Uruguay: Guitarras Hermanas, guitarras compañeras. Por Gonzalo Solari

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

321227_10150320879159113_829494112_7649701_1331205_a.jpgBalconeaba en la terraza con un amargo recién ensillado cuando vi llegar el cartero. Enchufó el sobre en el buzón con el mismo ademán de Pino Leguiza-legendario chapista fraybentino- entrándole con la estopa al tarro de cera.

La letra inconfundible de Leonardo y la ciudad holandesa de nombre impronunciable -Hellevoetsluis- hicieron el resto, dejando caer su doble alegría en una calurosa mañana de agosto. No era una de las tantas cuentas con las que el Estado italiano acribilla a sus contribuyentes sino que -casi nada lo del ojo!-s e trataba de Guitarras Hermanas, el flamante Cd que los hermanos Palacios habían acostado para mí en ese lecho con estampillas. 

Estas lineas al galope no pretenden ser una critica -no tengo demasiada simpatía por los críticos y no voy a ser yo el que les arrebate la pluma, usurpándoselas-. Son apenas un pantallazo de quien sentado a la computadora echa a andar el vasto río de la memoria y los afectos.

Qué puedo agregar que ya no se sepa de Leonardo y Yamandú?

Talentosos, solidarios, dignos y humildes como dios manda, sin esa falsa humildad que como decía José Ingenieros, "es el último refinamiento de la vanidad".

Las canciones de Yamandú forman parte del mejor patrimonio de nuestra música popular: Poeta al sur, Los boliches, María de las esquinas, Abedularia, En grisazul- en todas ellas compartiendo la "culpabilidad" con "Nacho Suárez"-,  Coplas al compadre Juan Miguel- escrita en colaboración con Oscar del Monte-, Milonga en do- escrita con Alfredo Zitarrosa que también la llevó al disco-, etc. 

Este creador y cantor comprometido con su pueblo recorrió el país en los albores del Frente Amplio, arrimando su canto viril y libertario que no desdeñaba tablados ni comités de base. Justamente en uno de éstos, en Fray Bentos, lo escuché cantar por primera vez. Arrancó con Poeta al sur, hermosa milonga balanceándose entre la ciudad y los andurriales; agarrándose del pedal barroco, severo y persistente de las bordonas. Recuerdo la sencillez y la calidez humana de Yamandú dialogando con el público, escondido detrás del manubrio de su bigote. Después el exilio lo cubrió con su oscuro poncho de olvido pero jamás abandonó la trinchera y-a diferencia de tantos cantores renegados, serviles y oportunistas que levantan sus coplas para los desaparecidos pero siguen votando al "progresismo" cipayo, malabarista de la agachada, cínico artífice de la ambigüedad y de la Impunidad -Yamandú volvió al país con más rebeldía, más comunismo en la sangre y más dignidad-. Era demasiado oro entre tanta chatarra. Precisaba sus manos para pulsar la guitarra y no para seguir tapándose la nariz . Fue así que dolorido, dejó el FA para quedarse definitivamente con "las profundas razones del pobrerío".

Qué les puedo decir de Leonardo? Me miraba de ojo extraviado cuando aquí en Italia yo lo presentaba a mis amigos y a mi familia como "el hermano de Yamandú". Notable guitarrista, dotado de exquisita sensibilidad, alumno dilecto de la recordada Prof. Lola Gonella de Ayestarán y del M° Antonio Pereira Arias; Leo ha ensanchado con los años su horizonte estético y musical como compositor de trazo fino y original, virtudes que pone de manifiesto en el disco a la hora de deleitarnos -y deleitarse- con Aire de Gato, Milonga del caminante y Canción de arrullo.

La última vez que nos vimos en Uruguay creo que fue en el siglo pasado, allá por el año del gofio. En esa oportunidad Leonardo estaba sentado entre el público de un concierto que yo di en el Instituto Goethe de Montevideo. Después nos perdimos de vista y nos volvimos a reencontrar acá en Europa, cuando Holanda era su patria adoptiva e Italia la mía.

Qué alegrón me dio la llegada de algunas de sus obras manuscritas! Ahí me di cuenta cabalmente de que "sin prisa pero sin pausa", como decía una radio de mis pagos, el instrumentista virtuoso le estaba haciendo un lugarcito al compositor consumado.   

La Milonga del caminante es un prodigio de acumulación armónica, tal vez demasiado cargada para lo que son mis gustos pero con una articulación intransferible que sin esa pesada alforja de las voces y la escritura brillaría por la ausencia.

Este Cd no puede faltar "en la cartera de la dama ni en el bolsillo del caballero". Cuando se juntan el derroche de talento de tres seniores músicos y un poeta-destaco también la relevante participación del bandoneonista Néstor Vaz y del poeta Ignacio Suárez- con la buena gente, todo suena mejor y más auténtico. Voces entonadas que cantan con desgano gastadas consignas y guitarristas que tocan prolijo, hoy en día hay como para regalar. El resultado siempre es el mismo: Músicas que no merecen tantos dedos. En este disco hay un latido contínuo que fluye con una fuerza por momentos  telúrica y entra en simbiosis con las aguas profundas y bravías de don Osiris Rodríguez Castillos, Leo Brouwer, Atahualpa Yupanqui,  Astor Piazzolla y Ariel Ramírez. Sin duda el cauce musical de ese río ancestral que atraviesa nuestra Patria Grande se enriquece con la obra estos dos afluentes orientales.

Ellos, con los remos de sus Guitarras Hermanas, desafían la correntada rumbo a puerto seguro. Saben de dónde vienen y-sobre todo- adónde van.

Les auguro buena travesía, compañeros!   

Gonzalo Solari

Arezzo, Italia, agosto de 2011

 

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