R. Dominicana: 50 años del ajusticiamiento de Rafael Leónidas Trujillo con inauguración del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Museo Memorial de la Resistencia en República Dominicana

 

Adital

El Museo Memorial de la Resistencia Dominicana será inaugurado el domingo (29), enmarcado en las conmemoraciones del 50 aniversario del ajusticiamiento de Trujillo, la caída de la dictadura y la instauración de la democracia en la República Dominicana, los cuales organiza la Federación de Fundaciones Patrióticas y el Museo.

El Museo Memorial de la Resistencia Dominicana aspira convertirse en una herramienta educativa sobre el legado del pueblo dominicano a las presentes y futuras generaciones del mundo. En su formación y consolidación de una sociedad basada en la cultura de paz, la tolerancia, la no discriminación, la verdad, la justicia y el respeto de los derechos humanos. El evento será encabezado por el presidente de la República, doctor Leonel Fernández Reyna, entre otras autoridades del país.

 

La web del Museo de la Resistencia

Pasen a verlo, que esta muy buena


http://www.museodelaresistencia.org/

"Era la única forma de deshacerse de él"

 Domingo, 29 de mayo de 2011

Rafael Leonidas Trujillo gobernó la República Dominicana con mano de hierro durante casi 30 años antes de ser asesinado en una oscura carretera el 30 de mayo de 1961.

Uno de los hombres que le dispararon esa noche conversó con la BBC.

 

 

Rafael Leonidas Trujillo

Rafael Leonidas Trujillo gobernó República Dominicana por 30 años.


Antonio Imbert tiene 90 años. Es un hombre corpulento con el pelo muy corto que incluso se puso su uniforme militar para recibirme.

Imbert es oficialmente un héroe nacional porque hace 50 años fue uno de los hombres que emboscó y mató al gobernante dominicano.

Su esposa, Giralda, lo lleva a la sala y él se dirije lentamente hacia una pequeña silla mecedora. Giralda le enciende un cigarrillo al tiempo que él me pregunta: "¿Qué quieres saber?".

Era tarde en la noche cuando Trujillo fue asesinado en un tiroteo en la carretera que conduce de la capital, llamada entonces Ciudad Trujillo, a San Cristóbal, donde el ex líder militar tenía una joven amante.

"Le disparé de nuevo"

El drama lo aborda el escritor peruano ganador del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa en su novela "La Fiesta del Chivo", que fue publicada en el año 2000.

Imbert y otros tres conspiradores estaban esperando en su automóvil a que pasara el Chevrolet con chófer en el que viajaba Trujillo. Dos vehículos con otros tres hombres armados estaban apostados más adelante en la carretera.

A sus 90 años, la memoria de Imbert no es lo que era. Pero sí se acuerda de haber perseguido el automóvil de Trujillo y también recuerda los primeros disparos.


Antonio Imbert (Foto: Tim Mansel)

Imbert es oficialmente un héroe nacional por matado a Rafael Trujillo.


Lo que también recuerda bien Imbert es el momento en que el chófer de Trujillo redujo la velocidad y decidió atravesar su vehículo para bloquearle el camino. "Luego comenzamos a disparar".

Trujillo y su conductor se defendieron. Imbert narra cómo eventualmente él y uno de los otros se bajaron del coche para acercarse a su objetivo.

"Trujillo estaba herido, pero todavía podía caminar, así que le disparé de nuevo", cuenta.

El cadáver del gobernante, conocido simplemente como "El Jefe", quedó tendido sobre la carretera. "Luego lo pusimos en el coche y se lo llevaron".

Nadie me mandó a matarlo

Cincuenta años más tarde, me pregunto si Imbert todavía se enorgullece de haber sido uno de los que disparó.

"Claro", responde. "Nadie me dijo que fuera a matar a Trujillo. La única manera de deshacerse de él era matarlo", asegura.


