Uruguay: El señor de la guerra.

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

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La Guerrita

 

 Por Santiago Varela *

Que la realidad supera a la ficción no es una novedad. Yo había escrito en el 2006 una novela titulada La Guerrita, que relataba una guerra entre Uruguay y Argentina a partir del conflicto de Botnia.

Me parecía tan absurdo que dos países como los nuestros se pelearan por el negocio de una transnacional que pensé que podía ser un buena tema para tratarlo con humor. Con los yoruguas podemos pelearnos, pero por cosas más importantes, como ser el fútbol, la nacionalidad de Gardel o si la yerba es mejor con palo o sin él, pero agarrarnos a las piñas por la plata de otros, jamás. Como pueblos no merecemos que nos traten de tontos.

Pero hoy escuchándolo a Tabaré Vázquez me di cuenta de que estaba equivocado. El hombre había analizado seriamente la posibilidad de una salida armada. Y enterarme ahora de que ellos contaban con cinco aviones y nosotros no teníamos ni un miserable cañón antiaéreo porque Menem se los había vendido a Ecuador y Croacia me hizo erizar los pelos. ¡Llegamos a estar a merced de Tabaré!

Pero lo que más me espantó fue que el ex presidente oriental fuera a pedirle ayuda al Gran Hermano cuando estaba Bush, que era un tipo de anotarse en cuanto bombardero o invasión party se organizara en cualquier parte del mundo.

Tal vez Tabaré lo hizo porque entendió que así colaboraba a integrar más la Unasur. La política, a veces, suele transitar por senderos impensados.

Pero yo, cuando describía la guerra en el libro, juro que no tenía ni idea de que algo así podía pasar. Aunque, debo confesarlo, hoy me doy cuenta de que algunas veces me sucedieron cosas extrañas. Por ejemplo, sentía que me vigilaban. Un día, cuando estaba describiendo los combates de las tropas uruguayas que intentaban invadir Punta del Este, vino el encargado a decirme que probablemente me hubieran pinchado el portero eléctrico, ya que del mismo salía un cable que se metía en un camión de transporte de carne que hacía cinco días que estaba estacionado... y ya olía. Quedé intrigado.

Otra vez, al llegar a mi casa veo, en la vereda, apoyado en la pared, a un hombre con impermeable, sombrero y anteojos oscuros. Lo raro es que no llovía, hacía 38 grados y era de noche. Pensé que era de la SIDE, que querían saber lo que yo sabía –cosa muy común en ellos–, pero cuando vi que el hombre portaba un termo sobaquero y el clásico porongo, me di cuenta de que éste venía del otro lado del charco.

En fin, fueron detalles que pasaron inadvertidos. Jamás pensé que esa Guerrita pudiera ser posible. Lo que no quita que haya algunos que se las dan de estadistas que no solamente piensen que pudo haber sido posible, sino que además, al decirlo hoy, lo hagan motivados por algún tipo de misteriosa conveniencia.

 


* Autor de La Guerrita, la novela rioplatense sobre una guerra idiota.

Editorial Sudamericana, 2006.

Pagina12

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Caricatura de Gervasio Umpierrez.-Para Diario La Juventud

 

 

"Es como pensar que un día el ejército uruguayo podría invadir Haití"

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Tropas uruguayas ocupando Haití desde el 2004

 

EL FARO DEL FINAL DEL MUNDO

Califican como "disparatados" los dichos de Vázquez: "Es como pensar que un día el ejército uruguayo podría invadir Haití"

Dirigentes frenteamplistas opinan que un pedido de ayuda militar de un gobierno de izquierda a EEUU sería tan descabellado como firmar un TLC con ese país

"Mujica se dedicó a decir cualquier disparate durante la campaña electoral y ahora es presidente. Es obvio que Vázquez está siguiendo la misma estrategia", aseguró ayer un legislador oficialista en referencia a las polémicas declaraciones del ex presidente Tabaré Vázquez, quien afirmó que durante el conflicto con Argentina por la planta de Botnia llegó a pedir ayuda a Estados Unidos en caso de que hubiera un enfrentamiento militar con el vecino país.

