Movilizaciones en la Patagonia en el Día Mundial del Medio Ambiente / Hidroaysén

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

El Vicariato de Aysén ha preparado las jornadas “Por los cauces del agua y la vida” para este domingo 5 de Junio. Conmemoran así cinco años de la declaración “Aysén: Agua y vida”, hecha por el obispo Luis Infanti el 2006. Además se exhibirán diapositivas de los ríos Baker, Pascua y Cuervo, en la Biblioteca Regional.

Un fin de semana de reflexión y actos simbólicos se está preparando en Coyhaique como parte de las acciones que buscan relevar la visión que en la zona tienen las comunidades sobre los proyectos de represas de HidroAysén y Energía Austral. El primero –de 5 centrales en los ríos Baker y Pascua- aprobado el 9 de mayo pasado, en tanto que el segundo –con el embalse río Cuervo- en pleno proceso de evaluación.

El Vicariato de Aysén lidera las actividades bajo el título “Por los cauces del agua y la vida”, en conmemoración de los 5 años desde que el obispo Luis Infanti publicara en 2006 la declaración “Aysén: Agua y vida” como un llamado abierto a reflexionar sobre los diversos aspectos involucrados en las mega iniciativas proyectadas en la Patagonia, buscando asimismo que sea el momento para realizar un análisis crítico y propositivo sobre lo vivido en este tiempo.

“En estos últimos 20 días las movilizaciones han sido constantes, hemos salido a la calle, estamos presentes todas las organizaciones que conformamos Patagonia Unida, y mucha otra ciudadanía de Aysén, y creemos que llega el momento, como parte de la movilización, de sentarnos, conversar, intercambiar palabras, compartir unos mates y reflexionar” explicó Jesús Herrero, miembro de la Comisión Agua y Vida de la Iglesia de Aysén.

El objetivo también es “cargar pilas, lucidez, para poder seguir proyectando nuestra oposición, intransigente y radical, a estos proyectos y a otros que puedan llegar en el futuro.  La Patagonia no se vende, se defiende, pero necesitamos también compartir experiencias, ponerle corazón y ése es el espacio que quiere abrir el Vicariato este fin de semana, para todas las organizaciones” explicó el directivo.

Es así que el día sábado, a partir de las 09:30 horas en el salón de la Catedral, se conformarán 3 mesas de trabajo para dialogar en torno a los tres temas: principales ecosistemas amenazados de la región, la evolución de las organizaciones y las diversas miradas sobre el conflicto socioambiental latente, y la visión que existe sobre la movilización y futuro de la organización.

En tanto el domingo se contemplan variadas intervenciones ciudadanas en la vía pública, una de las principales será una rogativa frente a la intendencia regional y la plantación de árboles en diversos puntos de Coyhaique.

UNA PREVIA DE FOTOS

Previamente, el viernes 3 de junio a las 19:00 horas en la Biblioteca Regional, el coordinador de la Coalición Ciudadana Aysén Reserva de Vida, Peter Hartmann, dará una muestra de diapositivas de los amenazados ríos Baker, Pascua y Cuervo, además de estrenar algunos trabajos audiovisuales sobre la cuenca del Baker.

Para la próxima semana se está organizando la exposición fotográfica “Patagonia Patrimonio de la Humanidad”, del FotoCine Club de Chile, también en la biblioteca.

“La idea es mostrar diapositivas analógicas, algunas de las cuales ya son históricos, para mostrar los lugares que muchos no conocen, el medioambiente del cual estamos hablando, las bellezas por las que estamos luchando.  Invitamos a todo el mundo a ver estas maravillas” señaló Hartmann.

Las actividades se enmarcan dentro del proceso de movilizaciones que desde el 9 de mayo viene organizando en Coyhaique el Movimiento Ciudadano Patagonia Unida (MCPU), referente que se formó con la confluencia de múltiples organizaciones regionales ambientales, productivas, sociales, sindicales, además de ciudadanos, que tienen como objetivo común la protección de Aysén y sus habitantes.  Se suma además a las que se han desarrollado en todo el país en rechazo a la aprobación del proyecto HidroAysén.

EN OTRAS CIUDADES

En la capital se realizarán en el Parque Almagro debates ciudadanos sobre diversos temas socioambientales como agua, energía, agricultura, transgénicos, soberanía alimentaria, bosques nativos y ecosistemas.

Lo mismo ocurrirá en múltiples otras ciudades del país.

