Testimonio de una periodista londinense sobre su experiencia en Libia

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Narra su experiencia en Libia durante los ataques de la OTAN
Lizzie Phelan
Lizzie Phelan

Lizzie Phelan, periodista y activista política londinense, presenció la guerra en Libia. Afirma la complicidad de los medios de comunicación al genocidio organizado por la OTAN, cómo se modificó la información para confundir a los países occidentales y justificar una mentira: la opresión política por parte del Coronel Gadafi, para así tener el apoyo político y "liberar al pueblo libio" asesinando a todo aquel que se entrometiera: civiles como mujeres y niños, más de mil trescientos en varias horas de ataque a la ciudad de Trípoli.

 

 

 

Testimonio de la periodista independiente, Lizzie Phelan, que estuvo en Libia durante la invasión de Trípoli por parte de terroristas armados apoyados por las fuerzas militares de la OTAN.

Gracias a Stop The War por la invitación. Visité Libia dos veces en los últimos seis meses de la crisis. La primera vez estaba en una misión de paz y la segunda fui como corresponsal de Press TV y también hice algunos informes para Russia Today. Abandoné Libia justo después de la llamada caída de Trípoli y yo estaba allí durante esa terrible semana de combates en Trípoli.

Dan [Glazebrook - analista independiente] ha contextualizado muy bien cómo la guerra contra Libia es una guerra en África. Pero me gustaría añadir algo – Dan mencionó que la OTAN había tenido como objetivo a más de 100.000 soldados en Libia, pero también había miles de hombres y mujeres comunes – había un montón de mujeres que se ofrecieron desde el comienzo de la crisis para defender su país y fueron armadas por el gobierno. Y durante esa semana en Trípoli, cuando comenzaron los combates fui testigo de cómo hombres y mujeres corrientes tomaron las armas con las que habían sido entrenados para defender su país durante los últimos seis meses.

Como periodista, voy a hablar un poco sobre el papel de los medios de comunicación y esto ha sido una increíble guerra mediática. Dan alude firmemente a la criminalización del gobierno de Libia y de Gaddafi.

Los medios de comunicación, dijeron que miles de personas estaban a punto de ser asesinadas en Benghazi, pero nunca nos mostraron ninguna evidencia. Se dijo que seis mil personas habían sido asesinadas por el gobierno. Organizaciones de derechos humanos confirmaron que cerca de 250 personas fallecieron, entre ellas de ambos bandos.

Dijeron que el gobierno libio estaba atacando a su propio pueblo desde el aire. Satélites rusos de inteligencia nos han mostrado que esto era imposible.

Se dijo que el gobierno estaba contratando mercenarios de otras partes de África – nunca nos mostraron la evidencia. En su lugar hemos visto los videos de cómo los libios negros y otros africanos negros eran linchados en las plazas públicas por las tropas terrestres de la OTAN – los rebeldes – con decenas de personas filmando en sus teléfonos móviles y fuerzas especiales occidentales mirando.

Se dice que Gaddafi era odiado por su pueblo, pero nunca nos mostraron los 1,7 millones de personas en un país de 6 millones de habitantes en la Plaza Verde el 1 de Julio. O las masas en Tarhuna, en Suppa, en Bani Walid, en Sirte y en todo el país que se manifestaron para jurar lealtad a su líder y la Jamahariya.

Nunca nos mostraron a las masas, como ya he dicho, de los hombres y mujeres que habían aceptado la oferta de las armas por parte del gobierno para defender a sus familias, barrios y su país de personas que desean que les condenen a la esclavitud al imperialismo. Dijeron que estaban atacando a las fuerzas militares de Gaddafi – ignoraron a los 33 niños, 32 mujeres y 20 hombres que vi enterrados en la pequeña y tradicional ciudad de Marj en Zlitan a principios de agosto.

Dijeron que el 20 o 21 de agosto Trípoli cayó sin resistencia. Pero no nos dicejeron que en sólo 12 horas 1.300 personas fueron asesinadas en esa ciudad y 900 resultaron heridas.

