Uruguay: Familiares del Gral Licandro cuestionan duramente discurso hipócrita de Mujica

Publicado en por Atea y sublevada.

Dura carta de familiares de Licandro                    Brecha  20 de abril de 2011

 

Mujica cuestionado por «insulto a la memoria» del general frenteamplista 

 

 

El 30 de  marzo, después de una muy larga enfermedad, murió nuestro querido “tío Toto”, el general Víctor Manuel Licandro. Desgraciadamente, además del dolor inmenso de perder a quien fuera el centro de referencia y el factor de cohesión afectivo más cálido de nuestra familia, pareciera como si con él hubiéramos perdido, también, a uno de los últimos hombres que asumieron, en el Frente Amplio, un compromiso político transparente y sin dobleces. Esta impresión ha sido reforzada por las palabras del presidente José Mujica en su audición del 31 de marzo en M 24.

     Los que firmamos esta carta pensamos que las referencias y la utilización hechas por el presidente de la República de su figura, implican en grado sumo la práctica de una hipocresía del juego político tradicional que es diametralmente opuesta y enemiga de la postura que, como hombre y como militante, caracterizó al general Licandro.

     Para empezar, Mujica recordó a Licandro como a un “Quijote militar”, una imagen retórica que no necesitamos analizar aquí para entender que, en lenguaje político vulgar, denomina al idealista que lucha contra molinos de viento, es decir al hombre honesto y bien intencionado que se maneja, sin embargo, en esferas más bien utópicas.

     En su discurso de 20 minutos, Mujica le adjudicó un poder enorme y decisivo al aparato militar. Describió a las Fuerzas Armadas como a una institución poderosa y, al parecer, autónoma, cuyas decisiones “pueden hacer de puerta o de sepultureros de una sociedad”. Es decir, que las Fuerzas Armadas serían una especie de aduana o peaje por el que es necesario o inevitable pasar, si uno quiere entrar o seguir en democracia, y con el que conviene estar en buenas relaciones. También habló de “ganar para la democracia” a esa fuerza, es decir de un trabajo político de persuasión y negociación que es necesario hacer para que ellas sean fieles a los poderes del Estado. Sin embargo, no se refirió nunca a la fidelidad de las Fuerzas Armadas al Poder Ejecutivo, ni mencionó en ningún momento la subordinación que las mismas deben tener por mandato constitucional al presidente de la República, ni su propia responsabilidad como comandante en jefe de dichas fuerzas. Paradójicamente, repitió lo que ha afirmado otras veces: que las Fuerzas Armadas de hoy no son las de ayer.

     Pues bien, es ampliamente conocido que el general Licandro opinaba lo opuesto. Para empezar, que las Fuerzas Armadas debían ser depuradas de elementos criminales y su organización democratizada. Para él era impensable que oficiales responsables de delitos de lesa humanidad continuaran ocupando puestos en esas filas. Licandro opinaba, también, que buena parte de la oficialidad superior actual continuaba profesando la doctrina de la seguridad nacional, doctrina que unió ideológicamente a las dictaduras del Cono Sur en el Plan Cóndor. Es más, él aseguraba que las nuevas generaciones de oficiales continuaban siendo educadas en esas ideas. Por lo tanto, para él existía una clara continuidad entre las Fuerzas Armadas de hoy y las de ayer. A su entender, estas Fuerzas Armadas de hoy habían demostrado una y otra vez no estar dispuestas a colaborar con el gobierno democrático, y mucho menos con la dilucidación de los crímenes que sus integrantes habían cometido durante la dictadura. Opinaba que las Fuerzas Armadas no podían continuar siendo un poder autónomo dentro del Estado –con actividades y relaciones acerca de las cuales no se consideraban obligadas a informar al gobierno–, que su número de efectivos continuaba sobredimensionado y que no debían ser persuadidas de nada sino acatar total y completamente a los poderes del Estado. En una entrevista publicada por el semanario Brecha el 12-X-10 expresó:  “En un gobierno del Frente Amplio (las Fuerzas Armadas) deben estar subordinadas al gobierno y no precisan ningún acercamiento sino cumplir con la Constitución y las leyes”. Licandro dejó todos estos análisis e ideas asentados en documentos que han circulado ampliamente.

