Uruguay: “El hierro es nuestro”, respuesta a quienes quieren entregar la nación

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

Defendamos nuestras riquezas

 

“El hierro es nuestro”, respuesta a quienes quieren entregar la nación


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     Vivian Trías

 

 

El gobierno de la República analiza hoy, entregar a empresas extranjeras, la explotación mineral del país: hierro, oro, piedras preciosas, etc. Con ella además entrega el agua dulce, uno de los elementos de mayor importancia en el planeta, utilizada para sacar del país estos minerales que no serán industrializados en el país, sino que se irán como se ha dicho, “por un caño” en el caso del hierro, un mineroducto que lo transportará directamente de la mina al puerto y del puerto al país que lo industrializará y seguramente venderá su producto entre otros a nuestro país.

EL HIERRO ES NUESTRO, artículo que reproducimos a continuación, fue escrito por Vivián Trías, periodista, diputado y dirigente del Partido Socialista, en 1962, cuando en el país se conocía lo ya sabido: su enorme riqueza en hierro y otros minerales y su posibilidad cierta de desarrollar la siderurgia. En aquel entonces, como hoy, se pretendía entregar la explotación minera a empresas extranjeras. “El imperialismo extiende sus tentáculos sobre esa riqueza y no faltan, por cierto, los cipayos que se han aplicado a la tarea de facilitar la entrega. Pero el Hierro es nuestros y es a los obreros a quienes concitamos para defenderlo”, finaliza Trías su artículo, ¿Qué diría él si viera hoy al FA y a los integrantes de su partido así como al PIT-CNT promover el proyecto Aratirí?

La publicación de este artículo ha sido posible gracias a Julio y su compañera, socialistas de ley, lectores de la Juventud, quienes nos han traído a nuestra redacción este invalorable documento.

 

 

El hierro es nuestro

 

Escribe Vivián Trías *

 

La huelga metalúrgica ha puesto al desnudo las contradicciones que minan y traban el desenvolvimiento de una verdadera y sólida industria siderúrgica en el país. Indirectamente ha puesto al descubierto, como el hueso roto que asoma sangrante en una herida rota, las limitaciones y deformaciones de toda la industria nacional y el fracaso de la burguesía autóctona en la tarea de construir un auténtico capitalismo nacional.

 

 

El Uruguay está constatando, de acuerdo al trámite de su propia experiencia, que en la época actual no es posible industrializarse y superar definitivamente el subdesarrollo bajo formas capitalistas de producción.

Esta deducción tiene su precio. Y ese precio es amargo y puede ser dramático. El pueblo oriental lo ha empezado a pagar en moneda de desempleo, inflación, inquietud y descontento. La base de todo desarrollo industrial radica en las reales posibilidades de una industria pesada, de una industria capaz de abastecer al mercado de vienes de producción: máquinas, repuestos, etc.

La industria pesada exige dos requerimientos imprescindibles: siderurgia y adecuado suministro de energía.

Por años y años los adversarios de la industrialización, opusieron el argumento –hasta hace poco considerado una verdad rebelada-, de que nuestros recursos naturales se reducían a excelentes pasturas y en algunas zonas, a tierras aptas para ciertos cultivos.

La industria es, según ese punto de vista, un injerto foráneo, artificial, a contramano de los factores naturales del país.

Esta imagen mutilada y falsa de las posibilidades económicas uruguayas, coincide plenamente –como las piezas de un rompecabezas en su diseño- con el papel que el imperialismo le asignó en la “división internacional del trabajo”.

El Uruguay no podrá ser otra cosa que un proveedor de carnes, lanas y cueros (eventualmente: cereales y oleaginosos) para las metrópolis.

Esta coincidencia no es sin embargo, casualidad. Es que el imperialismo es algo mucho más complejo que inversiones, comercio, política y guerras coloniales.