Dijeron que Trípoli cayó sin resistencia y que Saif al-Islam (un hijo de Gaddafi) había sido detenido y capturado y que el complejo de Gaddafi en Bab al-Aziza fue tomado por los rebeldes. A pesar de que Saif al-Islam se presentó en el hotel donde estaba atrapado y un grupo de periodistas fue a verlo con sus propios ojos, No nos muestran las miles de personas llenando Bab al-Aziza y las calles de Trípoli ondeando la bandera verde en la noche del 22 de agosto.

Dijeron que Trípoli cayó sin resistencia. Pero no nos muestran que en las 24 horas después los periodistas de los principales medios occidentales habían sido testigos de cómo Bab al-Aziza fue bombardeado 63 veces con bombas de la OTAN.

No nos muestran cómo todas las reuniones del pueblo para defender su capital de los que desean enviarles de vuelta a los tiempos colonialistas del rey títere Idris, fueron atacados con misiles y helicópteros de combate Apache.

No nos muestran cómo el bravo pueblo de Abu-Sleem – la zona más humilde de Trípoli, y la más firme defensora de Gadafi, se resistió durante cinco días hasta que el 24 de agosto la OTAN atacó a todo lo que se movía y montones de cadáveres se alineaban en las calles.

Nos dijeron que el país fue liberado. Seis semanas más tarde, los rebeldes han admitido que no serán capaces de trasladar su sede a la capital. Los rebeldes han confirmado que no serán capaces de tomar Bani Walid y Sirte también sigue resistiendo.

Así que, una de dos…

O Gaddafi – asesino en serie – era tan odiado por su pueblo que rogaban a la OTAN bombardear su propio país – y la capital cayó sin resistencia.

O la OTAN – asesina en masa – masacró a las masas de Libia, que iban a morir por su líder, al igual que en Trípoli.

De una de las dos tenemos una montaña de evidencias.

De hecho, hay tanta evidencia que incluso el propio portavoz del partido conservador The Telegraph ha sido incapaz de esconderse de ella. Entre los numerosos informes que muestran que los rebeldes carecían del apoyo popular del que goza Gaddafi, un artículo publicado esta semana informó de lo que he oído durante toda mi estancia en Trípoli. Una residente de Sirte, Fajan Susan, dijo: “Vivíamos en democracia con Muammar Gaddafi, no era un dictador. Yo vivía en libertad. Las mujeres libias disfrutábamos de derechos humanos plenos. No es que necesitemos a Muammar Gaddafi de nuevo, es que queremos vivir como vivíamos antes.”

En el mismo artículo, Mabuka, de 80 años de edad, dice: “La vida era buena con Gaddafi. Nunca tuvimos miedo.” En el mismo artículo otra mujer anciana dice: “Están matando a nuestros hijos ¿Por qué están haciendo esto? La vida era buena antes”. Y otro dice: “Todo el mundo quería a Gaddafi y lo queríamos porque amamos a Libia. Ahora los rebeldes han tomado el relevo. Quizá tengamos que aceptarlo, pero Muammar siempre estará en nuestros corazones.”

El espectacular giro el que ha dado Al-Jazeera, pasado de ser una voz crítica con las guerras imperialistas en Irak, Afganistán y Palestina a ser un promotor de la misma agresión contra Libia, Siria e incluso ahora las naciones progresistas de América Latina; ha sido tal vez el mayor truco de propaganda que he visto en mi vida.

Ganarse el apoyo de sus fieles televidentes árabes en Occidente, cuyas voces han ganado un protagonismo especial durante la moda de la llamada Primavera Árabe fue un paso importante para conseguir que todos los círculos progresistas de Occidente se unieran a la criminalización de Gaddafi, cuando esos círculos deberían, por contra, haber sido capaces de elevar el estatus de la no tan de moda Jamahiriya libia y aprender de ella.

Ahora todas las cartas están sobre la mesa. El director general de Al-Jazeera, Wadah Khanfar, ha presentado su dimisión tras la publicación de los cables de Wikileaks, que revelaban que ha estado a las órdenes de nada menos que de la CIA. Ha sido reemplazado por un miembro de la familia real de Qatar, que ha estado profundamente involucrado en la guerra contra sus hermanos y hermanas árabes de Libia.

