Uruguay: Gavazzo, pieza clave en la desaparición de Julio Castro

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Hallazgo e identificación.

Brecha. 2 12 11. Por Samuel Blixen


brecha.jpgNadie tenía idea de que los restos humanos hallados el 21 de octubre en el cuartel de Toledo pertenecían a Julio Castro.

 

No lo sabía el informante anónimo que ofreció los datos concretos al equipo de antropólogos que viene realizando excavaciones en unidades militares para resolver definitivamente el enigma de los desaparecidos.

 

No lo sabían Mirtha Guianze y Juan Carlos Fernández Lechini, fiscal y juez que atienden la causa de Julio Castro y para quienes la identificación de los restos significó toda una sorpresa.

 

No lo sabían, claro, los firmantes de las conclusiones de la Comisión para la Paz, los abogados Carlos Ramela y Gonzalo Fernández, quienes avalaron los datos aportados por los mandos del Ejército, en el sentido de que los restos de Julio Castro habían sido desenterrados, incinerados y las cenizas arrojadas al mar.

 

El colaborador anónimo, cuya información guió los trabajos del encargado de la investigación arqueológica, profesor José López Mazz, sólo sabía que en el segundo semestre de 1977 habían sido enterrados dos cuerpos junto al horno para la fabricación de ladrillos montado en los predios del Batallón 14 de Infantería. Pero el horno de ladrillo ya no existía y aunque unas primeras excavaciones dieron en el palo, fue necesario precisar bien la antigua ubicación del horno para definir después dónde se trabajaría.

 

Nada más lejano de la realidad que la insinuación de que el hallazgo fue administrado de manera que coincidiera con la votación parlamentaria de la ley que eliminó la prescripción para los delitos cometidos en dictadura, entre ellos la desaparición de Julio Castro. Los restos –el esqueleto completo y la impactante imagen de un zapato junto a los huesos– fueron celosamente guardados. Se extrajeron de ellos muestras para obtener adn que después sería comparado en el exterior con adn de familiares de desaparecidos. Puesto que las excavaciones en el cuartel de Toledo fueron ordenadas en el marco de las investigaciones judiciales de la causa María Claudia García de Gelman, su hija Macarena Gelman fue oportunamente informada sobre el resultado de los exámenes. Por más que la información no era la que ella aguardaba, Macarena comentó a sus allegados su satisfacción por la forma en que se está trabajando.

 

El hallazgo de los restos y la confirmación de la identidad encuentra una suerte de paralelo con las investigaciones judiciales sobre la desaparición del periodista y maestro, pero en los hechos no influyen, más allá de que los responsables de la desaparición puedan sentir que el círculo se estrecha.

 

Las indagaciones judiciales continúan en la fase de interrogatorios a presuntos implicados y a testigos. Los magistrados ya tomaron declaraciones a los oficiales José Baudean, Omar Lacasa, Alberto Gómez, al policía Juan Ricardo Zabala y al periodista brasileño Flávio Tavares. Zabala admitió haber secuestrado a Castro en la avenida Rivera casi Soca, el 1 de agosto de 1977, y haberlo trasladado al centro clandestino de detención La Casona, de la avenida Millán. Tavares dijo haber visto y oído a Julio Castro cuando era torturado, el 2 de agosto en el sótano de La Casona, pero reiteró que no lo había conocido anteriormente.

 

Todos los militares investigados en esta causa integraron los aparatos operativos del Servicio de Información de Defensa (sid). Por ello, pese a sus negativas, el coronel retirado José Gavazzo es una pieza clave para los magistrados, puesto que en 1977 era jefe del Departamento III del sid, que en ese momento desplegaba una acción de inteligencia contra los diplomáticos de la embajada de México en Uruguay. Y ello es decisivo para determinar las causas del secuestro de Julio Castro.

 

Al hermano Julio 

 

Guillermo Chifflet

 

Baqueano como era, en tantos caminos a través de sus artículos, pero también en la charla cotidiana, en las ruedas de amigos o en las vigilias de cada edición de Marcha (de la cual era redactor responsable), fue siempre profesor de una materia imprescindible: enseñaba América. Algunos conocemos los ecuadores de Ecuador, por ejemplo, a través de sus relatos, en los que habitaba el alma de los indios, de los gauchos, de los cholos, de la gente de la América secreta. Y también las anécdotas y dichos, luces y traiciones de partidos y caudillos, que Julio conocía personalmente, muchas veces.

 

Yo no sé si maestro se nace, pero siempre he creído que una condición del verdadero maestro es esa cosa, tan de Julio, de enseñar como sin proponérselo, sin el menor aire profesional, haciendo de la sabiduría casi una condición natural como de cuento junto al fogón compañero.
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Aprendamos

La diaria. 2 12 11
Valió la pena seguir la búsqueda tras el informe falso recogido por la Comisión para la Paz: los restos del maestro Julio Castro estaban ocultos en el Batallón 14.
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"La misma sorpresa que les causó a ustedes, nos causó a nosotros", expresó ayer Hebe Castro, hija del maestro y periodista Julio Castro, detenido y desaparecido en agosto de 1977, cuando tenía 68 años. Castro es, después de Ubagesner Chaves Sosa y Fernando Miranda, el tercer desaparecido recuperado, si bien tras la localización de sus restos el 21 de octubre en el batallón, en Argentina fue identificado el uruguayo Marcos Arocena.

La noticia trascendió ayer al mediodía y fue oficializada por el secretario de Presidencia, Alberto Breccia, en la tarde, luego de que el juez Pedro Salazar comunicara a los familiares de Castro los detalles de la pericia y dispusiera la conformación de una junta de médicos del Instituto Técnico Forense para que determine formalmente la causa de muerte. Las pericias hechas hasta ahora arrojan que los restos tienen signos de apremios físicos y estiman probable que el causante del fallecimiento de Castro fuera un disparo de arma de fuego en la cabeza. Si bien el jefe del Equipo de Antropología Forense de Facultad de Humanidades, José Lopez Mazz, manejó con cautela esta información, los familiares la dieron por buena.

El caso


La familia de Julio Castro pidió la reapertura de la causa en octubre de 2009, condicionada por el fracaso del plebiscito rosado y basada en "los nuevos elementos" que arrojó la publicación de la Investigación histórica sobre detenidos desaparecidos de Presidencia. El caso había sido amparado en la Ley de Caducidad en 1989 por Julio María Sanguinetti, pero tras el pedido de reapertura el presidente José Mujica lo excluyó de la norma.


"Fue un homicidio. Los restos aparecieron con las manos atadas, las piernas o los pies aparentemente atados con un alambre, con un golpe en el torax muy profundo y con un balazo en la cabeza, de frente, de manera que fue una ejecución. Y esa ejecución alguien la hizo", expresó Hebe Castro. Tras el encuentro en la sede judicial, los familiares concurrieron al predio militar donde fue hallado Castro, aunque prefirieron mantener en reserva sus emociones.

"Es muy difícil en este momento tener una respuesta elaborada", apuntó Abel Castro (nieto). "En todo este día está el tema de una frustración muy particular de que esto suceda dos años y medio después del fallecimiento de nuestro padre [hijo de Castro], y que no pudo tener esa cosa mínima humana de poder enterrar a sus mayores", manifestó. "Estamos hablando de gente que asesinó a sangre fría a un maestro de 68 años, no me vengan a hablar de pobres viejitos", añadió Abel.

Los familiares mantuvieron en reserva su decisión en torno a la inhumación de los restos. "Es sumamente personal y no lo vamos a contestar", se excusó Hebe. También mostraron indignación por el hecho de que la información surgida de Castro en el informe de la comisión para la paz "era una mentira". "No hay nada ahí que sea verdad, desde las condiciones en que fue ejecutado, porque decía que se había desvanecido en un pequeño apremio o que sus restos habían sido esparcidos por el Río de la Plata", graficó Abel como ejemplo.
Con esto último se refería al informe que el entonces jefe de la Fuerza Aérea Enrique Bonelli envió a Tabaré Vázquez. En éste se aseguraba que los restos de Castro fueron enterrados en el Batallón 14 pero que después "habrían sido exhumados y cremados" y sus cenizas "esparcidas en la zona".

"Obviamente a la luz de la información que acabamos de transmitir estos datos eran absolutamente equivocados", dijo Breccia durante la conferencia, aunque no atribuyó intencionalidad. Además, en setiembre de 1977, cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos preguntó al gobierno de facto por Castro se respondió que había partido a Buenos Aires en un vuelo de Pluna. La comisión quiso chequear los datos y la dictadura echó por tierra esa versión, declarando que no había registros de Castro en migración. El caso será retomado por el juez Juan Fernández Lecchini y la fiscal Mirtha Guianze cuyo juzgado está orginariamente a cargo de la causa.

Dicen de él


"Las víboras reciben su castigo, esta pandilla de delincuentes quedará condenada por la historia, aunque la tragedia nos haya tocado a todos", resumió el ex diputado socialista Guillermo Chifflet, que conoció a Castro en la redacción de Marcha.

Lo recordó como un periodista ejemplar y una persona excepcional: "El país recibió de él nada más que beneficios, era un tipo inteligente, de muy buen humor. Era un baqueano, un gaucho auténtico, que conocía mucho América Latina y que era respetado en todos los lugares que estuvo". Chifflet recordó que Castro y Quijano habían comenzado su militancia política en el Partido Nacional, más precisamente en la Agrupación Nacionalista Demócrata Social.

El dirigente socialista recordó que a finales de 1973 ambos estaban en la redacción del semanario en la calle Piedras y Bartolomé Mitre, cuando aparecieron efectivos militares en el local. "Ellos comenzaron a registrar los paquetes de libros que sacábamos y no hicieron nada, hasta que vieron uno que tenía La guerrilla tupamara, de María Esther Gilio; después nos enteramos que los mandaron a quemar", rememoró.

