México: ¿Qué hay en Ostula? ¿Por qué quieren esas tierras? / ¿Quién era don Trino y cuál fue su lucha?

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

La codicia sobre la región de grupos y personas externas se fundamenta en la existencia de minerales, playas, recursos naturales y especies en peligro de extinción. El paraíso para las transnacionales.

Desinformémonos
Fotos: FLorencio Pozas

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Carreteras, puentes, proyectos turísticos y programas de privatización de tierras, son algunos de los embates que enfrenta la comunidad nahua de Santa María Ostula, en el litoral del estado de Michoacán. Se trata de programas que intentan entrar de la mano de la militarización y paramilitarización, siguiendo el manual el despojo en México.

El proyecto carretero, explican los comuneros de Ostula, es parte del Plan Regional Sustentable de Michoacán, y contempla la construcción de una autopista, hoteles y fraccionamientos residenciales sin consultar a la comunidad: “Dicen que es para fomentar el desarrollo de la comunidad, pero nunca nos han llamado para saber nuestra opinión. Es un proyecto que el gobierno hace solo”.

El 29 de junio de 2009 los comuneros de Ostula recuperaron más de mil hectáreas que durante 40 años estuvieron invadidas por supuestos pequeños propietarios provenientes de la comunidad de La Placita. Ahí fundaron el nuevo poblado de Xayakalan, lugar codiciado por trasnacionales, gobiernos federal y local, grupos de la delincuencia organizada y caciques locales.

El costo de la recuperación de tierras en Ostula, Michoacán, ha sido muy alto: asesinatos, desapariciones forzadas, amenazas y hostigamiento constante. “Estamos convencidos de que una lucha así se gana, con vidas. Algo tiene que pasar. De aquí no nos vamos. Ya tomamos posesión por tercera ocasión y esta vez no nos vamos. Ya no”, advierte el grupo de comuneros entrevistados.

La codicia sobre la región de grupos y personas externas se fundamenta en la existencia de minerales, playas, recursos naturales y especies en peligro de extinción. El paraíso para las transnacionales.

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“Nosotros no estamos de acuerdo con que se meta una carretera que no pedimos, y nos oponemos. Nos estamos organizando con las comunidades vecinas para hacerles frente. Hace poco impedimos que hicieran la carretera. No vamos a aceptar que realicen trabajos sin explicarnos de qué se trata”, advierten.

En cuanto a la minería, relatan, “hemos escuchado que los empresarios quieren explotar minas en nuestros terrenos comunales. A nosotros no nos conviene la explotación minera, porque sabemos que esas explotaciones ocasionan grandes daños a la ecología, mucha contaminación, pérdida de ojos de agua. Van a abatir nuestros terrenos, van a desbaratar cerros, los ojos de agua y los ríos se van a secar, y éstos se aprovechan para regar. Por eso no estamos de acuerdo”.

Los comuneros de Santa María Ostula advierten: “Nuestro terreno no es muy grande, tenemos como 28 mil o 30 mil hectáreas y por eso queremos cuidarlo y conservarlo para futuras generaciones, como lo cuidaron nuestros ancestros. Sabemos que si aceptamos, si damos nuestra palabra para la explotación, nos van a sacar de nuestra tierra. Nosotros no entendemos los mecanismos de sus contratos y por eso mejor no le entramos. No conocemos el manejo y no queremos hacer tratos con gente que nos pueda engañar para hacer cosas a su favor”.

El litoral del Pacífico michoacano tiene playas famosas en el mundo del surfing, por lo que el Plan Regional contempla proyectos turísticos de gran envergadura. “Hasta ahora hay algunas cabañas administradas por los comuneros. No estamos cerrados al desarrollo, pero queremos ser nosotros quienes lo administremos, no personas de afuera, que no sean miembros de la comunidad”, indican.

“Hay gente ajena a la comunidad –añaden- que tiene ganas de apropiarse de las playas a donde arriban las tortugas marinas. Hace dos años, el gobierno entregó un documento pidiendo que la asamblea aprobara un decreto para construir un gran puente en la playa; dijeron que de ese modo la gente no pisaría a las tortugas y podría observarlas desde arriba. Pero nosotros no aceptamos el proyecto, porque creemos que van a apoderarse de nuestro territorio. La gente de la comunidad no pisa las tortugas, ni sus huevos, pero con eso nos quiere engañar el gobierno”.

