Rock Hudson era gay. Sociología del comportamiento del gobierno uruguayo

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

 

En nuestro país hay problemas mucho más importantes por solucionar, como las 250 mil personas que viven en condiciones de indigencia”. 

 

Este descubrimiento pertenece al presidente de la Federación Rural, dentro de su argumentación contra el impuesto a la tierra. Sobre el mismo tema ha dicho Astori: "Es cambiar las reglas de juego". Resulta difícil decir cual de las dos impudicias es mayor.

 

LAS ENTRELINEAS DE ASTORI

 

astori-mujica-tabare-300x204.jpgQue el Frente Amplio pase de partido de la alternativa a partido de la alternancia y que ahora se preocupe por no perder la credibilidad ante los capitalistas y en cambio la credibilidad ante los trabajadores esté completamente fuera de su horizonte mental, no aparece como un cambio en las reglas de juego, o un cambio de bando en medio del juego.

 

Con semejante changuí, es lógico que los latifundistas agarren viento en la camiseta y nos vengan con esta muestra de pensamiento del Siglo XIX: Ocúpense de los muertos de hambre y a nosotros no nos toquen, ya que la estructura de propiedad de la tierra y su concentración NO TIENE NADA QUE VER con la miseria en el país. 

 

A no ser que uno vaya a pensar como un tal Danilo Astori en libros como: Latifundio y crisis agraria en el Uruguay, La agricultura familiar uruguaya, Neoliberalismo y crisis en la agricultura, Estilos de desarrollo y políticas agrícolas, Cuatro respuestas a la crisis...

 

Pero más que porque se le vaya a cambiar las reglas a los latifundistas, Astori protesta porque le cambian las reglas a él.

 

Luego del revolcón pre-electoral en que Mujica le pasó por encima, decidió que la única que le quedaba era apostar fuerte ("Yo soy el que tiene la confianza de los capitalistas, me dan lo que quiero o rompo todo") y consiguió un reparto por áreas. 

 

Astori, el que despotricaba contra el latifundio y el neoliberalismo, es el más indicado para asegurar que la conducción económica del gobierno no se apartase un ápice de los mejores intereses de capitalistas y latifundistas.

 

Mujica, el ex-guerrillero, herido de seis balazos, preso por quince años, tendría a su cargo los temas políticos (fuerzas armadas, ministerio del Interior, relaciones exteriores, organismos de inteligencia) para dar confianza a los VERDUGOS de los capitalistas y latifundistas.

 

Sabia división del trabajo. ¿Qué mejor que un profesor de economía para ignorar las causas de la miseria? ¿Qué mejor que un preso para vigilar la cárcel?

 

División de trabajos livianos, también. Muchas voces se alzan porque Mujica habla y habla pero no hace nada, cuando en realidad HABLAR es lo que tiene que hacer. Tampoco Astori y su grupo económico tiene demasiado que hacer, solamente aplicar recetas.

 

Pero Astori, que entiende tanto de política como yo de lengua suajili, firmó el contrato sin leer la letra chica: "El que define la política define la política". De poco vale chillar porque te cambien las reglas de juego si la política es un juego cuya primera regla dice: las reglas cambian

 

En los juegos las reglas definen el juego. En política el juego define las reglas. Mujica sabe eso, Astori no. 

 

Todo venía bien, pero Mujica hizo el papelón en la ley de caducidad, y entonces Astori y Tabaré se metieron a opinar en el terreno de al lado, porque la ocasión pintaba. Mujica, que es el que manda, retrucó metiéndose él a su vez en patio ajeno e inventando el impuesto al agro. "¡Me cambian las reglas de juego!", chilla entonces Astori.

 

Interesante fue una movida lateral que siguió en el PIT-CNT. La delegación ante la OIT en Ginebra pacta una cláusula de paz (restringir las medidas de lucha) a cambio de que las cámaras empresariales retiren una denuncia contra el gobierno uruguayo sobre la ley de negociación colectiva.