El escritor Eduardo Galeano, en tanto, dijo que Castro "fue para mí un maestro en el periodismo y en la vida", y que tenía entre muchas virtudes la de "ser sabio sin parecerlo". El presidente del Codicen, José Seone, consideró al maestro Castro como una "figura emblemática de la conciencia democrática, un ejemplo de uruguayo comprometido con su tiempo y un educador notable. "Sintetiza lo mejor de la docencia y el compromiso nacional. Destacaría [de él] la enorme riqueza de su pensamiento pedagógico y su convicción de que el centro de la educación es el estudiante", manifestó Seoane.

El ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, hizo referencia a uno de los nombres "que surge permanente" cuando se habla de educación, y puso como ejemplo que "no en vano" el último congreso magisterial se llamó Julio Castro. "Todos los nombres nos hubieran provocado exactamente el mismo dolor y emoción, pero este nos sacude", dijo Ehrlich.

Cuando se cumplieron diez años de su muerte, en 1987, en un homenaje realizado en el Paraninfo de la Universidad, su compañero de las misiones socio-pedagógicas, el maestro Miguel Soler Roca, recordó algunos detalles de cómo Castro vivió los años de la dictadura. Por ejemplo, recordó cuando en enero de 1977 le escribió "con pulso tembloroso" lo siguiente: "Seguimos nosotros en lo nuestro; ayudando a quienes podemos ayudar. En medidas extremadamente limitadas, pero valiéndonos de amigos regados por ahí que, en general, han respondido muy bien. En el área de nuestras actividades, o que lo fueron en otros tiempos, el desastre es total. A un siglo de aquel que adorna con su efigie todas las aulas, su centenario resulta algo inenarrable”.

En aquella intervención en el Paraninfo, por los diez años de la desaparición, Soler Roca rememoró palabras del "hermano mayor" de Castro, Carlos Quijano, quien dejó este mandato: "Un día nosotros haremos justicia a Julio. Y si el tiempo se nos va, otros lo harán por nosotros".

El caso


La familia de Julio Castro pidió la reapertura de la causa en octubre de 2009, condicionada por el fracaso del plebiscito rosado y basada en "los nuevos elementos" que arrojó la publicación de la Investigación histórica sobre detenidos desaparecidos de Presidencia. El caso había sido amparado en la Ley de Caducidad en 1989 por Julio María Sanguinetti, pero tras el pedido de reapertura el presidente José Mujica lo excluyó de la norma.

Dormir sin saber


Julio Castro Pérez nació el 13 de noviembre de 1908 en la localidad de La Cruz, en el departamento de Florida. Estudió magisterio en Montevideo: fue maestro de primer grado en 1927 y de segundo grado en 1932, y más adelante, director de escuela común y de práctica, subinspector de enseñanza primaria, inspector departamental de Montevideo, profesor de filosofía de la educación y de metodología en los Institutos Normales. En paralelo a esa carrera, se destacó por su actividad gremial: entre 1944 y 1945 participó en el Congreso Nacional de Maestros sobre Escuela Rural y en la conformación de la Federación Uruguaya de Magisterio.

Por aquellos años, jugó un rol clave en la primera Misión Socio-Pedagógica a Caraguatá, en el departamento de Tacuarembó, y en la relación de la “Escuelas Granjas” de Agustín Ferreiro.

En el ámbito periodístico, una tarea que encaró como otra dimensión de la pedagogía, estuvo junto a Carlos Quijano y Arturo Ardao en el diario El Nacional y en el semanario Acción, experiencias previas a la fundación de Marcha, en junio de 1939.

Castro estuvo vinculado al semanario, del cual fue redactor responsable y director, hasta su clausura en 1974. “Me duermo, todas las noches, sin saber si al amanecer me despertará el reloj o la policía. Y eso ya desde hace seis meses. Y así lo pasamos muchos aquí”, le decía Julio Castro a Carlos Quijano, su compañero en Marcha, en una carta que le escribió el 19 de junio de 1976, un año y poco antes de su desaparición.

Publicados por Crysol

Silveira admite tortura y niega ajusticiamiento

La mirada de los otros

02.12.2011  

El coronel retirado Jorge Silveira negó que las FFAA ajusticiaran militantes y aseguró que sólo fueron combatidas las organizaciones armadas. "Sé que el Ejército no ajusticiaba gente", afirmó Silveira a Montevideo Portal y calificó de "sucio y aberrante" el modo en que fue ultimado Julio Castro.

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En conversación con Montevideo Portal desde la cárcel de Domingo Arena, el coronel retirado Jorge Silveira negó que las Fuerzas Armadas ajusticiaran militantes y llamó a los autores del hecho a "responsabilizarse" para limpiar la imagen de las FFAA. Silveira admitió muertes por torturas.

"Yo sé que el Ejército como institución, con sus aparatos de inteligencia, el departamento 2 del Ejército y de cada división, la compañía de contrainformación y las cuatro OCOAS dependientes del Ejército, no ajusticiaban gente. Lo mismo el departamento 2 y las unidades de la Marina, el N2 de la Marina y el A2 con Boizo Lanza de la Fuerza Aérea. Lo que yo viví es que no se ajusticiaba a nadie, no se secuestraban niños y no se mataban mujeres embarazadas, ni después de dar a luz", afirmó.

Al ser consultado sobre si conoce cómo llegaron al Batallón 14 los restos de Julio Castro, dijo que no: "en casi todo el Ejército, no puedo hablar de todo. Yo no puedo acusar a nadie, fuera del Ejército había otra fuerza, dependientes del Ministerio de Defensa Nacional o de la Junta de Comandantes en Jefe".

"Yo le sacó responsabilidad a las FFAA y me atrevería a decir a la policía, pero ya es asumir demasiado responsabilidades; lo que no quiere decir que no existiera otro aparato de inteligencia", señaló.

"Me tiene tan molesto que haya sido ajusticiado un hombre de 68 años, tan molesto. La Marina detuvo a Sendic, no lo mató, el Ejército detuvo a Fernández Huidobro, detuvo a Mujica, a Marenales Saenz, a Manera Lluberas y no los matamos. No se ajusticiaba a nadie. Y ahora empiezan a aparecer estas cosas tan sucias y tan aberrantes que me obligan a mí a salir. Asumo una responsabilidad que no me corresponde pero yo sé que fue así. Sé que los organismos de inteligencia del Ejército, de la Marina y de la Fuerza Aérea no actuaban de esa manera. Alguien cambió, de otro lado, cambio el sistema de actuar", agregó.

Silveira dijo desconocer que Castro integrara algún aparato armado y aclaró: "nosotros sólo peleábamos contra las organizaciones con aparato armado, por eso se pelea contra el MLN, por eso se pelea contra la OPR- 33, contra el PVP, contra los GAU y contra el Partido Comunista, porque tenía aparato armado. No peleábamos contra los periodistas y los matábamos, es mentira que perseguíamos sindicalistas. Hubo un momento en que gente de la Central Nacional de Trabajadores estuvo requerida. En mí unidad nunca me tocó detener a nadie de la CNT, ni me interesaba. Nosotros seguíamos a las personas que estaban armadas, que nos podían dañar. Por eso mi furia de ver que una persona aparece ajusticiada. Se tenía cautela de que en un interrogatorio no fuera a pasar nada, igual pasó sin ningún lugar a duda, pero igual pasó, no lo voy a negar. No se mataba a nadie".

En cuanto a la diferencia entre un ajusticiamiento y una muerte en tortura, Silveira respondió: "son muertes al fina y al cabo, pero no tiene nada que ver una cosa con la otra. Es un pensamiento mío, será un pensamiento dictatorial, pero no es lo mismo".

Comunicado de Silveira

Jorge Silveira Quezada, coronel del arma de Arillería condenado a 25 años por homicidio y alojado en la unidad penitenciaria número 8, Domingo Arena, informa por este medio a las autoridades competentes y opinión pública en general, referente a los hechos de pública notoriedad: a) El método ordenado por los mandos para la lucha contra las organizaciones armadas período 1972-1985 consistía en: 1_ investigar y detener a los terroristas, 2_ obtener en un tiempo sumamente acotado la información que permitiera el seguimiento de las operaciones para neutralizar y detener al enemigo. También que el jefe o segundo jefe de la unidad debía siempre estar presente en los interrogatorios. 3_ pasar al detenido al juez sumariante y posteriormente el juez militar lo recluía en los penales correspondientes.

b) En el caso de verificarse que el Sr. Maestro Julio Castro fue ajusticiado (asumiendo una representación que soy conciente no me corresponde) el suscripto tomando el sentir del Ejército, Marina y Fuerza Aérea que enfrentaban un duro enemigo en aquellos años, está totalmente convencido de que ninguna de las citadas fuerzas ajusticiaba al enemigo. Como ya lo declaré en el caso Gelman ante el Sr. Juez Salazar, las FFAA no secuestraban niños, no mataban mujeres embarazadas y mucho menos mujeres que habían dado a luz y agregué que repudiaba estos hechos aberrantes.

c) Por todo lo antedicho, los responsables del hecho-como los del caso Gelman- maestro Julio Castro deben responsabilizarse y así comenzar a limpiar la imagen de las actuales fuerzas orientales. Nota: No se ajusticiaba a nadie y el que suscribe fue condenado por 28 homicidios y ha solicitado el suero de la verdad, el polígrafo y cualquier otro medio para demostrar su inocencia.


Montevideo Portal

 

Lo siento Maestro.

