Uruguay: La empresa detrás del proyecto minero ¿Qién es Zamin Ferrous?

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Reenvío y agrego como comentario propio que no es raro que estemos como estamos en varios temas importantes si nos gobiernan y votan con ese conocimiento de causa...por favor...
 
Abrazo

Veronika Engler
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09/03/11 Por Víctor L. Bacchetta

El gobierno uruguayo negocia un proyecto de mina de hierro a cielo abierto a gran escala en el centro del país, de cuyos impactos no existen aún evaluaciones oficiales, aparentemente, con una empresa familiar india que, en realidad, es la fachada de un gran operador del mercado mundial de materias primas


La empresa Aratirí, filial uruguaya de Zamin Ferrous, promete invertir 2.000 millones de dólares y crear 1.500 empleos con una mina de hierro a cielo abierto sobre unas 10.000 hectáreas en la zona de Valentines para exportar 18 millones de toneladas anuales de hierro a China pero, antes de evaluar lo que significaría para el país un proyecto de este porte, es de rigor saber quiénes son sus promotores.

Zamin Ferrous (ZF) se presenta como una firma multinacional registrada en Jersey, con oficinas en Londres, San Pablo (Brasil), Montevideo y Zug (Suiza) que opera en América del Sur. De su presidente Pramod Agarwal se mencionan sus "30 años de experiencia en el comercio internacional de materias primas" y haber sido presidente de Gerald Metals (GM), un importante grupo comercial de Estados Unidos.


La conexión euroasiática

Pero Agarwal presidió GM sólo por tres meses en 2003 y renunció por un conflicto de intereses. Para otros accionistas, esa condición era incompatible con la presidencia paralela de Texuna International, con sede en Hong Kong. Fundada por Agarwal en 1981, Texuna lidera un grupo comercial en la Comunidad de Estados Independientes (CEI), que agrupa a 10 de las 15 repúblicas de la extinta Unión Soviética.

De hecho, la trayectoria empresarial de Agarwal se forjó en Texuna que se convirtió, en poco tiempo, en una gran red de empresas operando en el comercio de materias primas entre Asia, la CEI, Europa y EE.UU. Las mayores multinacionales se han apoyado en Texuna para entrar en los mercados de las ex repúblicas soviéticas, "lucrativos, pero a menudo complicados", según las fuentes especializadas.

El directorio de Zamin se completa con el Director de Operaciones, Tony Cau (ex BHP Billiton), el Director de Finanzas, Robert Dix (ex KPMG), el Director Corporativo, Martin Kannengieser (ex Merrill Lynch y Lehman Brothers), el Gerente de Proyectos, Michael Holmes (ex SNC-Lavalin), el Director Comercial, Patrick Lynch (Texuna Tech) y el Director Nacional (country manager) Fernando Puntigliano, ingeniero uruguayo y ex-director de la Administración Nacional de Puertos en nuestro país.

"En los últimos cuatro años he creado una compañía que podrá ser un socio y proveedor respetable de la industria acerera. En Zamin Ferrous tenemos un equipo verdaderamente de clase mundial capaz de operar, desarrollar e identificar minas de hierro, manganeso y carbón a gran escala", escribió Agarwal en 2009. Su objetivo claro es América del Sur pero, por alguna razón, usa una fachada.

Por ejemplo, insisten con que Zamin es una empresa de capitales indios (1), aunque hoy en día la nacionalidad del presidente no indica nada sobre el origen del capital de una sociedad de inversores registrada en Inglaterra y, mucho menos, conociendo la trayectoria de su fundador. Y agregan que es una empresa familiar, que quiere asociarse con los uruguayos y que va a explotar la mina de Valentines.


¿Una empresa familiar?

Con estos antecedentes, decidimos consultar a la empresa y nos atendió la licenciada uruguaya Helga Chulepín, gerente del área de Salud, Seguridad, Medio Ambiente y Comunidad de Aratirí, la firma que representa a Zamin en nuestro país.

Chulepín reiteró que Zamin "pertenece a una familia india que, en este aspecto de la minería, está empezando. Tiene varios proyectos a nivel latinoamericano, pero todos a nivel de prospección y exploración. Sin embargo, tiene intenciones de seguir en el proyecto Aratirí en toda la cadena. Esta familia es nueva en esta parte del proyecto, pero no en la minería, porque se dedicaba antes al comercio de minerales."

Para la ejecutiva de Aratirí, es ventajoso que Zamin sea una empresa familiar por que: "mucha gente, principalmente en el gobierno, ha valorado el tamaño y el hecho de que sea una empresa familiar, porque no son las grandes corporaciones, Rio Tinto, etc." Y agregó: "Para el gobierno uruguayo, lo acerca más a poder manejar esto".

