Uruguay: 55 años de la federación Anarquista uruguaya.

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Acto - 55 años federación Anarquista uruguaya

federación Anarquista uruguaya.
 
55 años por el Socialismo y la Libertad.
 
Fundada en 1956, la federación Anarquista uruguaya ha sostenido una propuesta de Anarquismo, de militancia, renovada y renovadora, aportando elementos de debate tanto en lo teórico como en lo político, todo ello en el claro marco de nociones, ideología, que el Anarquismo históricamente ha generado. Hija de una trayectoria de lucha, de diversas corrientes del torrente libertario en el mundo, recoge específicamente en Uruguay las enseñanzas, experiencias, recomendaciones, de aquellos que conformaron un más que rico caudal de luchas, historias, que han conformado, y conforman nuestra organización y nuestra propuesta: el Anarquismo Especifista.
 
En el marco de nuestros 55 años de vida realizaremos el día viernes 28 de octubre una mesa redonda, taller de debate, sobre el Anarquismo en América y la construcción del Poder Popular a las 20 hs en nuestro local centra en las calles Magallanes y La Paz (Montevideo). Participarán la Federación Anarquista Gaúcha (Porto Alegre), FARJ (Río de Janeiro), OASL (San Pablo), FACA (Argentina), compañeros de España. 
 
Como actividad central se llevará a cabo el “Acto 55 aniversario” en el Teatro Stella, el día sábado 29 de octubre a las 20 hs en las calles Tristán Narvaja esquina Mercedes. Allí se abordará nuestra propuesta para el presente, nuestra historia, nuestra crítica.
 
En ambas actividades de conmemoración del 55 aniversario contaremos con la participación de compañeros en representación de un varias organizaciones de diversos puntos de Brasil, España, Argentina, Chile, confirmando que hay una propuesta que no está sola, y que es clara heredera, y continuadora de tantos admirables luchadores y revolucionarios del mundo.
 
Hoy, y más que nunca, Arriba los que luchan!!!
 
federación Anarquista uruguaya. 

55 Años-

Algunas rápidas consideraciones generales acerca de quienes somos

 y lo que hoy queremos.

La visión que del anarquismo propugna la FAU se constituye en torno a una crítica de las relaciones de dominación en todas las esferas del quehacer social (políticas, económicas, jurídicas, militares, educacionales, culturales, etc.), crítica que se redefine permanentemente según la sociedad y el momento histórico concreto en que tiene lugar.

Al mismo tiempo es un proyecto de sociedad distinta basada en otras relaciones sociales y valores. En su accionar práctico, el anarquismo se destacó especialmente como parte de las luchas y realizaciones de un sector del movimiento obrero internacional. Fue activo también en diversas luchas reivindicativas y revolucionarias. Ejemplo de esto es la fuerte participación de militantes anarquistas en la Revolución Española. Lugar donde plasmó anarquismo real a nivel del funcionamiento global de regiones enteras. Experiencias sociales de envergadura merecen tener un estudio de funcionamiento más a fondo, comola Insurrecciónde los Campesinos de Ucrania, los levantes del Magonismo en México,la Juntade Aragón enla Revolución Españolaya nombrada así como otros eventos de nuestra historia.

El proyecto revolucionario anarquista es consecuencia lógica de la crítica y de nuestras aspiraciones de una forma nueva de convivencia entre los seres humanos.

El anarquismo como crítica del capitalismo y de su estado que se presenta ficticiamente como poder separado y por encima de la sociedad, como crítica de la burguesía y de la burocracia, como crítica de la dominación y el autoritarismo deviene necesariamente en actitud de lucha y en las luchas sociales de las clases oprimidas encuentra su razón.

Nuestra crítica y nuestro proyecto no se agotan en el levantamiento, la protesta y la rebelión sino que maduran en un modelo de sociedad libertaria inconfundiblemente socialista, en una estrategia de ruptura revolucionaria y en un estilo militante combativo y de agitación permanente en dirección a las transformaciones sociales en gran escala. Este proyecto se canaliza a través de la organización revolucionaria específica y es por tanto, lucha organizada.