Pero en la interna freteamplista son varios los que creen que el pedido de ayuda nunca existió y que fue todo un invento del ex presidente. "Es imposible que un gobierno del Frente Amplio (FA) le haya pedido ayuda militar a Estados Unidos. Es como pensar que un día el Ejército uruguayo podría invadir Haití y violar los derechos humanos de sus habitantes. Jamás ocurriría algo así", aseguró un dirigente del sector del FA. Posteriormente comparó la hipótesis de un pedido militar a la superpotencia con la posibilidad de que el oficialismo hubiera impulsado la firma de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. "¿A quién se le ocurre que un gobierno encabezado por Tabaré Vázquez podría hacer hacer ese tipo de cosas? Sería como pensar que el FA no es de izquierda. Es completamente ridículo", expresó.

Pero a pesar de las críticas que surgieron en ambas márgenes del Plata, Vázquez reivindicó sus dichos y afirmó que la actitud de Argentina estaba poniendo en riesgo la soberanía nacional. "Uruguay tiene derecho a instalar en su territorio una planta de celulosa o cualquier otro emprendimiento industrial. Y si vamos al caso, también podría instalar una base militar de Estados Unidos. ¿Alguien tiene derecho a quejarse por eso?", se preguntó. De todas maneras, allegados a Vázquez negaron que haya existido una afinidad ideológica entre él y el ex presidente George W Bush. "Lo que pasa es que ambos son masones, y para Tabaré, eso es más fuerte que cualquier ideología", aseguro uno de ellos.

la diaria 13-OCT-11

 

 

 

                                                                                12 de octubre de 2011

 

MENSAJE DE LA 36

 

TABARÉ VÁZQUEZ QUERÍA DESEMBARCAR MARINES YANQUIS EN URUGUAY

“todo gaucho necesita un palenque…dijo el ex presidente uruguayo”

Uruguay evaluó una guerra por Botnia

Tabaré Vázquez lo reveló ayer por TV
Tabaré Vázquez a El Observador: “Ahora se olvidan pero sacamos al Ejército a la calle”

“Bielsa: "Es muy difícil tomar a Tabaré en serio". Tabaré es un hombre “sin palabra”

“El ex canciller descalificó los dichos del ex presidente uruguayo sobre una guerra por Botnia; "Confunde el tablero del mundo con el Café La Humedad"


Quizás muchos compatriotas ignoren que en 1904 durante la guerra civil el Presidente colorado uruguayo, José Batlle y Ordoñez, no vaciló en solicitar la intervención norteamericana para asesinar al líder blanco  Aparicio Saravia. Los marines yankees desembarcaron en el puerto de Montevideo, pero no fue necesario llevarlos al campo de batalla por la caída de Saravia en combate en Masoller, mientras recorría la primera línea de fuego a menos de doscientos metros del enemigo. Batlle también justificó todas las intervenciones norteamericanas de la época.
El ex presidente de Uruguay, el socialista, Tabaré Vázquez reconoció ayer, que durante el conflicto diplomático con la Argentina por las plantas de celulosa consideró la hipótesis de una guerra entre los dos países, y que incluso llegó a hacer gestiones con el gobierno norteamericano de George W. Bush en busca de apoyo externo.
La revelación, transmitida a modo de anécdota de su gestión como presidente, pasó inadvertida para los uruguayos, más interesados por el partido entre Uruguay y Paraguay, o por el “re- re- regreso” de los Olimareños y de Rumbo, que vieron por televisión cómo Vázquez contaba hasta dónde llegó la tensión en aquel diferendo.
Tabaré Vázquez disertó en el colegio Monte VI, del Opus Dei ante un grupo reducido de ex alumnos y admitió que en aquella época hizo gestiones ante la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y que planteó la hipótesis bélica ante los comandantes de las tres fuerzas armadas para que estuvieran preparadas. “Yo me reuní con los tres comandantes en jefe y les planteé el escenario, y me dijeron: “bueno... podemos hacer una lucha de guerrilla”, contó Vázquez ante la distinguida platea.
Los comentarios del ex jefe de Estado oriental, que se perfila como favorito para las elecciones presidenciales de 2014, se conocieron en una noche en la que la atención de los uruguayos se concentraba en el partido que el seleccionado celeste jugaba en Asunción por las eliminatorias mundialistas. El discurso fue divulgado por el noticiero Telenoche 4 poco antes del encuentro deportivo.
El ex presidente Vázquez repasaba su gobierno entre 2005 y 2010 y destacó el diferendo por las plantas de celulosa de Botnia y de Ence. “Tuvimos un conflicto muy serio con Argentina y un presidente tiene la obligación de plantearse todos los escenarios posibles que le puedan presentar ante un determinado problema; no esperar a que el problema surja para ver qué hacemos”, dijo Vázquez.
Inmediatamente, siguió con crudeza: “Yo me planteé todos los escenarios, desde que no pasara nada, y al otro día nos levantáramos y estuviera solucionado el problema, hasta que hubiera un conflicto bélico”.
Ante las expresiones de asombro, justificó su preocupación con ejemplos de accionar del peronismo. “¿Tenía razones para planteármelo o estaba dramatizando? A mí no me gusta dramatizar”, dijo Tabaré. Así, recordó que cuando los restos de Juan Domingo Perón volvieron a Buenos Aires, militantes de ese movimiento “estuvieron a los balazos” entre sí.
También citó anuncios de los asambleístas de Gualeguaychú de aquella época: “Hubo una señora que dijo que iba a venir con una bomba a atarse para volar Botnia”.
“¿Qué pasaba con las demostraciones del ejército argentino, del otro lado, frente a Paysandú, que nunca las habían hecho y las hicieron e hicieron despliegue? ¿Qué hubiera pasado si teníamos un conflicto con Argentina?”, preguntó el ex presidente uruguayo a la platea.
Luego contó lo que efectivamente hizo: “Yo me reuní con los tres comandantes en jefe y les planteé el escenario, y me dijeron: “Bueno... podemos hacer una lucha de guerrilla”, agregó. También relató lo que le transmitió uno de los principales mandos militares. “El comandante en jefe de la fuerza aérea me dijo: “Tenemos cinco aviones y combustible para 24 horas; si salen nuestros cinco aviones no vuelve ninguno”.
“Estábamos en un estado de indefensión”, aseguró Tabaré. Por eso recurrió al gobierno de George Bush, a efectos de advertir el riesgo que percibía que corría Uruguay.