     Por si esto fuera poco, Mujica visitó a Licandro poco antes de asumir la Presidencia y se informó personalmente acerca de sus puntos de vista con respecto a diferentes temas, pero muy especialmente al tema militar. Es evidente, entonces, que el presidente no desconoce en absoluto cuál era su pensamiento. Decir que “la libertad posible necesita honda fidelidad de los brazos armados que se expresan en el Estado. Y esto es una verdad evidente, y estas son de las lecciones más profundas que nos deja la trayectoria y la vida de un general como Licandro” es una reducción que abstrae, simplifica y falsea las ideas de Licandro. Porque todos sabemos que él dejó lecciones mucho más concretas que ese deslavado eufemismo. Pero dado que las verdaderas ideas de Licandro no le sirven para fundamentar su propia posición frente a los militares, Mujica se ha visto obligado a deformar su pensamiento, ocultándolo tras un lugar común.

     Lo más doloroso y lo más lamentable fue que el presidente hiciera esto al otro día, precisamente, de su muerte. Su supuesto homenaje se volvió así una afrenta soberbia e inescrupulosa a su memoria. Juntar el homenaje, el saludo al compañero muerto, con la utilización de su prestigio para sumar rédito político a la posición particular de Mujica frente a las Fuerzas Armadas, nos parece algo que sobrepasa todo calificativo. Consideramos esta maniobra un insulto a su memoria, a sus familiares y a todos los frenteamplistas que respetaron la lucidez y la entereza moral del general Licandro.

 

José Luís Licandro

Sergio Altezor Licandro

Juan Pablo Licandro

 

Artículo tipeado y enviado por Marcos Revérberi

 

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20 de abril de 2011

 

MENSAJE DE LA 36

 MUJICA UN HIPÓCRITA QUE INSULTÓ LA MEMORIA DEL GENERAL VÍCTOR LICANDRO

CARTA DE LOS FAMILIARES DEL GENERAL DON VÍCTOR LICANDRO
“Al otro día de la muerte de Licandro falsea su pensamiento”
“Eventual salida de Rosadilla responde a pacto con FF.AA”
“Caducidad. Mujica y Huidobro acordaron no tocar la ley”

http://www.radio36.com.uy/imagenes/2011/04/20/CRITICAS%20A%20MUJICA%20EN%20BRECHA.jpg

Dura carta de familiares de Licandro publicada el miércoles 19 de abril de 2011 en el semanario Brecha

MUJICA CUESTIONADO POR “INSULTO A LA MEMORIA” DEL GENERAL FRENTEAMPLISTA.

El 30 de marzo, después de una muy larga enfermedad,  murió nuestro “querido tío Toto”, el general Víctor Manuel Licandro. Desgraciadamente, además del dolor inmenso de perder a quien fuera el centro de referencia y el facto de cohesión afectivo más calido de nuestra familia, pareciera como si con él hubiéramos perdido, también, a uno de los últimos hombres que asumieron, en el Frente Amplio, un compromiso político transparente y sin dobleces. Esta impresión ha sido reforzada por las palabras del presidente José Mujica en su audición del 31 de marzo en M24.

Los que firmamos esta carta pensamos que las referencias y la utilización hecha por el Presidente de la República de su figura implica en grado sumo la práctica de una hipocresía del juego político tradicional que es diametralmente opuesta y enemiga de la postura que como hombre y como militante caracterizó al general Licandro.

Para empezar, Mujica recordó a Licandro como a un “Quijote militar”, una imagen retórica que no necesitamos analizar aquí  para entender que, en lenguaje político vulgar, denomina al idealista que lucha contra molinos de viento, es decir al hombre honesto y bien intencionado que se maneja, sin embargo, en esferas más bien utópicas.