Se informó que el MCPU conformó esta semana las comisiones de trabajo que se encargarán del proceso de información y difusión ciudadana en terreno, el avance de la propuesta de plebiscitos comunales, y las acciones que se desarrollarán en todo este tiempo con el fin de lograr la paralización del proyecto HidroAysén, entre otros objetivos vinculados con la sustentabilidad social, ambiental y económica de la Región de Aysén.

El Ciudadano

Escándalos de Hidroaysén

Para cualquier ciudadano saltan a la vista numerosos escándalos respecto al tristemente célebre proyecto de Hidroaysén. El más resonante es el de la artificiosa división de los estudios de impacto ambiental sobre la construcción de las represas en la Patagonia para generar la energía eléctrica y, posteriormente, sobre las líneas de transmisión de cerca de 2.000 kilómetros de esa energía hacia el norte. La construcción de represas no tiene ningún sentido si no va acompañada de aquellas líneas de transmisión. Por tanto, sería absurdo que se aprobare el estudio del primero y se rechazara el segundo. Sin embargo, tanto el gobierno de Bachelet como el de Piñera, ¡han separado completamente ambos estudios!

No se necesita ser demasiado suspicaz para entender que aquello corresponde a un ardid de ambos gobiernos para generar hechos consumados destinados a favorecer indebidamente –sí o sí- la aprobación final del proyecto. Con todas las complejidades del caso, es mucho menos dañino para el medio ambiente la inundación de poco más de 5.000 hectáreas en la Patagonia, que la instalación de torres de transmisión eléctrica que afectarán el habitat de innumerables chilenos a lo largo de la mayoría de las regiones del país. Como lo ha señalado Manfred Max-Neef, todo esto significa un verdadero insulto a la inteligencia de los chilenos.

Otro gran escándalo que estamos presenciando es la completamente oportunista oposición al proyecto que está demostrando hoy el conjunto del liderazgo concertacionista. Es público y notorio que el gobierno de Bachelet impulsó fuertemente dicho proyecto. Allí están los testimonios públicos de sus principales ministros políticos como Edmundo Pérez, Francisco Vidal y Sergio Bitar; y del propio ministro de Energía, Víctor Tokman. Allí están las expresiones también favorables de senadores tan influyentes como Jorge Pizarro y Camilo Escalona; del ex presidente Ricardo Lagos; ¡y del mismo ex presidente y reciente candidato presidencial Eduardo Frei Ruiz-Tagle que, por lo tanto, si hubiese sido electo habría seguido con el proyecto tal cual lo ha hecho Piñera! Por lo demás, es de sentido común –dado que la institucionalidad ambiental hace radicar la aprobación final de estos proyectos en puros funcionarios dependientes del Poder Ejecutivo- que un proyecto que ya en su fase de estudios implicaba gastos de millones de dólares, no iba a ser emprendido por la empresa privada si no contaba con suficientes garantías políticas de su aprobación final. Los reparos ambientales que se le efectuaron en su proceso de aplicación por instancias gubernamentales –como ha sido habitual en casi todos estos megaproyectos- no tenían la idea de abortar el proyecto, sino de “perfeccionarlo”.

Además que, en el colmo de la distorsión de un pasado tan reciente, ha habido dirigentes de la Concertación que han planteado ¡que el gobierno pasado se opuso a Hidroaysén, al plantearles en su proceso de aprobación nuevas exigencias ambientales!…

Capítulo aparte merece el hecho de que el máximo ejecutivo del proyecto sea el connotado concertacionista Daniel Fernández, luego de haber sido quizá el principal ejecutivo de empresas públicas en los 20 años pasados, al haber encabezado Enap, Metro y TVN. Es cierto que la más grave y patente demostración de la colusión que ha habido entre el liderazgo concertacionista y los grupos económicos la proporciona la consistente política económica neoliberal seguida por los cuatro gobiernos de dicho conglomerado. Política que ha sido muy aplaudida por diversos exponentes de la derecha chilena y extranjera. Pero naturalmente que el hecho de que numerosos de sus ministros, parlamentarios o altos cargos del aparato estatal hayan sido posteriormente directores, lobbistas o asesores comunicacionales de empresas o entidades vinculadas a grandes grupos económicos, ilustra también muy elocuentemente aquella colusión. Así, Daniel Fernández se ha sumado a una ya larga lista que incluye a Eduardo Aninat, Enrique Correa, René Cortázar, Jaime Estévez, Alberto Etchegaray, Alvaro García, Eduardo Loyola, Guillermo Pickering, Ximena Rincón, Ricardo Solari, Eugenio Tironi y José Antonio Viera-Gallo, entre otros.