Este miércoles Tabaré Vázquez a El Observador: “Ahora se olvidan pero sacamos al Ejército a la calle”

El ex mandatario dijo que en la región todos manejaban una hipótesis de conflicto fronterizo, pero no lo admitían públicamente.

“Ahora todos se sorprenden y se rasgan las vestiduras, y parece que se olvidan que por el conflicto de Botnia sacamos el Ejército a la calle”, dijo a El Observador el ex presidente de la República, Tabaré Vázquez, cuyas declaraciones acerca de que en 2006 le llegó a pedir apoyo a Estados Unidos ante un eventual conflicto bélico con Argentina causaron revuelo a ambos lados del Río de la Plata.
“Hay quienes se sorprenden como si esto no tuviera fundamento”, dijo Vázquez, y agregó: “Hay que recordar que los piqueteros dijeron que vendrían a manifestar a Uruguay, que hubo quien dijo que iba a venir con dinamita, amenazaron con ocupar la planta de Botnia, los militantes de Greenpeace manifestaron en el río y tiraron al agua a un oficial de Prefectura, entre otros hechos”.
“Fue por todo eso que en un consejo de Ministros se decidió enviar al Ejército a custodiar los alrededores de la planta de Botnia. Se hizo una guardia perimetral, y pusimos al Ejército a desmalezar la zona para instalar tiendas de campaña. Se llegó a votar una partida especial para alimentar a los soldados, y no se llamó a una empresa privada a hacer esa seguridad, se envió al Ejército porque se entendió que era un asunto de interés nacional y de seguridad”,recordó el mandatario.
Tabaré Vázquez dijo que ese concepto del conflicto lo impulsó Argentina cuando el extinto Néstor Kirchner declaró que era un asunto “nacional, y se abrazó con los piqueteros” en Santiago de Chile, durante la asunción de Michelle Bachellet, donde Uruguay y Argentina negociaron y no llegaron a un acuerdo.
“Todos los presidentes de la región manejaban esa hipótesis de conflicto, otra cosa es que se admitiera. Y ante esa situación ¿qué se pretendía que hiciera el presidente de un país pequeño que está amenazado? Pensar desde lo mejor a lo peor, y pedir apoyo, un apoyo que era en lo político y en lo diplomático, pero que partía de la base de la peor hipótesis. Si no lo hubiera hecho y llegaba a pasar algo se iban a preguntar ¿y el presidente qué hizo?”, afirmó el ex mandatario.

Asombro de los asambleístas por la hipótesis de guerra, “Es increíble”, dijo Veronessi. 

