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Lydia Gueiler Tejada demostró su poder de lideresa
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La ex presidenta gobernó el país acosada por la inestabilidad política e institucional, que tuvo su punto alto en el golpe militar que entronizó a la
mafia en el poder.
Cambio
Murió doña Lydia Gueiler Tejada, la primera mujer presidenta de Bolivia que llegó a ese alto cargo por su trayectoria política, pero también por su visión de mujer.
Aunque está claro que a la Presidencia de la República llegaron grandes políticos, dictadores y también corruptos.
El caso de Lydia Gueiler es particular. Su vida tomó un rumbo excepcional desde sus primeros años; su carácter desafiante al convencionalismo y la lucha por sus
conceptos de libertad y democracia se reflejan con claridad en el libro realizado por Cidem: Mi pasión de lideresa, que hoy, tras su deceso, merece una relectura.
En el presente homenaje póstumo será bueno recordar lo que el machismo le obligó a enfrentar, sobre todo durante su corto gobierno interino.
Recordemos los hechos que una vez más toman cara de mujer, en este caso de mujer proletaria, llegada de las minas y con ansias de libertad. Una huelga de hambre
destrona al general Banzer, el macho del momento que anuncia su salida del Palacio con lágrimas de frustración, que se convertirá en golpe a favor del macho elegido, otro general, esta vez de la
Fuerza Aérea.
Se suceden las elecciones una tras otra hasta que se define un frágil gobierno democrático en 1979.
Lydia va como candidata a diputada por la alianza del frío y pragmático Víctor Paz Estenssoro, que enfrenta a las masas populares que desean un sonriente Siles
Zuazo aliado de fuerzas de izquierda. Ambos, Paz y Siles, representantes de la Revolución de 1952, enfrentados para liquidarla, uno por la vía liberal y el otro por el camino social. No tuvieron
contemplación con el pueblo y años después la ventaja fue liberal.
El Parlamento vive un empate técnico entre ambos, no hay posibilidad de resolución, Lydia es elegida presidenta de la Cámara de Diputados.
La solución pasa por una tregua para rearmar posiciones. Wálter Guevara, otro actor del 52, es elegido presidente interino. Los presidenciables de uniforme no están
contentos, siguen creyendo que son los llamados a ser dueños del país, atentan contra la democracia con el único argumento válido para ellos: las armas, que infundan miedo real a la población
para gobernar.
El pueblo lo impidió, pero los militares (en ese tiempo llamados gorilas) tenían el chantaje de las armas y lograron sacar a Guevara. La sucesión democrática
imponía que sea para la presidencia de la Cámara de Diputados, ocupada por Lydia Gueiler.
El gobierno de Gueiler fue tormentoso porque tuvo que enfrentar los ataques de sectores de izquierda y derecha, incluso de su propio partido político: el
MNR-H.
Su gobierno comenzó el 16 de noviembre de 1979, en una ciudad ensangrentada y un palacio con tufo a alcohol y angustia de poder.
El Parlamento la escogió, pero en cuanto se posesionó la abandonó. La pobreza mental del patriarcado no podía pensar que una mujer tenga el gobierno; todos
decidieron dejarla sola para que se hunda y con ella la reivindicación femenina. Ante la soledad se vio forzada a formar un grupo de independientes que la colaboren. Los valientes revolucionarios
de ayer no eran capaces de reconocer su liderazgo.
Enfrentó con valentía la cuestión económica, pues el festín banzerista pasaba factura y había que devaluar el dólar. La crisis económica era incontrolable. La COB,
dirigida por el conocido Juan Lechín, le declaró la guerra, huelga general, bloqueo de caminos, nada importaba con tal de sacar a la presidenta. Todos sabían que la naranja del tesoro ya no tenía
jugo que dar. La derecha, encabezada por Paz y Banzer, estaba feliz ante la intrusa en el territorio de los más machos. Lydia, puesta accidentalmente por la historia en el centro de la disputa
por el poder, campeó el temporal, pero la crisis seguía su camino, un camino minado por la inestabilidad y la amenaza constante del golpe de Estado. Y en ese juego, una vez más, como lo habían
hecho en el curso de su historia, las Fuerzas Armadas complotaron y terminaron por asaltar el Palacio de Gobierno y cuanta institución democrática comenzaba a erigirse en la Bolivia de inicios de
los ochenta. Fue nada menos que su primo, el dictador Luis García Meza Tejada, el que se alzó en armas y obligó a Gueiler a dejar el gobierno, bajo amenaza de muerte.
