Terroristas de Miami sirvieron al fascismo en Chile

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

José Luis Méndez Méndez

Guillermo Novo Sampoll en junio de 1969.

Guillermo Novo Sampoll en junio de 1969.

Los terroristas anticubanos protegidos en Estados Unidos fueron admiradores del dictador chileno Augusto Pinochet. Más aún, llegaron a ser sus servidores. Una prueba de esto es la efusiva carta enviada por Guillermo Novo Sampoll -uno de los conjurados en el asesinato del excanciller Orlando Letelier del Solar- al dictador,  donde reiteraba la petición de “…la creación en Chile de un gobierno anticastrista con su respectivo ejército.” A cambio recibieron el encargo de asesinar al ex secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria Luis Pascal Allende en Costa Rica.

El 5 de julio de 1976 el mencionado terrorista, que era uno de los principales cabecillas del grupo extremista Movimiento Nacionalista Cubano, como tal remitió la mencionada carta a Pinochet. Fue enviada dos meses antes del asesinato de Letelier y expresaba afablemente los deseos de “buena salud” para el Dictador: “…ya que de esta manera Ud. podrá continuar guiando al pueblo chileno y respondiendo por los intereses de la nación de Chile como hasta ahora lo ha hecho”.

Novo Sampoll le rogaba a favor  del también terrorista anticubano Rolando Otero Hernández, quien por presiones de Estados Unidos, sería deportado de Chile a ese país. Otero había detonado en diciembre de 1975,  8 bombas en la ciudad de Miami y se le atribuía la explosión de una poderosa bomba en el aeropuerto internacional de La Guardia en la ciudad de Nueva York el 29 de diciembre de 1975, que había causado más de una docena de muertos y cerca  de 80 heridos. Otero, según la misiva,  era miembro del Movimiento Nacionalista Cubano, que residía en Santiago desde febrero de ese año.

Afirmaba Novo Sampol en su epístola: “(…) Cualquier respuesta que Ud. desee darnos sobre el caso de Rolando Otero puede hacérnosla llegar por intermedio del mayor Eduardo Iturriaga quien está bajo las órdenes del coronel Manuel Contreras”. Este era entonces el jefe de la DINA de Chile. Lo cual es una prueba inequívoca del estrecho nexo entre Novo y ese instrumento de terror. “Le rogamos a Dios que conserve su buena salud,…” concluía el terrorista:Respetuosamente suyo, Guillermo Novo Sampol, 2° Comandante Nacional  del Movimiento Nacionalista Cubano.”

Guillermo Novo adjuntó a esta carta una copia de la misiva enviada ese mismo día, al cónsul general de Chile en Nueva York, Sergio Crespo, y al agregado naval chileno en Estados Unidos, Ronald McIntyre. En esta última dirigida a: “Mi querido Sergio”, le agradecía la invitación recibida por el terrorista para participar en bienvenida al barco chileno Esmeralda, de instrucción naval que llegaría a Nueva York el 7 de julio.

La historia de las buenas relaciones que el gobierno de Chile había establecido con los terroristas anticubanos se remontaba al menos a noviembre de 1974. Este vínculo que incluyó ayuda en el traslado de explosivos para operaciones terroristas, así como planeación y ejecución de atentados, quedó en evidencia al hacerse públicos documentos desclasificados en Estados Unidos, en los cuales se patentiza la participación de los criminales en la Operación Cóndor.

De acuerdo a estos informes del FBI, el 5 de diciembre de 1974, Fidel Valdés, presidente del llamado “Comité pro-gobierno de Cuba en el exilio”, envió una carta a la junta fascista de Chile solicitando una entrevista personal con Pinochet. Los fascistas respondieron al pedido el 23 de diciembre del mismo año por medio de una carta firmada por el  brigadier general y Secretario General de Gobierno de entonces, Hernán Bejares González. En ésta, el general Pinochet accedió a recibirlos en enero de 1975.

Uno de los oficiales del FBI que seguían de cerca los contactos redactó en su informe: “…el 17 de marzo de 1975 un informante dijo que un grupo de exiliados cubanos viajó a Chile para reunirse con el Presidente Pinochet…”, y lo dirigió al director del FBI el 29 de abril de 1976.

Según otros documentos similares del FBI, meses antes había existido la  oferta de los militares chilenos de crear un gobierno de contrarrevolucionarios  cubanos en Chile, pero esta vez la hizo un misterioso general chileno de apellido Hugarte (sic) al terrorista anticubano Orlando Bosch Ávila.

Un informe de finales de 1974 señala que Bosch vivía en Chile desde el 10 de diciembre de ese mismo año, que entonces era prófugo de la justicia norteamericana. Fue en ese momento, según el informe del FBI, cuando el mencionado general lo invitó a vivir en Chile para constituir el gobierno de los contrarrevolucionarios.

