Perú incrementa la lista de los disidentes Por Manuel E. Yepe*

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

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Perú incrementa la lista de los disidentes 

Por Manuel E. Yepe*
  
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Foto Virgilio PONCE
 
La Habana, 18 de Junio de 2011
 
La victoria de Ollanta Humala en Perú incrementa el número de gobiernos incómodos para Washington en Latinoamérica y confirma la tendencia prevaleciente en este continente a la independencia y a la solidaridad regional que va dejando atrás, no sin aguda lucha y peligros de retrocesos coyunturales, siglos de servilismo.

Todo permitía presagiar este desenlace hace cinco años, cuando en los comicios de 2006 el hoy Presidente electo del Perú, por su postura nacionalista e integracionista, fue el candidato más votado en la primera vuelta y solo fue derrotado en la ronda decisiva -por un estrecho margen- como resultado de las manipulaciones que las reglas de juego impuestas en todo el continente permiten a las oligarquías para que puedan prevalecer en situaciones críticas extremas de los procesos electorales.

La oligarquía logró entonces evitar un triunfo popular haciendo confluir los sectores más retrógrados de la sociedad peruana, firmes adversarios del ideario bolivariano y antiimperialista del fundador del APRA, Víctor Raúl Haya de la Torre, tras la figura de Alán García, quien desde un ejercicio anterior de la presidencia del país había demostrado su traición a los principios del aprismo histórico en el que militó. Con esta maniobra, el impostor logró su triunfo electoral en 2006, pero fue una pírrica victoria porque permitió que el entonces poco conocido Ollanta Humala consolidara una fuerte imagen de líder popular al obtener más de seis millones de votos a base de un programa de cambios sociales profundos.

En el lustro transcurrido,  se vieron caer las últimas caretas del gran capital local y sus políticos reaccionarios, y se desacreditaron las consignas de “modernidad” y “crecimiento” de la globalización neoliberal, al hacerse evidente que éstas sólo han favorecido a las clases explotadoras y sus funcionarios más fieles. Ello, aparejado a la falta de equidad de un proceso de crecimiento que acentúa la miseria estructural en la que se debate la mayor parte de la población peruana, con una corrupción de gran alcance, tanto en el poder político como en lo militar y lo económico.

Al igual que cinco años atrás, la candidatura a la presidencia de Ollanta Humalla debió enfrentar una fuerte campaña demonizadora de la prensa peruana, en su abrumadora mayoría bajo el control del capital corporativo local, subordinado al poder hegemónico de Washington. El miedo al comunismo, al ‘castrismo’ y al ‘chavismo’ fue promovido como hace un lustro, pero sus efectos son cada vez menos efectivos, cual si los pueblos estuvieran ya vacunados contra esas gastadas campañas de mentiras reiteradas.

Perú ha asignado al nuevo mandatario el deber y el derecho de gobernar como quieran los peruanos y las peruanas, y no según los dictados de Washington y Wall Street.

Ya los pueblos y gobiernos de América Latina que se proponen esta meta no están solos. La unidad de sus pueblos y gobiernos para la defensa de sus independencias, -sin dejar de ser un riesgo por la irritación que ello despierta en la superpotencia hegemónica- es la única opción verdadera. La historia demuestra que no es el sometimiento o el servilismo la actitud que propicia la capacidad de dar debida repuesta a la arrogancia sino la firmeza en la defensa de la soberanía nacional, asumiendo los riesgos.

Los latinoamericanos vivimos momentos gloriosos que brillan con más luz con victorias como la del pueblo peruano en su reciente proceso electoral. Nuestra América está haciendo su marcha hacia la autodeterminación con métodos que antes le estaban vedados por mecanismos de represión implantados por el poderoso vecino del norte a lo largo de muchos años.

La resistencia exitosa de la revolución cubana a más de medio siglo de hostilidad y agresiones por parte de la mayor potencia militar, económica y tecnológica que haya existido en la historia de la humanidad demuestra que esto es posible. La lucha armada fue el único camino que a los patriotas de la isla les estuvo dado para completar su contienda independentista, pero los pueblos que hoy acceden a la libertad por vías distintas están movidos por comunes fines de autodeterminación y justicia.

Quienes promueven la violencia son aquellos que impiden a los pueblos el ejercicio de sus soberanías e independencias de manera democrática.

Los golpes de Estado a gobiernos constitucionales, los fraudes electorales, los sistemas electorales que privilegian a los que más dinero tienen, son los promotores de violencia.

A veces parece que las oligarquías y sus aliados locales, así como el propio imperio, han interiorizado lo estéril que les resulta oponerse a la voluntad de los pueblos de gobernarse mediante consulta popular, pero casos como el reciente golpe de Estado en Honduras demuestran que los pueblos no pueden bajar la guardia.

El ideario neoliberal fue impuesto a los pueblos, el consumismo asfixiante aparejado a la extensión de la miseria nunca ganó a las masas que ahora enarbolan contra él las banderas de la revolución, la libertad y la independencia, por cualquier vía.

Bienvenido sea el Perú a la lista de los países gobernados por disidentes de la dominación neocolonial de América Latina.

*Periodista cubano, especializado en temas de política internacional.

Foto Virgilio PONCE
  
Fuente: enviado por el autor a HERMES-MARTIANOS
  

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