¿No te domaron? Sos de la CIA… - por Ingrid Storgen

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

¿No te domaron? Sos de la CIA…

 

 

 

por Ingrid Storgen

 

Decir que el mundo ha cambiado no es decir nada nuevo.
 
Grandes avances se han producido en medio de un retroceso moral que me hace pensar dónde se habrán escondido los preceptos que me fueron incorporando desde pequeña y hasta a veces me pregunte si acaso no estaban equivocados mis mayores.
 
Los cambios se produjeron en todo orden de la vida, se fue elaborando un esquema perverso muchas veces subyugante. Para poder dominar las mentes es preciso en primera instancia, empezar a trabajar desde la alienación. Los medios de información no quedaron exentos del nuevo proyecto hegemónico, cuando alguien dijo “o están con nosotros o están contra nosotros” ya estaba instalada, de a poquito, esa idea.
 
Algunos preferimos estar “contra vosotros”, desdichadamente fuimos considerados “terroristas”, “desestabilizadores”, “reproductores del caos” en un mundo ya de por sí caotizado, en el que se han descargado autoatentados terribles donde sólo murieron trabajadores, pero ello dio pie a que el mundo empezara a ser considerado diferente y se auto titularan víctimas, los propios victimarios.
 
Resultó sorprendente –sólo por poner un ejemplo- que a media hora de cometido un atentado brutal ya se supiera quién lo había ejecutado. La celeridad con que actuaron los “investigadores” demostró a quien quisiera verlo, que sobraban las condiciones para que se lo hubiera evitado, pero evidentemente a esos “investigadores” no les sonó a tiempo la alarma del despertador… Y murieron muchos pero qué importancia tiene, había repuesto de todos.
 
Otros se situaron en el lugar donde se vive mejor, es decir, dentro del sitio donde te aseguran trabajo, buen pasar, buena alimentación, sabido es que para que un animal obedezca hace falta un látigo y el buen plato de comida aunque no sea más que la que los “patrones” desechan. Pero comida al fin y que llega aunque sea vendiendo o entregando principios –en el supuesto que alguna vez se hayan tenido- entregando leyes, entregando pautas morales y éticas.
 
El periodismo se convirtió en el eslabón más perfecto dentro de ese esquema de dominación cuidadosamente amasado. Basta encender la radio o el televisor, así como recorrer Internet, para darnos cuenta la cantidad de bombazos que nos aplican día a día. Metralla de mentiras, algunos aciertos absolutamente asépticos de contenido real y siempre la ideología apuntando al blanco móvil que se pretende desarticular, así como el exceso de adornos con que se pretende elevar a pocos.
 
El periodismo cambió aunque en realidad deberíamos decir que no cambió nada, sino que se agregó una nueva manera de ejercer esa tarea que debiera ser tan noble como responsable. Se instaló una nueva concepción en la manera de des informar dado que hay que preservar al sistema dominante y que mejor que los ricos y poderosos para llevar a cabo la tarea. Hay que persuadir a los pueblos de que algunas cosas son malas pero no tanto, dicho directa o indirectamente. Para ello hace falta ir repitiendo montones de veces la misma noticia. Por ejemplo: asesinaron a un taxista por cien pesos. Te creerás, al terminar el día, que los taxistas asesinados fueron muchos y reforzarás tu idea sobre la inseguridad que no te deja vivir.
 
¡Caramba! Piensa el pensante no domesticado, si lo hubieran matado por cien mil pesos el crimen no sería tan espantoso. Una, dos, diez, quince veces repetida la imagen con el muerto in situ y sobre todo las manchas de sangre de la víctima que por su color resalta y moviliza más los sentimientos, lograrán que varias personas salgan a la calle a pedir mano dura para el asesino, no importa si no es el que piensan que ejecutó el hecho porque las investigaciones aún ni siquiera comenzaron. Alguien dijo que lo mató un menor de 14 años entonces, muerte a todos los menores, uno de esos, seguro habrá sido. Otro dirá que era negrito, vivía en la villa y cargaba con un frondoso historial delictivo. ¿Cómo se enteraron, cuál fue la fuente, quién lo avala y quién sostiene ese argumento? El periodista domado al que tal vez ni siquiera le pagan su sueldo cuando corresponde.
 
Los directores de programas periodísticos hacen saltar las noticias con la facilidad con que saltan con las langostas. Se hablará en primera instancia del derrumbe próximo de la economía de determinado país –casi siempre, derrumbador primario- luego veremos cuánta silicona se colocó en las nalgas la vedette del momento, dueña de un cuerpo que parece tallado y en el cual ni un poro se ve abierto. Seguirá luego la espantosa noticia de la violación de una criatura seguida por la irrupción de justicieros que sin dudas querrán prender fuego al degenerado. No así si el pederasta es un sacerdote, a veces pienso si no se está trabajando también para hacer de la pederastía sacerdotal, un sacramento.
 
Inmediatamente llegará la pausa comercial, luego del espanto anterior descripto con lujo de detalles, en la cual te invitarán a tomar la bebida que refresca mejor con un jingle que seguirás cantando durante varias horas mientras barres el patio, para seguidamente recibir la invitación a acceder a la tarjeta de crédito que te permitirá acceder, previo endeudamiento por 180 meses, a aquello que te es vedado por falta de recursos contantes y sonantes. No importa si luego, en medio de una crisis brutal, terminás durmiendo en el automóvil que compraste si acaso no te lo confiscaron cuando no pudiste pagar la cuota por no haber leído las ilegibles letras chicas que te hicieron firmar antes de acceder al paraíso con ruedas.
 