 

Además de meterse de comedido a resolverle los problemas al gobierno, para el sindicalismo eso es una concesión innecesaria; el gobierno ya había decidido ignorar el la observación de la OIT porque ¿qué más quiere que lo critiquen por ser "pro-trabajadores"? 

 

Pero el delegado que estaba ahí es del Partido Comunista, sector que apoya el impuesto al agro con el que Mujica quiere aparentar por la izquierda luego de su papelón con la caducidad. Entonces el ala derecha del sindicalismo afín a Astori deja en off-side al delegado en medio del juego, y el Secretariado del PIT-CNT rechaza ese acuerdo porque restringe la libertad sindical.

 

Luego viene el bluff de Mujica de plebiscitar los temas Aratirí y AFE. ¡Ojalá se equivoquen y hagan en serio un plebiscito sobre estos temas! La primer consecuencia sería precipitar la división interna del Frente Amplio y demás partidos.

 

Todo este juego complicado puede resultar divertido, pero es mejor que tratemos de entender el trasfondo. 

 

MUJICA DIVIDIDO TABARÉ, ¿ÍNDICE DE DECADENCIA O DE DESARROLLO?

 

Hace un tiempo comenzamos a trabajar en una caracterización sociológica del este gobierno, en el período Tabaré. Trataré de continuar por ese camino viendo las diferencias de momentos y lo que aparece nuevo en el período Mujica. 

 

Comenzamos este análisis en una nota extensa, "Hermano, ha muerto una esperanza" (set 2009). Allí propusimos el siguiente marco conceptual: 

 

El tipo de implantación del capitalismo en Uruguay (estado tapón, burguesía débil, lazos de dependencia flojos, periferia de periferia, ausencia de sector I) hace que el estamento burocrático-estatal de gestión que en todo capitalismo existe, y siempre está imbricado con ciertos sectores medios (altos gestores, funcionarios y profesionales, clanes políticos), cobre aquí un mayor peso y autonomía. 

 

El Siglo XIX fue el "patriciado", el Siglo XX fue la burocracia batllista, y en el siglo XXI comienza a gestarse lo que llamamos  burocracia frentista tanto por su origen político e histórico como por su papel clave como "front-end" del sistema de dominación de cara a los sectores populares que dicen representar. 

 

Tiene en eso una diferencia fundamental con sus antecesores en la función. El patriciado intermediaba entre los distintos sectores de las clases dominantes; la burocracia batllista entre esos distintos sectores pero también algunos sectores medios, los intereses propios del capitalismo de estado de soporte, y una clase obrera pequeña pero activa que había que distraer.

 

Hoy en día el papel de intermediación política que se tenga entre la burguesía (local e imperial) y los sectores populares (contención, distracción y control) es la función PRINCIPAL de esta nueva versión de burocracia estatal y para-estatal (burocracia sindical, medios de comunicación, academía, etc). Por eso es frenteamplista y no al revés.

 

Por ejemplo: no es que gane el Frente y se forme entonces un sindicalismo oficialista; el sindicalismo controlado políticamente es una condición previa, entre otras que apuntan en la misma dirección, que hace posible y necesario (una vez que todo eso a madurado lo suficiente) que el Frente pase a ser gobierno.

 

Posible y necesario. Posible, porque es la presencia creciente de la clase trabajadora en la formación social la que modifica la situación política. Necesario, porque es la forma que tiene la clase dominante de controlar la situación en esta coyuntura de la lucha de clases.

 

Es en ese sentido que caracterizamos a este gobierno como socialdemócrata, tratando de usar categorías conceptualmente consistentes. Y en ese sentido también hacemos extensiva esa categoría a la oleada de gobiernos pos-neoliberales de nuestro continente, desde Brasil y Chile en una punta hasta Bolivia, Venezuela y Ecuador en la otra, más allá de sus diferencias específicas que no desmienten la categoría misma. El paso del tiempo y la evolución de estos distintos gobiernos también confirman la dialéctica de las contradicciones del fenómeno socialdemócrata, y confirman este concepto.