Agrava todavía más lo anterior, la denuncia pública que efectuó Sara Larraín –y que Daniel Fernández no fue capaz de esclarecer- de que éste ¡ganaba 50 millones de pesos mensuales! Es decir, más de cien mil dólares mensuales y casi un millón trescientos mil dólares anuales. ¿Cuántos millones de dólares anuales estará ganando el conjunto de la plana mayor de Hidroaysén? Otro agravante es el reconocimiento que el propio Fernández hizo de que la generación de electricidad en Chile ya está en manos de un duopolio que controla más del 60% del mercado -que además es cautivo por su condición de servicio público esencial-; control que por cierto se acrecentaría con la consumación del proyecto Hidroaysén.

Lo positivo de todo esto es que ha permitido que las bases concertacionistas y el conjunto del pueblo chileno perciban con mayor claridad la extrema colusión desarrollada por la mencionada elite política con los grandes poderes económicos. Y que esté surgiendo un potente movimiento social de rechazo a un proyecto que concentraría aun más el poder y la riqueza en nuestro país; y que plantea a la vez la necesidad de que Chile entre ya decisivamente por el camino del futuro del desarrollo sustentable: la generación de energía eléctrica a través de fuentes permanentes y escasamente contaminantes como el sol, el viento, las mareas, la geotermia o las centrales hidroeléctricas de pasada.

31 de mayo de 2011

Por Felipe Portales

Tomado de www.elclarin.cl

 

Hidroaysén, ciudadanía y futuro energético

La irregular aprobación ambiental de Hidroaysén generó en Chile una masiva rebeldía y  una demanda ciudadana políticamente transversal de participar e incidir en la  conducción del desarrollo energético. ¿Por qué?

Porque Hidroaysén colmó la paciencia de los chilenos frente a decisiones gubernamentales  funcionales al lucro y beneficio privado que se han reiterado en los últimos gobiernos y continuado en el presente. En este caso, privilegiando el duopolio  Endesa y Colbún (grupo Matte)- a costa del bien común- en este caso la Patagonia y un desarrollo energético justo, seguro  y sustentable para Chile y los chilenos. Por ello, el rechazo a Hidroaysén  constituye un profundo cuestionamiento a la ética política, y un grito por  democracia.

Nunca antes en Chile hubo una discusión nacional amplia sobre el desarrollo energético, siempre manejado entre cuatro paredes y sistemáticamente presentado a la ciudadanía  como un ámbito complejo y técnico, sólo de especialistas. Pero la falta de transparencia respecto de la composición de la matriz energética, los costos reales de las distintas opciones de generación; las distorsiones en la política  de neutralidad tecnológica y del mercado eléctrico; el monopolio y la  exclusión  al interior de este sector económico y los perjuicios al bien común, hoy salen a la luz pública y se convierten en el centro del debate sobre democracia y gobernabilidad.

En este contexto, recoger el cuestionamiento ciudadano a la “no política” energética y a la cooptada conducción del desarrollo energético nacional;  reunir el  conocimiento técnico  disponible en  la sociedad y la academia para  ponderar la distorsión que perpetúan las consultoras  empresariales; elaborar y discutir propuestas de política pública que apunten a mejorar la actual matriz energética, es una  tarea insoslayable para  la ciudadanía organizada en pos del interés publico y para los parlamentarios.

Esta necesidad es la que genera la conformación de la Comisión Ciudadana-Técnica-Parlamentaria para discutir con visión de futuro  y de bien común,  los desafíos energéticos del país y  generar, de  forma independiente y participativa, una propuesta de política y matriz energética para Chile en la que se abra la puerta en forma significativa  a las energías renovables y limpias, la eficiencia energética; se reduzcan las distorsiones del actual mercado eléctrico, y se ponga a las personas , las comunidades y las regiones por sobre la codicia de unos pocos.

¿Por qué una comisión ciudadana?

