Uruguay: La caducidad...del Frente Amplio

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

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Hace pocas semanas, el presidente Mujica había ratificado ante la prensa su prescindencia respecto al tema de la “ley de caducidad”. “Yo ya dije que no era problema mío” dijo en Teledoce (22/4), afirmando que no iba a proponer ninguna modificación a la bancada de diputados.

Según Últimas Noticias, “El mandatario dijo que el gobierno ‘va a mantener el mismo perfil que hasta ahora’ de mantenerse fuera de la discusión” y “reiteró que ‘hace muchos meses’ pidió ‘oficialmente’ al presidente del Frente Amplio (FA), Jorge Brovetto, que fuera ‘la fuerza política la que se tenía que hacer cargo de ese problema’ porque ‘el gobierno no iba a meter basas en ese entierro porque lo consideraba un tema muy difícil’” (http://goo.gl/5DyCN, 23/4).

            La “prescindencia” no era tal, porque Mujica aprovechaba cada ocasión para dejar en claro su rechazo a anular la ley de impunidad.
Ya el 28/10/2010 había declarado al semanario Búsqueda que era un tema que debían resolver los legisladores del FA “si pueden”, “Demasiados problemas tengo ya en el gobierno”, “Si la fuerza política no tiene los votos, no tiene los votos y chau: así de sencillo”. También hay que recordar la forma en que fue desautorizado uno de los principales impulsores del proyecto “interpretativo”, el canciller Almagro.

También fue desautorizado el propio presidente del FA, Jorge Brovetto, al cual Mujica en otra oportunidad le había dicho
“Métanle para adelante” (con dicha ley).

  Mujica no intervino ante la crisis política abierta en el FA, por la negativa de Saravia, Nin Novoa y Fernández Huidobro a votar la ley aprobada en el Plenario del propio Frente Amplio. Hasta que el proyecto sorteó la votación en el Senado, cuando Saravia desobedeció el mandato de su fuerza política, y Huidobro anunció su renuncia, el presidente siguió con su discurso de supuesta “prescindencia”.

 El Primero de Mayo el presidente de la República participó del acto sindical oficialista, escuchando en primera fila los discursos de Juan Castillo (PCU) y Edgardo Oyenard (PVP), en los que festejaban que se estaba por votar la ley interpretativa.

De la “indiferencia” al “veto político”

 Pocas horas después Mujica se haría presente en la bancada de diputados del FA, a presionar expresa y públicamente para que el proyecto no fuera aprobado –en alianza con Danilo Astori y Tabaré Vázquez.

Es evidente que la intervención de Mujica y Astori es un recurso extremo, ante la constatación del fracaso de todas las operaciones anteriores para bloquear el proyecto “interpretativo”.

 Aunque el presidente dice que no vetará, lo que ha sucedido es un virtual veto político del Poder Ejecutivo (y las principales figuras del FA) a las resoluciones adoptadas por los organismos del Frente Amplio y su bancada.

 Los tres principales dirigentes (incluyendo al probable próximo candidato del FA, Tabaré Vázquez) no necesitan realmente que el plenario frenteamplista revierta el mandato a su bancada. Solamente necesitan un diputado “rebelde” que imite a Jorge Saravia.
De hecho, el legislador Víctor Semproni, del Espacio 609, aseguró que no votará el proyecto interpretativo:

“En contra de mi presidente no voy a votar, y menos en contra de mi presidente, mi vicepresidente y mi ex presidente”. (El Observador, http://goo.gl/RgE4m, 6/5). El MPP, Asamblea Uruguay, la CAP-L y Alianza Progresista –los sectores de Mujica, Astori, Huidobro y Nin Novoa– suman alrededor de 30 votos (el 60% de la bancada oficialista), pero alcanza un solo diputado para enterrar la ley interpretativa (que necesita la totalidad de la bancada de 50 diputados del FA).

¿La unidad del Frente Amplio es más importante que la impunidad?

La senadora del MPP Constanza Moreira, que impulsa la aprobación de la ley en contra de la opinión de Mujica, afirmó que “Lo que está en juego es la unidad del FA. Esto es como con el TLC. Son momentos históricos en los que una fuerza de izquierda asume su compromiso histórico o lo abandona, decide si es de izquierda o no” (La Diaria, http://goo.gl/cRpCJ, 5/5).

            La carta firmada por diversas personalidades (comenzando por Galeano, Viglietti, Engler, etc.), se pregunta si es más importante ganar las elecciones que tener un contenido de izquierda (ver en http://goo.gl/vmele)
. A los firmantes de la carta hay que preguntarles, a su vez, si consideran que la unidad del FA está por encima de esos contenidos que dicen defender, por encima de un programa de izquierda –que el Frente Amplio no defiende, y esto no desde ahora.