 

En ese sentido (evolución del fenómeno) es que cobra especial importancia estudiar las diferencias entre los gobiernos Tabaré y Mujica. Debemos comenzar por su esencia común.

 

Refiriéndonos a la llegada del Frente Amplio al gobierno en 2005 y su etapa inicial decíamos en ese artículo mencionado.



Para ello necesitó vender y que le comprasen tres productos políticos que formaban un paquete: 
  1. A los sectores populares subalternos, imponer la idea de que es preferible abandonar los proyectos de transformación radical en favor del cambio mínimo... que no “desestabilice” el sistema capitalista, y de que si se intentase otra cosa serían ellos, los sectores populares subalternos, los que llevarían las de perder. 
  2. Al bloque dominante, ofrecer una forma de control social más efectiva y eficiente que el modelo puramente represor y confrontativo del estilo político burgués tradicional... mejor controlar a la tribu desde adentro que seguir barriendo indios.
  3. Y hacia adentro, hacia todo ese conglomerado burocrático y pequeño-burgués al que hicimos referencia, un disciplinamiento mínimo que supere las disputas internas y los problemas de “hambre atrasada”. Un padre de familia que reparta y ponga orden.  
Era necesario además que tales productos fuesen comprados por esos tres clientes y los tres a la vez, para que  la operación fuese posible.

 

El rol fundamental cumplido por Tabaré Vázquez antes y después de la llegada al gobierno fue la articulación de esos tres objetivos. Dos partes han sido subrayadas, al principio y al final del texto, para destacar la variación ocurrida en esta etapa.

 

En lo que se refiere al trabajo ideológico hacia los sectores populares subalternos, podemos ver que allí está la tarea política fundamental de la gestión de Mujica, a la que se dedica persistentemente todos los días como un predicador, de sol a sol.

 

Esto merece varias observaciones. En primer lugar, la importancia creciente que tiene ahora el trabajo de distracción y contención de los explotados es reflejo del desgaste del gobierno del Frente y desencanto entre estos sectores. El que en Uruguay se presente una variante muy derechista de la socialdemocracia tiene esa consecuencia, la necesidad de "curarse por la izquierda".

 

En segundo lugar, el discurso oficial se vuelve mucho más reaccionario. El tono "progresista" y "paciente" pero suavemente optimista de Tabaré Vázquez ("no se puede hacer todo en cinco años") ya no funciona, porque ya pasaron más de cinco años. Se sustituye por el discurso CONSERVADOR TRADICIONAL de sumisión del rico al pobre como hecho natural, que es el tono , fuertemente pesimista de Mujica: Aceptá el mundo en el que estás, gil. Un plato de guiso para mis negritos. Que las uruguayas puedan trabajar de mucamas de los turistas.  Irla llevando...

 

Por último, es el personaje quien modela al actor. Mujica está allí porque es el más apropiado para el papel. Hablar desde el lugar de la víctima, y perdonar filosóficamente al victimario.

 

Para que eso tenga valor se necesita ser una auténtica víctima. La sobre-actuación lastimosa de Mujica (repetir una y otra vez que le pegaron seis balazos, que él creyó que los cambios eran fáciles y así le fue, que las fuerzas armadas se precisan por si cincuenta locos organizados nos quieren pasar por encima) es índice a su vez de que ese papel ya no convence. 

 

Hemos caracterizado la política de Mujica como populismo simbólico, entendiendo por eso el reparto de bienes simbólicos en sustitución del reparto material propio de los viejos populismos, y esto ocurre porque aquí no hay casi nada material para repartir dentro de la política de continuidad macroeconómica neoliberal y profundización del modelo extractivista exportador en un país pequeño y sin desarrollo industrial.

 

El populismo clásico tenía otra orientación macroeconómica: proteccionismo y un cierto grado de confrontación con los intereses oligárquicos e imperialistas.

