Serrat / Sabina : Las arrugas no vienen solas con los años.

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Joaquin-Sabina-Joan-Manuel-Serrat-orquesta-Titanic.jpgSerrat/Sabina o Sabina/Serrat (no quiero provocar un cortocircuito por cuestiones de “cartel”), son un paradigma del matrimonio cristiano. Sin dudas, a través de los años, generaron una pareja que creció multiplicando sus afinidades, especialmente si hablamos en términos de decadencia.


Les paso un texto que escribí, hace meses, sobre las actividades de Sabina y el artículo publicado, hoy, en ARGENPRESS.info, sobre Serrat.


Son uno para el otro.

Roberto Dante


#.- "Después del primer millón de dólares todo está perdido"


Roberto Dante | KAOSenlaRED 14-10-2011

 

roberto dante


Lanús, Argentina


Ya son reiterativas las declaraciones de Sabina atacando a la Cuba revolucionaria. Ayer las expresó en Miami Si, en la capital del anticastrismo – casualmente, antes de varios recitales -.


Me duele el desasosiego de sus fans más jóvenes. Pero, sus dichos no me sorprenden. Ya que, en mi caso, estoy en los sesentaitantos, y mantengo el recuerdo doloroso de mis compas secuestrados, torturados y muertos por las dictaduras militares de los 70. Yo sobreviví; por lo anterior creo que hice "algo mal" por lo cual hoy puedo escribir estas líneas.


Mi experiencia acredita que con "la palabra" podemos elaborar gloriosos imaginarios revolucionarios lejanos del hacer cotidiano. Sinceramente no creo en estas palabras. No somos lo que decimos; somos lo que hacemos.


Hacer: hacia El Che. Y en el campo de las artes seres como Maiakosky, Ana Frank, Machado, Frida Kahlo, Roque Dalton, Rodolfo Walsh, Víctor Jara y más inolvidables.


Mucho antes de que los Rollings Stones se disolvieran, Keith Richards, cuando le preguntaron sobre si mantenía sus ideales, dijo: "Después del primer millón de dólares todo está perdido".


"The money" es más adictivo que la Heroína. Es la trampa del sistema a evitar.


A los Sabinas, nada les importa caer en ella.

 



ARGENPRESS
.info

miércoles 18 de abril de 2012

Serrat debe una explicación

En una carpa, en pleno desierto del Sahara, donde hasta ahora subsisten malamente cientos de miles de pobladores saharauis, víctimas de la ocupación colonial desde hace infinidad de años, conocí a Joan Manuel Serrat, comprometido con la lucha de ese pueblo por su liberación.

 
De día, y hasta avanzadas las hermosas noches que tan generosamente nos ofrece el límpido cielo mirado desde los arenales, antes de llegar el frío intenso de las madrugadas, abundaban los abrazos del artista con los dirigentes y las personas más humildes que desde hace 36 años, con las armas y las gestiones diplomáticas a nivel mundial, combaten al régimen monárquico marroquí que se opone a la resolución de la ONU que recomienda convocar a una consulta popular para decidir el conflicto.

De su inimitable voz, que tanta admiración y cariño ha conquistado en el mundo, salían tangos como Malena, Uno, Cambalache, Sur, y otros que humildemente entonces decía que no se atrevía cantar en público, por respeto y admiración a los rioplatenses, “esos que son los maestros insuperables” y, tras cada pieza, me deleitaba doblemente, recordándome sus visitas a Buenos Aires y Montevideo y sus encuentros con los grandes cultores de la música popular, con quienes supo tejer amistades imborrables.

Conocido en Suramérica desde la escuela como Sahara Español, ese territorio de la costa atlántica, inmensamente rica en pesca en sus mil 200 kilómetros, ha sido durante siglos fuente de enriquecimiento de capitales de la potencia colonial europea explotadora de los grandes yacimientos de fosfato que, desde 1976, cuando Rabat suplantó a Madrid en la ocupación, convirtió a Marruecos en el principal exportador mundial de ese mineral. Hay fundadas sospechas de la existencia de petróleo y gas.

Con los años, el Serrat conocido en ese singular escenario geográfico y político, aunque ya famoso, creció muchísimo en el corazón y valoración de los pueblos, fruto de su belleza artística pero también de su compromiso con las causas justas y las luchas de los pueblos por vivir en un mundo menos inhumano.

Felizmente, ese prestigio bien ganado comenzó a producirle buenos ingresos, desde el momento que Serrat pasó a ser disputado por todas las grandes empresas que amasan fortunas con la producción artística, e ingresó en la vorágine de la negociación de los contratos comerciales, sin abandonar nunca su sensibilidad popular y sus reclamos a favor de la justicia social. Entretanto, salió airoso de un grave problema de salud.

En su reciente espectáculo que compartió con Sabina en Asunción, deleitando a miles de espectadores con su magia, Serrat reiteró ese compromiso ante todos los medios de comunicación, embelesados con su figura de último condotiero viviente de la canción de protesta. Hasta ahí casi todo está bien.

Sin embargo, y con todo respeto, estima y pena, pienso que probablemente el desgaste natural que se aprecia en su voz cascada, e hipotéticamente una debilidad ideológica que bien pudo ocultar sus pronunciamientos políticos y su brillantez artística, lo ha llevado últimamente a conformar un dúo con Sabina, acusando ciertos tropezones en su conducta política, nada sorprendente en éste último, aupado a los ataques de la derecha comunicacional contra Cuba y Venezuela, ante el silencio de Serrat.

El amigo judío Sergio Yahni, en cuya cabeza “repercuten sus palabras y canciones desde que aprendí a pensar y que me han acompañado en la alegría, la tristeza y la lucha”, acaba de difundir una carta abierta a ambos, titulada NO MATEN LA ESPERANZA, “ofendido al ver que subyugan tanta poesía al servicio de un régimen represivo como el de Israel, que libra una guerra sucia, terrorista y de apartheid, contra Palestina”.

El dúo se apresta a actuar en Tel Aviv, contratado por el Gobierno de Israel, que continúa cometiendo atrocidades contra la población palestina, sin explicar “¿por qué han decidido apoyar a un régimen que destruye cotidianamente la vida de cientos de miles de personas y niega el derecho a la autodeterminación de un pueblo?”.

El concierto, afirma Yahni, no es inocente, sino que ha sido organizado con la intención de crear una falsa imagen de normalidad, omitiendo que millones de personas sufren un constante y cotidiano asedio genocida, al lado mismo del escenario preparado para esta nueva mentira de los sionistas.

Cualquier combatiente de una causa justa, y en cualquier parte del planeta, puede un día aceptar una invitación del enemigo, pero nunca debería perder la ocasión de aprovechar la oportunidad para denunciar al Terrorismo de Estado, reafirmando sus ideales y la razón de su lucha, y Joan Manuel, ese querido juglar que supo cantar la PALESTINA TAMBIEN EXISTE, de Mario Benedetti, quizás debería explicarse. Aunque fuera solamente por ello.

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