"Si te dejo apostatar, irás directa al infierno"

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Decenas de personas exigen a la Conferencia Episcopal que les borre del registro de bautizos

D. A. Madrid 06/01/2012 08:00 Actualizado: 06/01/2012

Solicitantes de apostasía, en la sede del Arzobispado de Madrid.-

Solicitantes de apostasía, en la sede del Arzobispado de Madrid.-MÓNICA PATXOT


El año 2008, el cura de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar (Valdemoro, Madrid) se negó a firmar la apostasía de Juncal Lorenzo, atea de 35 años. Lo justificó alegando que la felicidad de Juncal dependía de él: "Me dijo que yo formaba parte del reino de Dios y que, si él consentía la apostasía y la firmaba, iría directa al infierno", recuerda la mujer, que el pasado 20 de diciembre acudió junto a varias decenas de personas al Arzobispado de Madrid para reclamar a la Iglesia católica que les borrase de su registro de supuestos fieles.

La convocatoria la organizó la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL) y ha dejado un reguero de apostasías en las semanas posteriores. El presidente de AMAL, Luis Vega, asegura que otras 40 personas no pudieron acudir aquel día "porque no pudieron ausentarse de su puesto de trabajo [el trámite sólo se puede realizar por las mañanas] o estaban en el extranjero".

 

Como Juncal, la mayoría de los españoles fue bautizada al nacer. Sus familias, por tradición o por creencia, no dejaron que fueran ellos quienes eligieran su opción religiosa cuando tuviesen un criterio propio.

Vega denuncia que la Iglesia pone múltiples trabas a aquellas personas que tratan de borrar su nombre del registro de bautizos, apelando a la Ley de Protección de Datos. Además de la fotocopia del DNI y la solicitud escrita de renuncia, quien quiera apostatar debe presentar su partida de bautismo, el documento más difícil de conseguir.

Durante años, Juncal trató de obtenerla, pero los párrocos de su municipio se la negaron reiteradamente, con evasivas. Hace dos semanas, se le ocurrió una idea: "Les dije que la necesitaba porque me iba a casar. Era mentira, pero entonces sí que me la dieron".

 

Trabas a las solicitudes

La llegada de los ateos hace dos semanas pilló por sorpresa a los trabajadores del Arzobispado. Uno de los religiosos del centro trató de convencerles de que no se borrasen del registro que, celosamente, guarda la Conferencia Episcopal: "¿Para qué queréis el certificado de apostasía? Dejáis de ser católicos en el momento que lo decís. No hace falta que os borréis de ningún listado ¡Sed felices!", apelaba, sonriente, en el hall de la sede del Arzobispado.

Tras la insistencia de los solicitantes, tres clérigos les recibieron en un improvisado despacho. Pero la mitad salió con las manos vacías. El primero fue Gerardo Lillo, de 43 años: "Me dicen que no puedo pedirlo aquí. Nací en Madrid y me bautizaron en Madrid. Pero como vivo en Alcorcón, me corresponde ir al pueblo de Getafe. Es de locos. ¿Qué les importará dónde viva?".

Tras él, Cristina Domingo recordaba la penitencia que ha recorrido hasta la fecha: "Llevo reclamando desde 2005. Ahora me dicen que, quizá, Correos haya perdido la respuesta que me dieron... que ya me escribirán". A otro asistente, Óscar, le dijeron que le mandarían una carta, en la que sospecha que le darán nuevas evasivas, diciéndole que tiene una crisis de fe y que se lo piense mejor.

En el fondo de la convocatoria estaba la intención de AMAL de dar "visibilidad al malestar de parte de la población" con la Iglesia.

Ana Jarne, de 35 años y miembro de una familia religiosa, se casó por la Iglesia para no darle "un disgusto" a sus padres. Por el mismo motivo, bautizó a sus hijos. "Hemos ido pasando por el aro durante muchos años, pero la organización de la JMJ fue el colmo, el revulsivo que nos empujó a poner punto y final a aquello, y a apostatar", explica Jarne. La mujer denuncia que "además de pagar con nuestro dinero su estancia [de los fieles] en Madrid, nos insultaron el día que salimos a manifestarnos para protestar".

 

 

Casi la mitad de los nuevos padres rechaza el bautizo  

La Conferencia Episcopal estima que apenas el 63% recibe el primer sacramento. Las organizaciones laicas reducen el porcentaje al 57%

DANIEL AYLLÓN Madrid 06/01/2012

Manuel y Ainhoa, en su casa de Rivas Vaciamadrid, con sus hijas Lúa y Kira.-

Manuel y Ainhoa, en su casa de Rivas Vaciamadrid, con sus hijas Lúa y Kira.-MÓNICA PATXOT


La historia recuerda conversiones mágicas al cristianismo, como la de San Pablo, que antes de la iluminación se llamaba Saulo y se dedicaba a perseguir cristianos con una rabia indomable. Un buen día, en una de aquellas cacerías de fieles se cayó del caballo en el que galopaba rumbo a Damasco. Tras el golpe, escuchó la voz de Jesús y su conversión al cristianismo fue instantánea.