El imperialismo implica un vasto, sutil e intrincado sistema de dominio que penetra todos los sectores de la nación sometida. Su prensa, su enseñanza, la mentalidad de sus intelectuales se convierte en reflejos condicionados por los intereses del capital extranjero. Así es como la Universidad enseña el liberalismo como doctrina social y máxima conquista del pensamiento económico por años y años.

El liberalismo es la teoría que Inglaterra exporta, junto con sus casimires, su carbón y sus ferrocarriles.

La ignorancia de nuestro propio país, de sus riquezas potenciales y de los medios por los cuales alcanzaría su propio desarrollo, es un ingrediente esencial de la mentalidad cipaya (sea ésta fruto de la venalidad o de la ingenuidad).

Durante largo tiempo los libros de texto enseñaron que la Argentina no poseía petróleo y lo mismo ocurrió en el Brasil. La batalla librada por Monteiro Lobato para despertar al pueblo brasileño de su sueño letárgico en este sentido, es fundamentalmente, una batalla antiimperialista.

Este ha sido uno de los recursos a que han apelado los trusts todo poderosos para mantener en el secreto y la reserva grandes yacimientos minerales inexplotados, fuera de la competencia y de la utilización por la propia nación en cuyo subsuelo permanecían soterrados.

“En el Uruguay solo tenemos una delgada capa de tierra fértil para vivir”. ¿Quién no creyó en esta rotunda afirmación repetida hasta el cansancio por los más “ilustres sabios”? Y si no tenemos más que una delgada capa de tierra fértil, ¿cómo escapar a un destino exclusivamente agropecuario? y ¿cómo no cuidar de los grandes mercados internacionales capaces de adquirir nuestra lana o nuestra carne?

 

Del economismo a la lucha por la liberación nacional

 

En mayo de 1960, la Central de Trabajadores del Uruguay lanzó su “Llamamiento”; importante documento programático; paso decisivo en la superación del mero economismo en las luchas sindicales del Uruguay.

En este mes de abril de 1962 ha elevado una nota a la cámara de representantes en que se perfecciona y organiza el contenido del “Llamamiento”, de 1960.

Es todo un programa de soluciones económicas y sociales de fondo que cubre los más graves problemas del país.

Saludamos con respeto y alborozo, estos pasos de la Central de Trabajadores.

La crisis de estructura llega a sus etapas decisivas y la receta del Fondo Monetario Internacional apresura su dramático desenlace.

La desocupación se extiende sembrando angustia en miles y miles de hogares uruguayos. Es en los periodos de crisis cuando el economismo, la lucha gremial limitada al salario y a la conquista laboral inmediata, demuestra más descarnadamente sus insuficiencia, su simplismo, su incapacidad para resolver los verdaderos problemas de los trabajadores.

La situación de la industria metalúrgica es un buen ejemplo de ello.

Los obreros despedidos no reconquistarán su trabajo, ni las fábricas se reabrirán, ni la industria elevará su nivel de producción, aunque se aumenten los salarios imperantes, se sancione un mejor seguro de paro, o se revitalice el seguro de enfermedad. Todo esto es muy importante: pero para que no sean conquistas en el vacío, pozos en el agua, “progresos manuscritos”, es necesario levantar un programa tendiente a desarrollar una próspera industria siderúrgica en el Uruguay.

Ello no significa amenguar la intensidad de la lucha por los objetivos inmediatos y directos que motivan el actual conflicto obrero: no por cierto.

Significa, eso sí, demostrar a los trabajadores que además de esos objetivos es imprescindible pelear por soluciones profundas, por soluciones económicas para la industria que implica desenvolver la lucha de clases más allá del plano gremial.

Demostrarle a los trabajadores que ha llegado la hora de disputarle a la oligarquía el poder político, el control del Estado, a los efectos de utilizar a este en la construcción de una nueva patria. Reforma agraria, nacionalización del Comercio Exterior, nacionalización de los Trusts y grandes empresas, desarrollo industrial planificado, etc. son objetivos primordiales a lograr si queremos que esa nueva patria sea una realidad y no un sueña.