Entendemos una forma de relación en la sociedad, una relación que haga compatible lo individual en el marco de lo colectivo. Y al mismo tiempo, entendemos la libertad como basada en la responsabilidad y no en la coacción. Por ello entendemos el reino de la libertad como un responsable y permanente esfuerzo de trabajo, autodisciplina y conciencia. Con un posicionamiento individual donde la carga de valores agregados sea basada en la iniciativa, el autodidatismo, la participación y la necesaria agresividad política para implementar y defender las ideas y formas más socializadoras de la vida.

Realizar en términos sociales e históricos concretos los principios y valores fundamentales del pensamiento libertario, nos lleva de la mano al problema  político: a la ruptura del sistema actual  y creación de otro orden social.

En nuestra concepción no tiene, afirmemos que ese proceso debe ser ejercido y realizado desde los órganos reales y básicos de la sociedad que no debe ser monopolio del estado, pero que tampoco debe estar supeditado, dependiente, de partido político alguno. Debe basarse hoy en la producción de poder popular.

Es totalmente político porque lo que lo nuestra Organización plantea es un proceso que haga viable la más posible de las socializaciones en todas las esferas del quehacer colectivo. Una socialización que incluye los medios de producción, distribución, crédito e intercambio y al mismo tiempo, la socialización del poder político, de la educación, de la administración de justicia, de las organizaciones de defensa, de las fuentes del saber y la información. La supresión de la dominación en las diferentes esferas.
Este proyecto que es al mismo tiempo la supresión de toda estructura, mecanismo, dispositivo, al servicio de clases y/o grupos dominantes nos parece como el camino de concreción histórica de nuestros principios

Parala FAU reintegrar a la sociedad el poder político es sustituir al estado y al gobierno en sus funciones tutelares y habitualmente represivas. En su rol de “pieza” articulada a un sistema de dominación.

Es socializar los mecanismos de expresión y decisión que deben serle propios al pueblo (Comuna, sociedad) e ir abandonando los mecanismos de represión y coacción violenta en beneficio de relaciones de convivencia asentadas en la libertad responsable y el compromiso emanado de una real participación. Participación para producir todas las funciones que una sociedad necesita a la altura en que se encuentra su desarrollo.

En términos de realización libertaria esto quiere decir que el poder político asume la forma de una democracia directa, ejercida desde las instituciones de base y las instancias generales por donde tienen que pasar las decisiones fundamentales de ésta sociedad que las expresan. O sea, la instalación de un Poder Popular.

Por esto pensamos una democracia distinta a la meramente representativa. Por democracia directa pensamos en una nueva institucionalidad, donde no haya lugar a ningún género de privilegios, sean estos económicos, sociales o políticos. En una institucionalidad donde la revocabilidad de los miembros este inmediatamente asegurada y donde por lo tanto, no haya espacio a la habitual irresponsabilidad política que caracteriza a la democracia representativa, ni a la creación de esa casta que ya tanta gente llaman con desdén: “los políticos”.

Una práctica y una institucionalidad que debe reflejar el derecho y las obligaciones de todos los miembros de la sociedad. Su derecho a ser elegido y elector, y también su obligación a rendir cuentas en forma efectiva, práctica, cotidiana. Y esto debe ser válido tanto para las instancias más amplias de la globalidad social, como también para las instancias de base. De esta forma es que concebimos la democracia, como una construcción, un quehacer y una voluntad colectivas que no tienen límites en el tiempo. Nuestra visión política de la sociedad no es el fin de la historia ni la terminación de ciertos conflictos. Es su continuación en la forma más armónica, libre, justa  y responsable posibles.