El asambleísta de Gualeguaychú Juan Veronessi calificó de “increíble” la evaluación del ex mandatario uruguayo. “Esta expresión no coincide de ninguna manera con el pensamiento histórico de Tabaré Vázquez”, sostuvo. “Es una cosa increíble”, añadió.
“A mí no me pasaría por la cabeza una cosa así, jamás. Es muy extraño”, dijo el asambleísta a radio Mitre. Veronessi lamentó que “Gualeguaychú se callara la boca de una vez por todas” en su lucha contra el funcionamiento de la empresa UPM, ex Botnia, en la costa del río Uruguay, frente a la ciudad entrerriana.
“La presidenta Cristina Kirchner tendría que, humildemente, pedirle perdón a Gualeguaychú, por habernos tratado de tontos”, dijo.
Para Juan Veronessi, uno de los referentes de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, “es muy extraño”: ayer el ex presidente de Uruguay Tabaré Vázquez reveló sorpresivamente que llegó a pensar en la posibilidad de que su país entrara en guerra con la Argentina por la disputa en torno a la papelera de la ex Botnia.
“Esta expresión no coincide de ninguna manera con el pensamiento histórico de Tabaré Vázquez. Es una cosa increíble. De ninguna manera, a mí no me pasaría por la cabeza una cosa así, jamás”, expresó el asambleísta esta mañana, en declaraciones a radio Mitre.
Tabaré Vázquez dijo al selecto reducido grupo de estudiantes “Yo fui a visitar al presidente Bush, quien tuvo la amabilidad y gentileza de recibirme en la Casa Blanca. Era un momento muy particular de las relaciones entre Uruguay y Argentina por el tema de los bloqueos de los puentes. Fui por razones comerciales, para estrechar los lazos comerciales de ese país y el nuestro. Pero también Uruguay necesitaba un respaldo, como dice Martín Fierro: “todo gaucho necesita un palenque”, relató Vázquez.
“Estas cosas no se pueden hablar en ese momento y en público”, explicó el ex presidente, excusándose por ser la primera vez en que hacía públicos estos sucesos.

Ex canciller argentino fustigó a Vázquez por hipótesis bélica.

Líderes de la oposición uruguaya , y ex jerarcas del gobierno argentino, hacen hoy fila para criticar al ex presidente Tabaré Vázquez por decir que manejó la posibilidad de un enfrentamiento armado con Argentina.
El ex canciller argentino Rafael Bielsa no ocultó su malestar por los dichos de Vázquez y lo acusó de ser “un hombre parroquial, doméstico, suburbano, sin conocimientos en derecho internacional ni en política internacional” y, para rematar, lo calificó como un hombre “sin palabra”.
En entrevista con el diario La Nación, Bielsa dijo que el ex presidente “confunde el tablero del mundo con el Café La Humedad” y que es “muy difícil tomar a Tabaré en serio”.
Y al esfuerzo que hace para restarle trascendencia a las declaraciones de Vázquez, le suma las realizadas para transmitir su “indignación”, agrega la crónica del diario argentina.
Bielsa afirma que las declaraciones no aportan novedad alguna y coincidió con el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, de que el gobierno argentino nunca consideró un eventual escenario bélico y puso en duda que Vázquez haya pedido respaldo a George W. Bush.
El ex jerarca recordó que Vázquez “perimetró la planta de Botnia con el Ejército”, lo que entiende fue “un claro acto de hostilidad para la Argentina”.
Al ser consultado de por qué cree que Vázquez lo hizo, Bielsa dijo que “la abrumadora cantidad de ignorancia de Tabaré me hace imposible interpretar qué objetivo persigue. Ignora el derecho internacional y las relaciones internacionales. Tuvo un comportamiento sistemáticamente mendaz respecto de la Argentina. Que ahora agregue detalles operativos sobre la posibilidad de una agresión bélica lo único que hace es rebajar todavía más su inexistente estatura de estadista”.
Finalmente, Bielsa dijo que el gobierno nunca recibió un aviso de un eventual enfrentamiento armado y explicó que “por eso nosotros leímos el gesto, de custodiar Botnia, como lo hicimos. Fue un intento de acto de amedrentamiento que en su momento analizamos como un hecho de naturaleza castrense, desproporcionado e innecesario”.

Ahora también se conoció que EE.UU. sondeó la posibilidad de que la disputa por Botnia derivara en un conflicto armado.