Es en el momento en que el conflicto sindical se agudiza al enfrentar al Ministro Gianola y sus sucias trampas, en el instante en que la patronal extranjera se ampara en el poder público, cuando las sencillas verdades de la liberación nacional se hacen más claras y comprensibles.

En lo que tiene que ver con la industria metalúrgica ya hemos explicado la imperiosa necesidad de plantear la nacionalización de los monopolios extranjeros que amenazan con coparlas y hundir a los débiles capitales nacionales que operan en ella.

A lo dicho, hoy agregamos un nuevo y fundamental capítulo, un punto esencial en un programa que tenga por meta construir una próspera siderurgia en el Uruguay.

Nuestros país está en condiciones de construir sus propios altos hornos, de cimentar su industria metalúrgica en la explotación de su propio hierro.

Porque, a pesar de la imagen agropecuaria que la influencia imperialista nos inculcó, a pesar de la ignorancia de nuestras verdaderas posibilidades en que hemos vivido, hoy sabemos que el Uruguay tiene importantes yacimientos de hierro.

Y lo sabemos cuando el birlibirloque de los traficantes extranjeros y de los políticos cipayos está preparando su entrega a los monopolios internacionales.

Ese hierro es nuestro, de la nación y no debe servir al enriquecimiento de los cortacupones de Nueva York, sino a la creación de seguras fuentes de trabajo para los obreros uruguayos, al progreso y al bienestar de todo el pueblo oriental.

 

De la ignorancia a la revelación

 

En el Boletín Nº 2 del Instituto de Geología y Perforaciones – titulado “Informe preliminar sobre riquezas minerales de la Rep. O. del Uruguay” - el Ing. Rolf Marstrander cita la presencia de hierro en los Cerros Valentones y Muleros.

En 1919 Karl Walther publica su obra “Líneas fundamentales de la estructura geológica de la República Oriental del Uruguay”, y en ella menciona la cuarcita ferruginosa del Cerro Valentones.

En 1930 el Instituto en Geología contrata al experto canadiense James G. MacMillan y éste llega a la conclusión de que en el país existen yacimientos de hierro explotables.

En 1931, el mismo experto examina las posibilidades del Cerro Valentones.

En 1938 es un ingeniero francés, Roger Lambert, el que llega a parecidas conclusiones luego de haber trabajado en el Dep. de Durazno en virtud del contrato suscrito con el I. Geológico.

En 1944 Nicolás Serra y en 1957 el geólogo francés Boris Choubert confirman las exploraciones anteriores.

En ese mismo año de 1957, el Instituto obtiene el envío de un técnico de la Junta de Asistencia Técnica de las Naciones Unidas: Wilbert E. Warnke.

En su informe subraya las facilidades de extracción y transporte del mineral y afirma que por lo menos el 90% del mineral de Cerro Mulero puede ser recobrado en una gran planta cuyo concentrado llegue al 65% de hierro.

En 1959 trabaja en el país otro técnico de las Naciones Unidas: Benjamín Alvarado. Llega a la conclusión de que la Zona Ferrífera de Valentones es potencialmente capaz de asegurar un tonelaje considerable de mineral.

En 1959 continúan los estudios los técnicos alemanes Dres. Fricke y Raabe. En 1960 trabajan en el mismo propósito Benjamín Alvarado, Jaime Ledoux (de Naciones Unidas) y el geofísico sueco Bertil A. Johanson.

Una compañía interesada en la explotación del hierro contrata a la Compagnie dÉtudes Techniques et d`Installations Générales (CETIG), para estudiar muestras extraídas de Cerro Mulero.

Las conclusiones son francamente alentadoras y favorables.

Culminando este largo ciclo de experiencias, el Instituto Geológico del Uruguay realiza un profundo estudio de las zonas ferríferas y sus conclusiones son definitivas: el Uruguay posee mineral de hierro abundante y explotable.

Su informe lo comentamos más adelante, pero la verdad es que tardamos 45 años, contados a partir de la primera exploración de 1916, en llegar a tan importante conclusión. La imagen del país estricta y exclusivamente agropecuaria se hace pedazos.