Fue más lejos el abogado Oscar López Goldaracena, impulsor de varias causas relacionadas con violaciones a los derechos humanos, y senador suplente de Lorier (1001). Goldaracena “reconoció que en caso que el Frente Amplio revea su postura sobre el proyecto interpretativo de la Ley de Caducidad, podría alejarse de esa fuerza política”. “Cuando tome esa decisión va a ser definitiva. (…) Todavía no tome ninguna resolución.
Aspiro a que el Frente Amplio conserve el instrumento de unidad. Porque está en juego la unidad de la fuerza política” (Montevideo COMM, http://goo.gl/0Jav9, 6/5).

 Los “nuevos elementos” planteados por Mujica a la bancada no son tales. El único “argumento” del presidente es que el FA perdería las próximas elecciones si vota ese proyecto, algo que no tiene sustento. Basta tener en cuenta los datos de la última elección, que mostraron que el 90% de los votantes del FA lo hicieron también por la papeleta rosada (y el 10% restante los votó igual pese a la existencia de la posición oficial del FA formalmente favorable a la misma). De todas formas, es interesante seguir el hilo argumental “electoralista”. Lo que Mujica está afirmando es que si no se vota este proyecto, no se perderán votos “por izquierda”, sólo existiría riesgo de perder votos “por derecha”.

Los Mujica, Astori y Vázquez creen que pueden echarse todo lo que quieran hacia la derecha, porque no surgirá una oposición socialista, de izquierda, a los gobiernos capitalistas del Frente Amplio. Creen que Constanza Moreira no se atreverá a sacar todas las conclusiones de sus palabras (si el FA no es de izquierda, ¿por qué seguir en él?). Creen que López Goldaracena no va a romper, o si lo hace no va a ponerse a la tarea de construir una fuerza de oposición de carácter socialista.

Creen que Lorier va a protestar y dejar como máximo alguna rosa roja en el parlamento, pero no va a impulsar una alternativa de los trabajadores, por el socialismo, en oposición al Frente Amplio. Creen que el PVP seguirá presentando denuncias pero que nunca impulsará la construcción de una alternativa política, porque piensa que “La unidad del Frente Amplio es inquebrantable” (Luis Puig a El Observador, http://goo.gl/UZhsG, 6/5).

Construir la oposición obrera y socialista

 El “triunvirato” defensor de la vigencia de la “caducidad” se equivoca. La bronca y la indignación crecen por abajo, y no sola ni exclusivamente por la ley de caducidad.

El proyecto de “asociaciones público-privadas” y la privatización del ferrocarril, también generan bronca. Los beneficios impositivos para las empresas mientras los trabajadores sufren impuestos directos al salario e indirectos al consumo, generan bronca. Los convenios colectivos miserables muestran que no hay “recuperación salarial” real, mientras tiende a subir la inflación.

Las tierras cada vez más extranjerizadas y concentradas en manos de grandes latifundistas y multinacionales, mientras se expulsa de su tierra a un viejo cañero que milagrosamente llegó a colono, generan el repudio de los militantes de base de la izquierda. Las razzias de Bonomi en los barrios pauperizados, muestran que aquí no hubo un “giro a la izquierda” respecto al primer gobierno del Frente Amplio, sino un rotundo giro a la derecha. Se mire donde se mire, se constata que la expectativa en que de la mano del FA vendría algún tipo de transformación social, ha sido contradecida por la realidad.

     La “caducidad” más notoria es la del Frente Amplio
.Para cada vez más amplios sectores será, cada vez más, una fuerza “caduca”. ¿Qué pueden esperar de un futuro gobierno dirigido por Vázquez (siempre de la mano de Astori y Mujica), los militantes de izquierda, los organismos de derechos humanos, las organizaciones de mujeres, los estudiantes, que no haya dado ya el actual o el anterior gobierno?

¿Qué transformaciones puede impulsar, que no sean en un sentido más privatizador, más concentrador de la tierra, más favorable a la penetración de las multinacionales depredadoras del ambiente?

  Es necesario sacar todas las conclusiones.

Es necesario poner en pie una oposición socialista al gobierno capitalista del Frente Amplio, y frente a la oposición de derecha que intenta reagruparse en torno al reaccionario plebiscito de Bordaberry –pero que tiene muchos más acuerdos con Astori y con Mujica, que los que tienen los trabajadores y los jóvenes frenteamplistas con “su” gobierno.

 A seguir luchando por la anulación de la ley de impunidad. Por el juicio y castigo y la cárcel para todos los torturadores y asesinos.

 Y por la construcción de una alternativa, una oposición socialista a los partidos y gobiernos que defienden a los capitalistas y el sometimiento nacional al imperialismo.

Rafael Fernández

 

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