Las emociones siempre me sorprenden. Siempre pensaba que el que aparecieran los restos de los desaparecidos iba a calmarme la angustia de no saber qué había sido de esos seres tan queridos. Por el contrario hoy estoy más angustiado que de costumbre, los restos que aparecieron hace poco más de un mes hoy se sabe que son del Maestro Julio Castro. Un hombre ilustre de nuestro Uruguay, maestro, pedagogo, y periodista de renombre. Tenía en el momento de ser secuestrado 69 años de edad. 
Es tanto el dolor que me produce esta noticia, que no puedo contener la tristeza que me invade.
Quisiera que me surgiera una frase que expresara mi pesar por su desaparición Maestro, pero no puedo. Mi amargura no podré calmarla con ejercicios de meditación. La pena ahoga mi rabia e impotencia. No puedo decir como en otros casos "Salud Compañero" cuando cayeron en combate. Pero ante su asesinato, solo puedo decirle que como uruguayo me avergüenzo, y solo atino a decirle que lo siento profundamente. 
Ojalá pudiera decir "perdónelos que no sabían lo que hacían", pero eso sería una mentira. Sabían muy bien lo que hacían. Mataban a un ser amado por el pueblo, un hombre cultivado y creativo, al que la dictadura eliminó por su ideario. Un hombre que estaba armado hasta los dientes, pero armado de palabras que no de fierros. 
Lo siento Maestro.

Néstor Peralta
maestro julio castro1


Dice la hija de Julio Castro
:
"...ahora se abre una nueva etapa. "Si tenemos suerte, porque ahora es cuestión de suerte, puede ser que aparezca quién era el jefe del Batallón 14 en agosto de 1977, puede ser que por ahí aparezca la orden de servicio, porque está todo escrito", remarcó, "en este país de historia española viejísima todo está escrito, y con el tiempo aparece", entonces puede ser "que aparezca la orden que dice que lo fusilen y lo entierren, y esa orden alguien la firmó".

Julio Castro: ¡ presente !,¡ ahora y siempre !

Eran los restos de Julio Castro los que habían sido encontrados en el Batallón 14. Muy simbólico por cierto.Un maestro y periodista desaparecido, uno de los siempre presentes en la Redacción de "Marcha", uno de los fundadores del Frente Amplio, quizás el de mayor edad entre los desaparecidos, un intelectual respetado por todos, aún por la derecha tradicional, en suma, una de las personalidades de aquella época antes de que el fascismo golpista cívico-militar destruyera el viejo Uruguay y cual fieras hambrientas saquearan la sociedad entera llevándose personas y bienes. Muy simbólico que sean los restos de este desaparecido,hombre pacífico, cuyos combates fueron en los campos de la idea.Muy simbólico también el que haya sido un "viejito" la víctima de las atrocidades de que lo hizo objeto la patota de cobardes funcionarios públicos,la asociación ilícita para delinquir conocida por sus siglas FFAA. Para Julio Castro no hubo ningún tratamiento preferencial, ahí estaba siendo sometido a los peores tormentos igual que los aplicados a todo el resto de los presos políticos.Para Julio Castro no hubieron "cárceles" de lujo, "arrestos domiciliarios" ni ningún tipo de tratamiento preferencial como el que reciben hoy en día sus asesinos y los asesinos de centenares de luchadores populares. Para Julio Castro, enfermo y de avanzada edad, no hubo consideración alguna. Sus restos gritan al mundo, con las costillas rotas en la tortura,las muñecas destrozadas muestran a todos la impunidad fascista al desnudo,sus restos denuncian que fué atado con alambre, sus restos exponen,con lo que quedó del craneo, la aviesa ejecución del Maestro con uno o varios disparos a quemarropa,en la cabeza.Quizás los verdugos le tenían tanto temor al intelecto de este avezado periodista que creyeron que así lo eliminaban.

Sus restos denuncian todo esto y mucho más. Denuncian a la mafia militar y su delictiva interpretación del deber y de la "camaradería" con la que tanto gargantean.Tal cual las peores mafias delictivas participan todos, así todos están comprometidos y se establece el reinado de la "omertá".Decenios escondiendo el destino de Julio Castro,decenios mintiendo y falsificando,que se había ido del país,que sus restos habían sido exhumados, y cremados,que nadie sabía adonde estaban ni que había pasado con el Maestro y con sus restos. Años de mentiras y de engaños, a todos, a sus familiares, a las organizaciones de Derechos Humanos, a los gobiernos de derecha y de izquierda, a la ciudadanía toda.Exponente claro de que DE NINGUNA MANERA,NUNCA MÁS,NADIE,deberá creer lo mas mínimo que provenga de la mafia militar. Se han reído de todos los tan "valientes" que andan diciendo que "ganaron la guerra",la guerra contra la población laboriosa,la guerra contra los sindicatos,contra los centros de estudios,la guerra contra civiles desarmados,enfermos y de avanzada edad,como el Maestro Julio Castro.Esa "guerra ganada" la usan como elemento de coacción para pedir amnístia, trato preferencial,ser liberados, de los probados crímenes de secuestros, robos de bebés, violaciones a prisioneras y prisioneros, asesinatos en la tortura o por la espalda.Exponente claro, por si hiciese falta, que esa banda mafiosa debe de desaparecer,ya que si son capaces de mantener en secreto estos crimenes, que no será con los que vienen tramando.

Sus restos denuncian, EN VOZ ALTA, ESTA SI QUE VOZ ALTA, ALTIVA, el llamado Pacto del Club Naval, la impunidad y garantías dadas a los criminales. Denuncian también al "demonio" Sanguinetti que archivo su caso.A ver, que dice este ideólogo de los demonios, que dice ahora cuando se expone a la luz pública,con los restos del Maestro y como fue torturado y asesinado, es el caso de un "demonio" según Sanguinetti. Debería,salir a la luz pùblica y EXPLICAR CUALES FUERON SUS FUNDAMENTOS para archivar el "caso" de Julio Castro y darle una doble impunidad a los asesinos. De esta no puede zafarse, tiene que explicar,tiene que decir cuales fueron las razones. De lo contrario se confirmaría lo que todo el mundo sabe: su complicidad  con el demonio militar,con la banda asesina.Denuncian también a todos aquellos, partidos y personas,a todos los políticos,que promovieron, aprobaron y MANTUVIERON la ley de impunidad para los crímenes de lesa humanidad.Como el vil asesinato de Julio Castro,por ejemplo.

Estos restos acusan directamente a los que sabotearon la rosada.Partidos,dirigentes y aún militantes que deberían sentirse marcados.Ellos frenaron la rosada, hoy aparecen los restos de Julio Castro,que nadie podrá decir que cayó como combatiente y que "entre veteranos combatientes se comprenden mutuamente" los "daños colaterales" de la mal llamada guerra. Acusan a los Huidobro,a los Saravia,a los Nin,a los Semproni,que hoy en día están sentados en sus bancas y ministerios a nombre de un Frente Amplio, uno de cuyos fundadores fué precisamente Julio Castro. Acusan también a todos aquellos que han denigrado la lucha de los familiares de los desaparecidos, hasta se ha dicho que era un problema de plata, "de mucha plata" se dijo,como lo hizo Huidobro.Acusan directamente a quienes no les dieron apoyo ni ayuda a pesar de que la lucha de los familiares por la verdad va en interés de todos. No se puede vivir sabiendo que por las mismas calles circulan tan perversos mafiosos. Acusan a los que ningunearon, sabotearon , hicieron zancadillas, dilataron y frenaron. Que los restos de Julio Castro los lleven a una reflexión.

Pero estos restos también están presentes, en alto grado, acusando a quienes pretenden aliviar la penas impuestas por la justicia, con ecúanimes procesos y enormidad de pruebas, de los llamados "viejitos", es decir los criminales que lograron zafar durante decenios gracias a la complicidad civil, de los políticos y de la prensa,y también gracias al no hacer nada de buena parte de la izquierda. Julio Castro también era un "viejito",véase lo que hizo la patota de los "valientes" que se pretenden autodesignar como "presos políticos"."Viejito" también era Rudolf Hess, el líder nazi que murió en prisión con mas de 80. No se oyeron reclamos pidiendo "tratamiento humanitario" ni por parte de Sanguinetti, ni por parte de los "humanistas" de la izquierda.Nadie reclamo nada.Claro está, los carceleros eran los yanquis y los ingleses.En ese caso parece que era correcto tener presos a los "viejitos" o como ahora mismo los intentos por parte de Alemania para condenar a "viejitos" nazis de 90 y más.Restos que acusan a muchos por tanto cinismo,oportunismo,y negociar con lo que no les corresponde.Con  los desaparecidos,por ejemplo.

Es de esperarse que la aparición de los restos del Maestro sirvan para incentivar la búsqueda de todos los desaparecidos y juzgar a los responsables de estos crímenes de lesa humanidad, que no prescriben. Los archivos están,allí están las órdenes, quién decidió, a quienes se les encomendo la criminal tarea, qué oficial comandaba la "operación",quienes fueron los que participaron,adonde fueron llevados los secuestrados,qué oficiales estaban al mando de las unidades,quienes se hicieron cargo de las torturas y los interrogatorios y quienes de implementar la "solución final".Hasta que esto no se haga, a pesar de que los archivos están y SON PROPIEDAD  DEL ESTADO,hasta que no hayan resultados concretos,juicios a los responsables, que son muchos,no se podrá hablar de justicia. Los restos encontrados de Julio Castro seguirán acusando.

Por el Colectivo del Blog "Noticias Uruguayas"

Alberto Vidal


Último Momento

Confirman que Julio Castro fue torturado y ejecutado

En la tarde de hoy la Justicia comunicó a los familiares del maestro Julio Castro que sus restos fueron hallados en el Batallón 14°.

De acuerdo a los datos difundidos por el Poder Judicial, en las investigaciones y pericias aplicadas a los restos no se pudo determinar la fecha precisa de la muerte, por el daño causado con la cal aplicada en el lugar. De todos modos, se determinó que no se trata de una muerte reciente.

