Uruguay: 17º marcha del Silencio. Por un futuro sin impunidad

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

El domingo 20 de Mayo se realizó la 17 Marcha del Silencio. Como todos los años decenas miles marcharon desde Rivera y Jakson hasta Plaza libertad, bajo la consigna "¡¡Los Vamos a Encontrar!! Por un Futuro Sin Impunidad".

La lluvia del Domingo 20 de Mayo otorgó una tregua para que a las 18 horas se diera inicio a la Marcha del Silencio, donde cada año decenas de miles de personas acompañan a Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos.

En esta oportunidad se realizó la 17 Marcha del Silencio bajo la consigna "¡¡Los Vamos a Encontrar!! Por un Futuro Sin Impunidad". FEDEFAM (Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos), junto a Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos se manifestaron también realizando una denuncia sobre la situación actual de los Derechos Humanos en América, abarcando diversas temáticas: trabajo, educación, salud, medio ambiente y derechos políticos y civiles. FEDEFAM y Familiares afirman que "hay situaciones inadmisibles que consideramos importante difundir".

La impunidad en nuestro país -lamentablemente- reina aún en cuanto al castigo de los torturadores, civiles y militares. Últimamente han pasado cosas que nos han vuelto a sacudir como pueblo. Los hallazgos de los compañeros Julio Castro y Ricardo Blanco, son muestra de ello. Confirman una vez más, que los militares siguen mintiendo y engañándonos a todos.

Son decenas de miles las voces que el Domingo 20 de Mayo y todos los días del año, gritan al unísono con Familiares de Detenidos Desaparecidos e HIJOS, que ¡¡Los Vamos a Encontrar!! porque queremos un Futuro sin Impunidad , porque la verdad y la justicia son impostergables, porque el juicio y el castigo son más que necesarios.

Nuestra memoria no olvida.

Nuestra dignidad no perdona.

 

RebelArte

 

 

EL FUTURO DEMANDA MI MEMORIA

 

1976 - 20 de mayo - 2012



En la mañana de aquel jueves 20 de mayo de 1976, desperté con el mismo silencio y la misma quietud de la pensión en donde me hospedaba. No hablaba con nadie para no delatar con algún uruguayismo mi inconfundible nacionalidad.

Buenos Aires se presentaba húmedo y a mí me pareció que la tensión crecía a cada rato en aquella ciudad ocupada de guerra.

Caminé por las calles cuadriculadas, haciendo mi clásico zigzag, siempre diferente, para llegar a la otra pensión donde vivían mis amigos.

Graciela no me saludó; sólo dijo ¿te enteraste? y yo le devolví mi cara de interrogación como única respuesta del momento.

Entonces ella habló:
Encontraron en un auto a Michelini, a Gutiérrez Ruiz, a Rosario Barredo y a William Whitelaw. Los cuatro están muertos.

Las palabras se negaron a salir.

En mi boca quedó como un vacío amargo que ya conocía de otras veces. Volvió a mí la misma sensación que sentí el lunes 19 de abril del mismo año, apenas un mes y un día antes, cuando la prensa argentina daba cuenta de la aparición de la joven maestra Telba Juárez acribillada a balazos en el barrio de Barracas.

Al fin, ya casi mediodía, hablamos con Graciela y con El Manso de lo que estaba sucediendo. A los tres nos pareció que la cosa venía de exterminio.

Sentimos miedo. Es que de eso se trataba. Años después, cuando hablamos de terrorismo de estado, de coordinación represiva, de Plan Cóndor y de la Doctrina de la Seguridad Nacional, sabíamos de qué estábamos hablando, porque todo eso caló hondo en nosotros, en nuestras familias, en los amigos, en los conocidos, en la sociedad toda.

Es que aquellos mensajes estaban dirigidos para el conjunto del pueblo, traducidos a lenguaje de muerte, de asesinato, de secuestro, de desaparición, de desazón y desesperanza.