"Pero de este tipo de conversiones hay muy pocas", explica el profesor del departamento de Sociología de la Universitat de València Alberto Piñero, que también recuerda el caso del literato francés Paul Claudel (1868-1955): el poeta galo, agnóstico, se convirtió al cristianismo al entrar en la catedral de Notre Dame de París y escuchar el ensayo del coro eclesiástico. La "belleza del canto" y la "luz del sagrario" cambiaron su condición religiosa de inmediato.

Pero estas iluminaciones brillan por su ausencia en los primeros compases del siglo XXI. De hecho, España ha vivido un proceso de secularización sin precedentes en las últimas décadas, que se ve reflejado en el descenso de celebraciones de los tres sacramentos más populares, conocidos como BBC, por sus siglas: bodas, bautizos y comuniones.

Cerca de la mitad de quienes fueron padres en 2009 en España rechazaron el clásico bautismo, por el que se presentaba a todos los niños en sociedad hace 50 años. Los datos varían, en función de las organizaciones que los faciliten. La Conferencia Episcopal cuyas estadísticas no están certificadas asegura que en 2009 se derramó agua bautismal sobre las cabezas del 63% de los nacidos en España. Las organizaciones laicas reducen las estimaciones y aseguran que el índice real se sitúa entre el 60% y el 55%.

Alternativas al bautizo

Ayuntamientos como el de Rivas Vaciamadrid (Madrid) ofrecen a los padres la posibilidad de celebrar ritos alternativos, de carácter laico. "A esta alternativa al bautizo la llaman acogimiento civil. Consiste en leerle sus derechos al niño antes de que cumpla los 5 años y celebrar una fiesta de bienvenida", explica Ainhoa Vega, madre de 35 años que dio a luz a su segunda hija, Lúa, a mediados de diciembre. Ella y su pareja, Manuel Castro, de 36 años, celebrarán la ceremonia al aire libre para presentar a sus dos hijas en sociedad la próxima primavera en el municipio.

Rivas Vaciamadrid ha levantado en las últimas décadas miles de viviendas sociales en 1980, apenas tenía 400 vecinos y ha acogido a una nutrida población obrera. Izquierda Unida gobierna el municipio desde 1991 y ha potenciado iniciativas pioneras de carácter social, público y laico, como la del acogimiento civil de los niños.

Manuel defiende "la libertad de cada ser humano", independientemente de su edad, por lo que rechaza imponer a sus hijas un credo antes de que tengan capacidad propia de decisión. "Las educaremos en la libertad y el respeto, el mismo respeto que también queremos para ellas: cuando tengan capacidad de decidir sobre sus vidas, ellas sabrán en lo que creer o dejar de creer", explica.

n la familia de Ainhoa, casi nadie va a misa, al contrario que la de su marido, "católica, apostólica y romana" en la que el único que no visitaba el altar era su padre. No están casados, ni registrados como pareja de hecho. Mientras juega con las pequeñas, Ainhoa se encoge de hombros: "De verdad, no entiendo por qué hay que bautizar a un niño cuando nace. Con Kira y Lúa no lo hemos hecho, y son dos niñas tan normales como las demás".

Juventud poco religiosa

En el tejido asociativo, organizaciones como Europa Laica o la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL) ponen el foco en la juventud española. "Estamos convencidos de que, en muy poco tiempo, ya se bautizará a menos de la mitad de los niños que nazcan", pronostica el presidente de Europa Laica, Francisco Mercado, que destaca que menos del 40% de los españoles menores de 25 años se declara católico practicante. Además, "una cosa es que la persona sea creyente y otra que quiera pertenecer a la Iglesia católica, según está configurada", apunta Mercado.

La Conferencia Episcopal rechaza hacer valoraciones sobre el desplome de los sacramentos en España.

El presidente de la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL), Luis Vega, calcula que el porcentaje de bautizos se encuentra entre el 57% y el 59%. "Y eso, a pesar de que el Gobierno del PSOE no ha hecho ningún avance en materia de laicidad en las dos últimas legislaturas", recalca.

La Ley de Libertad Religiosa promesa electoral del PSOE en la campaña electoral de 2008 fue archivada en algún cajón ministerial en verano de 2010, para no abrir una nueva polémica antes de la sucesión de elecciones que se avecinaba (las catalanas, en noviembre del año pasado; las municipales y autonómicas, en primavera de 2011, y las generales). El archivo de la ley no evitó que el partido cosechase históricas y estrepitosas derrotas en todas las votaciones.

Menos comuniones y bodas

La comuniones también han caído en la última década más que nunca, hasta el 59%, según datos de la Conferencia Episcopal.

Consciente de la crisis de vocaciones, la Iglesia trata de buscar alternativas para frenar la hemorragia. Antonio Cañizares, a quien el papa Benedicto XVI nombró en 2008 prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano, abogó el año pasado por adelantar la primera comunión a los 7 años, tan pronto como los niños pudiesen tener "uso de razón". A día de hoy, lo habitual es que reciban su primer sacramento de la Eucaristía en torno a los 10 años.

La pérdida de religiosidad también se refleja en la caída del número de matrimonios católicos, que alcanzó un hito histórico en 2009, al ser superados por las uniones civiles, por primera vez en al historia de España, según el INE.

Además, el Informe Ferrer i Guàrdia. Anuario de la Laicidad en España 2011 recuerda que esta cifra no radiografía al completo el panorama español, ya que no incluye las parejas de hecho (tanto las que están declaradas como las que no).

Público

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