En tanto, las pericias permitieron descubrir lesiones en la región craneal y las vértebras cervicales. El informe detalla daños extensos en todo el cráneo, con un gran conjunto de fracturas y faltantes de huesos, que corresponden con lo que se llama "estallido de cráneo".

El antropólogo José López Mazz indicó hoy en conferencia de prensa en la Torre Ejecutiva que "se recuperaron fragmentos de proyectil balístico, asociado a una restructuración de la bóveda craneana, provocada por el impacto de un arma de fuego".

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A nivel frontal se encontró un cuarto de circunsferencia correspondiente al orificio de entrada de un proyectil de arma de fuego. Además, por la forma en la que está el cráneo el informe no descarta que haya habido más de un disparo.

Se estableció como causa más probable de la muerte el disparo de arma de fuego a nivel craneal, aunque por tratarse de restos esqueletizados no es posible establecer una causa de muerte certera.

Luego, se descarta la accidentalidad o la lesión auto-inferida y se establece con certeza como causa de muerte el disparo realizado por una tercera persona.

También se detectaron "ligaduras de ambas manos en posición anterior, con nudo fuertemente ajustado, así como un alambre asociado a la región de los tobillos".

En los restos se constató un fragmento de costilla con fractura anterior a la muerte, lo que según la información difundida permite establecer la situación de "apremios físicos asociados al momento de la muerte".

López Mazz dijo que ahora "una junta médica forense, nombrada por el Poder Judicial, determinará la causa de muerte específica".

El País Digital

Julio Castro fue ejecutado de un disparo

 
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Confirmación. Los restos óseos del Batallón 14 pertenecían al maestro; sufrió apremios

  

El maestro Julio Castro fue ejecutado de un disparo en la cabeza, según se desprende de las observaciones realizadas por el equipo de antropología forense. La Justicia indaga a una decena de militares por este caso.

El Poder Ejecutivo confirmó ayer que los restos óseos hallados el pasado 21 de octubre en el Batallón 14 de la localidad de Toledo pertenecen al maestro y periodista Julio Castro, desaparecido el 1° de agosto de 1977 a la edad de 68 años.

El jefe del equipo de antropología forense, José López Mazz, informó en una conferencia de prensa realizada en la Torre Ejecutiva junto al secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, que los análisis "concluyeron con un grado de certeza de 99,9999994%" que el esqueleto pertenece a Castro.

Los restos fueron hallados en el marco de la investigación judicial por la desaparición de la joven argentina María Claudia García de Gelman, registrada en 1976. El juez Pedro Salazar y el fiscal Ariel Cancela, a cargo de ese expediente, notificaron ayer a los familiares de Castro sobre la confirmación de la identidad del cuerpo.

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A su vez, otra investigación judicial a cargo del juez Juan Carlos Fernández Lecchini y la fiscal Mirtha Guianze, indaga lo ocurrido con Castro quien, hasta ayer, se consideraba desaparecido, pero ahora el expediente buscará determinar a los responsables de su homicidio, dijeron fuentes judiciales consultadas por El País.

López Mazz recordó ayer que su equipo está trabajando en el Batallón 14 desde 2005, pero en la zona donde tuvo lugar el hallazgo el pasado 21 de octubre (que antes fue un viñedo y que actualmente es un predio de maniobras militares) la tarea se viene centralizando desde febrero pasado.

¿EJECUCIÓN?. López Mazz dijo que tras estudiar los restos se determinó que hubo "apremios físicos" con una fractura de una de sus costillas. Además, se encontró un proyectil que generó "una desestructuración de la bóveda craneana provocada por el impacto de un arma de fuego", explicó.

Consultado sobre el punto, el experto dijo junto a su equipo que solamente pudo "reconocer los traumatismos", y su-brayó que la causa real de la muerte de Castro será establecida por una junta médica.

Ayer, un comunicado de prensa emitido por la Suprema Corte de Justicia, resumió la actuación del juez Salazar quien ha tenido hasta el momento competencia en relación a los restos, y señaló que "la causa más probable de muerte es el disparo de arma de fuego a nivel craneal".

El hecho de que Castro falleciera a causa de un disparo, también implica una novedad para el juez Fernández Lecchini y la fiscal Guianze, quienes hasta ahora estimaban que el maestro había perdido la vida con motivo de las torturas que recibió estando detenido en un centro clandestino de reclusión ubicado en Millán casi avenida Instrucciones.

Fernández Lecchini y Guianze, desde que el caso de Castro fue reabierto en agosto de 2010 tras ser excluido de la ley de Caducidad, han indagado a casi una decena de exmilitares del Servicio de Información y Defensa (SID), organismo que tuvo a su cargo la detención del maestro en la vía pública.

equivocados. Por otro lado, la confirmación de que los restos pertenecen a Castro también demuestra que la información que los militares entregaron a la Comisión para la Paz que funcionó en el gobierno de Jorge Batlle y que ratificaron luego a Tabaré Vázquez fue errónea.

Según la información recabada, el maestro había muerto en tortura, enterrado en el Batallón 14 y en 1984 sus restos habrían sido exhumados y arrojados al Río de la Plata.

"Estos datos eran absolutamente equivocados", dijo Breccia, e informó que el presidente José Mujica tomó la noticia con "profunda conmoción".

Perfil

Nombre: Julio Castro

Nació: Florida

Desapareció: En 1977

Otros datos: Fue fundador del Frente Amplio

MAESTRO Y PERIODISTA

Nacido en pueblo La Cruz, ubicado a unos 20 kilómetros de la ciudad de Florida, Julio Castro estudió Derecho y Ciencias Sociales aunque no se recibió. Fue maestro y también se desempeñó como formador de docentes. Tuvo una amplia actividad gremial, ya que militó en la Unión Nacional de Magisterio, la Federación de Asociaciones Magisteriales y la Federación Uruguaya de Magisterio. Publicó varios libros y artículos sobre educación, fundamentalmente sobre historia y analfabetismo. También fue consultor de la Unesco en temas educativos. En 1939, junto a Carlos Quijano, fundó el semanario Marcha, del que fue redactor responsable y subdirector. En 1971 contribuyó a la fundación del Frente Amplio. El 1° de agosto de 1977 fue detenido en Francisco Llambí esquina Rivera por efectivos del Servicio de Información y Defensa (SID). Falleció por torturas dos días después, según lo que concluyó en 2003 el informe final de la Comisión para la Paz.

 
El País Digital

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Restos hallados en Batallón 14 son del maestro Julio Castro

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Fuente: tariacuri.crefal.edu.mx

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Fuente: tariacuri.crefal.edu.mx


El presidente José Mujica oficializará hoy en conferencia de prensa la identidad de los restos encontrados en un predio lindero al Batallón 14 de Toledo . Pero según confirmaron a El País fuentes de la investigación, se trata del maestro Julio Castro y su familia ya habría sido puesta en conocimiento.

Castro, según el informe de la Comisión para la Paz del 2003, "fue detenido en la vía pública, en la intersección de la calle Francisco Llambí casi Avenida Rivera, el día 1º de agosto de 1977, alrededor de la hora 10.30".

A partir de ahí, "se le trasladó a un centro clandestino de detención sito en la Avenida Millán Nº 4269, donde fue sometido a torturas a consecuencia de las cuales falleciera, en ese lugar, el 3 de agosto de 1977 , sin recibir atención médica".

Sus restos —según el informe— habrían sido primero enterrados en el Batallón 14 de Toledo y después exhumados a fines del año 1984, incinerados y tirados al Río de la Plata". Sin embargo, finalmente fueron encontrados en un predio lindero al establecimiento militar.

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Castro fue miembro de la Asociación de la Prensa del Uruguay, además de ejercer activamente en varias organizaciones gremiales de educadores: la Unión Nacional del Magisterio, la Federación de Asociaciones Magisteriales del Uruguay (FAMU), la Confederación Americana del Magisterio (CAM), la Federación Uruguaya del Magisterio (FUM), y la Unión del Magisterio de Montevideo.

El País Digital
Nacional - FUNDADOR DEL FA

Los restos hallados en el Batallón 14 son del maestro Julio Castro

Así lo confirmaron a El Observador fuentes políticas. Esta tarde Presidencia ofrecerá una conferencia de prensa a las 17 horas para dar más datos sobre el hallazgo

+ El Observador - 01.12.2011, 13:45 hs - ACTUALIZADO 14:49 Texto: -A / A+
  • © El Observador
     
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    Batallón 14

Los restos hallados en el Batallón 14 pertenecen al maestro y fundador del Frente Amplio, Julio Castro, confirmaron a El Observador fuentes políticas. A las 17 horas la Presidencia de la República ofrecerá una conferencia de prensa para dar más datos sobre el hallazgo.

Los restos de Castro, desaparecido en agosto de 1977 durante la dictadura, fueron hallados por el grupo de antropólogos que trabaja en la zona, liderados por José López Mazz.

El maestro y periodista fue secuestrado en agosto de 1977 en un operativo del SID. El ex presidente Julio María Sanguinetti había incluido su caso en la Ley de Caducidad. Sin embargo, la fiscal Mirtha Guianze planteó a la Justicia que había “nuevos hechos” y el Ejecutivo de Mujica lo excluyó de la ley.

El 21 de octubre el presidente Mujica confirmó el hallazgo de un cuerpo y adelantó que “por el tamaño del fémur” seguramente se tratara de un hombre, aunque advirtió: “Hay que seguir investigando quién puede ser”.

El equipo de antropólogos ctrabaja en el Batallón 14 desde 2005, pero es desde febrero de este año que se centra en la zona del hallazgo.

El terreno donde se encontraron los restos es conocido como “Cementerio de Arlington”, donde se sospecha existió un lugar de enterramientos clandestinos durante la dictadura. El nombre deriva del cementerio ubicado en las afueras en Virginia (EEUU), donde se entierra a los soldados estadounidenses caídos en combate.

