Uruguay: La intervención de Haití -

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

 

La intervención de Haití

Leopoldo Amondarain - Convencional del Partido Nacional

haiti-militares.jpgHace unos años, cuando Uruguay aceptó la oferta de la ONU de "intervenir" Haití, fui de los primeros y muy pocos, que señaló la monstruosidad del hecho. Como nacionalista y blanco tengo y es de orden básico, el principio de no intervención. Y si es una hermana continental y por añadidura chica, débil y asolada, con mucha más razón. Lo sostengo y no por el hecho desgraciado que unos degenerados según trascendidos periodísticos y denuncias internacionales, por si fuese poco, de nuestras tropas intervinientes, intentaran violar a un "negrito" indefenso, hechos repugnantes y cobardes si los hay, sino que puso de relieve el verdadero sentimiento de un pueblo, el haitiano, que con dignidad y amor por su tierra y su gente, reaccionan indignados ante el abuso y la crueldad. En el pecado tenemos la penitencia. Las fotos expuestas nos muestran a civiles que a falta de armas, apedrean a las tropas de la ONU que a la sazón eran las nuestras. O sea, el propio pueblo repulsa a gomina y rechaza la intervención extranjera en su nación. O sea, los imperios tanto Francia como el estadounidense, les está resultando nefasto en la opinión pública mundial seguir interviniendo a sangre y fuego por todo el mundo y les resulta macanudo y aliviante que otro país chico, americano, se preste como buenos alcahuetes, hacerle el trabajo sucio dentro del mismo continente. ¡Y lo que es peor, por plata! Es muy cierto que el ejército uruguayo, mal remunerado y con exigencia de los familiares de la tropa, las que más sufren por su mantenimiento con hijos chicos y demás, las "treinta monedas" que la ONU o imperios que a la postre dan lo mismo, les viene bien. Por más "sucio" que sea el trabajo. En buen romance, nadie se traga "los actos heroicos" que los ha habido, según el ministro de Defensa Fernández Huidobro, y no lo dudo, fueran las razones "humanitarias" en defensa de la democracia, justicia social y DDHH, las razones de nuestra "intervención". ¡Es el vil metal y más nada! Si los DDHH importaran algún "ardite" no se hubiese permitido o se hubiesen de inmediato, cuando el asombrado mundo vio llegar, con el respaldo imperial irrestricto y sin que nadie "parpadease", de Baby Doc Duvalier. Un carnicero de los peorcitos, que junto con su padre, "Papá Doc Duvalier", fueron causantes y responsables con sus Tom Tom Macutes de una tiranía de las más feroces reconocidas en nuestro continente. Y nada menos que por nuestras fuerzas armadas. ¡Qué horror! Nadie aun se le ha ocurrido reintegrar esos dineros "mal habidos y vergonzosos" producto de negociaciones y soberanías de patrias hermanas chicas, violaciones y alcahueterías imperiales propios de cipayos degradados. ¡Si Artigas u Oribe se levantaran de sus tumbas nos corren a sablazos! Por supuesto, todo se tapa en el grado como para un barrido. Sea para proteger a Baby Doc en su momento y reintegrado hoy con sus Tom Tom Macutes, al lugar que el pueblo haitiano lo había sacado, por parte de los yanquis y franceses. Los reclamos monetarios como indemnización de los insucesos de violación al negrito son también irrelevantes y vergonzosos. Estoy de acuerdo, en "ese" punto con el ministro. ¡Pero no podemos decir ni "pio"! Más nos vale volver al pago a "meternos" debajo de la cama a llorar a nuestro arrepentimiento. Por primera vez en la historia sentamos el precedente de intervenir a un país hermano americano sirviendo a los imperialismos. ¡Pobre Haití por las masacres, robos, crímenes, intervenciones imperiales y desastres naturales por añadidura! ¡Pero también pobres de nosotros si en el futuro nos pasara lo que Haití después de sentar el precedente actuara!

La República, 17 de octubre

Foto de Granma

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