Pero a pesar de que el papel de Al-Jazeera está claro ahora, continúa saliéndose con la suya mediante los mismos trucos tocando las fibras del corazón liberal de las audiencias occidentales con sus historias sobre cómo la mayor tragedia  de las personas en los estados soberanos del sur es la falta de democracia occidental. No importa que no se haya logrado en Occidente. El interés de Al-Jazeera en la defensa de esta ideología es obvio – Qatar alberga la mayor base militar de los EE.UU. en el Medio Oriente y son, por supuesto, amigos cercanos.

Salir del hotel Rixos donde había estado atrapada durante cinco días fue el más surrealista y, probablemente, el peor día de mi vida. Fue un mal día. La ciudad segura y llena de vida que me dio una calurosa acogida días antes, se había transformado. Estaba en ruinas y no se podía mirar a cualquier parte y no ver armas de fuego o armas pesadas. Muchas personas habían pasado a la clandestinidad; habían sido asesinadas y otros miles habían huido.

Y la gente que conocía que se había quedado y que fue la misma gente que me había ayudado a aprender acerca de la gloriosa historia reciente de la Libia de Gaddafi estaban traumatizados, inevitablemente, y en un completo estado de shock.

Libia llegó al punto, como dijo Dan, de tener el más alto nivel de vida en África – un alto nivel de alfabetización, atención sanitaria universal, una educación universitaria gratuita, un alto estatus de la mujer en la sociedad y el mayor grado de igualdad para población negra en todo el norte de África y Oriente Medio. Los 40 años de logros revolucionarios han sido ahora invertidos.

¿Y para qué? Un año después de las atroces guerras en Irak y Afganistán y con una creciente crisis económica de las naciones imperialistas, parece una posibilidad remota la de que Occidente tenga la capacidad de embarcarse en otra guerra costosa y embarazosa. Parece que la hegemonía de Occidente se desvaneció rápidamente.

Pero, como dijo el hermano de Gaddafi, Hugo Chávez, en su reciente carta a la Asamblea General de las Naciones Unidas – “En este momento hay una amenaza muy seria a la paz mundial”, dijo, “un nuevo ciclo de guerras coloniales, que se inició en Libia con el objetivo siniestro de la restauración del sistema capitalista global.”

Sabe que su país es objetivo en ese ciclo con el mismo modelo que usaron contra Libia y ahora están utilizando en contra de Siria. En ausencia de medios de comunicación anti-imperialistas eficaces que puedan desafiar y anticiparse a los trucos del imperialismo a través de sus medios de comunicación global es responsabilidad de todos los progresistas defender los estados soberanos de los países del sur que, como Libia y Siria, son una espina en el costado de Occidente.

De lo contrario, su labor será echar más leña al fuego moribundo del imperialismo.

Y quiero terminar esta nota con mi más sincero agradecimiento a la heroica resistencia verde de Libia, que sigue asombrando al mundo en su capacidad para evitar el avance de la máquina militar más poderosa. Como Gaddafi dijo, no sólo están defendiendo Libia, sino también Siria, Irán, Argelia, el continente africano y el sur del mundo entero.

Gracias.

Lizzie Phelan.

 

 

Thanks to the Stop The War for inviting me. I visited Libya twice over the past six months of the crisis. The first time I was on a peace mission and the second time I was a correspondent for Press TV and I also did some reporting for Russia Today. I left just after the so-called fall of Tripoli and I was there during that horrendous week of the fighting in Tripoli.

Dan [Glazebrook - independent analyst] has really well-contextualized how the war on Libya is a war on Africa. But I’d just like to add something – Dan mentioned how NATO had been targeting over 100,000 soldiers in Libya, but there were also thousands of ordinary men and women – there were a lot of women who volunteered since the beginning of the crisis to defend their country and they were armed by the government. And during that week in Tripoli when the fighting began I witnessed how ordinary men and women took up the weapons that they had been trained to use during that six months to defend their country.

I’m going to, as a journalist, talk a little bit about the role of the media and this has been an incredible media war. Dan alluded strongly to the criminalization of the Libyan government and Gaddafi.