Si es así sería preocupante, porque la historia de que Zamin es una empresa familiar de la India no parece real, ni tiene alguna relevancia para evaluar un proyecto como el anunciado, que está jugando con las reglas del mercado financiero internacional. Si por este lado no significa beneficios, por otro lado, el estar tratando con alguien de poca experiencia en esta actividad industrial resultaría además peligroso.


Condiciones operativas

Preguntamos entonces a la representante de Zamin cuáles son los antecedentes de la empresa para hacerse cargo de una operación extractiva de esta envergadura.


H. CH. - En general, no es el inversor exactamente el que debe tener los antecedentes, sí las empresas que se contratan para desarrollar los proyectos. En este momento, estamos desarrollando el proyecto de factibilidad y ya tenemos empresas muy reconocidas a nivel internacional que están ayudando en ese desarrollo, en esa planificación de cómo se haría, grandes empresas que tienen mucha experiencia.

El mercado ha estado cambiando en los últimos años a nivel internacional en función de distintas oportunidades que se están abriendo. En el caso del hierro se están abriendo algunas ventanas, así como contactos que se tienen, por lo que cabría la posibilidad de que el hierro de Uruguay estuviera en el mercado en 2013.


V. B. - ¿Ustedes se proponen hacer un 'ensemble' de empresas?


H. CH. - No, es una sola empresa que subcontratará a otras... Se tercerizan tareas, pero una empresa lidera.

Cuando dudamos de la viabilidad de este procedimiento, Chulepín puso como ejemplo la tercerización de tareas aplicada en la forestación, pero es muy diferente el proceso operacional en uno y otro caso. Las forestadoras contratan tareas breves y separadas entre sí, tales como siembra de plantines, aplicación de hormiguicida, las podas, la tala y el transporte final, mientras que una mina de gran porte trabaja continuamente las 24 horas y por un período prolongado, con una gran diversidad y complejidad de tareas simultáneas. En este caso, la organización y el gerenciamiento son mucho más complejos, la coherencia y coordinación de los procesos es crucial.

Una empresa de extracción de minerales en gran escala debe invertir capital en sus actividades -investigación y desarrollo tecnológico, laboratorios químicos y físicos, medios de transporte e instalaciones industriales, tierras, yacimientos, etc.-, pero 'una empresa familiar' no puede pasar, de un año para otro, a comandar una explotación minera de gran porte y 20 años de duración en base a subcontrataciones.


Responsabilidad empresarial

La importancia de saber cuál es la empresa responsable de una explotación mineral se puede mostrar fácilmente con dos ejemplos recientes muy conocidos.

Uno es el accidente en el Golfo de México en que BHP Billiton, al ser una empresa de gran experiencia e interesada en proseguir su actividad, pudo detener la filtración del petróleo submarino y hacerse cargo del altísimo costo tanto de la reparación del pozo como de las demandas por daños y perjuicios, aunque le será imposible reparar el daño causado. El caso opuesto es el derrumbe ocurrido en la mina San José en Chile, propiedad de la empresa San Esteban Primera (SEP), donde quedaron soterrados a 700 metros de profundidad 33 trabajadores, cuyo espectacular rescate fue difundido mundialmente. SEP, que tenía antecedentes de accidentes en esa y otras minas de su propiedad, desapareció después del derrumbe y se declaró en bancarrota.

El rescate de los mineros fue posible gracias a donaciones de particulares (33%) y los recursos del estado chileno, obviamente responsable también de haber permitido que esa empresa siguiera operando en el país. En medio del rescate, el presidente Piñera destituyó al director del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), formó una comisión de expertos en Seguridad en el Trabajo y anunció la creación de una Superintendencia de Minería. El estado debió hacerse cargo asimismo de las deudas de SEP con los 170 trabajadores de la mina, que recibían salarios por encima de la media para mantenerlos ligados a un proyecto reconocido por la comunidad como muy peligroso, y de las indemnizaciones correspondientes por todo lo ocurrido.

En suma, la afirmación de Zamin de que gerenciará la mina en Valentines es poco consistente con la experiencia en el sector, no condice con la breve trayectoria de esta empresa ni con los antecedentes de su creador. Zamin se comporta, más bien, como unas empresas llamadas "junior" que proliferan en la minería de hoy.


Las "junior"; ventajas y riesgos

En los últimos 20 años, el crecimiento acelerado de la industria metalífera, que exige suministros acordes y reservas que lo sostengan, habilitó la proliferación de pequeñas empresas, de corta duración, expertas en la prospección y exploración de minerales. Estas empresas "junior" (jóvenes) se dedican a descubrir y a vender yacimientos a las empresas mayores, asumiendo riesgos que las más establecidas evitan.