 

Precisamente, para recuperar el lugar imaginario de ese populismo, es que Mujica recurre a un impuesto meramente simbólico a la tierra, provocando a propósito un choque con la política netamente neoliberal de Astori, un choque que ocurre solamente a nivel simbólico como lo ha aclarado el propio Astori, que dice más o menos:

 

El problema es que si cambiamos una pequeña cosa en política económica, los capitalistas pueden imaginar que queremos seguir adelante luego con otros cambios. 

 

Este aspecto tiene, en nuestra opinión, una gran importancia para comprender el instante en que estamos. Pero antes hay que prestar atención a la otra diferencia señalada, porque es fundamental para comprender que es lo que pasa hoy.

 

Tabaré era un "jefe distribuidor". Tenía por función distribuir el botín de caza entre la tribu. La tribu es la burocracia frentista, el botín es el aparato del Estado, sus puestos y recursos presupuestarios, y los recursos complementarios que la viveza de los cazadores pudiese lograr una vez repartidas las parcelas de caza. El momento en que esa función es crucial es aquel en que se cobra la presa.

 

El fuerte disciplinamiento vertical de toda la tribu al jefe es producto de la necesidad de cobrar la presa. Nadie se hace el loco porque nadie quiere quedar fuera del reparto. Ese es el "misterio" del liderazgo de Tabaré Vázquez en su momento, en lo que a la interna del FA se trata.

 

Ahora escuchamos a analistas, politólogos, periodistas, expertos, hablarnos de la "falta de liderazgo" de Mujica, como si se tratase de un problema de condiciones personales de cada uno.

 

El verdadero pensamiento social debe comprender esas diferencias de superficie en función de los cambios en la base del fenómeno, y no quedarse en las apariencias.

 

La monarquía de Tabaré Vázquez murió cuando dejó de ser necesaria, es decir, cuando la burocracia frentista ya hubo sendado sus reales en los sillones del aparato estatal. Cuando cada cazador tiene ya su coto de caza, cuando cada pieza de la máquina se autosustenta, cuando no hay razón para soportar una dictadura imperial abusiva. 

 

En ese punto, el jefe de gobierno pasa a ser un primus inter pares, y no un monarca por derecho divino. No es la diferencia de estilos de liderazgo entre Tabaré y Mujica lo que crea diferencias de situación entre un momento y otro, es la evolución estructural de la gestión de gobierno la que modifica los tipos de liderazgo. 

 

Esta modificación es irreversible de la misma forma en que no se puede volver la pasta dental al tubo una vez que salió. No puede haber una vuelta atrás, y consecuentemente Tabaré no puede volver.

 

A su vez todo esto ocurre por la naturaleza social del Frente Amplio y su papel en el Estado burgués. Retomo la explicación que planteamos en la nota anterior mencionada: 



El Frente Amplio es un fenómeno clasista complejo, tiene dos bases sociales. Su base social electoral y de referencia es el pobrerío del país, los trabajadores asalariados, trabajadores independientes, desocupados. Pero la base social de su aparato político son los sectores medios que tienen su centro en una articulación entre la pequeño-burguesía y la burocracia estatal, fenómeno corriente en el capitalismo moderno pero que en Uruguay es primordial...

 

A su vez, sobre el embarque del aparato del Frente en el aparato del Estado y la estructuración de la burocracia frentista:



... un estamento de gestión del poder por cuenta de otro sector social, un dispositivo funcional diferenciado en la lucha de clases porque y en cuanto ha sido necesario disponer de un actor de presentación –”frente” también en sentido de fachada- y administración.

 

Este marco conceptual propuesto puede ser discutible. Lo que importa es que se tenga una forma consistente de comprender el acontecer político en función de la lucha de clases, y no quedarse en la simple descripción del fenómeno de superficie.

 

El cambio del juego político en el Frente, la dispersión política y la confrontación abierta de posiciones, la ruptura de la disciplina de hierro, son todos hechos políticos que se explican por la forma en que la lucha de clases atraviesa al gobierno del Frente. 

 

Son la forma en que la máquina política frentista intenta recuperarse del desgaste, pero también expresan el despliegue de los intereses burocráticos diversos, una vez que el momento crucial de desembarque en el aparato del estado ya se ha cumplido.