El gobierno de EE.UU. sondeó con representantes uruguayos y argentinos la posibilidad de una derivación militar del conflicto por Botnia, en el punto más crítico de la disputa. Y al parecer Washington prefería estar “al margen”.
El desarrollo del conflicto entre Uruguay y Argentina durante 2007 hizo, por momentos, prever lo peor. Esta percepción era más acentuada desde el gobierno de Tabaré Vázquez que desde Argentina, donde la opinión pública comenzaba a “cansarse” del tema, más allá de los miles de seguidores de la causa en la provincia de Entre Ríos.
El embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Earl Wayne, analizó en noviembre de 2007 el conflicto. En un cable dirigido al Departamento de Estado, filtrado por WikiLeaks al diario El País de Uruguay, el diplomático señaló que a pesar de que Tabaré Vázquez había dado la orden de que Botnia comenzara a operar el 9 de noviembre, la preocupación por la controversia se había “calmado” en Buenos Aires. “El gobierno argentino y la opinión pública están ahora mucho más focalizados en el cambio de gobierno y en las vacaciones de verano”, señaló.
Un cúmulo de señales contradictorias por parte de Uruguay y Argentina se fueron acumulando entre enero y noviembre de 2007. Por entonces ya había comenzado la gestión de buenos oficios de la Corona Española, a través del embajador español ante ONU, Juan Antonio Yáñez Barnuevo.
En su análisis remitido al Departamento de Estado, Wayne sostuvo que para algunos observadores la Cumbre Iberoamericana, que se había desarrollado la semana anterior, fue la última chance para solucionar el conflicto. Indicó además que, sin embargo, había muchos analistas que creían que en realidad nunca había existido una posibilidad real de que finalizara la controversia. Indicó además que una fuente consultada, que se menciona como “A” le transmitió que el presidente Tabaré Vázquez sentía que los mediadores españoles no eran “intermediarios honestos” y que también podían estar posiblemente influidos por sus intereses económicos.
En forma paralela a estas gestiones, funcionaba con intensidad la que por entonces se conocía como “la diplomacia de los Fernández”, en alusión al jefe de gabinete de la administración Kirchner, Alberto Fernández, y al secretario de la Presidencia de Vázquez, Gonzalo Fernández. Este diálogo “oficioso” había llegado incluso a su momento culminante el 28 de agosto, cuando tuvo lugar una reunión secreta en la estancia de Anchorena para delinear las bases del acuerdo. Sin embargo, esta fórmula “dormiría” en los cajones oficiales.
De todos modos, Wayne señaló en el despacho diplomático algunos signos alentadores desde que, el 9 de noviembre, la planta había comenzado a estar operativa. Entre ellos, destacó que Argentina había comenzado o tenía previsto iniciar próximamente el monitoreo del río Uruguay, lo que marcaba un cambio: dejar de pedir la relocalización, aceptar que la planta existía y sí controlar su funcionamiento. En el mismo sentido, los Kirchner habían reconocido que la planta era una realidad.
Contra los intentos de acercamiento conspiraban abiertamente las acciones emprendidas por los activistas entrerrianos. Mientras la planta se aprestaba a entrar en funcionamiento, una lluvia de rumores invadía Fray Bentos. La posibilidad de sabotajes o acciones de tipo militar no estaban ajenas a estos rumores. Las sospechas de los servicios de información se originaban en una acción emprendida contra un vivero de Botnia en Paysandú. Y de hecho, junto a ello las manifestaciones, escraches e intervenciones de los activistas parecían confirmar un endurecimiento del conflicto.
El 2 de septiembre un grupo de unos 800 asambleístas cruzó el puente en medio de una tensa movilización para llevar a cabo una protesta frente a Botnia. La acción obligó al gobierno a disponer de una amplia movilización de efectivos policiales y militares. El estado de alerta por posibles acciones directas contra la planta había movilizado también a agentes de los servicios de Inteligencia de los ministerios de Interior y Defensa, que trabajaron activamente en Fray Bentos. Unos días antes, el 30 de agosto, los activistas habían sido neutralizados en su intención de llevar a cabo una protesta náutica frente al puerto de Nueva Palmira, durante la inauguración presidida por Tabaré Vázquez.
De todos modos, el embajador Wayne señaló que no había “absolutamente ningún indicio” de que Argentina considerara una “solución militar” a esa disputa e indicó que la capacidad operativa militar de Argentina estaba muy limitada.
Wayne contó que cualquier sugerencia que se hiciera de una “solución” militar al conflicto traía como respuesta en el interlocutor expresiones de humor o de incredulidad. Narró que en el último evento del Día de los Veteranos de Guerra, un militar bromeó con el tema y dijo que, probablemente, Uruguay tuviera una flota de aviones más activa y recursos militares más útiles que el argentino, tomando en cuenta el sostenido recorte del presupuesto militar de los últimos años.