Ellos querían que oyéramos, a través de los cuerpos perforados, sus mandatos precisos de que no hiciéramos nada, de que abandonáramos la lucha, de que todo estaba perdido, de que ellos eran infinitamente más poderosos, omnipotentes e impunes que cualquier otra fuerza en la región.

Entonces aprendí una importante lección: no había que subestimarlos. Tenían, por el momento, algo de razón.

Pero enseguida me pareció oír otros mensajes que también surgían de los cadáveres grises.
Los agujeros de las heridas eran como bocas que lanzaban alaridos silenciosos que mi cabeza fue pasando en limpio: no se queden, investiguen, hay que resistir, nada se podrá construir sobre la base de estos cimientos de mentira, de ocultamiento, de silencio.

¡Hablen! ¡Cuéntenle al mundo lo que está sucediendo! ¡Que cada pueblo sepa la verdad completa! ¡Que nada quede sin saberse ni juzgarse!

Y yo me eché al mundo.
Y en el mundo me encontré con mil caminos que se iban haciendo con los pasos de mucha gente, que fue encendiendo lucecitas sobre cada centímetro de la verdad que fuimos construyendo como un trabajoso tejido, hilvanando pedazo por pedazo.

Los pasos estaban ahí.

Los que no veía los oía como llegando desde adentro, del mismo suelo de Uruguay.
Eran pasos mucho más cuidadosos, en zapatillas silenciosas, pero eran.

Entre las casas y las calles también se fue tejiendo la verdad y casi sin quererlo, el 20 de mayo se marcó hondo entre la gente, como la fecha donde se agrupan todas las fechas, con los cuatro nombres que contienen todos los nombres, con aquellos gritos que creí sentir entonces, surgidos de las heridas, que son la suma de todos los gritos y de todas las heridas.

Pero principalmente con otra convicción, la de que nada se puede construir sobre la base de cimientos de dudas, de engaños, de injusticias.

Ese fue el grito principal que sonó profundo en mis entrañas.

Entonces comprendí.
Era el futuro en el que soñamos tantas veces, el que me estaba demandando la memoria, el que me decía que no olvidara.

Eran los muertos queridos que ya no estaban quietos en algún lunes o algún jueves, treinta y seis años atrás, adentro de un auto abandonado o en una cuneta.

Ellos estaban adelante, en el futuro que vamos construyendo y desde allí pude entender que me gritaba María Emilia y el charleta Zaffaroni, el bayano Nelson Santana y el maestro Inzaurralde y Bernardo Arnone y León Duarte y los muertos en el penal y los asesinados en la seccional 20 y los fusilados de Soca y los muertos en la tortura y los dejados morir en la sala 8 del hospital militar y los niños secuestrados y los nacidos en cautiverio y el maestro Julio Castro y Ubagesner Cháves Sosa y otra vez Telba y Zelmar y Héctor y Rosario y William y…

A alguien se le ocurrió.

En 1995 se hizo la primera.

Rápidamente se dieron cita miles y desde el principio fue una marcha de silencio. Ahí comprendí. Es de silencio porque todavía siguen gritando desde sus heridas abiertas que no dejemos de marchar, que hay que llegar a un futuro de verdad y de justicia para empezar, entonces, a caminar más derechos y más humanos, por un nuevo camino de luz sobre todos los hechos, con el último huesito del último meñique encontrado, con la definitiva nulidad de todo lo que atente contra la justicia. Y ese camino va hacia el futuro desde donde se reclama mi memoria.

Recién allá voy a encontrarme otra vez, en cualquier día de la semana, con mis queridos, con mis entrañables, con aquellos que perdí durante todos estos años, que no cerrarán sus heridas, no, pero las llevarán de otra manera y tal vez hasta alguno de ellos cante con nosotros: Gracias doy a la desgracia / y a la mano con puñal / porque me mató tan mal, / y seguí cantando.

Por ahora hay que seguir caminando en silencio, porque ese silencio es mucho más poderoso que todas las voces, salvo las voces de ellos, que desde ese silencio siguen diciéndonos con dignidad, con entereza, que la más íntegra condición humana es vivir en la verdad y la justicia.