 

Para esta etapa de despliegue y heterogeneidad, el tipo de liderazgo cambia. Hemos dicho alguna vez que Mujica es la expresión política cabal de la burguesía uruguaya, débil, timorata, pusilánime, acomodaticia. 

 

Mujica representa la política del bolichero. Si Astori conoce a la burguesía uruguaya desde el pizarrón de la facultad, Mujica la conoce desde el mostrador. Por eso es más apropiado como "negociador" en esta etapa, precisamente porque es un negociador tramposo, la "viveza criolla" metida en política. 

 

En el "18 Brumario", en uno de los ejemplos más profundos de un análisis sociológico innovador del significado de las corrientes políticas, explica Marx que aunque los socialdemócratas (que así se llamaban entonces y así los llama Marx) no "sean todos tenderos o gente que se entusiasmen con ellos... lo que les hace representantes de la pequeño buguesía es que no ven más allá... de donde van los pequeños burgueses en sistema de vida".

 

En el sistema-mundo capitalista, toda la burguesía uruguaya es en cierta forma "una clase de tenderos". Políticamente, Mujica es su clara expresión. Y su misión es predicar esa visión para los trabajadores. Que los trabajadores piensen como bolicheros. 

 

EL PUNTO DE QUIEBRE

 

Hasta allí, lo que tenemos es solamente una evolución del régimen político frentista por su propia dinámica. Un reparto de roles, una adaptación del tipo de jefatura de acuerdo a las nuevas condiciones, un tironeo normal con la oposición burguesa y la Asociación y Federación Rural y los frigoríficos, etc. La única novedad es la discusión abierta sobre algunos detalles de política fiscal, cosa absolutamente normal en cualquier gobierno del mundo menos los absolutismos puros tipo Hitler, Stalin o Tabaré en los que las discusiones internas son secreto de estado. Pero Mujica la estaba llevando muy bien.

 

Sin embargo, su legitimidad como "primus inter pares" está basada en que puede HABLAR DESDE EL LUGAR DE LA VÍCTIMA. Su tono constante de PERDONAVIDAS con que apabulla ante las diferencias, parte de una especie de "monopolio ético de la derrota".

 

Pero Mujica, que tenía que hablar y no hacer nada, debió romper su propia regla y hacer algo, que fue lo único que realmente hizo hasta ahora: torpedear la anulación de la ley de caducidad.   

 

Los escándalos, extorsiones, complicidades e implicancias que revelaron en ese momento el pacto de impunidad con las logias militares,  no involucran en rigor a Mujica sino a personas de su entorno más cercano. 

 

Eso puede darnos ahora una idea de por qué DEBIÓ SER MUJICA y no algún otro de esa misma cofradía quien podía seguir en carrera como candidato y llegar a la presidencia, algún otro podría ser comprarse un problema. Pero la cofradía se basa en un juramento de fidelidad, y la exposición pública de cualquiera los expone a todos. Mujica debió largar lastre con Fernández Huidobro.

 

Pero el tema ley de caducidad es un punto especialmente sensible. Es muy significativo que haya sido ese tema el punto de quiebre del disciplinamiento interno tanto con Tabaré como con Mujica.

 

Ahora, tuvo el efecto de licuar el capital simbólico que tenía Mujica para hablar desde el lugar de la víctima, porque se termina revelando que, en realidad, eran cómplices de los victimarios. No había un "acto de generosidad" de su parte en perdonar a los viejitos, ni estaba evitando caer en el revanchismo. Quería evitar simplemente la verdad.

 

Algunos grandes galanes del Hollywood de la época dorada eran gays. No es tan raro, si lo pensamos un poco. En un ambiente muy homofóbico, el gay es un exhibicionista histérico, o se convierte en un consumado actor de impostura masculina como mecanismo de sobrecompensación. Tenían incluso matrimonios pantalla con mujeres.