Porque lo que vemos de parte del Gobierno no es satisfactorio. No solo el Presidente Piñera ha incumplido sus compromisos de campaña en su programa de gobierno y sus  anuncios del 21 de mayo de 2010, tales como incorporar 20% de nuevas energías renovables  al año 2020. Sino también  ha  iniciado el “desmontaje institucional” del Ministerio de Energía: redujo a una decena de técnicos la Agencia de Eficiencia Energética y le quitó dos tercios de su presupuesto;  descabezó y está asfixiando  el Centro de Energías Renovables; tiene congelados todos los fondos de promoción. Y como broche de oro,  volvió a refundir los ministerios de  Energía y Minería,  subyugando el primero al segundo; lo cual muestra al país que el desarrollo energético  no es un tema-país, sino la provisión  de un insumo focalizado a las demandas del  sector minero. Así, se conciben juntos y se resuelven juntos.

La reciente firma, en solo un año de gobierno, de tres acuerdos nucleares (Argentina, Francia y Estados Unidos), la aprobación de mega proyectos destructivos y  contaminantes como Castilla, Pacífico, Patache e Hidroaysén son  claras evidencias al respecto.  Por ello, la creación de  una Comisión Asesora para el Desarrollo Eléctrico y del ministro Golborne, orientada a  abordar  la situación actual, las  necesidades energéticas de largo plazo, los recursos y tecnologías disponibles, sus costos, los niveles de competencia y la reacción de la sociedad frente a las distintas opciones,  no representa ninguna garantía de pluralismo, ni de interés publico para orientar un desarrollo energético que responda a la necesidad y  beneficio de todos los chilenos.

Así las cosas, la Comisión ciudadana-técnica-parlamentaria tiene como objetivo interpelar el continuismo de la lógica de la “no política energética” vigente,  dominada por los  grandes conglomerados energéticos que controlan el sector en Chile, y que esclaviza bajo sus intereses las decisiones políticas y técnicas sobre el futuro energético del país. En septiembre la comisión  asesora del ministro Golborne deberá entregar una propuesta al presidente Piñera y al país. En la misma fecha, la Comisión Ciudadana técnica–parlamentaria  hará lo mismo.  Entonces, los chilenos podrán  comparar, evaluar  y decidir democráticamente cuál es la propuesta energética que los representa, y que responde  al beneficio del desarrollo del país, sus regiones y sus comunas hoy y en el futuro.

Por Sara Larraín
Chile Sustentable

 

 


 

 


 

 

HidroAysén: “Infórmate de verdad”

 

Me parece lógico que una transnacional se defienda de las acusaciones y cuestionamientos en contra de uno de sus proyectos más emblemáticos. Naturalmente en dicho emplazamiento toda empresa dispondrá de sus máximos recursos, y por ello, resulta esperable el manejo comunicacional que se ha dado sobre este asunto.

Lo que creo no corresponde, es desacreditar una demanda legítima con eufemismos y mentiras. Pues a la luz de expresiones como “infórmate de verdad”, queda de manifiesto una actitud de absoluta indolencia e intolerancia, frente al conjunto de evidencias que justifican y respaldan nuestro malestar, menospreciando de un modo irrisorio nuestra protesta, como si verdaderamente no tuviésemos más ocupación que la de salir a las calles en momentos de ocio, y eso no representa el trasfondo de la discusión.

Es realmente preocupante, que traten de establecer relaciones antitéticas donde no las hay, y sobre circunstancias que nada tienen que ver con el fondo de nuestra crítica. Pues les aseguro que todos quienes hemos participado en las manifestaciones, estamos a favor de que “la cancha de baby fútbol” de la población X o Y, tenga luz para que sus vecinos puedan disfrutar libremente de ella; y lo mismo puede decirse de la escuela rural –lo de la sra. con el secador de pelo no merece comentario-.

Me gustaría saber, ¿Cuánto habrá que esperar para que este nefasto oligopolio comprenda que no está tratando con un grupo de idiotas? Y que de una vez por todas encare este debate con la seriedad que amerita el caso. Dejen de criminalizar la protesta social, porque no hay nada más democrático, que un pueblo organizado luchando para mantener sus convicciones. No es necesario ejercer ese terrorismo mediático infantil, pues ni todo ese circo nos hará renunciar a lo que hemos construido con esfuerzo.

En relación al debate propiamente tal, cabe señalar que ninguna energía limpia es energía pura o completamente inocua. Pues toda actividad que dependa de la intervención del hombre ha de ocupar un lugar en el espacio-tiempo. Pero en perspectiva, las ventajas que nos ofrece esta clase de energía, especialmente en Chile, no tiene contrapeso.

