REPRESA DE SANTO ANTONIO Y REPRESA DE JIRAU / SENTENCIA DEL TRIBUNAL LATINOAMERICANO DEL AGUA CONTRA BRASIL

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

REPRESA DE SANTO ANTONIO Y REPRESA DE JIRAU / SENTENCIA DEL TRIBUNAL LATINOAMERICANO DEL AGUA

12 DE SEPTIEMBRE DE 2008

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En la cuenca del río Madeira,  una de las principales subcuencas del río Amazonas, compartida por Brasil, Bolivia y Perú; el estado brasileño, dentro de su Plan de Aceleración del Crecimiento (PAC), ha otorgado permisos de construcción de grandes embalses para la generación hidroeléctrica; estos grandes embalses son conocidos como Santo Antônio y Jirau; estos embalses entrarían en operación en el año 2012; el gobierno boliviano apeló al principio de la información previa, sobre la base de que los proyectos Jirau y Santo Antônio se encuentran muy cerca del límite internacional, a 84 y 190 kilómetros de la frontera boliviana respectivamente, apeló en Audiencia Pública al Tribunal Latinoamericano del Agua, en la ciudad de Antigua, el 12 de septiembre de 2008.
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EL TRIBUNAL LATINOAMERICANO DEL AGUA RESOLVIÓ:
 
1. Censurar al Gobierno de Brasil por la intención de construir obras de gran
impacto ambiental y social, de una vida útil de menos de 50 años, que
implican una destrucción ambiental de magnitud imprevisible y que ponen
en riesgo el bienestar físico y social de las poblaciones asentadas en las
zonas afectadas.
2. Censurar al Gobierno de Brasil por ignorar los derechos indígenas al no
aplicar el Convenio 169 de la OIT, el principio número 10 de la Convención
de Río y la Constitución Federal de Brasil en sus artículos 1, 225 y 231, así
como el Artículo 2º, ítem III, del reglamento de la Fundación Nacional del
Indio (FUNAI).
3. Censurar al Gobierno de Brasil por no considerar el impacto de estas obras
fuera de sus fronteras.
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RECOMENDACIONES:
1. Que el Gobierno de Brasil suspenda la licencia para la construcción de los
mega-embalses bajo el Principio Precautorio.
2. Que el Gobierno de Brasil respete la Constitución Federal, así como los
convenios y tratados internacionales respecto a los pueblos indígenas,
incluyendo los derechos propios de los pueblos indígenas aislados.
3. Que el Gobierno de Brasil efectúe estudios con participación de los pueblos
indígenas ya contactados residentes en las áreas que serían afectadas y
garantizando la seguridad de los pueblos aislados, manteniendo su
condición.
4. Que el Gobierno de Brasil complete los estudios de impacto ambiental y les
de efectividad en sus conclusiones.
5. Que el Gobierno de Brasil considere el impacto de estos proyectos en la
República de Bolivia, respetando el Derecho Internacional relacionado con
el principio de la cuenca hidrográfica como unidad de gestión indivisible.
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CONSIDERANDOS:
1. El reconocimiento universal del derecho humano al agua en adecuada
cantidad y calidad, como un derecho humano fundamental cuyo ejercicio
pleno debe ser protegido por los Estados (Audiencia, Ciudad de México,
2006);
2. Como derecho social, el derecho al agua no debe ser ejercido en perjuicio
de los que estén más próximos a la fuente de litigio (Audiencia,
Guadalajara, 2007);
3. El Agua en la cosmogonía indígena es un elemento preponderante, de
naturaleza holística, que trasciende preconcepciones materiales y utilitarias
que prevalecen en los medios productivos sobre la misma. Por tanto, debe
ser evaluada en los conflictos como elemento fundamental de la identidad
de los pueblos indígenas (Audiencia, Antigua Guatemala, 2008);
4. La estrecha y tradicional dependencia de los pueblos indígenas que tienen
sistemas de de vida tradicionales basados en los recursos biológicos, y la
conveniencia de compartir equitativamente los beneficios que se derivan de
la utilización de los conocimientos tradicionales, las innovaciones y las
prácticas pertinentes para la conservación de la diversidad biológica y la
utilización sostenible de sus componentes (Convenio sobre la Diversidad
Biológica, junio 1992);
5. El Estado de Derecho se fundamenta en respetar y promover la dignidad
humana de todos y cada uno de sus habitantes;
6. Los estudios de impacto ambiental para ambos proyectos no han
considerado los impactos indirectos a pueblos indígenas poco conocidos y
aislados, como son los pueblos Karitana, Karipuna, Oro Bom, Cassupá,
Salamai, Katawixi, Uru-eu-Wau-Wau;
7. Los procesos de consulta fueron deficientes y las gestiones de las
comunidades afectadas no han sido atendidas;
8. No se vislumbra un proceso que facilite la participación social en la toma de
decisiones sobre los impactos socio-ambientales de ambos proyectos;
9. Los proyectos mencionados son de gran envergadura, con efectos sobre el
ciclo hidrológico que afectará a los medios de sustento de varios miles de
pescadores del Estado de Rondônia, la producción agrícola de las
poblaciones asentadas en la cuenca baja de los embalses y al patrimonio
histórico, cultural y arqueológico de las poblaciones indígenas asentadas en
la zona, así como a la biodiversidad acuática y terrestre presente en las
zonas que serán anegadas;
10. Las dimensiones de los embalses Santo Antônio y Jirau implican la
inundación de grandes extensiones de la selva amazónica;
11. La construcción de los mencionados embalses presupone un potencial
conflicto transfronterizo dada la naturaleza fronteriza de la cuenca del río
Madeira y la oposición manifiesta por parte del gobierno de Bolivia a la
construcción de los proyectos hidroeléctricos;
12. El Gobierno de Brasil en sus gestiones no ha respetado las legislaciones y
tratados internacionales que ha suscrito, específicamente el Artículo 7.3 del
Convenio 169 de la OIT estipula que: “Los gobiernos deberán velar por que,
siempre que haya lugar, se efectúen estudios, en cooperación con los
pueblos interesados, a fin de evaluar la incidencia social, espiritual y cultural
y sobre el medio ambiente que las actividades de desarrollo previstas
puedan tener sobre esos pueblos. Los resultados de estos estudios
deberán ser considerados como criterios fundamentales para la ejecución
de las actividades mencionadas”, así como la Declaración de Río sobre
Medio Ambiente y Desarrollo, que en su principio 10 contempla la
participación ciudadana en los proyectos de desarrollo;
13. El Gobierno de Brasil en sus gestiones ha violado la Constitución Federal
de Brasil en sus artículos 1, 225 y 231, así como el Artículo 2º, ítem III, del
reglamento de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) que establece:
garantizar a los indios y grupos indígenas aislados el derecho de
permanecer del mismo modo, manteniendo la integridad de su territorio;
14. El Gobierno otorgó la concesión de la obra el 11 de agosto del 2008.
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En vista de los hechos y consideraciones que anteceden, el Jurado del Tribunal Latinoamericano del Agua DECIDIÓ SANCIONAR A BRASIL
 