 

Pero la verdad se termina revelando, y el capital simbólico que tenían en esa impostura masculina, se evapora en un instante. Si fuesen personas comunes la vida privada no importaría, pero eran estrellas, la figura pública es la que gobierna la vida privada. Revelar de pronto que una apariencia es exactamente su contrario tiene un efecto devastador porque todo había sido construido sobre esa apariencia.

 

Rock Hudson dedicó el final de su vida a colaborar en la lucha contra el SIDA, un mal en que discriminación hace más daño que el propio virus. Pero en este otro caso las cosas no pueden a tener un final digno.

 

El guerrillero superstar era un cómplice de los militares. El torturado estaba implicado con el torturador. Todo el discurso del perdonavidas termina revelándose como un mecanismo de compensación.

 

La primer consecuencia obvia es la devaluación ética del ascendiente moral de Mujica a la cabeza del Frente Amplio. Sigue siendo el presidente, un funcionario a la cabeza del gobierno, un cargo burocrático superior, pero nada más. 

 

Por supuesto, está intentando recomponer su rol político y no solo podrá hacerlo sino que está obligado, porque todo el sistema político lo necesita en él, por más que le tiren palos.

 

Se ha hablado de reestructura del Frente, elecciones internas, etc. Nada de eso va a pasar, precisamente porque por la crisis política desencadenada, nadie de la burocracia frentista está interesado en agravarla, todos perderían.

 

Para que  su lugar no se continuase devaluando, Mujica debió dar él mismo un paso contra la ley de caducidad revocando los actos administrativos que inhibían a la Justicia, y además hacer hablar a Semproni a favor de prorrogar por vía legislativa los plazos de prescripción. Pero como no va a poder sacarse de encima los compromisos con los militares, hará toda la jugada pero deberá preparar también otro "sempronazo" para sabotearla. Eso va a significar otra vergüenza.

 

CONCLUSIONES

 

Para comprender el comportamiento político del gobierno debemos analizar cual es su contenido social, pero también el contenido social de sus instrumentos burocráticos y estilos de gestión y conducción. Estos elementos no son estáticos, están atravesados por la lucha de clases y tienen contradicciones internas en desarrollo. 

 

El populismo simbólico de Mujica es el estilo político que asume el régimen socialdemócrata de la burocracia frentista en esta coyuntura en que hay un lento pero continuado desencanto de su base popular. Ese estilo requiere un capital ético, imprescindible para seguir predicando la resignación entre los trabajadores y explotados. La encrucijada de la ley de caducidad termina revelando la implicancia de estos ex-guerrilleros en un pacto sórdido con los militares, y eso devalúa drásticamente ese capital ético.

 

Sin ese mecanismo de regulación interna, la burocracia frentista corre el riesgo de ser víctima de su propia voracidad. Para evitar ese peligro seguirán aceptando la conducción de Mujica. Una conducción que seguirá devaluándose, y más aún porque está cada vez más expuesta.

 

De líder a chivo emisario, terminará teniendo él la culpa de todo.

 

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En este trabajo intentamos proponer un marco conceptual para el análisis de clase del actual gobierno. Pero análisis de clase no quiere decir reduccionismo y mecanicismo. 

 

FERNANDO MOYANO

 

Nota: Los artículos anteriores a los que hicimos referencia son:

 

Hermano, ha muerto una esperanza. Setiembre 2009:

http://www.herramienta.com.ar/content/elecciones-en-uruguay-hermano-ha-muerto-una-esperanza

 

Un tupa de presidente. Diciembre 2009: 

http://www.resumenlatinoamericano.org/index.php?option=com_content&task=view&id=1596&Itemid=1&lang=es

 

Qué viene después de Mujica. Marzo 2010: 

http://elpolvorin.over-blog.es/article-que-viene-despues-de-mujica-por-fernando-moyano-47016723.html

 

La oportunidad de la secularización del pensamiento de izquierda. Mayo 2010: 

http://postaportenia.blogspot.com/2010/05/hermano-no-te-vayas-ha-nacido-una.html

 



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