IGNACIO MARTÍNEZ

- postaporteñ@ 772 - 2012-05-22

Postaporteñ@

Uruguayos se movilizan para reclamar un castigo para los represores de dictadura militar

 Los uruguayos están convocados este domingo para participar en la “Marcha del Silencio”, que se realiza desde 1996, para reclamar un castigo a los represores de la dictadura militar que sufrió el país entre 1973 y 1985. 

La consigna principal de la movilización será “Los vamos a encontrar, por un futuro sin impunidad, verdad y justicia”, reseñó Prensa Latina.

La protesta se llevará a cabo en el centro de Montevideo, capital del país, y participarán familiares de las víctimas de la represión ilegal, organismos de derechos humanos, agrupaciones sindicales y políticas, y movimientos sociales.

El defensor de los derechos humanos, Oscar Urtasum, declaró que en Uruguay todavía existe impunidad, “por más que quieran barrerla debajo de la alfombra”.

El activista manifestó su preocupación por la intención de integrar a las Fuerzas Armadas a diferentes actividades de la sociedad civil, porque “aún está fresca” la herida de la dictadura.

Organismos de derechos humanos calculan que 200 uruguayos fueron desaparecidos por el régimen militar, muchos de ellos en el marco del Plan Cóndor.

Con este método, las dictaduras del Cono Sur en la década del 70 coordinaban las acciones represivas contra militantes políticos, obreros y estudiantes.

La marcha de hoy será la primera que se desarrollará luego que el Parlamento uruguayo aprobara en octubre pasado una normativa que en la práctica anula la Ley de Caducidad.

Esta norma fue dictada por los militares antes de abandonar el poder y permite la impunidad de los uniformados que cometieron delitos de lesa humanidad.

La movilización también recuerda el asesinato, el 20 de mayo de 1976, de los legisladores Zelmar Michelini, del Frente Amplio, y Héctor Gutiérrez Ruiz, del Partido Nacional, y de los militantes de la organización Tupamaros Rosario Barredo y William Whitelaw.

Los cuatro fueron secuestrados en Buenos Aires antes de ser asesinados, un crimen por el que ya fueron procesados y condenados el ex dictador Juan María Bordaberry, ya fallecido, y su entonces ministro de Asuntos Exteriores, Juan Carlos Blanco.

AVN/LibreRed.Net

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'Los vamos a encontrar', augura marcha por desaparecidos en Uruguay

AFP, actualizado: 21/05/2012 

'Los vamos a encontrar', augura marcha por desaparecidos en Uruguay


Bajo la consigna 'Los vamos a encontrar. Por un futuro sin impunidad, verdad y justicia' una multitud marchó el domingo en recuerdo de los desaparecidos de la última dictadura uruguaya (1973-1985), en momentos de relativo optimismo por el hallazgo de restos mortales.
1973-1984

Las familias de los desaparecidos durante la dictadura militar en Uruguay (1973-1984) muestran pancartas de sus parientes, durante la 17 marcha del silencio en Montevideo, en la que solicitan justicia por la desaparición de unos 200 uruguayos.