Las "junior" operan en una zona de capital de riesgo. Si tienen suerte y consiguen un buen proyecto pueden ganar, pero en caso contrario pierden lo que puede ser grave para aquellas que no disponen de mucho capital. Entre estas empresas, algunas se dedican solamente a la exploración y buscan luego acuerdos con las empresas que explotarán los yacimientos. Otras buscan las ganancias rápidas y prestan atención primordial a la especulación en el mercado de "commodities" minerales.

Una investigación internacional sobre las perspectivas de la minería (2) preparada para la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de Johanesburgo, en 2002, constató que si bien existían empresas intermedias y "junior" comprometidas con los mejores estándares de desempeño social y ambiental, la mayoría de estas empresas ponía el acento en sus habilidades para encontrar yacimientos y consideraba que el desarrollo sustentable era un "asunto de las grandes empresas".

Entre las "junior" hay empresas que apuntan más hacia el comercio y la especulación bursátil y también existen empresas subcapitalizadas sometidas a una fuerte presión para tener éxito. Es en estos casos que, con "una capacidad limitada para hacer frente a fallas u otros sucesos imprevistos, sus operaciones tienen un gran riesgo de generar situaciones ambientales y sociales negativas", advierte el estudio aludido.


A la caza de socios e inversionistas

"La clave de la estrategia de Zamin -dice en una presentación- es su comprobada capacidad de asociarse con los gobiernos regionales y federales para desarrollar activos, soluciones logísticas y una infraestructura claramente definida".

El propósito es "identificar grandes activos que requieran de una gran infraestructura y que por ende, otras compañías mineras hayan ignorado en el pasado debido a condiciones menos favorables para el mercado de hierro, manganeso, aleaciones de hierro y carbón que las que actualmente existen y que se espera continúen en las próximas décadas", explica más adelante la misma presentación de Zamin.

Aquí están las "ventanas" a que aludía Chulepín, generadas por el alza vertiginosa del precio del hierro en el mercado internacional. Entre enero de 1986 y enero de 2011, la tonelada métrica seca pasó de 26,26 a 179,63 centavos de dólar, multiplicándose casi siete veces. Esto hace rentables hoy los yacimientos uruguayos, pero implica un serio riesgo, porque es simple resultado de la especulación financiera. Ya se habla de que China tiene exceso de stock y que "la burbuja del hierro" puede estallar.

Queda claro a su vez que Zamin no haría las inversiones mayores. Afirma que busca "asociarse con las principales empresas acereras", o sea, una colocación anticipada de la producción. Y tampoco se hará cargo de las obras complementarias requeridas, para lo cual buscará, según sus propias palabras, "establecer acuerdos innovadores para la construcción de infraestructura que permitan minimizar los requerimientos financieros". Es decir, que lo paguen los gobiernos de los países sede.


Palabras, palabras, palabras

Una carta pública firmada por el presidente de Zamin Ferrous dice:

“Queremos representar una fuerza a largo plazo para el bien de la economía y del medio ambiente en los países en los que operamos. Zamin va a establecer fuertes raíces en América del Sur y en otros lugares, no sólo durante los próximos cinco años sino durante los próximos veinticinco años, entablando relaciones con los gobiernos estatales y nacionales mediante el empleo, las mejoras en infraestructura y con el cumplimiento de las normas más importantes de los procedimientos ambientales”.

Agarwal hizo tales afirmaciones a mediados del año pasado, pero en setiembre vendió el 100% de Bamin (Bahía Mineraçao), en el sur del estado de Bahía, en Brasil, que era hasta entonces su principal proyecto en el Cono Sur. Casualmente, la venta se produjo poco después de que el gobierno brasileño hubiera decidido construir la línea férrea que unirá el yacimiento de Bamin con el puerto oceánico en Ilheus.

El International Outlook informó que Zamin vendió el 50% de Bamin en 735 millones de dólares a ENRC (Compañía Euroasiática de Recursos Naturales), que tenía el otro 50% y ahora completó el 100%. ENRC es conocida en la Bolsa de Londres como la gran comercializadora de materias primas de Kazajstán, aunque el gobierno kazajo tiene sólo 11,65% de las acciones, el resto son inversores privados. Es como el juego de las matrioskas, unas muñecas salen de otras y parecen todas iguales.

