Rolando Araya: El sistema político de Costa Rica ya no da para más

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Oscar Arias no dejó la mesa servida a Presidente Laura Chinchilla

Fuente: elpais.cr  | 05/07/2011

El ex candidato presidencial, Rolando Araya Monge. elpais.cr

 

San José, 5 jul (Elpais.cr) -

El ex candidato presidencial, Rolando Araya Monge, declaró que en Costa Rica "el sistema político ya no da para más", y aseguró que la principal debilidad del actual Gobierno es la ausencia de un derrotero claro ante las nuevas circunstancias.

Según Araya Monge, "el país es prisionero de sus propios estigmas, de una cadena de conflictos y contradicciones, tan complejas que no pueden ser acometidos por un solo partido".

"No había tal mesa servida", dijo al referirse a la afirmación del ex presidente Oscar Arias, brindada al entregar el poder a Chinchilla. Araya resaltó que "tampoco parece que los nuevos jerarcas sepan usar los cubiertos".

Sostiene que más que un cambio de partido, lo que necesita Costa Rica es una gran reforma política que libere la energía bloqueada e inicie el camino de una especie de Tercera República. "Algo así exigen los "indignados" de muchas partes del mundo. Ya lo veremos aquí también", advirtió.

Diario Elpais.cr conversó con el político, ex presidente del Partido Liberación Nacional (PLN), y que en la anterior campaña electoral declinó a su candidatura al apoyar al partido Acción Ciudadana (PAC), encabezado por Ottón Solís Fallas.

A continuación brindamos la entrevista completa a Rolando Araya Monge:


Elpais.cr: ¿Cómo valora la actuación del actual Gobierno?


RAM: Antes de criticar, creo que debemos admitir la existencia de circunstancias muy difíciles, la herencia de problemas muy graves, como la cuestión fiscal, la creciente criminalidad, la concentración del ingreso y otros problemas, por parte de la anterior administración. No había tal mesa servida. Pero tampoco parece que los nuevos jerarcas sepan usar los cubiertos. El sistema político ya no da para más, en un momento en que se observan con claridad los síntomas de una crisis sistémica a escala global. El país es prisionero de sus propios estigmas, de una cadena de conflictos y contradicciones, tan complejas que no pueden ser acometidos por un solo partido, y mucho menos, por uno gastado, debilitado, sin visión, como es el caso de Liberación Nacional. Crece la ingobernabilidad. A todo esto, debe agregarse que cuesta encontrar gente preparada y con experiencia que deseen aceptar puestos políticos. El desconcierto es visible y la propia Presidente no da la impresión de poder conducir como líder. La mayor parte de los costarricenses más aptos se han retirado de la política partidaria y las maquinarias políticas actuales no producen las figuras con idoneidad para asumir responsabilidades públicas. Y la Presidente, aun cuando es una mujer honesta y bien intencionada, carece del liderazgo y vocación política, como para enfrentar semejante situación. No estoy seguro de que esté tan consciente de la gravedad del momento, y menos de la necesidad de buscar salidas políticas extraordinarias, más allá de los estrechos límites de un partidarismo cansado y sin fuerza. En síntesis: las olas son muy grandes y el bote es muy pequeño.


Elpais.cr: ¿Cuáles han sido para usted las principales debilidades de la Administración Chinchilla?


RAM: La principal debilidad es la ausencia de un derrotero claro ante las nuevas circunstancias. El Gobierno, aun cuando afloran diferencias con el anterior, está anclado en la misma tesitura, al lado de una visible impotencia del equipo de Gobierno. Se quedaron muchas figuras de la anterior administración sin haber mostrado capacidad y se agregaron otros cuya idoneidad es todavía más dudosa, en áreas estratégicas. La situación exige soluciones fuera de los esquemas tradicionales. Y así, ante una tormenta de problemas globales y locales, en todos los órdenes (economía, seguridad, cambio climático, crisis energética, escasez mundial de alimentos, dictadura de grandes monopolios), el Partido Liberación Nacional parece naufragar en los estertores de un ciclo histórico. No hay voluntad de levantar la mirada y salir de esta trampa. Esto no es fácil, pues es posible que ya no haya más opciones dentro del orden actual. Insistir con lo mismo tiene al pueblo al borde de la desesperación. La mayoría piensa que la Presidente no está conduciendo bien.


Elpais.cr: ¿El ex presidente Oscar Arias, dice que el gobierno carece de claridad intelectual, comparte usted este criterio?


RAM: Creo que hay algo de razón en la crítica. Laura Chinchilla cayó en la misma trampa con que Oscar Arias suele magnificar sus actos. Primero la hace visitarlo en su casa, y luego le da la bofetada. Sin embargo, pienso que Arias lo dice porque está viendo que la Presidente no se ha dejado manipular y ha cuestionado aspectos de su línea. Arias solo ve claridad cuando se coincide con él. Y creo además, que sangra por la herida del cambio en el proyecto de generación eléctrica. La versión del Gobierno, aun insuficiente, supera la versión abiertamente privatizadora del proyecto arista. Arias odia de todo corazón al ICE y quiere liquidarlo. No le perdona a los trabajadores del ICE que le hayan echado atrás a Millicom, a través de la Sala IV. Y para él, no coincidir con sus ideas es falta de claridad ideológica.


Elpais.cr: ¿Cree usted que Oscar Arias, trata de distanciarse del actual gobierno, para no dañar la candidatura de su hermano Rodrigo Arias?