Pero más allá de las bromas la embajada consultó seriamente sobre el tema. “Por su parte, el agregado militar de Uruguay en Argentina dijo que él no tenía conocimiento de la existencia de planes militares, siquiera remotos, de los gobiernos de Uruguay o de Argentina relacionados con esta disputa”, escribió Wayne.
La percepción de un endurecimiento del conflicto y su posible derivación militar había sido comentada por un senador del Frente Amplio calificado por la embajada de Estados Unidos como fuente protegida, a principios de ese año, según otro cable filtrado por WikiLeaks y dado a conocer por el diario El País el 6 de marzo. En una reunión reservada entre ese legislador y el entonces encargado de negocios de la sede diplomática en Montevideo, James D. Nealon, el representante uruguayo había expresado que “después de todo no sería tan mala idea reforzar los vínculos militares de Uruguay con Estados Unidos”.
Ese tema fue retomado por Wayne. En el cable de noviembre de 2007 el diplomático consideró que la mejor opción para Estados Unidos era que continuara estando al margen de la disputa. “Esto es particularmente relevante si se busca mejorar la relación con el nuevo gobierno en Argentina”, señaló. Agregó que su “intuición” era que Cristina Fernández iba a ser más “sutil” en el manejo del conflicto.
Además, Wayne sostuvo que Estados Unidos debía “desalentar” cualquier sugerencia uruguaya como la que habían recibido de una fuente para intensificar la cooperación militar y proteger a Uruguay de Argentina. También recomendaba tener la misma postura ante la posibilidad de que esa alianza fuera utilizada para influenciar a los argentinos.
Estados Unidos miraba con particular preocupación su cada vez más deteriorada relación con Argentina. Durante el gobierno de Néstor Kirchner habían abundado los desencuentros y la perspectiva de un cambio de mando era observada con fuerte expectativa. Como también lo era por parte de Uruguay, que bajo la dirección de Kirchner no avizoraba una salida inmediata del conflicto. Ambos aspectos eran sondeados con interés por la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires.
Cristina Fernández, senadora y candidata a la Presidencia, mantuvo una reunión con el embajador de Estados Unidos en Argentina, Earl Wayne, el 20 de septiembre de 2007, pocos días antes de que partiera a Nueva York para un programa de cinco días. El contenido del encuentro, que duró 45 minutos y se desarrolló en la residencia de Olivos, fue narrado por el propio diplomático al Departamento de Estado en un cable filtrado por WikiLeaks.
El hecho de que Fernández hubiera aceptado una cita con embajador fue visto como positivo por Wayne, quien destacó el contraste con la actitud de Néstor Kirchner, que en todo su mandato no había tenido un encuentro privado con el representante de Washington. Además, Wayne resaltó el tono amable y descontracturado de Fernández.
También desde el entorno del presidente Tabaré Vázquez se comenzaba a ver con creciente interés la figura de Cristina Fernández de Kirchner como un interlocutor “más amigable” para futuras negociaciones.
Fernández había sido cauta en su manejo del conflicto y de las relaciones en general con Uruguay. La entonces candidata presidencial prefirió dilatar un encuentro con los activistas de Gualeguaychú, reunión sobre la que los asambleístas depositaban fuertes expectativas.
Para Estados Unidos, en tanto, el perfil más amigable que esperaban de la candidata se vinculaba con la posibilidad de ampliar inversiones en el país vecino. Aspecto en que también el país era examinado a la luz del conflicto con su vecino Uruguay.
“El discurso y el tono conciliador de la reunión confirman lo que veníamos observando en los discursos y gestos de Cristina Fernández de Kirchner con una frecuencia cada vez mayor: el candidato con mayor chance busca un acercamiento con Estados Unidos”, resumió Wayne.
Para el diplomático, Fernández parecía entender que una relación pragmática y no enemistosa podía garantizarle un margen de maniobra en asuntos financieros y geopolíticos. Al mismo tiempo, señaló que sus comentarios habían sugerido una falta de voluntad para romper con las “heterodoxas” políticas de su marido.
“La conversación de Cristina Fernández de Kirchner con el embajador confirma nuestra expectativa de que, probablemente, ella sea un socio más fiable, confiable y accesible de Estados Unidos”, resumió.
La victoria por un margen ajustado de la candidata oficial terminó por instalar un mejor clima en Uruguay. De hecho, en la noche del 28 de octubre luego de conocerse el triunfo electoral, Tabaré Vázquez llamó a Cristina Fernández en lo que fue interpretado en ambas márgenes del río como “un gesto de distensión”.