¿Dónde está la "fuerza a largo plazo"? ¿Adónde fueron a parar las "fuertes raíces"? Todo indica que el único compromiso de largo plazo de Agarwal es con la rentabilidad de las inversiones, cuanto mayor y más rápido mejor. Negocios son negocios, no hay duda, así es hoy el sistema financiero internacional. Pero, con estas empresas, ¿se puede comprometer el desarrollo productivo y el bienestar de un pueblo?

 

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Víctor L. Bacchetta


Referencias:

(1) Sin tener oficinas ni proyectos en la India, Zamin Ferrous figuró como una de las empresas "indias" que homenajeó con una cena a la delegación oficial uruguaya de visita recientemente en aquel país.

 

(2) Abriendo Brecha, informe del proyecto Minería, Minerales y Desarrollo Sustentable (MMSD), es la más amplia investigación realizada hasta la fecha sobre el rol de los minerales y la minería en una perspectiva de desarrollo sustentable. Fue publicado por el IIED de Londres y el IDRC de Canadá en 2002.

 

Foto: El presidente de Zamin, Pramod Agarwal, es presentado por diversos medios, inclusive por el Financial Times, como un exitoso comerciante de metales y ex presidente del grupo estadounidense Gerald Metals, pero su rápida carrera y sus principales activos se encuentran en el mercado euroasiático de materias primas, operando sobre todo con repúblicas de la extinta Unión Soviética.

 

 



 

Debate sobre Aratirí: el diputado socialista Pardiñas en apuros.

 Fue durante el debate sobre minería a cielo abierto y Aratirí, realizado en Mundo Afro.

El diputado había realizado una extensa defensa de la instalación de la minera en Uruguay. Tenía todo bajo control hasta que llegó el momento de las preguntas... (la chica a cargo de la moderación debió salir en su defensa)


 


Fuerzas productivas, medio ambiente y lucha de clases. Uruguay: Desafíos para una izquierda en crisis

22/06/11 Por Víctor L. Bacchetta

 

El creciente rechazo de sectores de la población a los posibles impactos sociales y ambientales de grandes proyectos de inversión impulsados por el gobierno uruguayo indicaría un despertar político para el cual la izquierda no está preparada, tanto por carencias del análisis como por efecto de las derrotas sufridas en el pasado. Se debe comprender que las luchas actuales por la preservación del ecosistema se inscriben en un avance mayor de la explotación capitalista que no sólo usa como mercancía el trabajo humano sino también la naturaleza.


Desde comienzos de este año, los más diversos grupos sociales -productores rurales, residentes y amigos de los balnearios rochenses, ciudadanos y técnicos de la capital y el interior- se expresan en oposición a proyectos de minería metalífera a cielo abierto, de puertos, puentes y alteraciones de la costa atlántica, que indicarían el surgimiento de un movimiento socio-ambiental sin antecedentes en el Uruguay.

Se unen en la defensa de sus condiciones de vida y del medio ambiente poblaciones urbanas, costeras, trabajadores rurales sin tierra y pequeños y medianos productores. Los que viven de la tierra y no la poseen como simple negocio conocen los suelos que sostienen históricamente a la agropecuaria en la pampa húmeda y tienen conciencia del valor de este ecosistema para la sobrevivencia de la sociedad.

Las empresas extranjeras que controlan hoy extensiones sin parangón en el país con vistas a la explotación de monocultivos de soja y forestales, megaplantas de celulosa y la extracción en gran escala de metales a cielo abierto, recurren a tecnologías de alto impacto social y ambiental capaces de alterar el equilibrio ecológico.

Estancamiento del análisis

Sin embargo, la izquierda histórica y sectores del sindicalismo uruguayo no han hecho estudios sistemáticos de la evolución del capitalismo a nivel general ni particular. Así, algunos dirigentes confunden el ingreso de esas empresas agroindustriales y mineras con una modernización que favorecería el desarrollo de las fuerzas productivas y la generación y organización de un nuevo y pujante proletariado.

No ocurre nada de eso. Estas empresas requieren menos mano de obra incluso que la de los latifundios agropecuarios tradicionales y utilizan además, con el concurso de los gobiernos y la legislación, sistemas de subcontratación o tercerización que disgregan y envilecen más aún a los trabajadores empleados en estas actividades. Las grandes plantaciones forestales y de soja son un ejemplo de este modelo.

En este marco, otra cuestión central de la evolución del capitalismo no integrada aún por la izquierda histórica es el papel que ocupan las luchas por el medio ambiente en la lucha de clases. Se debe comprender que las luchas actuales por la preservación del ecosistema se inscriben en un avance mayor de la explotación capitalista que no sólo usa como mercancía el trabajo humano sino también la naturaleza.