  

 

HECHOS
 
1. La cuenca hidrográfica del río Madeira, con 1.244.500 km2, es una de las
principales subcuencas del río Amazonas y es compartida por Brasil, Bolivia
y Perú;
2. El estado brasileño, dentro de su Plan de Aceleración del Crecimiento
(PAC), ha otorgado permisos de construcción de grandes embalses para la
generación hidroeléctrica;
3. Los derechos de uso de los recursos hídricos del río Madeira fueron
aprobados mediante las resoluciones de la Agencia Nacional de Aguas:
ANA No. 555 (proyecto Jirau) y ANA No. 556 (proyecto Santo Antônio);
4. Estos embalses son conocidos como Santo Antônio con un área de
inundación de 271,3 km2 y Jirau con un área de inundación de 258 km2;
5. Los proyectos hidroeléctricos Santo Antônio y Jirau forman parte de la
Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana
(IIRSA), surgida en el año 2000;
6. Ambas represas tendrán una capacidad combinada para abastecer el 8%
de la demanda energética actual de Brasil;
7. Estos embalses entrarían en operación en el año 2012;
8. El gobierno boliviano apeló al principio de la información previa, sobre la
base de que los proyectos Jirau y Santo Antônio se encuentran a 84 y 190
kilómetros de la frontera boliviana respectivamente;
9. El megaembalse de San Antônio estará ubicado a 7 km de la ciudad de
Porto Velho y Jirau a 127 km de la misma.
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La construcción del Complejo Hidroeléctrico del río Madera, uno de los proyectos que liderará la producción energética en América del Sur, está siendo ampliamente criticado por comunidades aborígenes de Brasil y Bolivia.

Este año se comenzó con la construcción de las represas de Jirau y San Antonio, primera parte del complejo en territorio brasileño.

Aunque el complejo se desarrollará en territorio del Brasil, el mismo generará consecuencias ambientales en Bolivia, según afirmó Jorge Molina, investigador de la UMSA.

Los primeros resultados señalan que se producirá un taponamiento de los ríos y afluentes con sus consecuentes inundaciones, pérdidas severas de la diversidad biológica y de tierras de cultivo, y por lo tanto, desplazamiento de algunos pueblos originarios.

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