Dos días después de su arribo, el 12 de diciembre de 1974, los terroristas  de Miami, Jorge Mas Canosa y Ramiro de la Fe, solicitaron a la Junta Militar de Chile la autorización para la permanencia de Bosch en ese país. Fueron ellos mismos quienes revelaron que el gobierno chileno le proporcionaría pasaporte y todas las facilidades a Bosch para que realizara acciones terroristas fuera de Chile. Un  beneficio anexo era que, una vez perpetrados los delitos, él y sus cómplices podrían regresar a Chile sin inconvenientes donde se les daría refugio.

Lo anterior fue confirmado por un documento del 17 de diciembre de 1974. En éste, un informante del FBI identificado como “MM-T1″ señaló que Juan Pérez Franco, presidente de la Asociación de Veteranos de la Bahía de Cochinos, conocida también como Brigada 2506, reveló que Chile había ofrecido entrenamiento paramilitar a los terroristas  anticubanos. Los coordinadores de este plan serían el cubano Jorge Mas Canosa, y el entonces embajador chileno ante las Naciones Unidas, Julio Durán.

Este último, casi un mes antes había pronunciado un encendido discurso ante un grupo de contrarrevolucionarios en Miami, luego del cual sostuvo una reunión secreta con miembros de la agrupación terrorista Frente de Liberación Nacional de Cuba (FLNC). Estos le plantearon que necesitaban usar las valijas diplomáticas chilenas para transportar explosivos plásticos a distintos lugares del mundo.

Los terroristas del FLNC establecieron contactos con el agregado cultural del consulado de Chile en Miami, Héctor Durán, el 4 de febrero de 1975. El objetivo era obtener asistencia del gobierno militar para realizar acciones terroristas internacionales. Durante la reunión, Durán les señaló que era miembro de la Inteligencia Militar chilena. Según el informe, el agregado cultural era en realidad un coronel de la Inteligencia chilena, quien originalmente debía desempeñarse en Washington. Las demandas específicas de los terroristas eran obtener un pasaporte chileno para   Humberto López Núñez, uno de sus hombres, y la asistencia para transportar explosivos y armas con protección diplomática.

En este primer encuentro, el agregado Durán se mostró complacido de ayudarlos, pero señaló que debía consultar con sus superiores. En una segunda reunión, Durán señaló que había “luz verde” para el uso de las valijas, pero con la condición de que se tratara de explosivos seguros que no explotaran en el trasiego.

Durante ese encuentro, uno de los terroristas anticubanos, Frank Castro Paz, le comentó a Durán que también necesitaban pasaportes que serían asignados a un comando anticubano experto en explosivos para que viajaran libremente por el Hemisferio Occidental. Ante la pregunta de sí también requerían armas, Castro Paz contestó: “realmente, armas no”, aunque sí silenciadores ya que eran imprescindibles en un plan de secuestros de diplomáticos cubanos de todo el mundo que llevaría a cabo el FLNC.

En una nueva reunión registrada el 30 de agosto de 1975, entre el coronel Durán y Frank Castro, éste, hizo una nueva demanda: tres pasajes abiertos de la compañía aérea Lan Chile para viajar desde Miami a América del Sur. Aunque no entregó más detalles, por calificar el plan como ultra secreto, uno de los hombres del FLNC viajaría probablemente a Asunción, Paraguay, y también a Argentina.

Durán condicionó los pasajes a una nueva autorización de sus superiores en Santiago, que él gestionaría personalmente, si bien aseguró que el único movimiento que le merecía respeto era el FLNC.

No sorprende que un informe del FBI del 23 de septiembre de 1976, dos días después del atentado a Letelier, haya insertado la opinión de Orlando Bosch en Venezuela, quien aseguró que los únicos anticastristas que aún recibían apoyo de la DINA eran los hermanos Guillermo e Ignacio Novo del Movimiento Nacionalista Cubano. De esta forma, su análisis indicaba que el asesinato del ex canciller chileno, era una operación conjunta entre el MNC y la DINA.

Guillermo Novo Sampoll, era entonces un terrorista internacional con el cargo de segundo al mando del Movimiento Nacionalista Cubano en la ciudad de Union City, Nueva Jersey, que se hizo famoso en 1964 por el atentado con una bazooka a la sede de las Naciones Unidas durante la sesión en que participaba el comandante Ernesto Che Guevara. Además, Novo se había involucrado en varios juicios por tráfico de drogas. En 1980 fue condenado a prisión perpetua por su participación en el asesinato de Orlando Letelier, aunque con posterioridad una corte de apelaciones revocó el fallo condenándolo tan sólo por perjurio.

A 35 años del atroz asesinato de Orlando Letelier el 21 de septiembre de 1976, Novo Sampoll vive protegido en Estados Unidos, como otros terroristas anticubanos.

Cubadebate

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