Uruguay: a propósito de la niñez trabajadora

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Los niños no deben trabajar  


35c0a7e614aaf481b89639dbb94e715b.jpgEn mi opinión: Los niños no deben trabajar en una sociedad decente.  

 

Este tema quizás no sea de interés universal... pero a pesar de todo le meto el diente.
 

¿A qué viene este comentario? Bueno… esto está escrito a propósito de las últimos datos oficiales sobre “ocupación laboral” entre niños y adolescentes de Uruguay. 
 

 El Instituto Nacional de Estadística le puso cifras a la niñez trabajadora del país.  


 Son casi cien mil “laburantes” menores de edad y no trabajan de modelos de Calvin Klein o L’Oreal… muchos de ellos  realizan trabajos pesados como en la construcción o en el campo.


En una sociedad decente no deberían verse obligados a trabajar para sostenerse y mucho menos producir ganancias para quienes utilizan su esfuerzo, su desconocimiento, su necesidad y la ingenuidad  propia de una vida corta.


Ya entrados en el tema diré que: Rechazo ideas que a veces se utilizan para defender el trabajo infantil. (No mencionaré a quienes  inducen a creer, que ya que trabajar es una opción correcta desde el punto de vista social… el trabajador infantil, estaría realizándose como sujeto   adulto y útil a la comunidad “porque se gana su sustento”).


Como digo, rechazo las ideas que pretenden justificar la explotación de la niñez aduciendo que es una manera legítima de satisfacer una vida llena de carencias a la cual han sido condenados. Muchas o pocas carencias no interesa… la cuestión es que han sido condenados a resolverlas individual y precozmente renunciando  por necesidad a la niñez o a la adolescencia. Y no son pocos los condenados: 91800 niños uruguayos… mas 1300 que por demasiado pequeños o ineptos para manejar maquinas o técnicas,  se “dedican” a la mendicidad. Estos 1300 niños merecen un párrafo propio y aquí va…


Mil trescientos “gurises” mendigos, son un barómetro objetivo y fiable de la marcha de nuestra sociedad. 1300 niños que dependen para su sostenimiento de las monedas que nos sobren y de la lástima que nos despierten. Todo el mundo se da cuenta de las consecuencias de este aprendizaje forzado: Tarde o temprano los niños mendigos llegarán a la conclusión de que preguntar ¿“tenéunamonedita”? no mejora sus chances de sobrevivencia. Por lo tanto pasarán del interrogativo al imperativo: “Dame la guita”. Recibir una moneda al azar, de tanto en tanto, que nunca alcanza ni resuelve nada… no va a fomentar el cariño por la comunidad y sus leyes. Todos sabemos que la pobreza no crea santos… mucho menos la miseria. Una sociedad que condena los niños a la mendicidad no merece ser defendida y mucho menos aplaudida.


Volviendo al tema…Si  a las carencias económicas a que están sometidos estos 91800 “trabajadores menores de edad”  se les une la falta de control y apoyo familiar, la deserción escolar o la poca inserción y un poco de dinero en sus manos (que por poco que sea permite comportamientos adultos impensables e inalcanzables para niños en mejor situación familiar y económica pero sin acceso al dinero) estamos ante un coctel explosivo y autodestructivo para los niños obligados a trabajar. Cuanto más temprano es el  debut laboral, más seguro es el resultado negativo para la colectividad en términos sociales, sanitarios, educativos. Y esto no creo que se discuta ya que es una inferencia valida y comprobada.


Desde otro ángulo: Sabemos que una buena parte de nuestros gobernantes quiere separar el trabajo infantil de la delincuencia juvenil y afirma que son fenómenos independientes. Mi  presunción unida a la experiencia como trabajador infantil a los once y delincuente juvenil a los catorce, me dice que son acontecimientos económico-sociales inseparables, que se inter-influencian y que tienen una relación muy estrecha. Son producto de las mismas causas, hijos de las mismas circunstancias: la indiferencia colectiva por los más desprotegidos. Y a cada día que pasa la indiferencia es mayor y sigue en aumento. Por algo será que las dos variables crecen como mellizas...


