Uruguay: la educación para el mercado

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.


Salon-de-Clases-Antiguo-01.jpgTanto el gobierno de izquierda como los partidos de oposición de derecha han asumido como sentido común la lógica neoliberal y buscan reorganizar a las instituciones educativas en términos de las necesidades funcionales del mercado, eufemismo este último para los intereses económicos y políticos (en términos de competencias técnicas funcionales y también de mentalidades funcionales) de las clases ganadoras del juego capitalista.
La estrategia para vencer las resistencias burocráticas y sindicales tiene por lo menos tres líneas: multiplicidad de pequeños planes y reformas sobre aspectos puntuales, sometimiento partidario del liderazgo sindical y alarma pública. La primera opaca la estrategia general, la segunda difumina la conciencia de clase de los trabajadores, la tercera angustia masivamente a la población, volviéndola impermeable a debates ideológicos y presa de la necesidad de acción: "Hay que hacer algo con la educación."
La finalidad de estas acciones es introducir plenamente la lógica capitalista en las relaciones educativas. La reforma administrativa, recodificando las relaciones institucionales en términos empresariales: unidades productivas responsables por sus resultados, (auto)imposición de metas de gestión, evaluación externa "independiente", salario docente a destajo. La reforma didáctica devalúa la cultura general en aras de los saberes instrumentales y (des)integra disciplinas en aras del desarrollo de habilidades técnicas elementales. Si la educación del siglo XX es metáfora de la Enciclopedia, la educación neoliberal es metáfora de manual y diccionario.
Los efectos de esta inducción son la fragmentación radical del sistema educativo y de las trayectorias educativas. Las instituciones privadas de mayor nivel académico, a las que asisten los chicos de las clases privilegiadas no renunciarán a la enseñanza de la cultura general, las disciplinas según su organización académica actual, ni a la formación de hábitos intelectuales clásicos, generándose un abismo con los saberes técnicos de bajo nivel enseñados en el sistema público. Dentro del sistema público, el mercado como asignador de recursos acentuará el privilegio de los centros con mayor capacidad de apropiación de la lógica autonómica, redacción y ejecución de proyectos, captación de recursos, (los centros donde concurren los chicos de las clases medias y medias bajas). El incentivo compensatorio focalizado en escuelas de los barrios marginalizados brindará a éstas un plus económico y técnico para sostener la nueva lógica, pero los resultados no tendrán un techo muy alto por la desventaja del punto de partida cultural de las familias. En última instancia la infancia y la adolescencia más perjudicada será la de los trabajadores comunes.
Así, las trayectorias educativas reproducirán (como lo hacen actualmente, pero con mayor intensidad o diferencial) la brecha entre las clases sociales. Los niños y niñas de los pobres habrán de adquirir algunas herramientas para la supervivencia laboral, "para ir tirando". Luego de seis o nueve años de educación mediocre es excepcional equiparar las desventajas formativas, accediendo a una educación técnica superior o universitaria. Estarán adaptados, eso sí, a los requerimientos el mercado laboral: disciplina en el sentido lato de capacidad de obediencia de órdenes, capacidad para comprender y ejecutar órdenes, capacidad de lectura y cálculo elemental para la operación de máquinas o la ejecución de procesos sencillos, cuya lógica general no es necesario comprender.
Si la forma en que un sistema social produce su riqueza genera grandes desigualdades, ningún modelo educativo, por bien orientado que esté a la superación de las desigualdades, tiene más que un "rendimiento marginal" al respecto. Recuérdese el fracaso socialdemócrata de las teorías del "capital humano". Pero si además, dicha educación es reorganizada en torno de la eficiencia del rendimiento del capital, la hiper-adaptación del sistema educativo a los requerimientos de recursos del sistema económico genera un empobrecimiento cultural general de la población, que se potencia con las dificultades intelectuales y vinculares de la vida de los niños y niñas en condiciones de pobreza económica, soledad, inestabilidad vincular y angustia familiar.

Etiquetado en Uruguay y sus cosas

Comentar este post