Varias investigaciones históricas han defendido la hipótesis del equipo de Antropología Forense, que allí hubo un lugar de enterramientos, y que luego los cuerpos fueron removidos, en lo que se conoce como la “Operación Zanahoria”.

Al otro día del anuncio del presidente, el antropólogo López Mazz explicó,  en el mismo lugar del hallazgo, que se trataba de un enterramiento primario y que, por lo tanto, no creía que el cuerpo encontrado formara parte de la denominada Operación Zanahoria, como en un momento se pensó.

El antropólogo adelantó que los restos fueron encontrados en la zona tres, en la trinchera 208, a un metro cuarenta de profundidad. Adelantó, que los resultados de ADN primarios se revelarían en 20 días aproximadamente, luego de que algunas muestras fueran enviadas a distintos laboratorios para ser cotejadas.

Aunque en algún momento se pensó que los restos podrían ser de María Claudia García de Gelman, la teoría quedó descartada luego que un informe del Banco Nacional de Órganos y Tejidos del Hospital de Clínicas confirmara que se trataba de un hombre.

Julio Castro

Castro nació en Florida en 1908 y fue uno de los fundadores del Frente Amplio. Se desempeñó como maestro, investigador y periodista. Fue cofundador del semanario Marcha, donde trabajó como redactor responsable y subdirector. En el área educativa, analizó la situación de la enseñanza en Uruguay, México, Ecuador y Perú. Además, fue consultor de Unesco. Castro publicó El analfabetismo, El banco fijo y la mesa colectiva y La escuela rural en el Uruguay.

Esto hizo el ideólogo de los "demonios" civiles

El ex presidente Julio María Sanguinetti había incluido su caso en la Ley de Caducidad. Sin embargo, la fiscal Mirtha Guianze planteó a la Justicia que había “nuevos hechos” y el Ejecutivo de Mujica excluyó al caso la ley.

Nacional - DESAPARECIDOS

El maestro Julio Castro fue ejecutado

El cuerpo hallado en el Batallón 14 pertenecía al periodista y fundador del Frente Amplio, informaron fuentes políticas a El Observador. Presidencia ofrece una conferencia a las 18 horas

+ El Observador - 01.12.2011, 15:06 hs - ACTUALIZADO 17:08 Texto: -A / A+
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    Julio Castro

El maestro y fundador del Frente Amplio, Julio Castro, fue ejecutado, informaron a El Observador fuentes judiciales. El dato surge luego de conocerse este jueves que el cuerpo hallado en el Batallón 14 pertenecía a Castro. A las 18 horas la Presidencia de la República ofrecerá una conferencia de prensa para dar más datos sobre el hallazgo.

El docente desapareció en agosto de 1977 en un operativo del Servicio de Información de Defensa (SID) durante la dictadura militar. Castro nació en Florida en 1908 y se desempeñó como maestro, investigador y periodista. Fue cofundador del semanario Marcha, donde trabajó como redactor responsable y subdirector.

El ex presidente Julio María Sanguinetti había incluido su caso en la Ley de Caducidad. Sin embargo, la fiscal Mirtha Guianze planteó a la Justicia que había “nuevos hechos” y el Ejecutivo de Mujica excluyó al caso la ley.

Los restos de Castro fueron hallados por el grupo de antropólogos liderado por José López Mazz que trabaja en la zona del batallón. Al anunciar el hallazgo el 21 de octubre, el presidente José Mujica adelantó que “por el tamaño del fémur” seguramente se tratara de un hombre.

El equipo de antropólogos trabaja en el Batallón 14 desde 2005 y desde febrero de este año se centra en la zona del hallazgo.

Autopsia forense a restos de Julio Castro: "cráneo estallado por impacto de bala de alto calibre"
"Huellas indicando que los pies estuvieron atados con alambre". "Manos atadas con cuerda larga".
El maestro JULIO CASTRO salió de su casa el 1º de agosto de 1977, a las 10.30 de la mañana.

- Visita al Sr. Efraín Quesada, en la calle Llambí, y al salir se dirige a la calle Rivera.
- El ex soldado Julio Barboza denuncia en conferencia de prensa realizada en agosto de 1985, que intervino en un operativo de secuestro, en las calles Rivera y Soca, de “una persona mayor, entre 55 y 60 años, avanzada calvicie, canoso, usaba lentes, bajo”, que fue obligado a salir de su camioneta Indio, de color amarillo y negro, vehículo que fue conducido por el oficial principal, de apellido Zavala, delante del que trasladó al prisionero, a una casa de la calle Millán 4269, padrón Nº 51426, del SIDE (Servicio de Inteligencia del Ejército).

-El periodista brasileño Flavio Tavares declara que en la noche del primero de agosto de 1977, fue introducido en su lugar de detención una persona “que tiene voz cascada, de viejo, a quien llaman el Veterano, y a quien dejan en esa pieza al día siguiente “con el ruido de cadenas de fondo”, y de quien en la mañana del 3 de agosto escucha sus “ayes de dolor”.
¡Con qué brutal frialdad se puede asesinar a un hombre en tres días!
Cuentan sus amigos, sus compañeros de trabajo, quienes lo conocieron, de su profundo sentido humano, de su hermosa sencillez, de su cálida amistad.
Uno de ellos dice que no es fácil escribir sobre Julio Castro. “hombre de múltiples dimensiones, en la riqueza de situaciones que vivió, en su vocación irrefrenable por ampliar su propio horizonte y el de los demás, en la facilidad con que se aproximaba, con invariable simpatía, a todos los pueblos y culturas.
Aún aquellos que durante tantos años fuimos sus compañeros, en latitudes y situaciones diversas, sentimos que la presentación de su personalidad, tan plural y tan singular a la vez, excede toda pretensión de síntesis.
Desde maestro rural, a Inspector Departamental, su carrera fue siempre un constante estímulo a la renovación pedagógica y a poner los pies sobre la tierra, para ver el niño, para ver el hombre. Reclamaba entender a la educación como una herramienta para mejorar la condición de los hombres, enraizada con sus necesidades.
Denunciaba “Una escuela inadecuada a la vida que la rodea, un maestro socialmente inadaptado al medio; una enseñanza y una orientación desvinculadas de las necesidades sociales que la circundan”.
A partir de la década del 40 comienza un periplo por toda América Latina, recorriendo infinitos pueblos y comunidades, y contribuyendo a desentrañar las verdaderas raíces de las causas profundas de la situación de injusticia, explotación, y sometimiento de los países americanos. Así lo hizo, trabajando con organismos internacionales como la Unesco, en el Centro Regional de Educación Fundamental de América Latina (Crefal) con gobiernos que intentaban abatir las altas tasa de analfabetismo, como México, Perú, Ecuador, con los educadores americanos en nuestro país, en Venezuela, México, Cuba entre otros, con los trabajadores rurales, con las comunidades indígenas en toda la América Latina.
La profunda labor docente realizada durante gran parte de su vida, la complementa con la otra faceta, también rica y generosa de periodista. Su permanente y profunda labor en “Marcha”, junto a Carlos Quijano y otros destacados hombres de nuestra cultura, nos ha permitido conocer la entraña profunda de nuestro Interior, y también de América Latina.

Publicado en Blog "El Muerto"

Castro fue maestro del ex dictador Álvarez

En sus años de docencia tuvo como alumno al ex dictador Gregorio Álvarez en la escuela Sanguinetti

+ El Observador - 01.12.2011, 16:46 hs - ACTUALIZADO 17:15 Texto: -A / A+

Julio Castro nació en Florida en 1908 y fue uno de los fundadores del Frente Amplio. Se desempeñó como investigador, periodista y maestro. En sus años de docencia tuvo como alumno al ex dictador Gregorio Álvarez en la escuela Sanguinetti. El episodio fue recordado por la esposa de Castro en una carta que le envió a Álvarez a fines de setiembre de 1977 pidiéndole una entrevista para tener información del marido desaparecido. 

En el área educativa, Castro analizó la situación de la enseñanza en Uruguay, México, Ecuador y Perú. Además, fue consultor de Unesco. El maestro publicó El analfabetismo, El banco fijo y la mesa colectiva y La escuela rural en el Uruguay.

Castro fue cofundador del semanario Marcha, donde fue redactor responsable y subdirector.

Fuentes políticas informaron este jueves a El Observador que el cuerpo hallado en el Batallón 14 era del maestro.

Nacional - DESAPARECIDOS

Es "simbólico" que los restos sean de Julio Castro

Lille Caruso, la viuda del militante comunista Álvaro Balbi asesinado en 1975, recordó a Julio Castro como un "ser humano maravilloso". El maestro estuvo preso con su esposo en el Cilindro Municipal.

+ El Observador - 01.12.2011, 15:09 hs - ACTUALIZADO 17:35 Texto: -A / A+
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    Lille Caruso, viuda de Álvaro Balbi

Lille Caruso, viuda del militante comunista Álvaro Balbi asesinado en 1975, recordó emocionada al maestro Julio Castro. Fuentes políticas informaron a El Observador que los restos hallados en el Batallón 14 pertenecen a Castro.

En diálogo con El Observador, Caruso contó que Castro compartió reclusión con su esposo en el Cilindro Municipal, cuando ambos fueron detenidos el 1º de mayo de 1974.

“Tengo los mejores recuerdos de Julio Castro como ser humano maravilloso. El había estado preso con mi esposo en el Cilindro en mayo del 74. Mi esposo estuvo con él, habían conversado mucho y tenían mucho vínculo afectuoso”, contó Caruso.

