. Me la llevé… Cuando crucé la calle, mi hija se iba orinando por el miedo que tenía, le dije que si nos disparaban me iban a disparar a mí, que no tuviera miedo. Le dije que si me disparaban, corriera, que se escapara. Teníamos miedo de entrar al metro Merced porque ellos conocen muy bien por ahí, y  nos subimos a un taxi en Pino Suárez. Nos bajamos hasta San Cosme, y ya de ahí nos fuimos a la casa a donde yo me había mudado, por Tlalpan.

A partir de entonces, mi hija ya nunca fue la misma, se veía muy mal. Tenía, y hasta la fecha sigue teniendo, cicatrices en las muñecas y en los tobillos que muestran que estuvo encadenada. Estaba deprimida. Una semana después de rescatarla  me dijo que el tipo que se la llevó estaba afuera esperándola, que le dijo que se fuera con él de nuevo, estaba muy asustada. Cerramos la puerta, y pusimos a calentar agua. Le dije: “si trataba de entrar lo vamos a quemar con agua caliente”, pero ya no regresó y desde entonces no hemos vuelto a saber de él.

Después, de encontrar a mi hija,  ya no tuve ningún motivo para dejar el trabajo sexual, me iba  bien y además, de algo tenía que vivir. Durante la búsqueda de mi hija, como tenía que trabajar e investigar, ya no me quedaba tiempo para nada más y perdí mi trabajo como cuidadora de los bebés de las demás trabajadoras sexuales.

Mi hija también decidió dedicarse al trabajo sexual. Mi otra hija, la mayor, es perito forense  y le ofreció a la menor pagarle cualquier cosa que quisiera estudiar, pero a ella ya  le había gustado el dinero, y como ganaba bien decidió dedicarse a esto.  Pero ya fue decisión suya, porque tuvo otras opciones. Ahora, si quiere trabaja y si no, no, pero ya nadie la obliga.

En este país, las autoridades no hacen su trabajo, si alguien se roba a tu hija, debes buscarla tú. Es inútil confiar en ellos. Yo les di información confiable a policías federales, y nunca hicieron nada. En sus narices se llevaron a 15 niñas que trajeron de Oaxaca, primero se las llevaron a Cancún, a Laredo y a Tijuana, y después, con el conocimiento de las autoridades, las sacaron del país.

 

 

Tomado de

Desinformemonos

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yaraseth vega 08/28/2011 04:10



hola yo siempre he querido trabajar en esto de el sexoservico pero quisiera que alguien me dijera cocmo es la onda ya que hay muchos rumores de que si entras ya no sales o de que tienes un jefe
quiero q alguien me diga como es en realidad este trabajo ya que a mi me encantariatrabajar en esto