¿En que contexto debe desenvolverse nuestro proyecto político?. Nuestras aspiraciones están totalmente enfrentadas a una sociedad de seres disciplinados, pasivos, regimentados, uniformes y obedientes. Pero nuestro accionar político debe enfrentarse a situaciones históricas concretas en las que encontrará los efectos de siglos de dominación y la constitución, especialmente en los últimos tiempos, de conformación de muchos segmentos distintos de ideología, de colectivos sociales, emanados, principalmente, de la fragmentación y en consonancia con la etapa que hoy atraviesa el sistema.

El fracaso del socialismo que quería ser real, muestra una vez más que la utopía de la igualdad, de la libertad, de la justicia, de la participación efectiva, es el alimento necesario para la esperanza, una herramienta imprescindible en la lucha de liberación.
La humanidad no ha vivido ni vivirá sin esperanzas. Es cierto que el escepticismo parece invadir algunas zonas del mundo, que el hedonismo individualista pretende erigirse en creencia. Pero frente  a los sistemas cerrados, despóticos, autoritarios, sembradores de miseria y desesperanza,  reaparece una y otra vez, con distintas formas, la resistencia.

Facticamente tenemos que entre las clases oprimidas existe una situación y una condición común que puede hacer posibles solidaridades y proyectos que desbordan los particularismos, también las fronteras nacionales y culturales.
Al mismo tiempo tenemos la existencia de particularismos que actúan como elementos enriquecedores de la realidad social y que establecen mayor complejidad para la acción conjunta. Con esto solo queda enunciado un tema, que esta diversidad tiene que hacer causa común, generar grados de lucha común para constituirse como fuerza de cambio.

La acción directa. El método de actuación político-social preconizado por el movimiento anarquista ha sido y es la acción directa. Si bien la acción directa es automáticamente relacionada con el empleo de formas violentas de resistencia y lucha, el concepto engloba una mayor riqueza de contenido. Fundamentalmente se trata de hacer prevalecer el protagonismo de las organizaciones populares, bregando por la menor mediación posible y asegurando que la necesaria mediación no implique el surgimiento de centros de decisión separados de los interesados. En ese sentido, la acción directa es la consecuencia lógica de nuestros objetivos finales. Puesto que la gestión directa de las diversas ramas del quehacer social es la meta. En rigor y coherencia sólo la acción directa puede ser la metodología que se corresponda con ese objetivo. En tal sentido, la acción directa es el complemento de la democracia directa a la que anteriormente hacíamos referencia.

Los trabajadores y otros sectores oprimidos en la medida que aumenten las posibilidades de una práctica de la acción directa y de la democracia directa, pueden asumir responsablemente la defensa de sus intereses y adquieren la capacidad necesaria para fortalecer su posibilidad de decisión, maduran en la medida en que se hacen cargo de sus aciertos y sus errores asumiéndolos como propios y evitando subordinarse a planteos externos y ajenos que los colocan en situación subalterna.
Los métodos de acción directa deben englobar todos los ámbitos de quehacer social, político, ideológico, cultural, económico, etc. que constituyen la capilaridad y el conjunto de todo el cuerpo social.

Proceso de poder popular. Si las organizaciones populares de base son constreñidas al papel de auditorio pasivo y de testigo mudo de las iniciativas ajenas, si se establece una diferenciación artificial entre “cuadros” capaces de tomar decisión y “masas” encargadas de la ejecución, bien poco podrá esperarse de esas mismas “masas” a las que se invoca.

La gestación de una conciencia y una voluntad protagónica es una exigencia prioritaria en la medida en que apunta a subvertir las raíces ideológicas  y prácticas que la burguesía se ha preocupado escrupulosamente de inculcar a los sectores oprimidos, que por esta vía aceptan como algo “natural” su dominación. El embrutecimiento, la indiferencia, la pasividad, el sentimiento de inferioridad, el fatalismo y la obediencia ciega, que el capitalismo administra y estimula con mentalidad empresarial, son cuestionados en la acción cuando esta nace como la expresión y el reflejo de una voluntad colectiva ejercitada y manifiesta. Produciendo otra cultura desde los mecanismos de autogestión y la resistencia.
La práctica política propiamente dicha. Los puntos desarrollados anteriormente constituyen un rico núcleo metodológico y una guía no desdeñable para la acción revolucionaria. Sin embargo son en sí mismos insuficientes para dar respuestas acabadas en cada momento concreto. Tanto para la acción desde las organizaciones populares de base pero sobre todo para aquella que es propia de la organización específica de los anarquistas, es necesario introducir y desarrollar más el concepto de práctica política.