En su discurso de 20 minutos, Mujica le adjudicó un poder enorme y decisivo al aparato militar. Describió a las Fuerzas Armadas como a una institución poderosa y al parecer, autónoma, cuyas decisiones “pueden hacer de puerta o sepultureros a una sociedad”. Es decir que las Fuerzas Armadas serían una especie de aduana o peaje por el que es necesario o inevitable pasar si uno quiere entrar o seguir en democracia, y con que conviene estar en buenas relaciones. También habló de “ganar para la democracia” a esa fuerza, es decir, de un trabajo político de persuasión y negociación que es necesario hacer para que ellas sean fieles a los poderes del Estado. Sin embargo, no se refirió a la fidelidad de las Fuerzas Armadas al Poder Ejecutivo, ni mencionó en ningún momento la subordinación que las mismas deben tener por mandato constitucional al presidente de la República, ni a su propia responsabilidad como comandante en jefe de dichas fuerzas. Paradójicamente, repitió lo que ha afirmado otras veces: que las Fuerzas Armadas de hoy no son las de ayer.

Pues bien, es ampliamente conocido que el general Licandro opinaba lo opuesto. Para empezar que las Fuerzas Armadas debían ser depuradas de elementos criminales y su organización democratizada. Para el impensable que los oficiales responsables de delitos de lesa humanidad continuaran ocupando puestos en esas filas. Licandro, opinaba también, que buena parte de la oficialidad superior actual continuaba profesando la doctrina de seguridad nacional, doctrina que unió ideológicamente a las dictaduras del cono Sur en el Plan Cóndor.  Es más, el aseguraba que las nuevas generaciones de oficiales continuaban siendo educadas en esas ideas. Por tanto, para él existía una clara continuidad entre las Fuerzas Armadas de hoy y las de ayer. A su entender, estas Fuerzas Armadas de hoy habían demostrado una y otra vez no estar dispuestas a colaborar con el gobierno democrático y mucho menos con la dilucidación de los crímenes que sus integrantes habían cometido durante la dictadura. Opinaba que las Fuerzas Armadas no podían continuar siendo un poder autónomo dentro del Estado con actividades y relaciones acerca de las cuales no se consideraban obligadas a informar al gobierno, que su número de efectivos continuaba sobredimensionado y que no debían ser persuadidas de nada sino acatar total y completamente a los poderes del Estado. En una entrevista publicada por el semanario Brecha el 3l 12-X-10 expresó: “En un gobierno del Frente Amplio (las Fuerzas Armadas) deben estar subordinadas al gobierno y no precisan ningún acercamiento sino cumplir con la Constitución y las leyes”. Licandro dejó todos estos análisis e ideas asentados en documentos que han circulado ampliamente.

Por si eso fuera poco, Mujica visitó a Licandro poco antes  de asumir la Presidencia y se informó personalmente acerca de sus puntos de vista con respecto a diferentes temas, pero muy especialmente el tema militar. Es evidente entonces, que el Presidente no desconoce en absoluto cual era su pensamiento. Decir que “la libertad posible necesita honda fidelidad de los brazos armados que se expresan en el Estado. Y esto es una verdad evidente, y estas son las lecciones más profundas que nos deja la trayectoria y la vida de un general como Licandro” es una reducción que abstrae, simplifica y falsea las ideas de Licandro. Porque todos sabemos que él dejó lecciones mucho más concretas que ese deslavado eufemismo. Pero dado que las verdaderas ideas de Licandro no le sirven para fundamentar su propia posición frente a los militares, Mujica se ha visto obligado a deformar su pensamiento, ocultándolo tras un lugar común.

Lo más doloroso y lo más lamentable fue que el Presidente hiciera esto al otro día, precisamente, de su muerte. Su supuesto homenaje se volvió así una afrenta soberbia e inescrupulosa a su memoria. Juntar el homenaje, el saludo al compañero muerto, con la utilización de su prestigio para sumar rédito político a la posición particular de Mujica frente a las Fuerzas Armadas nos parece algo que sobrepasa todo calificativo. Consideramos esta maniobra un insulto a su memoria, a sus familiares y a todos los frenteamplistas que respetaron la lucidez y la entereza moral del general Licandro.
José Luís Licandro
Sergio Altesor Licandro
Juan Pablo Licandro

