Uruguay: Bajo la invocación de la orientalidad

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Bajo la invocación de la orientalidad y el artiguismo ofendidos, puede haber mucha mierda de politiquería claudicante en bancarrota
Gabriel Carbajales | Para Kaos en la Red | 6-11-2011

 

“El  chovinismo  o  chauvinismo  (adaptación del apellido del patriota  francés  Nicolas Chauvin, un personaje histórico condecorado en las guerras napoleónicas), también conocido coloquialmente como patrioterismo, es la creencia  narcisista  próxima a la  para-noia  y la  mitomanía  de que lo propio del  país  o región  al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto. El nombre proviene de la  comedia  La cocarde tricolore  de los hermanos Cogniard, en donde un actor con el nombre de Chauvin, personifica un patriotismo exagerado. 

Hannah Arendt  lo describe así:

“El chauvinismo es un producto casi natural del concepto de  Nación  en la medida en que proviene directamente de la vieja idea de la "misión nacional" [...] La misión nacional podría ser interpretada con precisión como la traída de luz a otros pueblos menos afortunados que, por cualquier razón, milagrosamente han sido abandonados por la historia sin una misión nacional. Mientras este concepto de chauvinismo no se desarrolló en la ideología y permaneció en el reino bastante vago del orgullo nacional o incluso nacionalista, con frecuencia causó un alto sentido de responsabilidad por el bienestar de los pueblos atrasados”.

"Imperialism, Nationalism, Chauvinism", en  The Review of Politics  7.4, (Octubre de 1945), p. 457

El chauvinismo resulta un razonamiento falso o paralógico, una  falacia  de tipo  etnocéntrico  o de  ídola fori. En  retórica, constituye uno de los  argumentos  falsos llamados  ad hominem  que sirven para persuadir a la población (o a un grupo determinado de personas) mediante la utilización de  sentimientos, muchos de ellos exacerbados, en vez de promover la  razón  y la  racionalidad. Se utiliza generalmente por parte de  políticosmedios de comunicación  y  empresarios  para condicionar la formación de expectativas”.

(Hasta aquí, el aporte a esta nota es de nuestra “compañera” Wiki Pedia; dentro de todo, bastante certero).

 

UNO

No hay semana, casi, en la que el gobierno “progresista” no extrovierta al menos en grado mínimo, cierto alardeo vistoso pero traumado, de ser el más fiel y celosísimo custodio de la grandiosa nación uruguaya y sus felices, gordos y celestes habitantes, orgullosísimos de un “pebei” tan glorioso como la globa sintética desenterrada en Sudáfrica luego de seis décadas, prácticamente, de haber podido únicamente jetear con la prehistórica hazaña del maracanazo y con el gol garronero y póstumo de Espárrajo sobre el arco ingenuo y subdesarrollado del pusilánime seleccionado ruso de los ´60.

Como nuestra sobrevivencia post “proceso” transcurre sobre un próspero y apacible edén terrenal que es de todo, menos fiscal, al coro celestial de las niñas y los niños patrióticos de la Tacita de Plata, se le suman graciosamente y sin desafinar, día a día, los más notorios apátridas del bipartidismo tradicional, que serán lo más anticomunista y antitupa que hay en plaza, pero que no mascan mierda como para no reconocer tácita y explícitamente que este es su mejor y más resplandeciente gobierno en 150 años de jodita pequeño-burguesa bajo el ala sudorosa del gran capital imperial que nos ha colocado gentilmente dentro de sus más democráticas y obedientes neocolonias especializadas en la dura faena del lavado de guita, del mega-contrabando internacional, del tráfico de drogas y armas, de todo el súpercurro banco-financiero habido y por haber, y, nada más y nada menos, en la definitiva senda del progreso y la buena ventura que representan las plantas de celulosa, la híperforestación, la mega-mineria a cielo abierto, la pesca extinguidora hasta de renacuajos, junto al tradicional negociado frigorífico-ganadero de siempre, todas ellas bajo el buque insignia del filantrópico inversionismo que no paga ni el irrisorio impuesto de puerta por el alcantarillado o el alumbrado público ciudadanos.