La sociedad debería tener especiales cuidados con los menores de edad durante esta etapa formativa y muy especialmente en la adolescencia.


Como no los tiene y la prédica pública es desentenderse de las vicisitudes a que son expuestos estos cien mil uruguayos menores de edad (que por algo trabajan y no es por el mérito de convertirse en proletarios) obtenemos una consecuencia desagradable para todos: aumenta la delincuencia juvenil.


Una delincuencia juvenil a quien no le importa el sufrimiento que puede causar en la misma medida que a los partidos políticos no les interesa el sufrimiento causado por un sistema donde "cada cual hace la suya" y "arregláte como puedas" 

 

 Pero no hablemos más de delincuencia, sino de niños de carne y hueso  que son obligados a trabajar por la necesidad o seducidos por las “ventajas aparentes” de recibir algún tipo de remuneración.


El trabajo infantil o adolescente siempre estará en contra y disminuirá drásticamente las posibilidades de formación en mayor o menor grado para desempeñarse en la vida adulta con una integración armoniosa en la sociedad. No es necesario que lo diga el informe… pero lo dice.


Considero que debería catalogarse  como criminal  el aprovecharse del esfuerzo laboral de niños para enriquecerse y esto debería ser independiente de la categoría económica de la actividad y de sus resultados. Y no interesa que sea familiar y de subsistencia. La subsistencia de los niños en una sociedad justa y civilizada no puede depender de su aporte a las ganancias de quienes lo explotan así sean sus parientes más cercanos. Esto sin contar que en la mayoría de los casos los niños son utilizados como fuerza laboral simplemente por su menor costo por unidad producida y por su incapacidad de organización y defensa sindical.


Por otro lado los niños que trabajan son más fácilmente vulnerables a toda clase de desventajas… vicios, embarazos no deseados, delincuencia, enfermedades  y accidentes de todo tipo ya que su experiencia es nula y su capacidad preventiva ante los ataques es menor. Y cuando hablamos de ataques nos referimos a todos aquellos acontecimientos o riesgos a que son sometidos estos niños en su desarrollo desde la niñez  (que debería ser tutelada) hasta o hacia la vida adulta.


Por último: No lo dice el estudio pero no estaría demás   tener en cuenta que, en la vida laboral de los niños se incluye un riesgo encubierto:la utilización sexual, ya que el contacto patrón- empleado, de no ser familiar es generalmente con adultos a quienes se subordinan por jerarquía biológica. Cuanto más lejano es el vínculo familiar unido a la dependencia económica más alto será el riesgo de abuso sexual.

 

 Finalmente y para no reiterar y aburrir termino aquí: La divulgación de los datos estadísticos en este país de “primera” no nos permite refugiarnos en la ignorancia del tema: hay 91800 niños trabajando de los cuales 20000 mil  viven de la basura y en la pobreza extrema… lo que no solamente afecta a su bienestar presente sino que repercute en sus posibilidades futuras. Se nos informa también en la misma fuente, que a medida que aumentan las horas trabajadas por los niños, decrece el tiempo dedicado al estudio. Una sociedad que disfruta de los mejores índices económicos no tiene porqué obligar a los niños a trabajar, no puede desperdiciar sus recursos humanos… no debería entregar el capital de la niñez a los dioses del mercado.


El mensaje bíblico “Ganaras el pan con el sudor de tu frente” puede aceptarse siempre y cuando sea igual para todos, pero no puede aceptarse “Te harás rico con el trabajo de los niños”


Nuestros hijos no tienen porqué ser instrumento de ganancia para nadie y estamos obligados moral y socialmente a proporcionarles el mejor punto de partida…Falta que los políticos lo entiendan.


En una sociedad decente con aspiraciones de justicia y futuro…Los niños no deben trabajar  ni necesitarlo…¿Queda claro? No deben y no deben entre otros motivos porque no tenemos derecho a explotarlos.

 

jaime g

 

Foto Javier Calvelo

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