The media said that thousands of people were about to be killed in Benghazi, but they never showed us any evidence. They said that six thousand people had been killed by the government. Human rights organizations have confirmed that approximately 250 had died from both sides.

They said that the Libyan government was attacking its own people from the air. Russian intelligence satellites have since shown us that this was impossible.

They said that the government was hiring mercenaries from elsewhere in Africa – they never showed us the evidence. Instead we saw the videos of black Libyans and other black Africans being lynched in public squares by NATOs ground troops – the rebels, with scores of people filming on their mobile phones and Western Special Forces looking on.

They said that Gaddafi was hated by his people, but they never showed us the 1.7 million people in a country of 6 million in Green Square on July the 1st. Or the masses in Tarhuna, in Suppa, in Bani Walid, in Sirte and across the country who demonstrated to pledge their allegiance to their leader and to the Jama Haria.

They never showed us the masses, as I said, of ordinary men and women who had accepted the government’s offer of weapons to defend their families, neighborhoods and country from people who wish to condemn them to enslavement to imperialism. They said they were targeting Gaddafi’s military forces – they ignored the 33 children, 32 women and 20 men who I saw buried in the small and traditional town of Marj in Zlitan in early August.

They said on August 20th or 21st that Tripoli fell without resistance. But they didn’t tell us that in twelve hours alone 1,300 people were massacred in that city and 900 were injured.

They said that Tripoli fell without resistance and that Saif al-Islam (a son of Gaddafi) had been arrested and captured and that Gaddafi’s compound Bab al-Aziza was taken by the rebels. But despite that Saif al-Islam himself showed up in the hotel where I was trapped and took a group of journalists outside to see with their very own eyes, they didn’t show us the thousands of people filling Bab al-Aziza and the streets of Tripoli waving the green flag on the night of August 22nd.

They said that Tripoli fell without resistance. But they didn’t show us that in the 24 hours after those journalists from all the West’s major networks had seen at the site that Bab al-Aziza alone was pounded 63 times with NATO bombs.

They didn’t show us how all the gatherings of the people to defend their capital from those who wish to send back to the times of colonial puppet King Idris were attacked with missiles and Apache gunships.

They didn’t show us how the brave people of Abu-Sleem – the poorest area of Tripoli and the staunchest area of support for Gaddafi, resisted for five days until on August 24th NATO attacked anything that moved and piles of bodies lined the streets.

They told us that the country was liberated. Six weeks later the rebels have conceded that they won’t be able to move their headquarters to the capital. The rebels have confirmed – I think it was today – that they won’t be able to take Bani Walid and Sirte also remains strong.

So… Gaddafi – mass murderer – hated by his people so much that they would beg NATO to bomb their own country – hated so much that the capital city fell without resistance.

Or NATO – mass murderer, killing the Libyan masses because they would die for their leader just like in Tripoli.

I know which one we have mountains of evidence for.

In fact, there is so much evidence that even the conservative party’s own mouthpiece The Telegraph has been unable to hide from it. Amongst their numerous reports showing that the rebels lacked the popular support that Gaddafi enjoys, one article published this week reported what I heard throughout my stay in Tripoli. A resident of Sirte Susan Fajan said, “We lived in democracy under Muammar Gaddafi. He was not a dictator – I lived in freedom. Libyan women had full human rights. It isn’t that we need Muammar Gaddafi again, but we want to live just as we did before.”

In the same article 80-year-old Mabuka says, “Life was good under Gaddafi. We were never afraid.” Again in the same article another elderly lady say, “They are killing our children. Why are they doing this – for what? Life was good before.” And yet another says, “Everyone loved Gaddafi and we love him because we love Libya. Now the rebels have taken over. We might have to accept that, but Muammar will always be in our hearts.”

The spectacular u-turn of al-Jazeera from being a somewhat critical voice of imperialism’s wars of aggression in Iraq, Afghanistan and Palestine to being an open facilitator of the same aggression against Libya, Syria and even now the progressive nations of Latin America, was perhaps the greatest propaganda trick I have seen in my lifetime.