¿Por qué Tabaré Vázquez realiza estas declaraciones escandalosas  justo en este momento? Al mismo tiempo que concurre a la Argentina a visitar y darle su respaldo político al candidato del Frente Amplio argentino Binner en Buenos Aires. Representante argentino que asesora el mismo consejero electoral de Tabaré Vázquez, Esteban Valenti.  

Tabaré Vázquez se reunió en Buenos Aires con Hermes Binner, candidato socialista a la presidencia argentina y líder del Frente Amplio Progresista (FAP), que tomó su nombre del Frente Amplio de Uruguay.

“No voy a opinar sobre aspectos políticos internos de este país. Vine a hablar exclusivamente del Frente Amplio de Uruguay y sus cuarenta años de experiencia”, dijo Vázquez en una rueda de prensa.

El ex presidente agradeció, no obstante, la invitación de su “querido amigo” Binner, con quien comparte además profesión, ya que ambos son médicos.

Binner, quien en 2007 se convirtió en el primer gobernador socialista de Argentina tras su elección en la provincia de Santa Fe, elogió la “constancia y perseverancia” del Frente Amplio uruguayo y la madurez democrática de nuestro país.

En este sentido, se mostró partidario de trabajar en la búsqueda de un sistema parlamentario para Argentina, “altamente más democrático que un sistema presidencialista y con menos riesgos”.

Aunque en las elecciones primarias del pasado 14 de agosto terminó cuarto, con el 10,2% de los votos, a menos de tres semanas de los comicios presidenciales las encuestas colocan a Binner como el candidato con las más posibilidades de la oposición, con más del 15% de los sufragios.