RAM: Oscar Arias solo piensa en Oscar Arias. Lo de su hermano es una cuestión secundaria para él. Y aun cuando ha salido en su defensa ante los escándalos recientes, no creo que ese sea su desvelo principal. La distancia con el Gobierno se debe a que la Presidente Chinchilla no nombró a toda la gente que él quería y no se ha identificado ciento por ciento con su tendencia tan derechista y los intereses privados que representa.


Elpais.cr: ¿Del mal desempeño de la actual administración qué peso le debe caer a los Arias a sabiendas de que este gobierno siempre se vio como una continuación del anterior?


RAM: No sería justo decir que todo lo malo del país se debe a la anterior administración y tampoco sería válido desconocer la responsabilidad de la actual en una cantidad de casos. Ciertamente, la situación del país ha venido empeorando desde que se escogió un rumbo equivocado, cuyo momento más crucial fue la primera Administración arista. En lugar de gobernar teniendo presente el bienestar de la mayoría, se puso por delante el interés privado, las ganancias y el crecimiento económico. Desde aquel entonces, el PIB se ha multiplicado, pero los salarios reales se mantienen prácticamente a los mismos niveles de entonces. Esta situación se mantuvo en las siguientes administraciones, pues simplemente siguieron las ideas del fracasado Consenso de Washington. El país enfrenta la peor crisis fiscal desde 1981 y eso es responsabilidad del anterior Gobierno. La falta de un equipo idóneo y la ausencia de un nuevo rumbo son elementos que aporta la actual administración, a lo cual habría que agregar tremendos baches de impericia política en las actuaciones de sus protagonistas que son también acusados de incapacidad, clientelismo y abuso de poder.


Elpais.cr: ¿A su criterio que puede esperar el país en los próximos años de gobierno Chinchilla?


RAM: Dirigentes del PLN comentan sobre la gravedad de la situación y hacen críticas a la capacidad del actual equipo y el liderazgo de Chinchilla. Sin embargo creo que, aun con el mejor equipo, y aun si hubiera ganado Ottón Solís, el país estaría igualmente atrapado en las redes de una crisis sistémica que no se arregla simplemente con más capacidad, o más claridad ideológica y más honestidad. Hemos llegado al límite y aquí se necesita un quiebre histórico. Hay mucha preocupación por todas partes y si el Gobierno insiste en seguir con el esquema actual, eso llevará al país a situaciones sumamente graves. Con un poco más de humildad, es posible buscar ayuda en otros sectores para un Gobierno extraordinario de consenso nacional, o de unidad nacional, para superar una situación virtualmente imposible para un gobierno de corte partidarista. Más que un cambio de partido, lo que se necesita es una gran reforma política que libere la energía bloqueada e inicie el camino de una especie de Tercera República. Algo así exigen los "indignados" de muchas partes del mundo. Ya lo veremos aquí también.


Elpais.cr: ¿Qué respuestas puede dar la oposición a las carencias del gobierno?


RAM: La crisis política del país no afecta solamente a Liberación Nacional. Las contradicciones, la confusión y la ausencia de líderes son también visibles en el mosaico opositor. Sin embargo, las fallas de Liberación, su falta de inspiración, la visible alianza con intereses económicos privados y el clientelismo rampante, hacen que la oposición deba responder a un evidente malestar del pueblo. Pero la crisis y la gravedad de la situación no es un problema solo para Liberación. La oposición también debe responder. La nación está al borde de la desmoralización. He sugerido la creación de una comisión de expertos en políticas de Estado, con participación de los principales protagonistas, para definir el largo plazo en una serie de problemas graves. Pero veo a tirios y troyanos atados en las rutinas del día a día y no percibo, en ninguno de los dos bandos, mayor interés por plantear una discusión de fondo sobre el futuro del país. No creo que convenga permitir una mayor profundización de la crisis y ante ello, la oposición debe hacer propuesta, no solo criticar. La múltiple crisis mundial implica amenazas que obligan a blindar al país de los peligros, al lado de una estrategia para avanzar. Los partidos de oposición también tienen la posibilidad de llamar a una cantidad de figuras que no aparecen en estructuras partidarias que podrían dar grandes aportes.


Elpais.cr: ¿Habrá alternativa política en las elecciones del 2014?


RAM: Creo que todavía es una incógnita y va a depender mucho del desenvolvimiento de la situación. Mucha gente exige unidad ante Liberación. Eso está bien, pero poco se ganaría si tampoco en la oposición surge una respuesta a esta compleja crisis que se vive tanto en el orden local como internacional. Leonardo Boff nos plantea la disyuntiva de una nueva sociedad o un tsunami social y ecológico. Soy optimista, tengo fe, pero coincido con Boff. Es preciso salir de este encierro. Los partidos opositores lograron derrotar a Liberación en el Directorio Legislativo, pero no se ve el líder que unifique ante semejante fragmentación, especialmente después de la retirada de Ottón Solís. Sin embargo, es posible que se abra un escenario para organizar un solo bloque opositor para el 2014. Por ahora no hay proyecto político ni líder. Pero el reto es mayor. El economicismo y el actual orden político agotaron su capacidad de respuesta. Los problemas son graves y cada país espera el surgimiento de un movimiento político con propuestas que trasciendan el actual encierro mental. La oposición podría tener posibilidades de ganar las próximas elecciones, pero no logrará levantar pasión en un pueblo escamado por las mentiras si no son capaces de concebir ideas nuevas y escoger sin sectarismos a un líder capaz de conducir la nación hacia un gran cambio, a través de un período de una verdadera unidad nacional.

 

Tomado de

El pais de C

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