Uruguay: La comezón del séptimo año

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

  En siete años, en condiciones muy favorables (mayoría parlamentaria propia, reactivación económica tras la crisis de 2002, gobiernos de izquierda en la región), el Frente Amplio ha puesto al desnudo sus limitaciones insalvables para llevar adelante la más elemental medida antiimperialista o alguna transformación social progresiva.

     La candidatura de Mujica había sido presentada –por el PCU y otros sectores– como un giro a la izquierda respecto a Tabaré Vázquez. Una expectativa carente de sustento, si se tenían en cuenta las declaraciones del candidato y la ratificación del astorismo al frente del equipo económico.

     El gobierno se trazó el objetivo de contener el gasto público –en educación, salud, vivienda– y demostró a los Standard & Poor’s y demás especuladores que irá a fondo para garantizar el pago de la deuda externa. La ‘unidad nacional’ con la derecha blanqui-colorada mostró su contenido reaccionario en el reciente pacto contra la autonomía de la enseñanza y contra los sindicatos. Esa misma derecha aplaude la ley privatizadora de las PPP y el pasaje de los ferroviarios al derecho privado.

     Si Lorier se equivocó al caracterizar a Mujica, éste no le erró cuando se congratuló del apoyo recibido por el PCU, y afirmó que para la reforma del Estado “el apoyo de los comunistas es importantísimo; es una cosa de vida o muerte para el próximo gobierno” (La República, 3/5/2009). El decreto de servicios esenciales contra los municipales, a pedido de Ana Olivera, puso fin a los escarceos críticos de Lorier. El PCU se convirtió en uno de los pilares del gobierno en el movimiento sindical.

     La aparición de la lista 41 del PIT-CNT (‘Movimiento por la Independencia de Clase’) marca una tendencia a constituir una oposición sindical, y no es casual que esté integrada por sindicatos estatales.

     Las movilizaciones ambientalistas contra la mega minería a cielo abierto y otros emprendimientos depredadores también expresan una crisis de sectores populares de izquierda con el Frente Amplio.

     La persistente campaña contra la impunidad permitió alcanzar la imprescriptibilidad de los crímenes de la dictadura –que no es el resultado de la acción del gobierno sino de su incapacidad para poner punto final a esta aspiración popular. El Frente Amplio no impulsa desde el gobierno un juicio contra todos los represores; deja a las víctimas libradas a sí mismas para presentar denuncias, testigos y pruebas.

     La crisis mundial está generando el movimiento de los ‘indignados’, rebeliones, huelgas, bajo la consigna ‘que la crisis la paguen los capitalistas’. Uruguay no está al margen de la crisis, ni de esa perspectiva de ‘indignación’ popular, como lo muestran las luchas de docentes, bancarios y metalúrgicos.

     Existe una creciente desazón entre los trabajadores y ciudadanos de izquierda. Está planteada la tendencia a constituir una oposición no sólo sindical sino también política –de carácter anti-capitalista y socialista.

Voces-2012-03-01.jpg 

Rafael Fernández (militante del PT)
publicado en Semanario Voces

Etiquetado en Uruguay y sus cosas

Comentar este post