Muy valiente y muy acertada la carta de los familiares de Licandro.
Es claro que hoy los tiempos corren más rápidos. Mujica intentó no perder el tiempo para deformar la historia, como han hecho respeto a tantas cosas que costaron tantas vidas y causaron tantas lagrimas.
Otros utilizan hoy a Germán Araujo, los mismos que se quedaron con su radio, los que lo echaron, usan su voz, su retrato y lamentablemente no hay nadie que se queje de ello.
Un pacto no escrito con los militares para mantener la ley de Caducidad, estaría detrás de la inminente renuncia del ministro de Defensa, Luis Rosadilla, de acuerdo con lo que dijeron a El País fuentes del Frente Amplio.
El presidente José Mujica, el ministro Rosadilla y el senador Eleuterio Fernández Huidobro, tres ex guerrilleros del MLN Tupamaros, se comprometieron con la cúpula militar a avanzar en la búsqueda de desaparecidos en dictadura 1973, 1985, pero sin llegar al punto de anular la Ley de Caducidad.
Según relataron a El País fuentes frenteamplistas, la inminente violación de este pacto, asumido antes del inicio del gobierno, fue lo que llevó al senador Fernández Huidobro CAP-L a anunciar la renuncia a su banca el martes 12, cuando el Senado aprobó la anulación de la ley de Caducidad.
El mismo camino podría seguir Rosadilla después de que se sancione en Diputados la ley interpretativa que deja sin efecto la Caducidad el próximo 4 de mayo.
“No voy a ingresar en este debate hasta que la ley no termine el proceso de aprobación. Veremos si se sanciona, luego de ese resultado opinaremos o tomaremos las acciones que correspondan. Todo puede pasar en la vida”, señaló Rosadilla en declaraciones que realizó ayer a radio Carve.
En tanto, los diputados del Frente Amplio mantienen la decisión de Jvotar el proyecto interpretativo el próximo 4 de mayo, según confirmó a El País el coordinador de la bancada, Felipe Michelini. “No ha habido ningún planteo, por ningún sector político de trasladar, demorar o posponer lo que está planteado”, aseguró.
Sin embargo, fuentes frenteamplistas dijeron a El País que la aprobación que el Senado le dio a al proyecto interpretativo generó un clima de tensión en la bancada de diputados de la coalición.
Si bien los legisladores oficialistas asumirán el mandato del Plenario del Frente Amplio y votarán la iniciativa, “el clima existente no es de festejos porque las encuestas demuestran que la población no está de acuerdo con anular la Ley de Caducidad”, indicó una fuente.
El senador y ex presidente Luis Alberto Lacalle pronosticó que luego de aprobada la anulación de la ley de Caducidad y a partir de la reapertura de casos contra militares, se presentarán entre 25 y 30 recursos de inconstitucionalidad contra la nueva norma.
Al respecto, Lacalle dijo que hay “enormes dudas sobre el fundamento jurídico” que tiene la iniciativa.
“Cada vez que se intente aplicar esta ley van a ser presentados recursos de inconstitucionalidad muy bien fundados que van a demorar el proceso por lo menos un año", indicó. Por esto, "el país seguirá mirando hacia atrás”, opinó.
Por otro lado, Lacalle comentó las expresiones de Mujica acerca de la ley de Caducidad que publicó este fin de semana el diario El País de Madrid. “Es pintoresco que el presidente critique la ley y haga como que no tiene nada que ver con lo que vota su bancada, de la que es jefe político”, indicó el ex presidente.
Por su parte, el secretario general del Partido Colorado, Ope Pasquet, sostuvo que las reflexiones del primer mandatario serían “atendibles” si vinieran de un “mero observador de los hechos”, pero “el presidente no es eso, tiene el poder y el deber de vetar las leyes que considere inconstitucionales o inconvenientes”. Pasquet entiende que se debe reconocer que frente al Poder Legislativo el cuerpo electoral configura la expresión directa de la nación soberana. “Si hay que elegir entre respetar al Parlamento y respetar el cuerpo electoral, no puede haber dudas”, dijo Pasquet.
“El Frente Amplio no logró encontrar un solo constitucionalista que dijera que el proyecto de anulación se ajusta a la Constitución. Todos fueron contestes en que es violatorio de la carta por distintas razones”, recordó Pasquet.
Mujica reiteró este fin de semana en una entrevista con El País de Madrid que tenía “un dilema" entre la decisión de la ciudadanía y la ley que aprobará el Parlamento anulando la Caducidad, pero insistió en que no es partidario de vetar una ley votada por el Legislativo.
Lacalle: “Presentarán entre 25 y 30 recursos contra ley interpretativa de la Caducidad”.
La Dirección Nacional de la CAP-L quiere que Luis Rosadilla siga al frente del Ministerio de Defensa, así como todos los representantes que el sector tiene en el Poder Ejecutivo y otros sectores del Estado.
Fuentes de la CAP-L dijeron que se evitará la renuncia de los dirigentes, “para no descalzar al gobierno del presidente José Mujica”. Pese a la incómoda situación de Rosadilla, la dirección del sector insistirá en mantener al ministro en la próxima reunión del sábado 7 de mayo para “no dar una mala señal al gobierno”. Además de Defensa, la CAP-L tiene representantes en el INAU, Codicen, el Ministerio de Educación y en el Parlamento una bancada integrada por un senador y dos diputados.
Los dirigentes del MLN que tantos libros han escrito sobre la lucha del Movimiento, poco y nada han dicho de las reuniones y los acuerdos que ellos hicieron con los mandos militares en el pasado y en el presente. Huidobro ha señalado recientemente en una de las entrevistas que los medios de prensa le hicieron con motivo de su renuncia, que en ningún momento el dejó de trabajar dentro de las fuerzas armadas. Una tarea que seguramente en razón de su importancia y relevancia, para la cual ha sido asignado por alguna dirección política, MLN, Frente Amplio, Movimiento de Participación Popular, CAP L, imposible de imaginarse que sea una iniciativa propia. Decir que Huidobro nunca de dejó de operar dentro de las Fuerzas Armadas, es lo mismo que decir como contrapartida que los militares nunca dejaron de operar dentro de estas organizaciones.
Es seguro que en cada relación la influencia es mutua, hacia afuera y hacia adentro.

