Munguía Payés a Seguridad: el Plan Colombia para Centroamérica va viento en popa...

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 El nombramiento de un militar en el Ministerio de Seguridad Pública y Justicia, es parte de la nueva estrategia del pentágono y del Departamento de Estado de los EEUU. La seguridad es el punto medular del proyecto estadounidense para la región. El secretario adjunto para la Oficina de Asuntos Narcóticos Internacionales y Aplicación de la Ley del Gobierno de Estados Unidos, William Brownfield, fue claro en su propuesta: "La Casa Blanca busca aplicar un programa similar al Plan Colombia en Centroamérica".

 

 

Por Carlos Rojas*
("El Fiscalizador")
A pocos días cumplirse los 20 años de la firma de los Acuerdos de Paz, los EEUU imponen a El Salvador el nombramiento de un militar en la Cartera de Seguridad. La sola nominación de un militar por parte del Departamento de Estado de los Estados Unidos, es una violación en buena y debida forma a la esencia de los Acuerdos de Paz y una nueva violación a la soberanía nacional. Lo establecido en los Acuerdos de Paz y recogido en el Art. 159 Cn. dice que la Seguridad Pública es facultad esencial de la Policía Nacional Civil y que nunca sería dirigida por un militar. El rompimiento de tal situación nos hace retroceder más de veinte años.

Uno de los aspectos más importantes en los que se avanzó en los primeros años, luego de la firma de los Acuerdos de Paz, fue la desmilitarización de la sociedad y de las estructuras de poder. Desaparecidos los cuerpos policiales represivos, entonces tuvimos a militares encuartelados, a la espera de obedecer cualquier misión de orden meramente constitucional. Fues así que se pudo hablar de uno de los mayores logros de los Acuerdos de Paz en lo constitucional, muy a pesar de que en lo social nunca se hizo realidad lo prometido por esos acuerdos. Hay que recordar, pues es necesario hacerlo, que los Acuerdos de Paz hablaban de que sería la Policía Nacional Civil, la nueva estructura de seguridad pública, la que debía garantizar la seguridad ciudadana, el cumplimiento de las leyes y el respeto a los derechos humanos. Hoy, la PNC estará supeditada a las estructuras militares de la FAES.
El nombramiento de un militar en el Ministerio de Justicia, es parte de la nueva estrategia del Pentágono y del Departamento de Estado de los EEUU. El gobierno de Obama está compuesto por burócratas, funcionarios y políticos de oscuro y sangriento pasado que actuaron en gobiernos de derecha. Por ejemplo, el secretario de Defensa, Robert Gates, tiene una larga y tenebrosa trayectoria durante la Guerra Fría, etapa de un febril anticomunismo y anti-izquierdismo que llevó a verdaderos genocidios en latinoamérica y el mundo. Se conoce que Gates, en los años 80, propuso reconocer un Gobierno en el exilio y una intervención militar directa con tropas estadounidenses en Nicaragua, cosa que no llegó a consumarse.
La seguridad es el punto medular del proyecto estadounidense para la región. El secretario adjunto para la Oficina de Asuntos Narcóticos Internacionales y Aplicación de la Ley del Gobierno de Estados Unidos, William Brownfield, fue claro en su propuesta: "La Casa Blanca busca aplicar un programa similar al Plan Colombia en Centroamérica". Durante su última visita a Guatemala, El Salvador, Honduras y Colombia, el funcionario mantuvo reuniones con los gobiernos y prometió ayudas millonarias para combatir en el itsmo lo que denominó "la ruta del narcotráfico".
Un plan financiado y dirigido por Estados Unidos en Centroamerica se transformaría en una nueva amenaza para los miembros de la Alianza para los Pueblos de América (Alba) y apuntaría a satanizar como terroristas a organizaciones como el Frente de Nacional de Resistencia Popular (FNRP) de Honduras. Aunque el tono haya cambiado, la política del gobierno de Obama, al igual que con Bush, sigue siendo agresiva contra todo lo que atente a los intereses y vulnere su hegemonía en la región. En ese sentido, Venezuela, Bolivia y Ecuador son blanco permanente de sus ataques y acciones desestabilizadoras.
Pero un Plan Colombia dirigido a Centroamerica no estaría apuntado directamente a la lucha contra el tráfico de drogas, hecho demostrado en reiteradas ocasiones. El narcotrafico es el gran sustentador subterraneo de la quebrada economía estadounidense, problema que no ha sido resuelto por ese país sino que, al contrario, ha sido exacerbado por los mismos EEUU que han armado a los carteles de la droga y han asegurado el libre flujo de narcóticos en la región.
En Centroamérica hubo golpe de estado en Honduras (el eslabón débil del ALBA), hay presencia militar de tropas estadounidenses en Honduras (Palmerola), Escuela de Policías y tropas en El Salvador, y ahora se adapta el Plan Colombia para la región centroamericana con Mauricio Funes jugando el rol que Alvaro Uribe jugó en su tiempo.

Con Funes, un presidente sin partido ni sustento político, alejado del pueblo y visto con desconfianza por la clase dominante salvadorena y siguiendo el libreto impuesto por los EEUU dentro de la lógica de su sacrosanta seguridad nacional, se impone a Munguía Payés, "un militar retirado", según las palabras del propio Funes, como Ministro de Seguridad Pública. Munguía Payés se convierte así en un hombre de Washington.
Con el nombramiento de Munguía Payés se resolverá el problema de la delincuencia?
Claro que no, pues el problema deriva de causas profundas, sociales y económicas: pobreza, migración forzada que rompe el tejido familiar y social. De la Justicia y Seguridad no es únicamente responsable el Ministerio de Seguridad Pública y Justicia, y la PNC. La seguridad pública depende de un sistema complejo del que participan también la Fiscalía General, el Consejo de Seguridad Pública y la Procuraduría General de la República. Y junto a ellos está el sistema judicial. Todas estas estructuras son permeables y han sido penetradas por el narcotráfico.

La derecha tradicional llena de júbilo con el nombramiento de Munguía Payes en la cartera de Seguridad. Vimos a uno de los dueños del país, Alfredo Cristiani, acompañando a la embajadora Aponte en una misión en los EEUU. No hay duda que a la clase dominante, que repite el eslogan de que "si no hay seguridad no hay crecimiento economico", sí se le hizo parte de los planes estadounidenses en materia de seguridad.
El FMLN tímido y marginado ante este retroceso.
En su arrodillamiento manifiesto a la política imperial estadonuidense, los dirigentes efemelenistas no han pasado de simples y tímidas declaraciones condenando este retroceso de lo que ellos llaman "proceso democrático". 
Esta actitud de la dirigencia efemelenista quedó plasmada en una de las declaraciones de Roberto Lorenzana, quien dijo que "No estamos de acuerdo con la decisión de tener a un militar en el Ministerio de Justicia y Seguridad, pero tampoco vamos a boicotear el trabajo del Ejecutivo".

Carlos Rojas 
Egresado de Periodismo de la UES

Colaborador de Blog El Trompudo

Blog El Trompudo

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