Sin embargo, está lejos de la presidenta Cristina Fernández, gran favorita para la reelección.
Tabaré Vázquez ya está en campaña electoral, y ha salido tempranamente a marcar la cancha, obligado por las circunstancias del desastre del gobierno de José Mújica.
Y todas sus expresiones públicas, buscan una vez más el favor y ganarse las simpatías del electorado uruguayo. Contrariamente a lo que se pueda pensar y a lo que creen nuestros hermanos argentinos los cuales por un lado le atribuyen un pasado militante de izquierda a Tabaré Vázquez, mientras que por otra parte otros lo consideran un ignorante y “difícil de tomar en serio”, ambas opiniones evidencian un desconocimiento verdadero de la autentica identidad del ex Presidente uruguayo. 
Para nosotros lo que está bien claro es que Tabaré Vázquez está jugando nuevamente y en forma anticipada con el objetivo de alcanzar un tercer mandato del Frente Amplio por un lado, y de obtener nuevamente el apoyo del imperialismo yanqui por el otro. Desde un comienzo los dirigentes frenteamplistas más conspicuos como Esteban Valenti, reconocieron que José Mujica era impresentable como Presidente de un país aunque se tratar de una nación pequeña como la nuestra. Y la historia les ha dado la razón. 
Pero Tabaré Vázquez ni es un ignorante ni es un militante de izquierda, es un representante de los Estados Unidos en la región, y sobre todo en el área Latinoamericana, al estilo de Bachellete, de Lula, o hasta de Uribe el colombiano llegado el caso.
Los argentinos no tienen idea, pero ni la menor idea acerca de la dimensión de la campaña de difamación y de todas las bajezas que se dijeron en nuestro país sobre la política Argentina en tiempos del gobierno de Néstor Kirchner. No tienen ni la más remota idea de todo lo que desde el diario La Republica, el Frente Amplio, y Esteban Valenti quien se hizo cargo de ser el responsable de volantes anónimos aparecidos en Montevideo, durante la visita de delegaciones de la ciudad de Gualeguaychú para hablar con autoridades uruguayas.
No recordamos otra época de tanta virulencia contra el pueblo argentino en general, de tanto chovinismo, nacionalismo ramplón, contra todo lo que fuera argentino que durante el Gobierno de Tabaré Vázquez. 
Y en las declaraciones de Tabaré Vázquez hay una parte de verdad y otra de falsedad. La parte de verdad es que fue a solicitarle ayuda a los Estados Unidos, para llevar a cabo una guerra con la Argentina. Pero Tabaré Vázquez no se creía ni antes ni ahora que esa posibilidad existiera. Pero en cambio, el hecho de que los yanquis escucharan de boca del mandatario del Frente Amplio, un jefe del Partido socialista, la solicitud de marines y armas modernas para combatir, sin duda cualquiera se da cuenta que es una gran señal de alineamiento con los Estados Unidos. Solo se puede pedir apoyo militar a los grandes camaradas. 
Sin duda que para muchos de nosotros estas declaraciones hechas por Tabaré Vázquez, pueden parecernos desde desubicadas como negativas para los intereses de su figura. Pero estamos también seguros que para la mayoría de la masa frenteamplista, desinformada y aún dominada por el efecto del chovinismo y el nacionalismo inculcado durante tanto tiempo, las palabras de Tabaré Vázquez cuenten con el apoyo de esos cientos de miles de personas para las cuales todo lo que haga el gobierno del Frente Amplio está bien y no merecer explicación alguna.
Toda esa inmensa mayoría de personas que son frenteamplistas del último tiempo, de ese Frente Amplio triunfador de las elecciones, los que escuchan radios que fueron de izquierda y hace tiempo que son más burguesas que las radios de la burguesía. Que leen y respiran por lo que leen en esos diarios en manos extranjeras, pero que son oficialistas y cada santo día ponen grandes titulares a favor de todo lo que hace y lo que no hace el gobierno de Mujica.
Esos miles de uruguayos de otras épocas que escuchan “a desalambrar”, y se emocionan hasta las lágrimas, sin razonar siquiera que tanto el gobierno de Tabaré Vázquez como el de Mújica son los gobiernos que más tierras han entregado a manos extranjeras.
Esos compatriotas nuestros que están envenenados contra los argentinos y pese a lo cual se dejan envenenar por los mismos porteños dueños de los medios de comunicación, diarios, radios, y televisión.
Y entonces como los argentinos celebraron sus doscientos años de independencia, también nosotros tuvimos que hacer lo mismo. Independencia sin Artigas, ya tragado por la selva del Paraguay. Doscientos años incluyendo la Cisplatina. Con un símbolo terrible, la bandera tricolor artiguista, transformada por obra y arte del creativo en la azul y blanca, levantada por primera vez por Belgrano en las Barrancas de Paraná.
Dijo un buen hombre e historiador consultado por las periodistas de los canales de televisión trasmitiendo en cadena, toda una autoridad como Daniel Vidal. Cuatro negros acompañaron a Artigas hasta el final, entre los que se hallaban Ansina o Lencina, Montevideo, Martinez. Y otros cuatrocientos que eran su ejército último. Ni blandengues, ni gauchos, ni indios, ni criollos, solo descendientes de africanos fueron los imprescindibles de Artigas. En ese mismo lugar, y en esa misma oportunidad Mujica, “se puso a payar” sobre la identidad uruguaya, enraizando en Artigas el uruguayismo, justo todo lo contrario del federalismo del prócer y una de las razones por las que se negó durante treinta años hasta su muerte a regresar a un país creado por el imperio Ingles.      
Pero así como los amigos de Tabaré Vázquez tienen licencia para matar por todo el mundo, en este país el Frente Amplio Progresista, tiene libertad para mentir a chaleco desprendido. Y todo vale, por que el poder forma parte esencial de la impunidad, donde la mentira y la falsedad queda chica ante otros comportamientos humanos mucho más mezquinos y dañinos que esta pretensión de cambiar la historia con la ayuda y colaboración de los cantores que fueron populares y la televisión. 

TAL COMO LO DIJERA EN SU MOMENTO FEDERICO FELLINI:

“LA TELEVISIÓN ES EL ESPEJO DONDE SE REFLEJA LA DERROTA DE TODO NUESTRO SISTEMA CULTURAL”

 Radio Centenario

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