Bajo la consigna 'Los vamos a encontrar. Por un futuro sin impunidad, verdad y justicia' una multitud marchó el domingo en recuerdo de los desaparecidos de la última dictadura uruguaya (1973-1985), en momentos de relativo optimismo por el hallazgo de restos mortales.
La Marcha del Silencio, que se realiza desde 1996 cada 20 de mayo, tuvo su momento más emotivo cuando en medio de un respetuoso silencio se leyeron los nombres de todos los desaparecidos, acto que la multitud respondió con un enfático "presente".
El silencio que los participantes mantienen durante toda la marcha y las fotos de las víctimas que son portadas en su mayoría por sus familiares, dieron como cada año solemnidad al acto.
El hallazgo en un precio militar el pasado mes de marzo de los restos óseos pertenecientes a Ricardo Alfonso Blanco Valiente, desaparecido en 1978, reavivó las expectativas de los familiares de sumar nuevos descubrimientos. En Uruguay, los militares que cometieron violaciones de los derechos humanos durante la dictadura mantienen un pacto de silencio que ha impedido encontrar los restos de gran parte de los desaparecidos.
Con la identificación de Blanco son cuatro las víctimas de la dictadura encontradas enterradas en predios militares: Julio Castro (encontrado en 2011) y los militantes comunistas Ubagesner Chávez Sosa y Fernando Miranda (identificados en 2006).
El gobierno liderado por el exguerrillero tupamaro José Mujica reanudó las excavaciones en febrero de 2011 en el marco de la indagatoria por el secuestro y desapareción de María Claudia García Gelman, nuera del poeta argentino Juan Gelman.
En el marco del llamado "caso Gelman" el pasado mes de mayo el Estado uruguayo asumió en un acto formal la responsabilidad por los crimenes cometidos durante la dictadura, para cumplir con un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
"Todavía podemos hacer algo, no debemos quedarnos quietos ya que mientras esto no se olvide hay esperanzas de que encontremos a muchos más", dijo a la AFP Amalia De León, de 69 años, familiar de un detenido desaparecido.
Este mes estuvo marcado por varios actos de singular valor para los familiares y activistas de derechos humanos ya que se realizó el velorio de Castro, maestro rural, periodista, que desapareció en 1977 y cuyos restos fueron hallados en 2011.
Una semana después, el gobierno de Montevideo nombró ciudadana ilustre a Luisa Cuesta, una anciana activista de la Asociación de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos de Uruguay, que a sus 92 años espera que se encuentren los restos de su hijo Nebio, que en 1976 desapareció tras ser detenido por militares en Argentina.
El régimen militar uruguayo dejó como saldo a más de 200 desaparecidos, la mayoría en la vecina argentina en el marco del Plan Cóndor.
El 20 de mayo de 1976 fueron asesinados en Buenos Aires el senador Zelmar Michelini -uno de los fundadores de la coalición de izquierda Frente Amplio, que transita su segundo gobierno consecutivo- y el diputado Héctor Gutiérrez Ruiz, del Partido Nacional, junto con los miembros de la guerrilla tupamara Rosario Barredo y William Whitelaw. La jornada fue designada para recordar cada año a los desaparecidos.
Publicado por en Blog Capturavidas
También enviado por Nestor Durante


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domingo, 20 de mayo de 2012

Marcha del Silencio en Uruguay 2012.

A pesar de la lluvia Marchamos por los compañeros detenidos- desaparecidos.





Imágenes de la Marcha del Silencio 2012.

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VEA EL VIDEO:
 

 


 

 


Los familiares volvieron a marchar

en reclamo de verdad y justicia

La “Marcha del Silencio” partió de Rivera y Jackson, recorrió 18 de Julio y finalizó en Plaza Cagancha

+ - 20.05.2012, 21:02 hs - ACTUALIZADO 21:06 Texto:El Observador
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Terminó el clásico del fútbol uruguayo, paró de llover y unas 10 mil personas comenzaron a marchar en silencio desde Rivera y Jackson, donde un monumento recuerda a quienes desaparecieron durante la última dictadura militar, hasta la plaza Libertad.

Ayer, por décima séptima vez, se realizó la llamada “marcha del silencio”. A diferencia de las demás, esta marcha contó con un desaparecido menos: los restos del maestro Julio Castro fueron hallados en el batallón 14 el pasado 21 de octubre. Sus huesos revelaron algo hasta entonces negado por los militares: la dictadura ejecutó también a militantes sociales.

La primera bandera de la manifestación prometía: “Los vamos a encontrar”. La consigna de la marcha: “Por un futuro sin impunidad, con verdad y justicia”.

Sobre el pavimento mojado de 18 de Julio caminó ayer uno de los nietos de Julio Castro. También lo hicieron ministros, diputados, músicos y niños. Uno de ellos gritó durante varios minutos al llegar a la plaza de los Treinta y Tres Orientales. Su madre le explicó que hay que caminar en silencio. Y el niño aprendió.