Otro de los programas oficiales para operar el despojo, es el Procede (Porgrama de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares Urbanos), rechazado también por los comuneros de Ostula: “No hemos aceptado ese programa, ni lo aceptaremos, porque nosotros queremos seguir con las formas de organización comunal legadas por nuestros ancestros. Con esta forma de organización no tenemos que pagar impuesto al gobierno, y ¿por qué vamos a pagar impuesto, si las tierras son nuestras? Si firmamos el programa, ellos se convertirán en los dueños de la tierra y luego querrán cobrarnos impuestos. Hay ejemplos de algunas comunidades, que aceptaron las propuestas del gobierno y hoy ya no existen porque los despojaron. Ahora andan por el país, buscando dónde trabajar porque les quitaron su territorio”, señalan.

*Extracto del reportaje especial de Desinformémonos “Un recorrido por el despojo y la resistencia en el territorio indígena de México, publicado en marzo de 2011. Click aquí para leer completo.

 

¿Quién era don Trino y cuál fue su lucha?

Trinidad de la Cruz Crisóstomo estuvo a la cabeza de la guardia comunal y de los nahuas que en el 2009 recuperaron un predio del litoral del Pacífico michoacano de más de mil hectáreas.

Gloria Muñoz Ramírez

Don Trino

Trinidad de la Cruz Crisóstomo usaba el apelativo de El Trompas por cuestiones de seguridad, ante las permanentes amenazas en su contra por el crimen organizado y los paramilitares que operan en Ostula, en la costa de Michoacán.

De 73 años, valiente y comprometido con su pueblo –como lo definen sus compañeros–, Trinidad, o Don Trino, estuvo a la cabeza de la guardia comunal y de los nahuas que el 29 de junio de 2009 recuperaron un predio del litoral del Pacífico michoacano de más de mil hectáreas, que durante 40 años estuvo invadido por supuestos pequeños propietarios provenientes del poblado de La Placita, municipio de Aquila.

Conocido también como El Maíz oEl Maizón, Don Trino ocupó los dos cargos máximos que se pueden tener en una comunidad: juez tradicional en repetidas ocasiones y jefe de tenencia de la tierra. Fue también el comandante de la guardia comunal y el primer encargado del orden del nuevo poblado de Xayakalan, construido sobre las tierras recuperadas.

Entrevistado dos días después de la recuperación, aún con los retenes en alerta y la tensión por el enfrentamiento,Don Trino narró con orgullo visible lo que ocurrió esa madrugada: los invasores de La Placita nos recibieron a balazos, hiriendo a quemarropa a uno de nuestros compañeros, pero nosotros le seguimos hasta que llegamos con las camionetas a las tierras. De inmediato se instaló un campamento y aproximadamente 500 guardias comunitarias comenzaron la vigilancia de los alrededores, previniendo nuevas provocaciones.

Disputado por narcos

Este territorio ha sido disputado durante años por narcotraficantes, inversionistas inmobiliarios, los supuestos pequeños propietarios y empresas mineras, sólo que pertenece a los nahuas. “Pudimos recuperar nuestras tierras gracias a que todos le entramos a reorganizar nuestra policía tradicional. Ahora de aquí ya no nos vamos, para eso tenemos nuestra policía.

No queremos violencia, no es la intención. Sólo estamos defendiendo nuestras tierras. Queremos trabajarlas, sólo eso. Lo que estamos haciendo es totalmente legal, pacífico, civil y constitucional, insistía.

En posteriores entrevistas y pláticas informales que sostuvimos con él durante estos dos años, Trinidad de la Cruz advirtió que sólo muertos los podrían sacar de ahí. Este 6 de diciembre fue secuestrado por un comando armado, frente a 12 personas del Movimiento por la Paz por Justicia y Dignidad que se encontraban en una misión de observación en Ostula y que también fueron amagadas, aunque luego las dejaron en libertad. Hoy se encontró el cuerpo sin vida de Don Trino, en un paraje del municipio de Coahuayana.