Para nosotros práctica política es toda actividad que tenga por objeto la relación de los explotados y oprimidos con los organismos del poder político, el Estado, el gobierno y sus distintas expresiones. Práctica política es el enfrentamiento con el gobierno como expresión del poder impuesto, la defensa y la ampliación de las libertades públicas e individuales, la capacidad de propuestas que atañen al interés general de la población o a aspectos parciales del mismo. Y práctica política es también la insurrección como instancia de cuestionamiento violento a una situación que queremos cambiar. Práctica política son las propuestas que recogiendo los reclamos populares enfrenten los organismos del poder dominante, presentan soluciones a temas generales y concretos y obligan a aquellos organismos de poder a adoptarlas y hacerlas válidas para el conjunto de la sociedad. Así, por ejemplo, las movilizaciones que amplíen derechos populares. Por supuesto que estas conquistas logradas desde una fuerza social sólo se pueden mantener y ampliar si se cuenta con la fuerza social correspondiente.

En todo ese campo político debemos estar presentes, porque es esa presencia la que nos justifica, día a día, como Organización Política. Porque el rol de una Organización Política no es ni puede ser la de un cenáculo de reflexión o meditación ideológica, de doctrinarismo. Sólo nuestra participación en el drama cotidiano del pueblo justifica nuestra existencia.

Así como hay prácticas políticas reaccionarias, conservadoras, liberales, reformistas, debe haber una práctica política revolucionaria asentada en otras bases.. Y es la presencia en el quehacer político, permanente, con un perfil revolucionario o combativo la que permite ir acumulando las necesarias fuerzas capaces de nutrir un proceso de ruptura.

Un segundo e importante aspecto designado por la práctica política es el que tiene que ver con el análisis concreto de coyunturas políticas concretas y fundamentalmente con lo que de este se deduce, es decir: la relación, disposición y orientaciones de las principales fuerzas en pugna, las líneas fundamentales de agitación en cada etapa y, por lo tanto, los centros fundamentales de accionar de nuestra organización.

Pretendemos ser una expresión política de los intereses de las clases dominadas: oprimidas y explotadas, y se ubica al servicio de las mismas, aspira a ser un pequeño motor de las luchas sociales.

Nuestra visión de la Organización Políticaes contraria a las distintas formas de “vanguardismo”, de “depositores de la conciencia” en fin, de grupos auto-elegidos. La Organización, manteniendo y promoviendo el espíritu de revuelta, asume como propias todas las exigencias presentes y futuras de un proceso revolucionario. Es desde la labor militante organizada, y sólo desde ella que puede promoverse coherentemente y con fuerza redoblada la creación, fortalecimiento y consolidación de las organizaciones populares de base, que constituyen los núcleos del poder popular revolucionario.
La organización política no es una cosa acabada, está sujeta a influencias diversas que van exigiendo adecuaciones. También es una instancia especial de aprendizaje en relación con las luchas sociales con las que articula su accionar.

 

Recuerdo a Compañeros Fundadores.
Publicado en: 1999

 

Alberto Marino, Roberto Franano, Gerardo Gatti, León Duarte, Ruben Barcos, Carlos Molina, Roberto Larrasq, Elvia Leytes, Washinton Perez, Ciriaco Morales, Ricardo Barcia.