La presidenta Lydia Gueiler, como el conjunto del país, quedó prisionera de la prepotencia de las armas militares de ese tiempo.
Los militares golpistas pasaron de la amenaza a la acción cruenta. La caída de Gueiler no asombró a nadie, se veía venir. La ocupación del poder pleno, por parte de
los militares y la mafia que los secundaba, provocó un hecho que está ligado inevitablemente al golpe de Estado, el asalto a la sede de la Central Obrera Boliviana (COB) y el asesinato del líder
socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz.
Gueiler desempeñó el papel que la historia le impuso y la sitúa, sin duda, en un lugar de privilegio que encarna además la lucha política de las mujeres por la
democracia y la libertad.
Duelo de 30 días sin suspensión de labores
El Gobierno, a través del Decreto Supremo 0870, declaró duelo nacional sin suspensión de actividades por el fallecimiento de la ex presidenta de Bolivia Lydia
Gueiler Tejada. El Gobierno fundamenta la emisión de esa norma en vista de “que fue l a primera mujer boliviana en asumir el mando del Estado entre los años 1979 y 1980, gobierno democrático
provisorio que fue derrocado por un golpe militar”, y su deceso causa pesar en el pueblo boliviano.
El inciso I del artículo único del mencionado decreto señala: “Se declara duelo nacional por el fallecimiento de la ex presidenta de la República de Bolivia,
ciudadana Lydia Gueiler Tejada, en todo el territorio del Estado por treinta (30) días, sin suspensión de actividades públicas ni privadas”. El inciso II agrega que en los “edificios públicos del
Estado Plurinacional de Bolivia debe izarse la bandera con crespones negros”.
ENTRE LAS MUJERES NOTABLES DE AMÉRICA
Gueiler, en su condición de única mujer presidenta de Bolivia, se inscribe en la lista de las 11 primeras dignatarias de Estado de América, hasta el 2011. Se ubica
junto a las argentinas María Estela Martínez de Perón y Cristina Fernández; Violeta Berríos de Chamorro, de Paraguay; Janet Jagan, de Guyana; Rosalía Arteaga, de Ecuador; Mireya
Moscoso, de Panamá; Ertha Pascal-Trouillot, de Haití; Michelle Bachelet, de Chile; Laura Chinchilla, de Costa Rica, y Dilma Rousseff, de Brasil, según el portal de
Wikipedia.
DISTINCIONES Y ESCRITOS
En su larga trayectoria política y social, Gueiler recibió más de una veintena de distinciones, incluida la condecoración Andrés Bello. Escribió el libro La mujer y
la revolución (1960), además de su autobiografía Mi pasión de lideresa (2000).
En reconocimiento a la labor de la mujer boliviana, en su presidencia instituyó el 11 de octubre como Día de la Mujer Boliviana, en homenaje a la escritora Adela
Zamudio (1854-1928). Fue pariente de la actriz estadounidense Jo Raquel Tejada (1940), cuyo pseudónimo es Raquel Welch.
Condolencias
Homenaje de La Paz. La presidenta del Concejo Municipal de La Paz, Gabriela Niño de Guzmán, informó que su autoridad presentó un proyecto de ordenanza municipal en
homenaje a la ex presidenta de Bolivia (1979-1980) Lydia Gueiler Tejada, fallecida a las 04.00 de ayer en la ciudad de La Paz.
Aporte a la democracia. Las condolencias a la familia de Gueiler desde varios puntos del país no se dejaron esperar. El alcalde de Cochabamba, Edwin
Castellanos, dijo: “Fue una señora que ha contribuido en el proceso de la recuperación de la democracia”.
Inmortal. “Nadie es inmortal, lo que se inmortaliza es el hecho de que fue la primera mujer presidenta de Bolivia”. (Pedro Montes, ejecutivo de la
Central Obrera Boliviana).
Luchadora política desde antes de la revolución de 1952
Lydia Gueiler Tejada nació en Cochabamba el 28 de agosto de 1921. Fue presidenta interina de Bolivia de 1979 a 1980. Fue la única mujer presidente del país
desde la fundación de la República, una gran defensora de la paz y de la igualdad de sexos con respecto a todos los derechos, incluido el del poder.
Estudió en el Instituto Americano de Cochabamba, donde cursó secundaria y carreras comerciales; obtuvo el título de contadora. Se casó y luego se separó de
Mareiriam Pérez-Ramírez, un soldado paraguayo apresado en Bolivia en la Guerra del Chaco. Tuvo una sola hija, Teresa.