Entrevistados por teléfono, el pasado 14 de noviembre los comuneros de Xayakalan informaron que Trinidad fue “duramente golpeado –en presencia de la comunidad– con un arma AR-15 por Priciliano Corona Sánchez, El Chalano,con la complicidad de Iturbide Alejo, El Turbinas, y Margarita Pérez, La Usurpadora, quienes habitan en Xayakalan y trabajan para el crimen organizado”.

Los comuneros, quienes se niegan a dar su nombre por temor a represalias, afirman que en junio pasado, “El Chalano amenazó de muerte a Don Trino y a Pedro Leyva, quien finalmente fue asesinado el pasado 6 de octubre”. Señalan también que el 15, 16 y 17 de septiembre pasados, El Chalano estuvo cazando a los encargados del orden de Xayakalan, pero afortunadamente pudieron escaparse y salvaron su vida.

En ocasión del segundo aniversario de la recuperación de sus tierras, los nahuas de Ostula denunciaron que la guerra que actual- mente vive nuestra comunidad, y que es un capítulo pequeño de la guerra que desgarra a la nación entera, la podemos contar en números: 26 comuneros muertos, cuatro desaparecidos, decenas de viudas y huérfanos y cientos de desplazados. A esta cifra se suman los asesinatos de Pedro y Trinidad.

En agosto pasado sostuvimos el último encuentro con él. Acababa de pasar por Xayakalan el huracán Beatriz,destruyendo casi todas las precarias construcciones del poblado, pero aun así, señaló: aquí todos seguimos puestos. Si el huracán no nos sacó, menos el gobierno.

La policía comunitaria de Ostula está conformada por cerca de 500 integrantes y su función –explicaron su dirigente y otro grupo de comuneros– es resguardar el perímetro de las tierras en conflicto. Insistieron en que no estánpara enfrentar a la delincuencia organizada, para desarmar a nadie ni intervenir en otras cosas, sólo para cuidar el territorio que nos pertenece.

La respuesta del gobierno a la organización no ha sido buena, insistióDon Trino bajo los escombros de una palapa en Xayakalan. El gobierno no quiere que tengamos nuestra policía. No le gusta, porque no la mandan ellos; pero aquí siempre hemos sido autónomos. Exigimos el reconocimiento de nuestra policía, pero si no llega, de todas maneras seguimos.

Ostula es una de las tres comunidades nahuas del litoral del Pacífico michoacano. Las otras dos son Pómaro y Coire. Juntas poseen más de 200 mil hectáreas de territorio dentro de la costa y los montes de la Sierra Madre del Sur hasta Guerrero y Oaxaca. En las más de mil hectáreas de Xayakalan actualmente habitan unas 250 personas pertenecientes a 40 familias. Éste es el territorio vigilado.

Los nahuas exigen el reconocimiento de sus tierras y de sus órganos de autodefensa, y hasta la fecha no hay nada. Mientras, mantienen la posesión del paraje y la disposición de su policía para defenderlo. En las negociaciones con la Secretaría de la Reforma Agraria y con el gobierno de Michoacán no se ha llegado a ningún acuerdo, porque la comunidad no ha podido hacer las consultas debido a la violencia. Este 6 de diciembre se iba a efectuar la asamblea que, por obvias razones, se suspendió.

Un dato más es que la asamblea general decidió no participar en las elecciones estatales de Michoacán del pasado 13 de noviembre. Los partidos políticos cuando andan queriendo el puesto te platican bonito, pero después ni te conocen. Todo está por demás con ellos y aquí no entran, señaló Don Trino.

Texto originalmente publicado en La Jornada

Desinformemonos

 

Ver notas anteriores:

México: Alerta: se teme ataque en Ostula (8 de diciembre)

 

México: Hallan cadáver de líder comunitario secuestrado en caravana del Movimiento por la Paz

 

Otro golpe a los luchadores en México: Secuestran a Don Trino, dirigente de Ostula

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