Revelaciones de sexo y política agitan a EE.UU.

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Crece la inquietud

Revelaciones de sexo y política agitan a EE.UU.

Indignación por la serie de hechos que afectan a figuras relevantes

Miércoles 08 de junio de 2011

 

 

Revelaciones de sexo y política agitan a EE.UU.
Anthony Weiner. Foto Archivo

Silvia Pisani
Corresponsal en EE.UU.

WASHINGTON.- No será la fiebre del pepino, que espanta a Europa con la bacteria E coli. Pero la multiplicación en este país de escándalos sexuales entre destacadas figuras políticas empieza a parecer una epidemia que inquieta en sectores políticos y hace tomar partido a los norteamericanos, que ya no saben si reírse o indignarse, aunque son más los que se inclinan por esto último.

El caso "testigo" sigue siendo el del francés Dominique Strauss-Kahn , ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), que dejó su cargo y cumple arresto domiciliario a la espera del juicio que evaluará la acusación por ataque sexual presentada por una mucama de un hotel de Nueva York.

La mujer relató que el otrora hombre poderoso la persiguió, desnudo, por la lujosa suite que ella limpiaba. Pero, apenas finalizado el breve alegato de inocencia de Strauss-Kahn ("No soy culpable", dijo), un lloroso diputado confesó "haber sido un tonto" al enviar fotos suyas desnudo -o con calzoncillos que marcaban sus genitales- a un número todavía incierto de mujeres en todo el país, en una rara compulsión por el acoso vía Twitter y Facebook.

Muchos demócratas, que horas antes de que el congresista neoyorquino Anthony Weiner confesara, juraron la inocencia de su colega e insinuaron una maniobra de sus adversarios políticos, no saben ahora dónde meterse y son los primeros en pedir su cabeza. Algo que, por cierto, Weiner no parecía muy dispuesto a entregar. "Fui tonto, pero no soy un delincuente", argumentó.

En medio, estalló el caso del ex gobernador de California Arnold Schwarzenegger , que reconoció un hijo extramatrimonial, ahora que no está más en el cargo y que el chico es casi adolescente.

Molesto por la polémica que rodea a sus padres, el hijo mayor de Schwarzenegger y su ex esposa, Maria Shriver, decidió mudarse solo a un departamento pese a que aún no cumplió la mayoría de edad.

Además, esta semana le explotó otro escándalo a Schwarzenegger: la ex mujer del actor Sylvester Stallone Brigitte Nielsen confesó que tuvo un affaire con él cuando noviaba con Shriver. "Queríamos probar de todo y lo hemos hecho. Fue una época estupenda. Nos entendíamos muy bien en la cama", confesó la actriz y modelo danesa a The Daily Mail.

A eso se sumó la acusación formal contra el ex candidato demócrata a la presidencia John Edwards por haber desviado casi un millón de dólares de fondos de campaña para ocultar a su amante y al hijo que tuvo con ella.

"Edwards es un cerdo", disparó ayer la columna del reconocido Roger Simon en el sitio Politico. Tras aclarar que "ser un cerdo no es necesariamente ilegal", cargó contra el político demócrata, quien incurrió en los cargos que ahora se le aplican mientras su mujer, enferma de cáncer, lo apoyaba en la campaña.

No son los únicos. Este mismo año, dos legisladores republicanos tuvieron que renunciar en medio de sendos escándalos. John Ensign dejó el Senado mientras era investigado por una relación extramarital con una asesora, mientras que Chris Lee dejó su banca tras publicar en Internet una foto suya desnudo y con pose provocativa.

Meses atrás, el también ex aspirante demócrata a la presidencia y premio Nobel de la Paz Al Gore desconcertó a los norteamericanos al anunciar que se divorciaba de su mujer tras 40 años de matrimonio. Pasaron varias semanas hasta que reveló el motivo: una denuncia de acoso sexual por parte de una masajista de hotel.