La segunda etapa de FAU: Gustavo Inzaulrralde, Elena Quinteros, Hugo Cassariego, Alberto Mechoso, Idilio De León, Justo Pilo, Heber Nieto, Jacinto Ferreira.

Se termina un milenio, se cierra un ciclo de actividades de nuestra Organización. Una acción político-social de intención revolucionaria que comenzara, en tanto FAU, en octubre de 1956. Una acción que deparó esfuerzos, sacrificios, alegrías y dolores. Que fue hecha con modestia y consecuencia. Donde los dichos fueron acompañados por los hechos. Una acción inserta en las necesidades y anhelos del pueblo trabajador, de todos los de abajo; con la esperanza puesta en un cambio profundo del conjunto de estas estructuras que hoy dan asiento a este ordenamiento social brutal, injusto, opresivo, hecho para el mezquino disfrute de unos pocos y la miseria dolorosa de las grandes multitudes.

Fue la FAU, en estos casi 44 años, una organización política de anarquistas que dijeron presente en la arena de las luchas sociales de un período revuelto y esperanzado. Se planteó participar en un proceso hacia un cambio social profundo y no retaceó esfuerzos en tal tarea,

no fue poco lo que dejó por el camino. Pero junto al dolor estuvo la satisfacción de la honestidad puesta en la acción y de los no despreciables logros parciales. Siempre se supo y se dijo: la lucha es larga y dificil. La generación que la impulsó no esperaba ver concretada su utopía, pero, estaba dispuesta a dar de sí lo que estaba a su alcance. Los hechos hoy certifican que esto fue así.

No se aspiraba a cargos, ni lugares de figuración, ni privilegios futuros, solo a ocupar un puesto en la lucha, con la responsabilidad que la trascendente tarea exigía. Con consecuencia, con principios que alumbraban el camino, procurando no caer en facilismos, con flexibilidad no amorfa, con sentido de la realidad, de las coyunturas presentes, se estuvo ahí en medio de la pelea popular. Muchas veces buscando adecuaciones, creando, tratando de encontrar caminos más fecundos para la acción transformadora.

Acertando a veces, equivocándose otras, como en el intento de aquella Síntesis imposible, que tenía tanto de honestidad como de real imposibilidad de plasmarse, por basarse ella en epistemes incompatibles. Pero, la amplitud generosa desplegada en ese intento es un referente poderoso para seguir en una búsqueda, donde desde una matriz libertaria, se articulen un conjunto coherente de categorías que signifiquen una puesta al día de herramientas militantes que permitan seguir trillando con eficacia ese camino de siempre.

Sí, hay dolor, por muchas de las cosas que sufrió nuestro pueblo, y junto a él está el que sentimos por la ausencia en la lucha de nuestros días de aquellos abnegados militantes, queridos compañeros, que fueron puntales en la formación y desarrollo de nuestra organización.

En este momento, simbólicamente especial, queremos, en un conjunto de aquellos compañeros queridos, recordar una cantidad de esfuerzos militantes, de generosa entrega, de peleas realizadas, de sueños palpitantes, de esperanzas inextinguibles.

Roberto Franano

Militante de la década del 30 en el Gremio gráfico. Una mente abierta a los nuevos acontecimientos y cambios sociales. Su postura no dogmática fue una inspiración para la militancia joven de la FAU. Por su firme militancia quedó en la lista negra de la patronal gráfica y tuvo que poner su “bolichito” para poder sobrevivir. En la linotipo de su taller aprendieron el oficio varios compañeros, entre ellos Gerardo Gatti.

Trató, junto a otros, de formar una FAU en la década del 30. En el trabajo para la formación nuestra FAU lo contó entre sus consecuentes animadores.

Estuvo desde el primer momento a favor de las luchas de liberación que se llevaban a cabo en la década del 60. Igualmente desde el principio en el apoyo crítico a la revolución cubana.

Su experiencia sindical, de trabajo de inserción en el medio popular, así como su concepción de un anarquismo organizado políticamente, fue un factor altamente positivo en la vida interna de nuestra Organización.