El proceso de la investigación ha sido prácticamente secreto, con la excepción de unos pocos iniciados. La prensa tan dispuesta a llenar sus páginas de fotografías y titulares relativos a casamientos, divorcios y deslices de las “luminarias” del cine, o con las andanzas de cualquier princesa anacrónica, o de cualquier sensacionalismo sucio o degradante, apenas si ha mencionado un asunto que puede cambiar el destino económico del país.

En los medios científicos, universitarios y políticos se le ha prestado escasa o ninguna atención.

Una vez más la historia nos muestra como ciertos silencios constituyen un eficaz factor en el sometimiento de la nación a los intereses extranjeros.

 

El hierro de Valentines

 

El estudio realizado por el Instituto Geológico responde a la solicitud de la empresa INLASA interesada en la explotación del mineral de hierro.

Poseemos una copia del informe preliminar y de ella extractamos las siguientes conclusiones.

La Zona Ferrífera de Valentines está ubicada en las Secciones 4ª y 6ª de los Departamentos de Florida y Treinta y Tres, cerca de la localidad de Valentines, estación del Ferrocarril a Melo (a 258 km. de Montevideo).

Las vías de acceso a la Zona son fáciles; no solo cuenta el ferrocarril, sino una red de carreteras y caminos transitables todo el año.

Por otra parte la población de Cerro Chato está situada 23 km al Norte y Batlle y Ordóñez a 27 km. al Sur; ambas con estación ferroviaria.

La Zona forma parte de una penillanura ligeramente ondulada con alturas que varían entre 200 metros y 400 metros sobre el nivel del mar. Está dividida por la Cuchilla Grande y en ellas se elevan pequeños cerros – Mulero, Apretado, Aurora, Isabel, etc. – que incluyen los bancos más importantes de mineral.

En lo que tiene que ver el contenido de hierro que caracteriza al mineral investigado, dice textualmente: “Se estima que el tener en hierro promedio, según la información, será del 39% para la mina en sí, obtenida por explotación selectiva”.

Ello significa un tenor igual o superior las mejores zonas ferríferas de Alemania, superior al del mineral de Lorena y Luxemburgo, superior al de Northamtonshire en Gran Bretaña, igual al de Kertsch en la URSS, superior al de Taconite y Alabama en Estados Unidos.

Por otra parte, los análisis demuestran la ausencia de azufre, o una pequeña existencia en trazas no dosificable. Muy pocas regiones del mundo cuentan con un mineral ferrífero tan exento de azufre. En cuanto al fósforo, su existencia oscila entre menos de 0,09% a menos de 0,06%. Igual que en el caso del azufre, muy pocos minerales ferríferos ofrecen tal ausencia de fósforo. Algo semejante ocurre con el titanio. Es necesario recordar que el azufre, el fósforo y el titanio dificultan enormemente la purificación del mineral.

En cuanto a las reservas, expresa: “para definir las reservas se ha seguido el criterio expuesto en “Les resources mondiales en mineral de Fers” – Naciones Unidas, New York, 1954- llegándose a la determinación de un cubaje más que suficiente para el mantenimiento de la industria que proyecta implantar la compañía promotora”.

La empresa promotora ha denunciado, según la revista de la Unión Industrial, que sólo en los en los Cerros “el Apretado”, “Los Morochos”, e “Isabel” existen reservas que como mínimo, deben calcularse en 12 millones de toneladas, pudiendo llegar a 20 millones cuando se complete la exploración.

Ello significa garantizar una explotación de 60 años, con una producción anual de 330 mil toneladas del mineral que, a su vez, permiten obtener 60 mil toneladas de Billiet (palanquillas) de acero y más de 40 mil toneladas de arrabio (lingote).