La seguidilla es tal que dio paso a un nuevo perfil de comentarista. "Hablaremos, ahora, con nuestra especialista en escándalos sexuales", anunció, esta semana y muy serio, Wolf Blitzer, uno de los presentadores estrella de la CNN.

Otras cadenas incorporaron figuras similares, mientras en diarios y radios desfilan, a diario, psicólogos, consejeros de familia, académicos y hasta fiscales especializados en crímenes sexuales, que tratan de explicar lo inexplicable.

Linda Fairstein, una ex investigadora de ataques sexuales en Manhattan, casi que no da abasto con las consultas. "Se trata de comportamientos muy diferentes, aunque en todos ellos hay patrones comunes", dijo.

Strauss-Kahn, Edwards y también Gore se mostraron dispuestos a poner el pecho a la investigación.

Otros legisladores, en cambio, admitieron culpa y se fueron. Schwarzenegger hizo lo mismo, pero ya no tiene de dónde irse, mientras que Weiner ensayaba un patético esfuerzo por aferrarse a la banca, ante la indignación de sus colegas y muchos de sus votantes.

La líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, pidió una investigación ética "para determinar si se utilizaron recursos oficiales o hubo alguna otra violación de las normas de la Cámara".

"Weiner ya puede olvidarse de su interés por disputar la alcaldía de Nueva York", dijo Douglas Muzzio, profesor de asuntos públicos en el Colegio Baruch, de esa ciudad.

Más difícil es contestar la recurrente pregunta sobre hasta qué punto lo que hacen los políticos es representativo de la sociedad. "Mi mujer me amenazó con pedirme el divorcio cuando le dije que tenía una cita de trabajo en el Capitolio", bromeó ayer uno de los humoristas de la cadena ABC. Al igual que muchos de sus colegas, se ha hecho un festín con el tema en estos días.

"Me molesta pensar que en lugar de trabajar por nosotros se la pasen tonteando y mintiendo. Encima, usando nuestro dinero", dijo una mujer de California, en un juicio que, palabras más palabras menos, se repitió en varios programas.

La cuestión se pone un poco más intensa en Nueva York. Allí el caso de Weiner y sus fotos por Twitter se suma a una seguidilla reciente de revelaciones entre políticos.

El ex gobernador Eliot Spitzer -hoy, comentarista de la CNN- dimitió tras frecuentar prostitutas, mientras que el ex gobernador del estado vecino de Nueva Jersey James McGreevey, que estaba casado, renunció entre lágrimas tras reconocer que tenía una relación homosexual con un asesor.

También el ex diputado neoyorquino Eric Massa -a quien el canciller argentino, Héctor Timerman, definió como "un amigo de la Argentina"- renunció en medio de un escándalo de acoso sexual contra un colaborador suyo en el Capitolio.

Los últimos casos

 

  • Anthony Weiner: el representante demócrata por Nueva York, casado con la mano derecha de Hillary Clinton, intercambió mensajes sexuales con seis mujeres, en redes sociales. El caso fue revelado por un sitio conservador, que mostró fotos del funcionario con el torso desnudo.

 

  • Arnold Schwarzenegger: el ex gobernador republicano de California es padre de un chico de 10 años, fruto de una relación con una de sus mucamas, mientras estuvo casado con Maria Shriver, integrante del clan Kennedy. La pareja se separó en mayo pasado.

 

  • John Edwards: el ex senador y aspirante demócrata a la Casa Blanca, hoy viudo luego de que su mujer perdiera la batalla contra el cáncer, gastó más de un millón de dólares de fondos públicos para mantener al hijo que tuvo con su amante, una asistente que filmaba sus discursos.

 

  • John Ensign: el ex senador republicano renunció en mayo pasado luego de que se descubriera su relación extramatrimonial, entre 2007 y 2008, con Cynthia Hampton, que fue investigada por el FBI y la Comisión Electoral. El Departamento de Justicia aún mantiene abierta la investigación.

 

La Nacion

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