Es cierto. También se escuchan voces. “Esta es mi hija”, dice otra madre orgullosa, señalando a una veinteañera que reparte volantes.

Cuando los manifestantes llegaron a la intendencia de Montevideo, dos comunicadores, como lo hacen cada año, comenzaron a nombrar a los desaparecidos. Enfrente, los rostros que mujeres y hombres levantaban en pancartas se repetían en la pantalla del IMPO.

Los nombres acompañaron la marcha hasta la plaza Libertad. Al silencio de los comunicadores, siguió un fuerte aplauso. Al aplauso, el himno nacional. “Tiranos temblad”, gritaron varios veteranos con el puño apretado. Y, finalmente, un último aplauso.

Al terminar la marcha, las cámaras de televisión rodearon a Rafael Michelini. El senador frenteamplista, hijo del líder Zelmar Michelini, asesinado durante la dictadura, habló más de la inseguridad actual que de la de antaño. Lamentó que hoy se "violen los derechos humanos de la sociedad en su conjunto".

 

Recopilación de

Noticias Uruguayas

Marcha del silencio y Montevideo Cómics: dos eventos disímiles pero sincrónicos

GAME OVER Y NUNCA MÁS

Foto: Carolina Deveras

La tarde del domingo 20 fue una tarde silenciosa para algunos y de festejos a todo color para otros. Mientras por un lado centenares de uruguayos marchaban rumbo a la Plaza Libertad en recuerdo de aquellos jóvenes desaparecidos en dictadura que aún faltan por encontrar, del otro lado de la plaza estaban los otros jóvenes, los del nuevo milenio, en una especie de lucha por ser vistos y porque se los reconozca no por sus ideas, sino por su disfraz. En una pugna por la extravagancia se dirime hoy un Montevideo de tinte cada vez más superficial, donde la movilización y los estandartes estudiantiles tienden a desaparecer y en su lugar crecen comunidades de bloggers, otakus, juegos de roll, en fin, sociedades for export.

Este domingo se conmemoró la decimoséptima Marcha del Silencio que año tras año se renueva en reclamo de verdad y justicia. Una vez más 18 de julio, vestida de blanco y negro, marchó en silencio. Con pasos lentos pero firmes, miles de uruguayos de varias generaciones gritaron presente en todas las esquinas, hasta llegar a la Plaza Libertad donde como todos los años se culminó con un canto a coro y desgarrador del himno nacional.

Sin embargo, al otro lado de la plaza  jóvenes y no tanto, vivieron un Montevideo paralelo que nada tiene que ver con aquél tan profundo y sentido. Colores, música y luces circundaron el Cine Plaza donde se llevó a cabo la décima edición del Montevideo Comics. Extraordinarios stands, juegos de roll, magic, cosplayers y otakus, coparon el complejo. Parejas de jóvenes, niños y adolescentes, así como hombres y mujeres que ya alcanzaban las cuatro décadas, confraternizaron en una fiesta apta para todo público donde superhéroes, ídolos de video juegos y cómics de todos los tiempos se pasearon dentro y fuera del teatro desde las 16 horas y hasta pasadas las 22, tanto el sábado como el domingo. Como para muestra falta un botón, los disfraces y maquillajes -de diseño en su mayoría- fueron carnada para ingresar en un mundo de muy difícil retorno. El verdadero espectáculo consistió en ver cómo estas personas encarnaban en su piel a sus personajes favoritos. Por los pasillos y rincones del festival se podía descubrir que las conversaciones entre los distintos coplayers, por lo general, se desarrollaban en una real consonancia con el personaje representado.

En el país de la ceibalita y la era digital, parece ser que la pantalla, la foto, la pose, el maquillaje y los videosjuegos del momento, son algunas de las más urgenntes preocupaciones que asedian a los adolescentes -y los adultos que aún insisten en serlo- del siglo XXI.

Carolina Deveras



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