En los planos de la compañía se destinarían las 60 mil toneladas de Billiet al consumo nacional y las 40 mil de lingote a la exportación para la siderurgia argentina. Se han formulado dos objeciones principales a la idea de una explotación nacional de nuestro hierro: a) la ausencia de carbón en territorio uruguayo y b) lo que se designa de bajo tener de hierro (39%).

Son dos objeciones superficiales o interesadas; que no tienen en cuenta las modernas técnicas siderúrgicas, o que quieren que el Uruguay exporte el mineral en bruto para que otros lo industrialicen.

En efecto, en varias naciones europeas y en Estados Unidos y Canadá, se utiliza con éxito indudable la reducción eléctrica y ese método es perfectamente aplicable al Uruguay que compensa su carencia de carbón con su excelente potencial hidroeléctrico. Además, en esas mismas naciones y en otras (Italia, Austria, Alemania, Bélgica, etc) se emplea un tratamiento previo del mineral tendiente a concentrarlo en más de un 60% con suceso tal, que minerales con mucho menos tenor que el nuestro se han convertido en una gran riqueza.

Estamos, pues, en posesión de recursos minerales cuya explotación puede transformar el futuro económico del país. Recordemos que nuestras importaciones anuales de productos metalúrgicos oscilan en los 15 millones de dólares. Dichas divisas serán ahorradas cuando explotemos nuestro hierro. Pero esto no es lo más importante. Lo más trascendente es que el hierro uruguayo debe ser la base de un aumento vertical del consumo de acero por una industria nacional en vigoroso desarrollo.

 

 

El problema de la concesión

 

El Código de Minería, decreto- Ley de 1943, es una expresión cabal del criterio liberal, tan útil a los intereses extranjeros.

En su Art. 4º establece: “Todos los yacimientos minerales pertenecen a la nación como propiedad imprescriptible e inalienable…”

Pero la concepción que anima la orientación del Código, es que la minería debe ser explotada por la empresa privada.

Los particulares pueden obtener derechos a la exploración, luego a la concesión provisoria y más tarde a la concesión definitiva, cumpliendo determinados requisitos.

El Art. 30 dice: Demostrado, en cambio, por los resultados de las labores de acceso o preparatorias, al alcanzar éstas un desarrollo suficiente, que el yacimiento es susceptible de explotación regular, el concesionario podrá canjear el acta de concesión provisoria por otra de concesión definitiva, justificando en debida forma que técnica y financieramente está capacitado para desarrollar la mina y explotará debidamente…”

Estas disposiciones pueden trabar las posibilidades de un minero pobre, insolvente, aventurero, pero no los propósitos de cualquier compañía importante.

Si ésta demuestra la suficiente capacidad técnica y financiera, nada puede oponerse a que explote los yacimientos que quiera.

Es bajo el amaro de estas facilidades que se ha constituido la y MVSA (Yacimientos Mineros de Valentines S.A.), perteneciente al grupo que controla las empresas INLASA y NERVION. Su primer Directorio lo integran, David ASPEC, Carlos Végh Garzón, Ing. Jack Millar y el Dr. Julio B. Pons.

Se le ha autorizado un capital de 50 millones de pesos y su plan, expuesto en la Revista de la Unión Industrial, es el siguiente: a) extracción de mina, molido primario del mineral, concentración y aglomeración (costo estimado para las instalaciones necesarias a los efectos de cumplir esta etapa, dos millones y medio de dólares); b) Usina de arrabio (producción de lingotes de hierro); c) acería (producción de acero) y de) laminadora de billetes o palanquillas (estas tres etapas requieren instalaciones cuyo costo se estima en 11,5 millones de dólares; el total de la inversión se calcula pues en 14 millones de dólares).

Los capitalistas que impulsan YMVSA piensan vincularla con los altos hornos de San Nicolás en la Argentina. Así lo dicen expresamente en la publicación aludida y con ello el rol del Uruguay se reduciría a la elaboración de la materia prima en sus primeras etapas.

¿Qué intereses contraen YMVSA? El SR. David Appel es un conocido capitalista vinculado a los círculos del capital financiero internacional y según nuestros informes, se ha movido intensamente en procura de apoyo financiero extranjero.