La salvaguarda del entorno natural, el aire limpio, el agua potable y una alimentación libre de venenos o de radiaciones nocivas coincide con la necesidad de supervivencia de la especie humana en el planeta, cuyo equilibrio ecológico está amenazado hoy por las secuelas catastróficas -cambio climático, destrucción de la capa de ozono, peligro nuclear, etc.- de la expansión ilimitada del productivismo capitalista.

La relación del capital con la naturaleza fue tratada someramente por Carlos Marx y la izquierda del siglo XX -incluidos los países gobernados por socialistas y comunistas- prácticamente la ignoró. Esa izquierda reconoce hoy los problemas ambientales pero los considera una cuestión técnica a solucionar minimizando los daños. Separa lo social de lo ambiental y subordina por tanto lo segundo a lo primero.

La minimización de los daños no es suficiente para garantizar la sustentabilidad del ecosistema. Sustentable es la condición del sistema que permite su reproducción, no aquella que sólo minimiza los procesos de degradación. Pueden ser efectos mínimos para la tecnología disponible pero, pese a ser lo mejor posible en el momento, si no permiten la reproducción del sistema ambiental, no son sustentables.

Flujo y reflujo de las derrotas

La desmoralización ideológica y el retroceso político generados por la derrota sufrida por la izquierda y el movimiento popular uruguayos -cuya consolidación llevó doce años de dictadura cívico-militar- unido con el derrumbe de la ex-Unión Soviética y los países del llamado "socialismo real", ha llevado a algunos viejos militantes a filosofar sobre la perdurabilidad del capitalismo o, simplemente, a redescubrirlo y querer ser sus buenos administradores en la fase de mayor decadencia del mismo.

El Frente Amplio, que fuera la expresión de un frente antiimperialista y antioligárquico, no socialista, pero con miras a una sociedad más justa y humana, se ha vuelto hoy una alianza electoral informe, integrada con grupos que por arcaísmos teóricos o la mera aceptación pasiva son defensores del sistema imperante. Mejores que la vieja derecha, de por sí estancada ante las dificultades propias de renovación.

Hoy en día, la preservación del medio ambiente es un componente fundamental de la lucha de clases en esta fase de desarrollo del capitalismo donde no sólo se exacerba la explotación del ser humano -expresada en la marginación social o la tan mentada "pobreza"- sino también la destrucción del equilibrio del ecosistema. Una izquierda transformadora debería proponerse unir a los grupos sociales afectados y decididos a enfrentar este proceso en aras de una alternativa superadora.

Para lograrlo es necesario cuestionar la noción productivista de la izquierda tradicional que colocó "el desarrollo de las fuerzas "productivas" por encima de la lucha de clases como motor de la historia. Asimismo, hay que desprenderse de las ilusiones de una política ecologista que señala al humanismo antropocéntrico, posesivo y consumista, pero exculpa al sistema capitalista que lo genera. Por esta vía, la lucha ambiental se une indisolublemente con la lucha por un nuevo socialismo.

El escritor Michael Löwy ha reivindicado el cuidado ecológico como una tarea de una sociedad socialista y remite al volumen III de El Capital donde Marx opuso a la lógica capitalista de la gran producción agrícola, fundada en la explotación y el agotamiento de las fuerzas de la tierra, otra lógica: "el tratamiento conscientemente racional de la tierra como propiedad comunal eterna, y como condición inalienable de la existencia y de la reproducción de la cadena de generaciones humanas sucesivas"(1).

Löwy destaca, algunas páginas más adelante, otro argumento similar: "Incluso una sociedad entera, una nación, en fin, todas las sociedades contemporáneas juntas, no son dueñas de la tierra. Ellos sólo la ocupan, son los usufructuarios, y ellos deben, como buen padre de familia, dejarla en buen estado a las generaciones futuras"(2). Es, prácticamente, la misma expresión de la Comisión Bruntland que en 1978 explicitó el concepto, a esta altura tan manoseado, de desarrollo sustentable.

El ecosocialismo implica una ruptura aún más radical con el capitalismo dado que no sólo apunta a una nueva sociedad y un nuevo modo de producción, sino también a un nuevo paradigma de civilización. Sería así una síntesis superadora, por un lado, de las experiencias productivistas del llamado "socialismo real", que depredaron igualmente el ecosistema, y, por el otro, de un ecologismo que disocia la crítica al consumo desenfrenado del productivismo inherente a la lógica del capital.

 

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Víctor L. Bacchetta - Uruguay

Referencias:

(1) Michael Löwy, "Progreso destructivo: Marx, Engels y la ecología", Publicado en J. M. Harribey & Michael Löwy ed., Capital contre nature, PUF, 2003.

(2) Ibídem.

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