“El tenía casa en Cuchilla Alta, igual que nosotros, y en el año 1975 cuando mataron a mi esposo él iba todos los días a caballo a preguntarme si estaba bien, si necesitaba algo, y me llevaba los frasquitos de miel para mis hijos”, recordó Caruso con la voz entrecortada.

La viuda de Balbi dijo que está “feliz porque es uno menos que hay que seguir buscando, y en lo personal por el aprecio que le tenía”.

Caruso fue uno de los familiares de detenidos desaparecidos durante la dictadura que se hizo presente en el Batallón 14, cuando se anunció el hallazgo de restos óseos el 21 de octubre.

“Yo vengo de una familia de maestros, es simbólico por el momento que estamos viviendo que sea él. Todos los maestros se pueden sentir representados por Julio Castro, yo estoy segura de que va a tener el homenaje que se merece”, destacó.

Comisión para la Paz concluyó que restos de Castro habían sido exhumados

La investigación durante el gobierno de Batlle determinó que Castro murió por la tortura. Sin embargo, este jueves se anunció que el cuerpo de Castro fue hallado en el Batallón 14 y que el maestro fue ejecutado

+ Alvaro Irigoitia @airigoitia - 01.12.2011, 16:35 hs - ACTUALIZADO 18:12 Texto: El Observador
  • © N. Garrido
     
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    Restos hallados en el Batallón 14

La Comisión para la Paz, instalada por el gobierno de Jorge Batlle, había llegado a la conclusión de que los restos de Julio Castro ya no estaban en el Batallón 14. Sin embargo, este jueves fuentes políticas informaron a El Observador que los restos hallados en e

l Batallón 14 pertenecían a Castro.

De acuerdo a los resultados alcanzados por la Comisión, el maestro fue detenido el 1º de agosto de 1977 y posteriormente trasladado a “La Casona” de la calle Millán.

La investigación afirmó que Castro murió el 3 de agosto como consecuencia de las torturas a las que fue sometido. No obstante, tras identificarse el cuerpo, fuentes judiciales informaron a El Observador que Castro fue ejecutado.

La Comisión para la Paz concluyó que los restos de Castro fueron exhumados, incinerados y arrojados al Río de la Plata en 1984, en el marco de la “Operación Zanahoria”.

Otro informe de las Fuerzas Armadas presentado en 2005 aportó información similar a la contenida en las investigaciones de la Comisión. Según los datos de los militares, “los restos fueron inhumados, en el Batallón 14, exhumados, cremados y esparcidas sus cenizas en la zona”.

La Comisión designada por el ex presidente Batlle durante su gobierno presentó las conclusiones para el caso de Castro el 13 de diciembre de 2001. En esa oportunidad, se dieron por “resueltos” otros tres casos: el de Óscar Baliñas, desaparecido el 21 de junio de 1977, y los de Antonio Omar Paitta Cardozo y José Arpino Vega.

La desaparición de Castro, cuando tenía casi 70 años, fue una de las más emblemáticas.

Se perdió su rastro en la mañana del 1º de agosto de 1977 cuando salía de la casa de un amigo en Montevideo.

Según la declaración de 1985 del ex soldado Julio Barboza, recogida por la Comisión para la Paz, en el cruce de Rivera y Soca “una persona mayor, entre 55 y 60 años, avanzada calvicie, canoso, usaba lentes, bajo” fue forzado a salir de su camioneta Indio de color amarillo y negro, y trasladado a “una casa de la calle Millán 4269”.

La casa mencionada, conocida como “La Casona” de Millán, estaba ubicada casi en la esquina de Loreto Gomensoro, frente a la ex planta de Pepsi Cola. La locación estaba bajo la responsabilidad del Servicio de Información de Defensa (SID).

A continuación, un pasaje de las declaraciones del ex soldado Barboza a “La Lupa” del semanario Brecha, publicadas el 11 de octubre de 1985. En ellas se describe el recindo el día que fue trasladado Julio Castro.

“Habían ido a la casa una vez antes para conocerla porque en la oficina todo el mundo hablaba de ella. Decían que era ideal no sólo por su amplitud, sino también porque no tenía paredes medianeras. La entrada tenía un muro con rejas a cada lado de los portones que eran más bien altos. Antes de llegar a la casa había un cantero circular -me parece que de césped- en el medio y el resto estaba recubierto de pedregullo. De la planta baja de la casa recuerdo que enseguida de la planta principal - que estaba precedida por unos escalones - había un gran ambiente, como un living. A la derecha, más al fondo, una cocina grande, como esa de las películas, supermoderna, con las paredes revestidas de azulejos blancos y azules. Pegado a la cocina estaba el baño. El sótano, por lo que me parece, era tan grande como la casa principal. Se entraba por atrás de la casa. Sólo vi la primera pieza del sótano. Recuerdo que tenía paredes amarillas y se veían caños que pasaban por el techo. Había dos puertas más de otras tantas piezas, supongo. Había también una escalera que llevaba a la planta baja. En la primera pieza del sótano, bajo una luz fuerte que daba contra las paredes amarillas, dejamos al señor mayor (Julio Castro) custodiado por un soldado”.

RESTOS SON DE JULIO CASTRO

En su nombre

01.12.2011 

Los restos encontrados en el Batallón 14 en octubre de este año corresponden al maestro Julio Castro, confirmaron a Montevideo Portal fuentes cercanas a la investigación. Castro, maestro y periodista, había desaparecido en 1977. Su familia se presentará ante el juez Pedro Salazar el viernes.

Los restos encontrados en el Batallón Florida en octubre de este año corresponden al maestro y periodista Julio Castro, desaparecido en agosto de 1977, informó a Montevideo Portal Julio Arredondo, de la organización Educadores por la Paz.

"Esta confirmación lo único que nos aporta es la posibilidad de una vez más rescatar la figura de Julio en esos aspectos por su compromiso social, no sólo en el Uruguay sino en toda América Latina", señaló Arredondo quien recordó que el Movimiento Educadores por la Paz.

Además, agregó que aún queda por conocer quiénes son los responsables de la muerte: "Habrá que ver los responsables de esa unidad militar en el momento en que Julio fue enterrado allí, sumar responsabilidades porque aquí ha habido una tarea de ocultamiento".

La hija de Julio Castro fue citada para el viernes por el juez Pedro Salazar que investiga la causa de María Claudia García de Gelman, causa desde la que se realizó la excavación.

El caso Julio Castro está siendo investigado por el juez penal de 1º turno Juan Fernández Lecchini.

La causa fue incluida dentro del amparo de la Ley de Caducidad durante la presidencia de Julio María Sanguinetti hasta que el presidente José Mujica habilitó a la investigación judicial en 2010.

En mayo de este año, el juez Fernández Lecchini tomó declaraciones a varios testigos e indagados, entre estos últimos, los militares José Gavazzo, Gregorio Álvarez, Ricardo Arab y Luis Maurente.

Castro había nacido en Florida en 1908. Fue militante de distintas asociaciones gremiales de maestros, y tuvo una destacada labor como pedagogo y periodista, desempeñándose en el semanario Marcha.

Fue detenido el 1º de agosto de 1977 y trasladado al centro clandestino La Casona, de la Avenida Millán. Según el informe de la Comisión Para la Paz, falleció el 3 de agosto víctima de las torturas recibidas, y sus restos nunca aparecieron.

Presidencia convocó a una conferencia de prensa esta tarde, a las 17, para dar a conocer oficialmente esta información.

Montevideo Portal

N e s t o r 
rana 059
Västerås, Suecia

Nacional - DESAPARECIDOS
 

A Julio Castro lo recordaban como si estuviera vivo

 

Presidencia aseguró que los restos hallados en el Batallón 14 pertenecían al maestro Julio Castro, desaparecido en la dictadura. Aquí un relato del periodista Andrés Alsina de cómo los vecinos del docente lo recuerdan hoy

 
+ El Observador - 01.12.2011, 19:17 hs - ACTUALIZADO 19:32 Texto: -A / A+

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    Tapa del libro Historias de verdad, de Andrés Alsina
 

Los vecinos de Julio Castro recordaban su cumpleaños y le sumaban años hasta hoy. El hecho motivó un reportaje de Andrés Alsina, El efecto capullo, publicado recientemente por Irrupciones Grupo Editor junto con otros diez textos y con el título común de Historias de verdad. Con su autorización se reproduce la primera parte del trabajo. Ahora, el maestro podrá ser enterrado.

El efecto capullo

Fue el viernes, al día siguiente de llegar a Cuchilla Alta que lo supe, en el mismo boliche de Nelly donde había escuchado que a la dictadura se la seguía mentando como “proceso”, a la guerrilla sólo se la nombraba como “subversión” y advertido que la reacción ante el extraño seguía siendo, a tanto tiempo de idos los militares del gobierno, considerar promitente subversivo a quien no acatara los eufemismos a gusto del poder perimido. El jueves yo había preguntado por el maestro Julio Castro y me fue aplicado todo el léxico represivo en frases elusivas.

Sucedió pues a la tarde del viernes, en la continuidad de un diálogo que sólo puedo describir como el lirio de un rizoma. Empecé a hablar alguna nadería con Nelly, ocupada en anotar los premios del sorteo de quiniela de la transmisión radial, sabiendo ya cuándo debía callarme para que ella prestara atención a los números que salían. No había nada extraño a mi derecha, excepto un señor en la tarea de mantener en un nivel adecuado la borrachera de la noche, cosa de no perder la inversión; me estaba dando la espalda en el mostrador para enfrentar la verdad de su copa y sin avisar se dio vuelta y me espetó:

-- De acá mismo se lo llevaron.

No se me ocurrió siquiera inquirir la identidad del sujeto implícito de la frase; mi baquía en la escuela cuchilla altana del posmodernismo clandestino no sería en vano.

 --¿De acá?

--Ajá. Digo yo. Porque esa mañana yo al jeep lo vi. Y después dijeron que el jeep no apareció más.