Parece entenderse a esta altura que durante esta relación permanente entre Huidobro, Mujica, Marenales, Sendic y las Fuerzas Armadas, hubo al menos tres instancias más o menos relevantes.
La primera en el Batallón Florida alrededor del mes de junio del año 1972, con los mandos militares de la época Esteban Cristi, Gregorio Álvarez, César Martínez, etc.
Una segunda negociación de estos mismos dirigentes del MLN, pero esta vez con mandos medios, Caubarrer, Camacho, Calcagno etc, donde se incluyeron los ilícitos económicos, y el MLN entregó información sobre estos burgueses infractores, para que fueran llevados a los cuarteles.
Después según algunos documentos publicados últimamente, hubo reuniones ya individualmente dentro de los cuarteles con los dirigentes del MLN.
Y ahora se habla de acuerdos hechos y realizados con la dirección del MLN, y los oficiales militares, logias, etc donde se hicieron otros acuerdos de palabra incluidos los que tienen que ver con la ley de Caducidad.

En cada libro, o en cada entrevista se dice un poco de cada cosa, pero no se dice la totalidad de esos acuerdos y conversaciones, esto hace muy difícil poder “armar el muñeco”. Claro que de estas reuniones con los mandos militares, no son solo los dirigentes históricos quienes conocen de estas conversaciones. Hubo también conocimiento por parte de otros dirigentes jóvenes de aquella época que también conocían el contenido y tenor de estas reuniones.

Ni la juventud de hoy, ni los trabajadores, tampoco los frenteamplistas e integrantes de las organizaciones que componen la izquierda oficial, podrán conocer la verdad sobre las idas y venidas de estos dirigentes, en relación a la ley de caducidad, los derechos humanos, y el juicio y castigo a los militares de la dictadura. 

Y a la vez la falta de escrúpulos y tal como se menciona en esta carta de familiares del General don Víctor Licandro, donde con acierto se califica al Presidente José Mujica de ser un hipócrita. Tan oportunista que utiliza a un día de la muerte de Licandro su figura incólume, con fines mezquinos, electoreros, y para levantar a unas fuerzas armadas de las cuales el general Licandro tenía calificativos muy duros y terminantes.