¿Por qué? En primer lugar, debido a que, como he dicho en otras oportunidades, nuestro país tiene una ventaja comparativa en materia de generación de energía limpia; los recursos naturales para la producción de esta clase de energía son variados y abundantes –a diferencia de lo que han llegado a sostener algunas autoridades. A modo de ejemplo, Chile es uno de los países con mayor potencial para la generación de energía mareomotriz. Se estima que el 10% de dicho potencial, permitiría reabastecer el sistema interconectado central, un dato que bien podría repetirse al medir la capacidad de generación de energía geotérmica, solar o eólica, en nuestro territorio.

En segundo lugar, si observamos el espacio que ocupa en un plano una central hidroeléctrica, y lo comparamos con las dimensiones que se ocuparían en la generación de energía limpia, resulta impactante la diferencia entre ambas (pues la primera únicamente ocuparía 1/4 del espacio utilizado por la segunda). Sin embargo, además de la variable espacio horizontal debemos sumar a lo menos tres indicadores más: volumen, dispersión y utilización del suelo. Pronto nos daremos cuenta que una central hidroeléctrica no solo ocupa una cierta extensión a lo largo y ancho de un espacio en línea recta horizontal, sino que además inutiliza otro tanto en profundidad, al devastar inundando precisamente dicha extensión. Por lo que, el espacio efectivamente ocupado es a lo menos equivalente a la extensión que ocuparía cualquier estructura construida para la generación de energía limpia. A esto debemos añadir, que tanto la energía solar como la eólica (los dos ejemplos aludidos en la campaña) pueden implementarse de diversas formas, de modo que, puede aprovecharse la energía solar no sólo por medio de la instalación de campos de paneles solares en el desierto, sino que también, en construcciones en altura, como muchos edificios de uso mixto lo han venido haciendo en la ciudad.

En tercer lugar, cierto sector empresarial se ha empecinado en afirmar, que la ejecución de proyectos de esta envergadura, sólo ocasionaría un encarecimiento de la energía derivada del alto costo asociado a su implementación, costo que naturalmente traspasarían a los consumidores. Sin embargo, en economía a escala el costo de los factores de producción baja, cuando se logra incrementar el número de oferentes e incentivar su producción, por ejemplo, por medio de subsidios estatales –como ocurre actualmente con el financiamiento a los hidrocarburos- Por otro lado, sólo el año pasado los costos asociados a la mantención y generación de energía hidráulica sufrieron un notorio incremento de varios millones de dólares (el valor de producir la electricidad subió de US$135 por MWh entre enero y mayo del año pasado) y este año se esperan alzas de hasta un 68%. Lo que se veía venir, si se piensa que durante los años venideros habrá un déficit de cerca del 30% de agua dulce (nuestras principales reservas hídricas para el futuro), entre otras cosas debido a los prolongados periodos de sequias (en mayo, la generación hidroeléctrica cubrió solo un 31% de la demanda).

En este contexto, empresas como Endesa han visto un prospero negocio para el futuro, pues comprenden que cuando las principales reservas de petróleo se agoten, la mirada estará puesta principalmente sobre las reservas de agua dulce. Existe una alta probabilidad de que estas centrales, con el paso del tiempo, registren fuertes alzas en sus costos de mantenimiento, debido a que la curva natural muestra como un desacople entre el debilitamiento o agotamiento de los recursos y el aumento de la demanda.

Pero ahora, ¿Qué diferencias existen, en este sentido, con respecto a la generación de energía limpia? Principalmente, que el recurso utilizado en su producción es mucho más estable y duradero, por lo mismo se le denomina también, recursos perpetuos. Debido a que su ciclo de respuesta depende de factores externos, que no se vinculan -directamente- al grado de intensidad con que utilizan dichos recursos. En cambio, tanto el crecimiento de la población como la contaminación o destrucción de fuentes naturales de agua limpia, pueden fácilmente poner en riesgo estas provisiones (externalidades negativas, no asumidas por esta clase de proyectos).

Finalmente, no se nos puede comparar con economías que han hipotecado su matriz energética sobre la base de una completa dependencia a la explotación de hidrocarburos (principalmente líquidos). Economías, sumergidas en la industrialización, con una demanda infinitamente más grande que la de Chile, y un número de habitantes varios millones por encima de los nuestros.

HidroAysén, representa una amenaza concreta a la estabilidad de nuestras principales reservas, una violación a nuestra madre tierra y un atropello a la dignidad del pueblo chileno.

Por Cristhián G. Palma Bobadilla

 

El Ciudadano

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