En la Revista mentada se afirma: “…ha recibido muy interesantes ofrecimientos para la financiación total de las instalaciones proyectadas, de parte de grupos financieros franceses, alemanes e italianos…”

Por su parte, el diario “El país” informa en su edición del 2 de octubre de 1959: “Mientras tanto, las compañías dispuestas a iniciar la explotación del hierro nacional están siendo asesoradas por el Ing. Millar –de Millar Company de Nueva York- a quien se considera una autoridad de gran prestigio internacional en estas actividades”.

Es el Ing. Jack Millar que integra el Directorio de YMVSA.

Es sabido como operan estas compañías dedicadas al estudio y exploración de yacimientos minerales. Son apéndices, o están estrechamente ligadas a los consorcios imperialistas y su misión es alertar a aquéllos acerca de la existencia de yacimientos explotables.

No exageramos, pues, cuando afirmamos que los monopolios internacionales están al acecho y que si el trámite de las concesiones continúa el camino iniciado, nuestro hierro irá a parar a sus manos.

Ni siquiera se ha descuidado la inclusión de un prominente miembro del régimen en el Directorio. En efecto, lo integra el Dr. Julio E. Pons, exDiputado herrerista por Florida, actual Embajador de Uruguay en Italia, terrateniente y hermano del Ministro de Instrucción Pública y previsión Social.

 

 

Manganeso, dolomita y energía

 

La elaboración de acero exige el acceso a determinadas materias primas como, por ejemplo, el manganeso y la dolomita.

El manganeso existe en el país y empresas como CINOCA lo utilizan industrialmente, pero los informes técnicos de Zapucay o El Papagayo –que son los más conocidos- son insuficientes y hasta contradictorios. Por lo cual aún no estamos en condiciones de pronunciarnos al respecto.

En cuanto a la dolomita (calcinada y molida sirve en el proceso de refinación del acero) existen importantes yacimientos en el Dep. de Lavalleja (Minas de Valencia) por los cuales se han interesado, recientemente, capitalistas yanquis..

El problema energético ha de encontrar su solución en el desenvolvimiento de la capacidad hidroeléctrica de la nación.

La Represa del Salto Grande en el río Uruguay, utilización de Yapeyú y Paso del Puerto, etc. sin hijos de un proceso que debe comenzar cuanto antes. Salto Grande es la clave de la cuestión energética en el Uruguay. Más de una vez hemos mencionado la constante presión de los trusts eléctricos y petroleros para impedir su concreción. Sin la construcción de dicha Represa no habrá desarrollo industrial en el país y de esto debe hacer conciencia la clase obrera y convertir la lucha por aquella en un punto esencial de su programa. Máxime cuando el imperialismo hará todo lo posible por postergar su construcción una y otra vez para impedir el empuje libertador que se apoyará en obra de tan hondo y trascendente significado rioplatense.

 

Un proyecto socialista

 

Lo mencionado es suficiente como para sustentar la convicción de que la lucha por organizar la explotación del hierro uruguayo en provecho del pueblo uruguayo, es una bandera fundamental no solo para los trabajadores metalúrgicos sino para toda la nación. Expresando en convicción, es que el sector parlamentario del Partido Socialista ha elaborado un proyecto de ley tendiente a crear los pilares de una próspera siderurgia nacional, sobre la base de la explotación de la Zona Ferrífera de Valentines en beneficio de nuestro pueblo. El imperialismo extiende sus tentáculos sobre esa riqueza y no faltan, por cierto, los cipayos que se han aplicado a la tarea de facilitar la entrega. Pero el Hierro es nuestros y es a los obreros a quienes concitamos para defenderlo.

 

* Diputado y dirigente del Partido Socialista

Fuente: Semanario “EL SOL”, órgano oficial del Partido Socialista, Montevideo, 13 de abril de 1962.

 

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Diario La Juventud - Ates y Sublevada

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