--Barbaridad.

Nelly, que está más allá de toda sorpresa en la vida, siguió el sobreentendido, lo que implicaba validar mi credencial de interlocutor.

--¿Vio la casa? Le dicen La casa de los caracoles.

En ese momento la radio anunció el primer premio, algo con 04. “La hacen para ellos”, reaccionó el hombre, resignado, mientras Nelly anotaba. Hasta mucho después estuve creyendo que el hombre había saltado de un tema a otro, sin comprender yo que no cabían dos conspiraciones entre esas dos orejas. Naturalmente, era expresión de la concatenación general de los fenómenos por haber nombrado al maestro.

Había sido distinto el jueves. Sobre esa misma hora, Nelly y una amiga ganaban una redoblona a la quiniela, chance que consiste en apostar a dos números de dos cifras: lo que se gana al acertar uno se vuelca como apuesta al otro, así que tienen que salir los dos para ganar. Habían jugado a la edad que tenía el maestro Julio Castro en ese 2000, secuestrado y desaparecido por los militares años antes, y a la fecha del día en que por primera vez en décadas, se habló del vecino maestro en su boliche, en una pregunta que había parecido quedar en el vacío. De modo que el maestro seguía cumpliendo años y sería cada vez más viejito hasta que se demostrara lo contrario, y la magia de los números había corroborado esa verdad, de la misma manera que luego el poder capaz de llevárselo desde allí también había tergiversado el azar dando el primer premio al número que le convenía “a ellos”. Oscuras señales de los dioses. Le di una vez más la razón a un viejo querido, mi abuelastro, que me recomendó leer a los clásicos y me regaló La Ilíada; yo tenía trece.

Ni Nelly ni ninguno allí me supo decir siquiera el año preciso en que lo secuestraron a Castro, pero me estaban transmitiendo algo más importante: seguía siendo un vecino. Lo único que dijeron, en verdad -ella, la receptora de juego que casi nunca jugaba y su amiga, cómplice del inocente chisme sobre mí que motivó la apuesta--, era que estaban contentas con la plata que sacaron, y se siguió adelante con el sobreentendido. Pero la puerta a la intimidad del recuerdo estaba abierta, y las anécdotas empezaron a desgajarse con una sorprendente riqueza para la memoria que merecen otras cosas del pueblo.

La vecina de La casa de los caracoles sabía cuándo llegaba él porque se empezaban a oír los martillazos de su afición a la carpintería. El trabajo acá él no lo tocaba. Era maestro y periodista. El semanario Marcha salía los viernes y sobre las cuatro de la tarde pasaba por el apartamento de la calle Julio Herrera y Obes a buscar a Zaira, la mujer, y se venían. Este hombre que llegaba de Montevideo era del departamento de Florida, no sabían bien si de la ciudad, pero se lo hacían del campo, “de campaña”: andaba por acá de bombacha y alpargata o bota, y camisa con parches. No era de por sí charlatán pero le gustaba el diálogo y estar en rueda.

El campo le encantaba, sí. Dicen que no más por hacer algo, Zaira un día le compró un predio de 34 hectáreas del otro lado de la ruta. Pero a lo más que llegaron fue a hacer un ranchito y se fueron para Ecuador porque a él le salió un trabajo internacional allí para la CEPAL; fue el último que agarró fuera del país porque dijo que ya estaba viejo para eso. Es de Ecuador que vinieron los caracoles que adornan todo por dentro la otra casa, la que se hizo del lado del mar porque eso quería, de modo que es una casa llena de casas, con incontables espirales de las que los milicos no fueron capaces de extirparlo. En el caracol de su oído, la vecina todavía extraña los martillazos del viernes a la tarde de los que salían un marco o un portalón, todo rústico y ligeramente innecesario. Ni buenas herramientas tenía: apenas un banco de carpintero en el garaje del fondo.

Y si no era eso, era charlar con gente, y contaba historias de América Latina, de  Venezuela, de Panamá, de Nicaragua. Sabía mucho de Centroamérica, y mucho de México. Uno se quedaba las horas escuchándolo hablar de historia reciente. No quise preguntar si recordaban algo de lo que había contado, sabiendo que siempre es más importante el momento del cuento que su contenido. Era buen relator, sí, porque había visto y sobre todo, vivido; eso dice la gente, y se ve que se conserva el encanto en gente grande seducida largos ratos por sus palabras. Dicen de él que debía de ser muy buen maestro, por cómo contaba. Eso de ser hombre vivido, claro, sigue siendo particularmente novedoso en Cuchilla Alta. Uno de la rueda era un coronel que vivía al final de su cuadra y que después fue un duro en los años duros, y después de 1980 fue un blando que buscaba acomodar la retirada.

Castro no era menos que nadie allí. Sabía escuchar y percibir lo que era importante, sobre todo si se hablaba del campo. Porque a él lo que le gustaba de Cuchilla Alta no era tanto que estuviese sobre la playa sino que parecía más bien un pueblo del interior, a 70 kilómetros de Montevideo, sobre la Interbalnearia. Primero alquilaban, claro, y se ve que después les gustó. El terreno en el que edificaron cuando volvieron de Ecuador, tal vez por 1964, se lo compró de palabra a Agustín Pons, que vivía enfrente: Castro le dijo que le gustaba el balneario porque era tranquilo y muy poco habitado, y yo no sé si a Pons le gustó escuchar eso porque el cuento no lo dice. En todo caso era cierto, porque cuando edificó no tenía nada delante hacia el mar.


Año 1977. Cuadernos de Marcha tercera época. 

 

 

 


Carta enviada a Carlos Quijano que residía exiliado en México, sobre la desaparición del maestro Julio Castro.

 


Estimado Dr. Quijano.

 

Montevideo 12 de agosto de 1977.

 


-“Voy a atenderme a los datos, comprobados y averiguados en torno a la desaparición  de Julio Castro.

 

Julio y su mujer regresaron de Santa Lucía del Este, donde habían pasado su fin de semana,  la noche del domingo 31 de julio. Encontraron, arrojado debajo de la puerta, un billetito de un amigo, por el cual se les comunicaba que el Dr. Eugenio Petit Muñoz había fallecido y se le daría sepultura a las 11 horas de la mañana del lunes 1 de agosto, en el Cementerio del Buceo.

 

El informante, cuya identidad me consta agregaba que la policía había prohibido la publicación de avisos fúnebres, en previsión de que el entierro del Dr. Petit Muñoz, tan conocido y estimado, se utilizara como pretexto para una demostración pública en contra de la dictadura.

 


Julio salió, pues esa mañana del lunes con destino a asistir al entierro.

 

Y desapareció sin haber llegado a él. O sea, que la desaparición ocurrió entre las 9 y las 11 de la mañana del lunes 1 de agosto. Julio le había dicho a Zaira que daría un par de vueltas antes del sepelio. La primera de esas vueltas pudo establecerse sin la menor duda. Consistió en la visita a casa de un amigo, en la zona de Villa Dolores, y en su transcurso no ocurrió nada digno de mención.

 


Al terminar la visita ese amigo, de iniciales E. Q., acompañó a Julio hasta que éste tomó el volante de su camioneta rural Indio y se puso en marcha, sin que nadie lo interceptara.

 


Este amigo, con quien hablé personalmente y que se ha movido en pos de la pista de Julio, con una devoción indudable, cree saber hacia dónde iba Julio, pero no puede afirmarlo.

 


Habría ido a casa de otro amigo suyo, en Pagola y 26 de Marzo y al salir de allí, ya para dirigirse hacia el Buceo, habría sido abordado por dos funcionarios de la represión, aparentemente Fusileros de la Marina quienes lo flanquearon y lo hicieron conducir, con rumbo desconocido. Esto es lo que se sabe”………………….”/

 


Continúa esta misiva….

 

………………………………………………………………………………………………………..

 

Al pie de la carta terminaba diciendo:

 

Cuando sepa algo más, se lo haré llegar sin demora. Con un abrazo

 

C.M.M.

 

-------------------------------------------o----------------------------------

 


Difundirlo es sembrar Memoria.

 

 

 


Año 2011. Jueves 1 de diciembre.

 

 

 


“Estimado Sr. Quijano”.

 


Me tomo el atrevimiento (aunque usted no esté entre nosotros), de trazar algunas líneas ya estando en otro siglo.

 

Han pasado más de tres décadas de su correspondencia recibida en México, acerca de las noticias del maestro Julio Castro desaparecido él, en el año 1977, como le anunciaban.

 


Luego de terminada la dictadura se fue comprobando paulatinamente que las incertidumbres  de ese momento fueron horriblemente comprobadas como pérdidas irreparables.

  


Todos los esfuerzos de denuncias, habeas corpus, y diligencias fueron en vano, para poder salvar muchas vidas, entre ellas la del maestro Julio Castro.

 


Quiero en estas breves líneas anunciarle que hemos encontrado los restos del maestro, en

 

un predio militar: Batallón Toledo.

 


Allí fuimos convocados para ver, comprobar, sin saber en ese momento de quien se trataba.

 


Le quiero explicar; aunque sé que no recibiré su impresión o respuesta.

 


Pero seguramente entenderá que la pluma, que usted como él maestro dejó para los que intentamos decir algo, tiene su eco. Y elegí de esta forma contarle cual ha sido el final de esta historia tan triste y que nos embarga de profundo dolor.

 


En una fosa yacía el maestro, en un lugar oculto, con sus ropas apenas visibles. Usted como muchos sabe que el maestro estaba muy delicado de salud, y que ya había anunciado que de ser detenido diría de su fragilidad corporal, ante cualquier maltrato. Y sabe que?… los agentes del estado lo torturaron salvajemente, sus restos lo evidencian.