DOS

Este año de florido , espectacular y sonoro bicentenario de contrabandeo de fantásticas gestas patriótico-civilistas de uno de los ejércitos más pro-oligárquicos, pro-imperialistas y antipueblo de América Latina, la patología chauvinista post-modernismo aguda, ha venido adquiriendo un tono tan, pero tan preocupante, que no debería sorprendernos para nada que en cualquier momento le declaremos la guerra a alguien y enfilemos los tres veleros que nos quedaron del choreo de la armada, con sus ballestas apuntando enérgicamemente hacia alguna de las potencias que viven poniendo en duda el carácter serio y profundo de nuestra transición batllista-leninista hacia un socialismo a la uruguaya, original, inédito, creativo, participativo –sobre todo, participativo--, del que ya vamos viendo caer como higo podrido, sus esperanzados y conmovedores frutos llenos de vida y libertad.

¡Que te reís, apátrida de mierda!...

¿Acaso no le dimos guerra al Paraguay cuando pretendió desmarcarse de nuestro hermano imperio británico para ensayar un capitalismo independiente a la guaraní?. ¿O vas a negar que el compañero Venancio estuvo imbuido de un ejemplar espíritu de paradigmática orientalidad y una valentía sin parangón a la hora de coparticipar en la matanza masiva de aquellos indios paraguas disfrazados de gente, que pretendían hacer caso omiso al principio de la obediencia debida y elevar a la categoría de derecho divino la soberanía y la autodeterminación de los pueblos?.

¿Qué…?. ¿Me vas a decir acaso que no le declaramos la guerra a Alemania en 1945, cuando ya el pescado estaba vendido y descompuesto?. ¿No fue eso tan heroico y sublime como la participación yanqui en la segunda guerra mundial cuando ya ésta había dejado unos 50 millones de muertos y el buró nazi huía bien forrados los maletines hacia nuestras queridas costas americanas en las que se reciclaría y colaboraría con nuestros más entrañables fascistas de entrecasa en la preparación del “proceso” que terminó salvando al imperio oriental de las garras pedófilo-despóticas del soviestismo troskista aliado al tupamaraje ácrata endemoniado?.

TRES

No podés negar la realidad y la tradición. Somos una nación que va pa´delante cuando la democracia universal y la nuestra están en peligro, y que se compromete hasta el tuétano cuando de jugarse las bolas por ella se trata. ¿O no es eso lo que hacen nuestros jodones pero sanos soldaditos y oficialitos criollos entre la pobre gente de Haití, tan tristona y carente de sentido del humor como para confundir una broma pesada aunque inocente con la vejación lisa y llana?... ¿No nos hemos comprometido también con el destino del pueblo congoleño morfándonos en boca de nuestras abnegadas tropas las hostias administradas por raros curitas negros que le hablan a la gente de la teología de la liberación, cagándonos en los pupitres de oración de esas patéticas iglesias-aripucas africanas, afanándonos los íconos de oro y plata, las estampitas, las moneditas de la limosna y todo lo que hubiera a mano para traer a nuestra patria como recuerdo imperecedero de tan benévola intervención en las misiones de paz ordenadas por la CIA, la OTAN y el Vaticano?...

Debemos sentar cabeza de una vez por todas. Somos una nación que ha llegado a la madurez, y si no me creés, léete “El País” o “La República”, observá las emocionantes imágenes de Pepito el Salvador o Danilo el Circunspecto sosteniendo con carácter y firmeza el mástil-lanza de nuestra hermosa bandera con ese sol radiante y alegre, dispuesto a darlo todo por la enaltecedora orientalidad y este paraíso fecal erigido sobre el invalorable esfuerzo de caudillos y ganaderos demócratas, que jamás permitirán que nosotros y nuestros símbolos nacionales sean sometidos al escarnio y el ninguneo barato de los poderosos.

Ya lo dijo Danilo el Circunspecto: lo de Sarkozy es un gesto “imperialista”, y se sabe que estamos re-contentos y satisfechos por la inversión multinacional y los elogios del FMI, pero seguimos siendo tan antimperialistas como Venancio, y nada ni nadie nos moverá de este rumbo en el que está en juego la esencia de nuestro ser nacional y la gloriosa celeste que todos llevamos metida bien adentro, hasta el hígado, casi.