ACTIVIDAD POLÍTICA
Desde 1948 militó en el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), donde se formó políticamente y se destacó como dirigente femenina y de la juventud.
En 1951, junto a otras 27 mujeres, en el Palacio de Justicia de La Paz, se declaró en huelga de hambre para exigir la libertad de compañeros presos y confinados, la
pacificación nacional y la anulación de las elecciones que había ganado Víctor Paz Estenssoro.
En 1953 viajó a Hamburgo (Alemania) como secretaria del Consulado General de Bolivia. Más tarde se trasladó en misión diplomática a Bonn (Alemania) como Agregada
Civil, y luego como responsable de la legación, hasta que fue elevada al rango de embajadora. En 1957, en representación del Gobierno de Bolivia, asistió a la Reunión de Técnicas y Dirigentes de
las Oficinas del Trabajo de la Mujer, en México.
DE DIPUTADA A PRESIDENTA
Fue diputada en las legislaturas 1956-1960 y 1960-1964. En 1963 se unió al Partido Revolucionario de Izquierda Nacional (PRIN), fundado por Juan Lechín; militó en
ese partido hasta la década del setenta, cuando retornó a su partido de origen, el MNR. Fue exiliada a Santiago de Chile por el presidente de facto René Barrientos Ortuño.
Con las elecciones de 1978, en las que no hubo una mayoría absoluta, el ex Congreso Nacional eligió presidente constitucional interino al presidente del Senado,
Guevara Arze, y para la presidencia de la Cámara de Diputados a Lydia Gueiler. El 1 de noviembre de 1979, el coronel Alberto Natusch Busch alentó un golpe de Estado reprimiendo la reacción
popular en la masacre de Todos Santos, en La Paz. Gueiler, como presidenta de la Cámara de Diputados, tomó parte activa en la búsqueda de una solución.
El 16 de noviembre de 1979, el entonces Congreso Nacional revocó el mandato a Wálter Guevara Arze y encomendó el ejercicio de la Presidencia de Bolivia a la
presidenta de la Cámara de Diputados.
PRIMERA JEFA DE ESTADO DE BOLIVIA
En esas circunstancias, Lydia Gueiler se convirtió en la primera mujer en el ejercicio de la presidencia de la entonces República de Bolivia.
Por la inestabilidad política de la época hizo alianza con el MNR. Enfrentó una grave situación económica y tomó medidas como la devaluación de la moneda, alza del
precio de los carburantes y otras; medidas que fueron censuradas por la Central Obrera Boliviana (COB), que convocó una huelga general y bloqueo de caminos.
En respuesta, Gueiler convocó las elecciones para el 30 de junio de 1980. Las elecciones, nuevamente, no tuvieron un ganador con mayoría absoluta. El futuro del
país quedó en manos del ex Congreso Nacional. Sin embargo, 18 días después de los comicios, el general Luis García Meza y el entonces coronel Luis Arce Gómez encabezaron un nefasto golpe de
Estado. Gueiler fue obligada por los militares golpistas a renunciar, se asiló en la Nunciatura Apostólica, donde permaneció tres meses, después se fue a París (Francia).
Con el retorno de la democracia, a fines de 1982, fue nombrada embajadora en Colombia por el gobierno de Hernán Siles Zuazo. Durante el cuarto período presidencial
de Paz Estenssoro (1985-89) se estableció en Santiago de Chile, distanciada de la función pública. Fue candidata al Senado por Cochabamba con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria
(MIR).
En el Senado ocupó la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos, la vicepresidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores y otros cargos más. En su calidad
de senadora fue convocada por la Corte Suprema de Justicia para testificar en el juicio de responsabilidades contra Luis García Meza. Entre 1990 y 1993 fue embajadora en Venezuela. En 1993 se
retiró de la vida pública. (Fuentes: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gueiler.htm y wikipedia)
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Autoridades gubernamentales lamentaron ayer el fallecimiento de la ex presidenta de Bolivia Lydia Gueiler Tejada y destacaron, en declaraciones separadas, su lucha por la democracia en el país.
Algunos sectores sociales se sumaron a los pésames por la muerte de la ex presidenta Lydia Gueiler
La senadora del opositor Plan Progreso para Bolivia–Convergencia Nacional (PPB–CN) Centa Rek
Publicado en Cambio . Periódico Boliviano
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