 

Lo mantuvieron oculto durante todas estas décadas, a pesar de las demandas de los familiares y del pueblo, que se manifiesta todos los 20 de mayo.

 


Pero quiero contarle, esto… Se excavó en el lugar preciso, según dicen por la información de alguien que desconocemos. Pero tanto usted como nosotros sabemos que muchos de los datos están y que se dan según el momento político.

 


En fin, seguramente se sienta sorprendido por esto que le digo, pero la vuelta a la democracia trajo como caballo de Troya la impunidad, mi estimado.

 


Le agrego que el maestro “regresó” con una respuesta irreverente hacia sus perpetradores asomó, su gran zapato.

 


Se me ocurrió mientras registraba esa escena con mi cámara de fotos, que de alguna manera pateaba la impunidad desde su espacio ausente, que es el suyo también desde 1984.


Estimado solo estas breves líneas, para anunciarle la bienvenida del maestro. Regresó del mundo de los muertos a “contar” y desde este otro lado de los vivos lo devolveremos a la tierra ya con su nombre, su lugar, sus afectos, su historia.


Me despido con afecto y admiración de usted y de su amigo julio.


Hasta siempre Martha Passeggi reportera-gráfica.

PD: Ojalá, y es mi deseo que los colegas le den como se merece la bienvenida junto al pueblo.

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Por Verdad y Justicia.

Publicado por Martha Helena en Capturavidas

Último Momento

Ejército avanza en investigación sobre desaparecidos

El comandante en jefe del Ejército, Pedro Aguerre, confirmó hoy que dedica la mayor parte de su tiempo a la investigación sobre las personas desaparecidas durante la dictadura. Agregó, además, que ha logrado avanzar en ese tema.

Aguerre, que hace aproximadamente un mes dirige el Ejército, dijo a radio Carve que ya ha mantenido reuniones con el fin de avanzar en los casos sobre personas desaparecidas durante el gobierno militar y afirmó que logró dar "algunos pasos".

El titular de la fuerza de tierra negó haber recibido datos, aunque no quiso dar más detalles por estar en pleno proceso de investigación. Explicó que tiene "un fin" y que recién está "trabajando en los medios".

"He estado estudiando el tema (…) y el perdón es divino, no se soluciona con el perdón, no se soluciona con el olvido, tenemos que ser conscientes de las circunstancias que vivió el país y tenemos que ser conscientes de que el dolor no se termina con una palabra y la incertidumbre menos aún", señaló el militar.

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En tanto, el comandante en jefe del Ejército descartó haber recibido presiones en el marco de la investigación. A su vez, dijo que la imprescriptibilidad de los delitos cometidos durante la dictadura no resultó una complicación para la tarea.

El País Digital

Esto decía Breccia hace unos meses atrás...

Entrevistado por el programa Quién es quién, Breccia señaló que la "única forma" de comenzar a cerrar heridas del pasado es "trabajar sobre el tema del perdón" en la sociedad

El secretario de Presidencia dijo que en más de una oportunidad les manifestó a las distintas organizaciones de familiares de desaparecidos en dictadura que está "absolutamente seguro" que hay una "inmensa mayoría de gente" - sobre todo la "más carenciada, de menores recursos"- que "nos diría que ese tema (de los derechos humanos) ya les dejó de interesar" y que preferiría que los dirigentes políticos "nos aboquemos enteramente a solucionar sus problemas", otros asuntos más "urgentes", entre los cuales mencionó los de vivienda, salud, educación y la crianza de sus hijos.

¿ Qué dirá ahora ?
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Breccia: "El perdón es una materia que debemos"

La gente quiere soluciones a "otros temas más urgentes"

"Este es un país que tiene todavía que trabajar mucho en materia de perdón. Es una materia que debemos", reconoció el secretario de Presidencia, Alberto Breccia, al referirse al tema de los derechos humanos.

Entrevistado por el programa Quién es quién, Breccia señaló que la "única forma" de comenzar a cerrar heridas del pasado es "trabajar sobre el tema del perdón" en la sociedad, pero admitió que esa "es un tarea muy difícil".

El secretario de Presidencia dijo que en más de una oportunidad les manifestó a las distintas organizaciones de familiares de desaparecidos en dictadura que está "absolutamente seguro" que hay una "inmensa mayoría de gente" - sobre todo la "más carenciada, de menores recursos"- que "nos diría que ese tema (de los derechos humanos) ya les dejó de interesar" y que preferiría que los dirigentes políticos "nos aboquemos enteramente a solucionar sus problemas", otros asuntos más "urgentes", entre los cuales mencionó los de vivienda, salud, educación y la crianza de sus hijos.

"Es muy duro lo que estoy diciendo, pero es un convencimiento personal que tengo y lo digo", enfatizó, aunque insistió que es consciente de que no es una tarea fácil para los uruguayos dejar atrás ciertos asuntos del pasado.

"No podemos convencer de esta posición a quienes siguen buscando justicia", reflexionó.

Sin embargo, para Breccia el punto final al tema se logrará únicamente con el perdón.

Consultado sobre la iniciativa que el presidente José Mujica había manejado al asumir el gobierno de liberar a exrepresores de la dictadura porque no quería que "los viejos mueran en la cárcel", Breccia enfatizó que acompañaría esa idea si fuera un medio para alcanzar la solución. Pero además de generar una "brutal polémica" en el seno del Frente Amplio ya fue descartada porque "no sirve" para el fin buscado. "No fue funcional", reconoció Breccia.

De todas formas aclaró que en su opinión "la muerte o no en prisión es un hecho anecdótico" en este asunto.

"Cuando estén todos en prisión, nos van a pedir que no estén más en Domingo Arena, que vayan al penal de Libertad, a pasar en condiciones de prisión graves, o serias, rigurosas, y cuando estén en el Penal de Libertad no va a alcanzar, porque nos van a decir y por qué salen al recreo (...) No va a haber paz. Estoy convencido de que no va a haber paz. Entonces tenemos que trabajar mucho sobre el perdón. Pedírselo a gente que ha perdido hijos es una tarea difícil. Para mí es la única forma", recalcó.

El propio Breccia recordó que él, por su entorno familiar, ha sido afectado directamente por situaciones que tienen que ver con violaciones a los derechos humanos, y sin embargo siente que ha perdonado.

No obstante reconoció que "el perdón verdadero no es el que se otorga a pedido".

El País Digital

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Julio Arredondo 12/04/2011 16:16


 


 


 


 


 


 


 


 


 


Declaración


del Movimiento de Educadores por la Paz.


2 de diciembre de 2011


Frente al hallazgo de los restos de nuestro querido maestro Julio Castro creemos necesario expresar:


 


 


El profundo dolor de saber detalles de un final terrible, más terrible aún de lo que
imaginábamos.


Creíamos posible que no hubiese soportado la tortura y que su frágil salud claudicara por la


brutalidad con que era ejercida; pero no podemos comprender cómo alguien pudo torturar


durante tres días y ejecutar cobardemente a una persona agonizante como Julio. Tampoco


comprendemos cómo muchos de lo autores de semejantes bestialidades siguen sueltos


caminando entre nosotros.


 


 


El impacto social que ha tenido el hallazgo de sus restos sólo es comparable al que producen
los


más atroces crímenes contra la humanidad y refleja que el pueblo uruguayo no ha perdido la


sensibilidad, los valores y solidaridad que Julio predicaba y practicaba.





 


Julio ha reconciliado a los maestros con la sociedad; después de muchos años se dicen
cosas


positivas de los maestros y esa es una contribución más, a treinta y cuatro años de su desaparición,


para la dignificación de la tarea docente y el papel de la educación. Nuevamente Julio Castro


cumple la tarea de hacernos encontrar con el otro, como en los congresos y las reuniones


gremiales o políticas de antaño.





 
Quienes lo asesinaron a

demás de la vida, le quisieron robar la muerte. Pero a pesar de las


mentiras su nombre se refugió durante décadas, clandestino, en bocas, papeles y en


corazones para quedarse para siempre entre nosotros. Hasta que la tierra habló. Julio es


hombre “quedado”


decía Quijano, se sabe cuándo llega pero le cuesta partir y Julio se


quedó, sigue hoy junto a nosotros.





 


Al ocultar sus restos bajo tierra, sus asesinos no pudieron borrar los caminos que Julio
trazó sobre


ella; quienes estallaron su cráneo no sabían que con ello difundieron más aun sus ideas. La


vigencia de su pensamiento pedagógico y político nos permite convocar - convocarnos - a


redoblar el esfuerzo por Verdad y Justicia, a redoblar el esfuerzo por una educación popular,


autónoma, más justa, universal, contextualizada en el medio en el que se desarrolla,


comprometida con los Derechos Humanos y la Cultura de Paz, dotada con los recursos necesarios


para funcionar dignamente.





 
Por último compartimos un pensamiento extraído de

La educación y la independencia nacional,


Rumbo Nº 9


 


, Instituto Cooperativo de Educación Rural (ICER) Montevideo, 1966.


“Los educadores, minoría privilegiada por cuanto su destino profesional los pone en la situación de crear y


orientar el pensamiento colectivo, no pueden ni deben desertar de la tarea de poner claridad y realidad en el


planteo de los problemas del Continente. Y ello vale tanto para el proceso de su formación, como para el


sentido de las enseñanzas que impartan”.


Por el Movimiento de Educadores por la Paz


Maestro Víctor Brindisi Mtro. Prof. Julio Arredondo Larrosa


Secretario Presidente

Alfredo 12/03/2011 08:45


Un esfuerzo encomiable de recoilacion.Felicito al blog por su labor.


Del hecho no puedo decir nada,en Argentina los estan juzgando,ansio ver lo mismo en Uruguay y que la ejeccuion de un hombre bueno sea el desgraciado motivo.


Un abrazo a quien  ha hecho esta entrada.