Co-opting the support of their faithful Arab viewers in the West whose voices garnered particular prominence during the fashionable so-called Arab Spring was an important move in order to get all progressive circles in the West to join in the essential criminalization of Gaddafi when those very circles should have in contrast been elevating the status of the not so fashionable Libyan al-Jama Haria and learning from it.

Now all cards are on the table. Al-Jazeera’s Director General Wadah Khanfar has resigned following the release of Wikileaks cables, which revealed he has been taking orders from none other than the CIA. He has been replaced by a member of the Qatari royal family, which has been heavily engaged in the war against its fellow Arab brothers and sisters in Libya.

But despite the role of al-Jazeera being clear as day now it continues to get away with the same tricks of tugging on the liberal heartstrings of westernized audiences with its stories about how people in sovereign states of the global south’s greatest tragedy is their lack of Western democracy. Never mind that it has failed in the West. Al-Jazeera’s interest in championing this ideology is obviously straight forward – it hosts the US largest military base in the Middle East and they are of course close friends.

Leaving the Rixos Hotel where I had been trapped for five days was the most surreal and probably the worst day of my life. It was a bad day. The safe secure welcoming city full of life and warmth that I had driven through days previously had transformed. It lay in ruins and you could not look in any direction without seeing guns or heavy weaponry. Many people had gone into hiding; had been killed and thousands of others had fled.

And the people that I knew who had remained and had been the very people who had helped me to learn about the glorious recent history of Gaddafi’s Libya were inevitably traumatized and in a complete state of shock.

Libya reached a point, as Dan said, of having the highest standard of living in Africa – a high level of literacy; universal health care and free university education; a high status for women in society and the greatest degree of equality for the large black population for the whole of North Africa and the Middle East. Those 40 years of revolutionary achievements have now been reversed.

And for what? A year ago after crippling wars in Iraq and Afghanistan and with a growing economic crisis of the imperialist nations it seems a remote possibility that the West would have the capacity to embark on another costly and embarrassing war. It seems that the hegemony of the West was rapidly on its way out.

But as Gaddafi’s close brother Hugo Chavez said in his recent letter to the United Nations General Assembly – “Right now there is a very serious threat to global peace,” he said. “… A new cycle of colonial wars, which started in Libya with the sinister objective of refreshing the capitalist global system.”

He knows that his country will be targeted in that cycle with the very same model that they used against Libya and are now using against Syria. In the absence of an effective anti-imperialist media that can challenge and preempt the tricks of imperialism through its global media it is the role of all progressive people to champion the sovereign states of the global south who, like Libya and Syria, are a thorn in the sides of the West.

Otherwise they will be picked off one by one to add fuel to the dying fire of imperialism.

And on that note I want to end with my wholehearted thanks to the heroic green Libyan resistance, which continues to amaze the world in their ability to stave off the world’s most powerful military machine. As Gaddafi said, not only are they defending Libya, but also Syria, Iran, Algeria, the African continent and the entire global south.

Thank you.

 

 

Testimonio aclamado Lizzie Phelan empieza @ 16:48.

 Lizzie Phelan's highly acclaimed testimony starts @ 16:48.
Le témoignage très acclamé de Lizzie Phelan commence @ 16:48.
O aplaudido depoimento de Lizzie Phelan começa @ 16:48. 

Dan Glazebrook (analista independiente), Lizzie Phelan (periodista), y Brar Harpal (político y escritor) proporcionar el tan necesario análisis, la contrapropaganda y la polémica sobre la 'Libia, África y el imperialismo "en una reunión pública convocada por Oxford Stop the War Coalition. Phelan y Brar acaban de regresar de Libia y ofrecen una visión de primera mano importante.

Dan Glazebrook: comienza en el
0:11; , continúa 01:13:26. Lizzie Phelan:empieza en el 16:48. , continúa 01:06:07. Harpal Brar: comienza en el 28:42. 

Martes, 04 de octubre, 19:30 - Oxford Town Hall, St Aldates, Oxford, Reino Unido.

Filmado, editado, subtitulado por © Miedo Harry -  http://HarryFear.tv

Filmed, edited, subtitled by © Harry Fear -- http://HarryFear.tv
Sous-titres français créé par Romain Bois.
Legendas em português por user 'glapido'.


 

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