"Si yo fuera dominicano, que gracias a Dios no lo soy, estaría en favor de la destrucción de Trujillo como el primer paso necesario para la salvación de mi país y, de hecho, lo consideraría como mi deber cristiano"

Henry Dearborn, CIA

 


El general Imbert -obtuvo ese rango militar más tarde para que pudiera recibir una pensión del Estado- no es el único en sacar esta conclusión.

"Si yo fuera dominicano, que gracias a Dios no lo soy, estaría en favor de la destrucción de Trujillo como el primer paso necesario para la salvación de mi país y, de hecho, lo consideraría como mi deber cristiano", escribió Henry Dearborn -el jefe de facto de la oficina de la CIA en República Dominicana- en una carta a sus superiores del Departamento de Estado en octubre de 1960.

"Si recuerdan a Drácula, recordarán que era necesario clavar una estaca en su corazón para evitar la continuación de sus crímenes. Creo que la muerte súbita sería más humana que la solución del nuncio, que una vez me dijo que pensaba que debía rezar para que Trujillo tuviera una enfermedad larga y persistente", continuaba la misiva.

"La Guerra Fría en el Caribe"

Rafael Leonidas Trujillo había tomado el poder en 1930. Se trataba de un poder absoluto que no admitía oposición. Los que se atrevieron a oponerse fueron encarcelados, torturados y asesinados. A menudo, sus cuerpos desaparecían y se decía que eran utilizados para alimentar a los tiburones.

"Tengo que comparar su régimen con el de Stalin o con el actual gobierno en Corea del Norte", señala el historiador dominicano y ex embajador en Washington Bernardo Vega.

Zapatos utilizados por Antonio Imbert la noche que dio muerte a Rafael Leonidas Trujillo (Foto: Tim Mansel)

Cada 30 de mayo, Imbert se coloca los zapatos que se puso para matar al ex gobernante militar.


En 1937, Trujillo ordenó la masacre de varios miles de haitianos en un intento por realizar una "limpieza étnica" y luego a regañadientes pagó una indemnización.

Además, cambió el nombre de la capital a Ciudad Trujillo, así como el de la montaña más alta del país, a la cual denominó Pico Trujillo. Coleccionó medallas y títulos, expropió propiedades y negocios para sí mismo y su familia.

Durante esa época, mantuvo relaciones cordiales con Estados Unidos. Una fotografía tomada en 1955 lo muestra sonriente con el entonces vicepresidente Richard Nixon.

Sin embargo, la relación se agrió y, en 1960, Estados Unidos cerró su embajada y retiró a su embajador. La gota que colmó el vaso había sido un intento de asesinato patrocinado por Trujillo contra el presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt.

El presidente Dwight Eisenhower ya había aprobado un plan de contingencia para eliminar a Trujillo si un sucesor adecuado podía ser inducido a tomar el relevo.

En ese caso, el único material de apoyo proporcionado por EE.UU. a los conspiradores eran tres carabinas M1 -que habían quedado en el consulado de EE.UU. tras la retirada del personal de la embajada- que fueron entregadas con la aprobación de la CIA.

Sin apoyo

Placa en conmemoración de la muerte de Trujillo (Foto: Tim Mansel)

El asesinato de Trujillo es denominado "ajusticiamiento" y para conmemorar el evento, esta placa...


El nuevo gobierno de Kennedy retiró su apoyo formal al atentado contra la vida de Trujillo en el último minuto.

La fracasada invasión de Cuba en Bahía de Cochinos había tenido lugar sólo tres semanas antes y Kennedy estaba preocupado de que un vacío de poder en la vecina República Dominicana pudiera ser llenado por otro Castro.

"La Guerra Fría se había trasladado al Caribe", explica Bernardo Vega.

El complot para matar a Trujillo fue un desastre. A los pocos días casi todos los involucrados en la conspiración habían sido detenidos, junto con los miembros de sus familias. Fueron encarcelados, torturados y en muchos casos, asesinados.

Pero todos ellos son recordados como héroes. Una placa cerca del lugar donde Trujillo murió conmemora el sacrificio de estos hombres y se refiere a la muerte del ex gobernante militar no como un "asesinato" sino como "ajusticiamiento".

