México: Un llamado a la unidad contra la represión y los ataques a luchadores sociales

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.


Comunicado de la Liga de Unidad Socialista (LUS) sobre los recientes y graves hechos de represión


Un llamado a la unidad contra la represión y los ataques a luchadores sociales

 

 

Es ya inocultable el fracaso de la llamada “guerra contra el narco”. El gobierno de México ha venido usando la misma inseguridad que ha sido sembrada por su política de violencia para distraernos del hecho de que la pobreza, el desempleo y falta de oportunidades para alcanzar condiciones de vida dignas son el problema principal que aqueja a la gran mayoría de la población. Estos males sociales son consecuencia de que el gobierno de México representa los intereses de los dueños de las grandes empresas nacionales y extranjeras. El afán de lucro de estas empresas ha sido puesto por encima de los intereses de la gran mayoría de la población, y los horrores de la “guerra contra el narco” no han sido más que una política contraproducente que sólo ha engendrado más inseguridad y más violencia.

La “guerra contra la delincuencia organizada” no ha sido, pues, más que una justificación para el despliegue del ejército y la Policía Federal en prácticamente todo el país. Esta política, impuesta desde Estados Unidos y orquestada por el gobierno ilegitimo de Felipe Calderón, cumple con la función de sembrar el miedo en la población y entre las organizaciones sociales, con el objetivo de contener y golpear el descontento social. A diario sufrimos grados alarmantes de muerte y desaparición de inocentes, así como la impunidad que campea por todo México.

Defensores de derechos humanos, periodistas, luchadores sociales, mujeres, jóvenes y miles de ciudadanos han caído abatidos por las balas del ejército, la Policía Federal y las bandas de paramilitares que han sido organizados por los distintos niveles del gobierno. El horrendo espectro de una guerra preventiva de contrainsurgencia se ha levantado sobre México. Padecemos un estado donde predomina cada vez más el uso de medidas policíacas, militares y paramilitares, donde la intensidad y extensión en la persecución de opositores al régimen ha llegado a niveles que no habíamos visto en décadas.

Es fundamental llamar la atención sobre el hecho de que estas medidas policíacas y militares no han tenido efectos positivos para la seguridad de los ciudadanos, pero sí han servido para sembrar miedo, y han dejando a su paso una estela de sangre sobre miles de inocentes.

Desde diversos sectores y organizaciones sociales se han manifestado distintos referentes de lucha en contra de la militarización, siendo el Movimiento por la Paz Con Justicia y Dignidad (MPJD), convocado por el poeta Javier Sicilia, el más destacado. Y a pesar de que este movimiento ha mostrado gran capacidad de convocatoria, estos esfuerzos no han podido cristalizar en una camino claro que nos permita frenar la escalada de violencia que se vive en el país. Y debemos confesar que la responsabilidad por esta incapacidad recae en prácticamente todas las organizaciones que tradicionalmente habíamos luchado por defender y ampliar los derechos y libertades fundamentales, ya que tanto la falta de unidad como nuestra incapacidad para plantearnos objetivos precisos le ha allanado el campo a la escalada de violencia y los ataques contra luchadores sociales.

A principios de octubre, Pedro Leyva, quien fuera activista del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y miembro de la Comisión por la Defensa de los Bienes Comunales de Santa María Ostula, fue asesinado.

El 28 de noviembre fue asesinado Nepomuceno Moreno, miembro del MPJD quien exigía justicia por la desaparición de su hijo. Nepomuceno recibió hostigamiento y amenazas de las cuales el gobierno tenía conocimiento, y después de su asesinato se inició una campaña de desprestigio y criminalización en contra de este luchador social

El 2 de diciembre, la activista Norma Andrade de Nuestras Hijas de regreso a casa que se destacó en la lucha contra el feminicidio y se incorporó como luchadora social después de la desaparición de su hija en 2001 que días después fue hallada muerta, fue victima de una agresión contra su vida al recibir cinco impactos de bala a las afueras de su casa.

El 6 de diciembre Trinidad de la Cruz Crisóforo fue hallado muerto con huellas de tortura luego de que un grupo paramilitar lo secuestró de una caravana del MPJD.

Un día después, Marcial Bautista Valle y Eva Fe Alarcón Ortiz fueron detenidos y desaparecidos cuando se dirigían a la Ciudad de México, cuando un retén militar paró el autobús y realizó una inspección. Un militar preguntó directamente a Marcial Bautista su nombre, quien se negó a responder. Más adelante el autobús tuvo que detenerse por una camioneta que se encontraba varada en la carretera, acto seguido, personas con el rostro cubierto subieron y preguntaron por Marcial Bautista y se le pidió a su acompañante que bajaran del autobús. Luego fueron subidos a un automóvil, desde ese momento se desconoce su paradero.

Recientemente, el 12 de diciembre estudiantes de la Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero, se manifestaban pacíficamente en la autopista México-Acapulco, para exigir el cumplimiento de sus demandas, entre las cuales está el aumento a la matrícula estudiantil. La manifestación fue brutalmente reprimida por elementos de municipales, estatales y federales, así como por grupos vestidos de civil (ya sean policías que actuaban ilegalmente, o bien paramilitares) quienes dispararon en contra de los estudiantes, dejando varios heridos de bala y dos estudiantes muertos: Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús. Édgar David Espíritu falleció más tarde en un hospital, a consecuencia de las heridas que había recibido.

La lucha de todas las organizaciones sociales, sindicales, ecologistas, feministas, estudiantiles, socialistas etcétera debe estar encaminada a la unidad en un frente común de lucha, que se plantee frenar la militarización, esto pasa por luchar contra la militarización y seguir denunciando al gobierno asesino de Calderón. De otra manera pedirle o esperar del gobierno buenas intenciones serán solo ilusiones.

Tenemos la importante y urgente tarea de avanzar en la unidad de todos los sectores, luchas, organizaciones y pueblos en un frente único que luche en principio contra la militarización y por una paz con justicia y dignidad del pueblo.

La política de violencia, que Calderón anunció que llevará hasta el ultimo día de su mandato, no cambiará como consecuencia de las próximas elecciones: sólo la más amplia unidad y la lucha por objetivos precisos podrán frenar la represión.

 

¡Alto a la represión!

¡Alto a la guerra contra el pueblo!

¡Alto al asesinato y persecución de luchadores sociales!

¡Exigimos la investigación de los hechos y castigo a los culpables materiales e intelectuales!
¡Libertad de todos los presos políticos y de conciencia del país!
¡Por la presentación con vida y en libertad de todos los detenidos desaparecidos!


Por un gobierno obrero, campesino, indígena y popular
Liga de Unidad Socialista (LUS)

 

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