Alberto Marino

Militante anarquista desde la década del 30. Trabajador. Autodidacta, escultor reconocido.

Partidario práctico del anarquismo organizado. Hombre de arrimar el hombro a las tareas concretas. Tenía profunda simpatía por los “hombres de acción” del anarquismo del Río de la Plata. Consecuente con esas simpatías. Fue Tesorero de fierro de la Organización durante muchos años. El administró los primeros “volúmenes” importantes de dinero que ayudaron al desarrollo inicial.

Firme, contundente, pero no sectario. No le gustaban las excesivas divagaciones y sabía apreciar una intervención que aportaba. Tampoco gustaba de los incumplimientos y cuando se daban su reproche duro y fraterno se hacía sentir.

Fue de los compañeros que forjaron la FAU, apuntaló actividades variadas con admirable responsabilidad y modestia.

El “Loco” León Duarte

León Duarte, hombre de esa combativa zona del Cerro, más precisamente de Pajas Blancas,

barrio en que hace sus primeras armas como militante sindical en la fábrica de Ferrés. Desde el año 1953 en adelante el gremio de FUNSA lo contará como tenaz y combativo militante. Las tareas de calle, de prensa y propaganda, los comité de huelga contaron con su eficaz presencia. Más tarde como secretario del gremio o como integrante de la Directiva tendrá una labor intensa y fecunda. Su profunda concepción clasista y su decisión de pelea son elementos sobresalientes en su accionar.

Fue detenido, 24 horas, cuando el “Paralelo 38″, lo agarró la represión a la altura de La Teja. Estuvo activo en ese enfrentamiento popular.

Comienza a frecuentar el viejo local de Panaderos de la calle Arequita y el Ateneo Libre del Cerro, dos centros de irradiación libertaria. La formación de la FAU lo cuenta entre sus impulsores. Enriqueció, especialmente, la línea y la acción sindical de nuestra Organización. Tuvo participación activa en la formación y desarrollo de la Resistencia Obrero Estudiantil y la Tendencia. Sufrió prisiones y torturas con total entereza. Su prioridad por el trabajo en el seno de la clase trabajadora fue una constante en su vida militante. Fue activo en muchas huelgas generales y de su gremio. Promovió el enfrentamiento a la dictadura. Hoy figura entre los “desaparecidos” en Argentina.

Alberto Mechoso

Un compañero de extracción obrera. Trabajó en la industria de la carne y fue feriante durante algún tiempo. Jovial e inconformista a un mismo tiempo. Militó en el Ateneo Libre Cerro-La Teja. Estuvo preso por su participación en una expropiación (primer banco expropiado en Uruguay), a su salida se incorporó a FAU. Fue Pocho (que es el sobrenombre con que lo conocían todos los compañeros) pieza fundamental en todo el trabajo organizativo para la formación de la OPR. Aquí volcó su experiencia y decisión. Integró como encargado el primer equipo operativo, con el objetivo de una tarea específica, de acción armada. Realizó, en un principio, con su equipo precursor, expropiaciones bancarias resueltas por la organización, que resultaron vitales para el desarrollo del conjunto de la tarea de FAU. Más adelante participó en diversos operativos de OPR, entre ellos la retención de burgueses por un tiempo. Estuvo preso, fue salvajemente torturado, resistió con entereza y protagonizó una fuga espectacular desde un cuartel. Se reintegró rápidamente a las actividades. Ya en Buenos Aires fue un puntal en la tarea interna y organización de actividades de OPR, entre ellas la que proporcionara finanzas para seguir el combate. Cayó en Buenos Aires, sufrió nuevamente brutales torturas y se cuenta entre los “desaparecidos”.

Pocho, muchacho de barrio, con calle de la buena, autodidacta, lector, modesto y con un profundo sentido de pertenencia a los de abajo dejó una marca imborrable, un mensaje que estará siempre presente.

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