Así que bien vale la pena plegarse a la callada pero sacrificada odisea del gran Tabaré –el segundo Tabaré, no el de los cuadernos--, y salir ya a juntar firmas más allá de la divisa y las afinidades ideológicas, para conformar algo asi como el gran movimiento popular de defensa del edén oriental que reclame y hasta exija el apoyo incondicional y eterno de la gran hermana yanqui, para que nadie más se atreva a exponernos a la burla internacional organizada de los imperialistas mal agradecidos que se la llevan toda y encima nos cagan arriba de la mesita de vidrio del living, impunemente, dejándonos desparramado en la alfomba de la dignidad nacional, el papel higiénico con la contundente prueba escatológica de la deslealtad de los soberbios afrancesados.

No sé, algo así como el MODEPAF –que suena fuerte, de gran impacto psicológico, según me sugirió el camarada Esteban, el creativo de la izquierda pensante--, Movimiento de Defensa del Paraíso Fecal, dejando bien en claro que esto no tiene nada que ver con la siembra preelectoral del querido líder del párpado caído, el jopo erguido y la palabra serena apuntando siempre a la verdad y la razón con puntería de oncólogo del devenir histórico.

CUATRO

Hoy, cuando hasta un gurí del pre-escolar es capaz de darse cuenta de cómo nos tienen agarrados de las pelotas multinacionales insaciables y seniles banqueros más chantas que el avaro de Moliere, los gestos de chauvinismo pueril, ridículo y enteramente verbal, parecen irse incrementando en proporción directa a la profundización de una sujeción económico-política cada vez más servil y entreguista, ante la que hasta muy buenos administradores ”criollos” del poder burgués como José Batlle y Ordoñez y Luis Alberto de Herrera, nos hubiesen llamado a salir a la calle a manifestarnos en defensa de la “soberanía” y el “patrimonio nacional”, en lugar de seguir abriéndole puertas y ventanas a unos saqueadores insaciables que nos dejarán inclusive hasta sin sistema, capitalista o lo que sea.

Detrás de la ironía no muy finoli y poco patriotera de estos tristes párrafos, está la farsa irónica, populista, demagógica y alarmante de la misma realidad. Está el chauvinismo absurdo y ridículo de increíbles destellos verborrágicos onda gran antimperialismo “tercermundista”, pero no están ausentes tampoco las señales y los rasgos dramáticamente ciertos de una concepción peligrosa y recurrente a la que suelen apelar los gobiernos que creen poder tapar o disimular sus cagadas con un poncho de nylon, a semejanza de la imperdonable concepción del fascismo argentino de los ´80, que fue capaz de pergeñar una declaración de guerra a los maestros de la guerra rapiñera como artilugio de escape a la bronca y el odio de un pueblo al que se mandó a la paliza conscientemente, para ofrendar a fascistas e imperialistas las vidas de centenares de jóvenes que creyeron inocentemente en los cantos de sirena de la hipocresía patriotera y los pedos ideológicos de derecha, de centro y de izquierda, al otro lado del río…

De ese río que para el pueblo trabajador de un lado y del otro, no es la frontera geográfica entre enemigos, sino entre verdaderos hermanos de sangre (derramada) cuya nación es toda la América artiguista traicionada pero no derrotada y cuya patria del alma es la clase trabajadora del mundo entero (incluida Francia) en lucha incansable por la emancipación de todos los explotados y los oprimidos del planeta.

¡Ojo al aparentemente ligero, frívolo y desproporcionado griterío chauvinista!. ¡Ojo a la repetición siempre tentadora del patrioterismo de los políticos fracasados que se creen infalibles y súpersagaces en su subestimación de pueblos permanentemente sometidos al poder extra alienante de símbolos, frases hechas, reclamos del “alma colectiva” y otras mierdas por el estilo, que no dejan de ser, aún hoy, el gheito que hizo posible una revolución llevada adelante por proletarios y marginados, pero que terminó siendo de la burguesía, como la francesa y todas las demás!!!.

Lo del MODEPAF es pura joda.

Lo demás es bien en serio, y representa el riesgo de que se nos enrrieden los sesos y las patas preparándonos para pequeños suicidios colectivos de prostituta invocación de la orientalidad y el artiguismo.

 

Gabriel Carbajales, 6 de noviembre de 2011.-

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