Todo esto es la forma de presentación del periodismo actual, propio del capitalismo brutal que te va calando las neuronas sobrevivientes luego de tanta alienación.
 
Luego, hay otro tipo de periodismo, llamado alternativo. No será de acceso masivo a los pueblos, no sea cosa que se avive la gilada. Cuando ese periodismo comienza a denunciar lo repudiable, muchas veces también resulta cooptado y ¿cuál será el camino que comienza a recorrer quien descubre que es menos redituable su manera de dirigir la información, que la de los dioses ya domados? El camino es comenzar a pensar en otro cauce.
 
Para ello, aparecerá alguna empresa como sponsor que solicitará que su publicidad se instale en el espacio que va perdiendo su categoría de independiente, pagará buena suma porque no es cosa de andarse con chiquitas. Eso sí, se alertará que de tal o cual cuestión no se hable. El dinero correrá bajo la mesa y el discurso del hasta ayer bien plantado periodista, quedará guardado en el cajón del escritorio donde apoya sus codos durante las largas horas de labor.
 
Ese o esa ex periodista, insertado en el sistema, comenzará y sin que le tiemble la voz, a echar dudas contra quien no tranzó en el nuevo mundo de la alienación. ¿Cómo se hará para que éste deje de ser un informador creíble? Desacreditándolo, sin dudas y sin pérdida de tiempo.
 
Hemos visto ese proceder y el giro de muchos comunicadores, por ejemplo: los que alguna vez hablaron de la gloria de Cuba, comenzarán a mencionar a la “tiranía castrista”. Dirán que hacen falta cambios, que están pisoteando los derechos humanos de los “disidentes”.
 
Los que denuncian que en Honduras una radio supuestamente seudo progresista hasta ayer, es el reflejo de la explotación más irracional contra sus trabajadores, entre ellos Lennys Fajardo, como está pasando hoy mismo con la Radio y TV-Globo, en el giro realizado por los directores de la misma, aquellos serán revestidos con el desgraciado título de agentes de la CÍA, de la USAID, de la NET.
 
Los podremos escuchar en sus programas en medio de la publicidad del agua ozonizada que es la única que te calmará la sed y te llenará de buena salud, hablando de espacios que no entraron en esa “domesticación” tratándolos de imbéciles. Eso sí, se mostrarán tan “democráticos” que permitirán la salida al aire de la opinión del pueblo, pero otra vez, eso sí, siempre que no digan algo que ellos no quieran escuchar.
 
En este caso no sólo se reirán histéricamente, sino que además, sacarán del aire al “mal educado” que se quedó en el ayer pasando a ser un dinosaurio que no se adecúa a los nuevos tiempos.
 
Ni que hablar de Colombia, donde es cotidiana la justificación de los crímenes que perpetra el estado terrorista, relatados como un claro patriotismo capaz de acabar con la resistencia del pueblo harto de fosas comunes y falso positivos. De desaparecidos y torturados. De más de 7500 presos políticos, entre ellos niños de 2 añitos.
 
Los publicistas sponsors de las radios y televisoras sonreirán frente al éxito indudable de su proyecto. El pensamiento acrítico ya está instalado, los que siguen por fuera de esa estructura, denunciando la explotación a los trabajadores de ese mismo espacio ya están categorizados como espías desestabilizadores y la información ya está descontextualizada. Y como mentirosos, de ser mujeres surgirán hacia ellas, epítetos de la más baja calaña.
 

Que los pueblos se mantengan entretenidos, que el consumo crezca aún cuando no sea posible consumir, que la verdad quede oculta y que la mentira tenga fuerza de verdad irreductible, es el proyecto actual que nos hace pensar, muchas veces, cuál es el concepto de periodismo independiente, libre, sin ataduras ni conciliación con los grandes horrores que se producen contra los pueblos.
 
Horrores que ya se “demostró” “no se pueden” modificar, por lo tanto no se qué carambas estoy haciendo mientras escribo estas líneas. No sea cosa que de pronto me ingresen en el mundo de los agentes pagos al servicio de la CIA y estoy perdiendo ver alguna novela pasatista que me muestre que hermosas son las casas de los ricos.
 
Mejor dejo tranquilos a los de “arriba”, me sirvo un vaso de “la vida sabe bien” mientras reviso los mensajitos que llegaron a mi celular para saber qué cosas deberé decir en mi próxima nota. Porque también resulta ser la fuente para algunos “periodistas”
 
Aunque no creo que haya llegado nada que me diga en qué situación, aparte de la del horror, se encuentra el cantautor colombiano, Julián Conrado, ni Joaquín Pérez Becerra, porque hasta el momento nada mencionaron los periodistas del siglo XXI, empleados de los grandes multimedios.
 
Quedé con las noticias que dan los otros reporteros, pero esos dicen que están pagos por la CIA…
 
¿Quiénes lo dicen? Los imbéciles domados.
 

 

 

Veronika Engler
http://www.simplesite.com/veronikaengler

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