"Nosotros los dominicanos reaccionamos muy negativamente cuando a los que mataron a Trujillo los llaman asesinos", dice Bernardo Vega.

"El ajusticiamiento es una forma de darle un giro positivo, decir que era algo bueno", aclara.

El sombrero y los zapatos

Antonio Imbert le debe su supervivencia a la valentía del cónsul italiano en Santo Domingo, quien le permitió esconderse en su casa durante seis meses.

...así como esta escultura. 

 

Él fue el único de los siete hombres que, tras participar en el tiroteo, sobrevivió el año 1961. Dos de ellos murieron tras resistirse a ser detenidos.

A los otros cuatro los sacaron de la cárcel y les dispararon en un acto de venganza personal ordenado por Ramfis, el hijo mayor de Trujillo.

Imbert aún conserva una de las carabinas M1 estadounidenses, pero no me permite verlas. "Ese tipo de cosas no se muestran", justifica.

Pero sí me deja ver el sombrero que utilizó para disfrazarse en los agitados días después del ataque, mientras caminaba por las calles de la capital en busca de refugio.

Imbert cuenta una historia de cómo tomó un autobús público y el conductor lo reconoció, pero no aceptó que pagara nada por respeto a lo que había hecho.

Su esposa trae el par de zapatos marrones que calzaba la noche que le disparó a Trujillo.

Son sorprendentemente pequeños -talla 37 y medio- y están visiblemente desgastados. "Nunca han sido reparados", confiesa su esposa.

"Él se los pone cada 30 de mayo y, a veces, los lleva durante varios días".

 

BBC Mundo

 

República Dominicana conmemora 50 años de la muerte del dictador Trujillo

República Dominicana conmemora 50 años de la muerte del dictador Trujillo

 

Santo Domingo, 29 may (EFE).- República Dominicana conmemorará mañana con varios actos el cincuentenario de la muerte del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien durante 31 años manejó con puño de hierro los destinos de la nación caribeña.

La principal actividad se celebrará en el lugar donde fue abatido el dictador bajo la organización de la Fundación Héroes del 30 de Mayo, donde se espera nuevamente la presencia del único superviviente del magnicidio, el general vitalicio Antonio Imbert Barrera.

El Ministerio de Educación también hará un acto conmemorativo en una escuela de Santo Domingo.

Las actividades, en realidad, iniciaron varios días antes cuando el Senado rindió homenaje a Imbert Barrera y de manera póstuma a sus compañeros integrantes del complot que ejecutó al dictador.

Además, hoy se inaugura el Museo de la Resistencia, un organismo creado por el Gobierno para "recopilar, organizar, preservar, investigar y exponer los bienes del patrimonio de la nación correspondiente a las luchas de los dominicanos contra la cruenta dictadura".

La Era de Trujillo (1930-1961), como se conoce históricamente ese período en el país, es considerado por muchos como uno de los regímenes más sangrientos de América Latina.

La conmemoración se produce en momentos en que la figura y el régimen de Trujillo siguen siendo temas de amplia discusión y análisis por parte de historiadores, sociólogos, políticos y entidades dominicanas de diversa índole.

Trujillo asumió el poder en 1930 a través de un golpe de Estado que encabezó solapadamente contra el Gobierno del general Horacio Vásquez, a quien servía como jefe del Ejército, tras lo cual inició un rápido proceso de aniquilación de líderes nacionales armados.

Entrenado en las lides militares durante la primera ocupación de Estados Unidos (1916-1924), el nuevo hombre fuerte comenzó paralelamente un amplio programa de construcción de obras públicas que dinamizó la economía y asumió un discurso en el que destacaba un eslogan que hizo recorrer todo el país: "Mis mejores amigos son los hombres de trabajo".

Su apoyo político lo organizó alrededor del Partido Dominicano, único legalizado en la nación, al tiempo que se agenciaba la colaboración de varios de los más destacados intelectuales, e iniciaba la construcción de un emporio de empresas de todo tipo que empezaron a engrosar sus cuentas personales.