La historia de la impunidad de los violadores de los derechos humanos comienza en el Batallón Florida. Allí se acordó parar la tortura, pero ¿para ha quienes sirvió este acuerdo?
¿Quiénes se enteraron de ese acuerdo?
¿Y en que cuarteles se paró la tortura?
EL segundo acuerdo en el Florida ¿Qué consecuencias trajo?
¿Qué resultado trajo el acuerdo del Pacto del Club Naval, ¿Quién ganó las elecciones?
¿Qué resultado se dio en el plebiscito del voto verde primero?
¿Cuánto tiempo volvieron a ganar los militares?
¿Qué pasó más recientemente con el plebiscito de las últimas elecciones, cuando ya no apoyó ni Huidobro, ni Astori, y ganando las elecciones se perdió la consulta?
¿Y ahora cual a de ser el resultado de este mamarracho donde tienen a la gente engañada y confundida de que lo que se está votando es la “anulación de la ley de caducidad”, cuando solamente se trata de votar la “interpretación de algunos artículos de esa ley”.
Un procedimiento anticonstitucional, ya que el Parlamento no está para interpretar las leyes sino para hacerlas cumplir, o en todo caso cambiarlas si nos sirven.
Con un Presidente que dice que no va a vetar, pero a su vez trata de hacer conocer que está en contra de lo que resolvió la bancada mayoritaria de su partido en el Parlamento.
Otra hipocresía de Mujica.

¿HAY QUE EMPESAR DESDE EL PRINCIPIO QUE PASÓ EN EL FLORIDA?
¿QUE FUE DEL PACTO DEL CLUB NAVAL?
¿QUE SUCEDIÓ CON LAS REUNIONES POSTERIORES?

SOLO SABIENDO LOS SUCEDIDO EN ESTAS CONVERSACIONES, ESTAREMOS EN CONDICIONES DE PREVEER QUE VA A PASAR EN EL FUTURO.    
 
 
     Tomado de Cx 36 Radio Centenario

 

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Agustinaa | webcam chicas 10/18/2011 12:28



Mujica es un hipocrita!!



Néstor 04/22/2011 01:33



Sin duda que la indignación de los familiares del General Víctor Licandro, es más que válida y justificada.


Sin duda que se ha falseado la verdadera postura ideológica del querido Gral.Licandro, y eso por supuesto lo ha hecho Mujica, para sacar rédito político, no importándole tergiversar conceptos y
principios fundamentales que hicieron de la ejemplar e intachable trayectoria del queridísimo General.


Sin duda que Mujica, Fernández Huidobro y Rosadilla han traicionado a su pueblo, nos han mentido, nos mienten y nos seguirán mintiento.


Sin duda que aquí hay"gato encerrado", que los de a pié no sabemos absolutamente nada de los pactos que de forma artera se han consumado entre los militares golpistas asesinos y los traidores del
actual gobierno.


Sin duda que muchos como yo nos hemos equivocado "de cabo a rabo", y por lo tanto nos sentimos engañados y traicionados, y tenemos todo el derecho de pedirle cuentas a estos traidores, exigirles
que tengan DIGNIDAD y que no borren con el codo lo que han escrito con la mano.


La historia, de todos estos personajes, hablará muy poco y lo poco que dirá, será sobre lo indigno que ha sido su paso por la política y el gobierno de la república, serán estos personajes otros
más que engrosarán la triste lista de quienes no supieron ni quisieron, actuar del lado de su pueblo, sino todo lo contrario...que penoso es reconocer esta triste realidad...........


Pero lo que hoy debemos atesorar es la figura del General Licandro, como faro de luz que nos guíe a aquellos que creemos "que otro mundo mejor es posible", sin duda que el Gral. Licandro no ha
muerto, el vivirá siempre en nuestros corazones..... 



ariel 04/22/2011 00:21



http://www.aporrea.org/internacionales/n179488.html



Atea y sublevada. 04/22/2011 00:43



Acá esta la fuente original http://www.presstv.ir/detail/176044.html


Pero honestamente.. no encuentro mas referencias y me deja muchas dudas, tiene olor a Hoax.


Hay que tener mucho cuidado con estos temas