Trujillo creó también el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), un temible cuerpo de represión y persecución que mantenía un control prácticamente absoluto sobre los ciudadanos, a través de un efectivo sistema de soplones que hacía a los vecinos sospechar hasta de su sombra.

El grado de poder que acumuló alcanzó niveles tales que al final de su régimen se atrevió a financiar el atentado que casi cuesta la vida a uno de sus más fuertes críticos a nivel internacional, el expresidente de Venezuela Rómulo Betancourt.

Los acontecimientos en torno a la muerte de Trujillo han sido recreados por varios autores quienes coinciden en que circunstancias no previstas por los conjurados dieron al traste con la segunda parte del plan que era la toma del poder, lo que permitió al régimen iniciar una implacable persecución contra los autores del tiranicidio.

EFE

 

 

Trujillismo: Herencia nefasta que persiste en Dominicana
 
Por Elsy Fors Garzon

Santo Domingo, 28 may (PL) Cincuenta años después de descabezada la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (1930- 1961), persisten hoy, según historiadores, vestigios de una herencia nefasta en instituciones y funcionarios dominicanos.

  El historiador, escritor y exsecretario de las Fuerzas Armadas, general retirado José Miguel Soto Jiménez, afirmó este sábado en el programa Cara a Cara del Canal 19, Cinevisión, que para hacer de este país una verdadera democracia habría que volver a "matar a Trujillo, pero esta vez en la imaginería de la población".

El 30 de mayo de 1961 fue ajusticiado el tirano, pero permaneció intacto su estilo de gobierno, porque no hubo -en opinión de Soto-, un movimiento popular estructurado como se formó en Cuba.

En los documentos desclasificados del gobierno de Estados Unidos se refleja que Washington veía con temor que en la medida que empeoraba la represión del régimen de Trujillo, podría ocurrir un estallido social al estilo del ocurrido en Cuba en 1959 contra el dictador Fulgencio Batista.

Incluso la Casa Blanca aplicó un bloqueo más débil a Trujillo, pero parecido al de Cuba, aunque no directamente, sino por medio de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En Dominicana, relató el historiador, no hubo tránsito hacia la democracia, sino un cambio de gobierno unipersonal a uno plural. Estados Unidos usó gobiernos títeres como el de Antonio Guzmán y luego puso en el poder a Joaquín Balaguer, formado en la escuela de Trujillo.

Tan es así que luego de un simulacro de golpe de Estado, Balaguer hace generales a los dos sobrevivientes de la asonada, que no habían sido antitrujillistas, sino sus adversarios políticos.

Pareciera que el sacrificio fue en vano, pero no es así, apuntó el exgeneral, porque el pueblo se está empezando a rebelar contra la pobreza de la que no ha salido a pesar de que se habla de modernidad.

Nos hemos odiado lo suficiente, como dijera el profesor Juan Bosch, recordó Soto.

Lo que no puede ocurrir es que todavía sobrevivan instituciones 50 años después del ajusticiamiento, la justificación del otro lado de la moneda.

Por otra parte, Rosario Espinal, columnista del diario Hoy, en época de Trujillo, comentó que el Estado dictatorial necesitaba orden, un orden impuesto, no consultado.

La democracia actual, aseguró, por el contrario, corre el riesgo de proyectar una sensación de desorden, porque no logra consensuar un orden institucional participativo y más transparente.

Como el sistema es muy excluyente, agregó la articulista, a pesar de sus ribetes democráticos, se generan grandes decepciones ante las demandas insatisfechas de la sociedad.

La columnista concluyó preguntándose si la República Dominicana logrará finiquitar el legado nefasto del trujillismo en los próximos 50 años. Un recordatorio permanente de lo que falta por hacer será el Museo Memorial de la Resistencia a inaugurarse mañana, en un acto encabezado por el presidente Leonel Fernández.

ocs/ef

Prensa Latina

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