Uruguay: Los generales de la muerte

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

El coronel (r) Tranquilino Machado



Generales uruguayos visitan y apoyan al asesino de Ramón Peré 


Participaron de este encuentro los generales Luis Pérez (actualmente sin destino), Daniel Castellá (comandante de la División de Ejército I), Sergio D' Oliveira (director del Instituto Militar de Estudios Superiores), Pedro Aguerre (comandante de la División de Ejército IV), Neris Corbo (director de Sanidad Militar), Domingo Montaldo (jefe de la Casa Militar de la Presidencia de la República), Nelson Pintos (comandante de la Logística) y Juan J. Saavedra (director de la Escuela Militar y director del Instituto Militar de las Armas y Especialidades).


El coronel ® Castiglioni, integrante del Foro Libertad y Concordia al igual que su camarada Tranquilino Machado, manifestó que «se demuestra que estamos en lo mismo que antes, es más grande la injusticia de la Justicia con todos los militares. Quince o veinte jueces y fiscales, abocados a los derechos humanos, son los que están siguiendo estas doctrinas y forzando estos juzgamientos de todas las formas posibles para lograr los objetivos políticos, más que de justicia. Obviamente se está materializando una situación de venganza, ampliamente impulsada por determinados fiscales para contrarrestar los vencimientos de los plazos en noviembre de este año».



Con impulso de brutal ferocidad



Foro Libertad y Concordia en CNN
(peredón, como es la pregunta?)



 

CENTRO

DE OFICIALES RETIRADOS  

 DE LAS FUERZAS ARMADAS

El Procesamiento del Coronel Tranquilino Machado según el Coronel (R) Horacio Fantoni
Montevideo, 9 de Junio de 2011
Finalmente la fiscalía y el juzgado competente han logrado su propósito: El Coronel Tranquilino Machado ha sido procesado con prisión por la muerte de Ramón Peré, ocurrida hace treinta y ocho años.
Este prestigioso Oficial Superior era en la época del suceso, un joven Alférez (la menor jerarquía en el escalafón de Oficiales del Ejército)
El señor Peré era en la época un activista del Partido Comunista, estudiante de Veterinaria. En aquellos días, la CNT había decretado un paro general a raíz del pronunciamiento militar del 27 de junio de 1973. El paro, a pesar de lo que se diga actualmente, tuvo poco eco en una población hastiada de la situación política y que en gran medida, acompañaba la decisión militar. Ya habían comenzado a recorrer la ciudad los ómnibus de la AMDET (Empresa de transporte perteneciente a la Intendencia Capitalina) lo que confirma el escaso acatamiento a lo dispuesto por la desprestigiada central sindical.
Los Comunistas decidieron entonces hacer salir a sus jóvenes activistas a sembrar grampas miguelito para obstaculizar la circulación del transporte público.
En un operativo militar de los tantos que se realizaban entonces en las calles montevideanas, el Alférez Machado, encuadrado en la organización de su Unidad Militar, actuando de acuerdo a las órdenes correspondientes, se encuentra de lleno con una situación de violencia callejera, con disparos de armas de fuego sobre sus comandados y en la que estaba involucrado el joven estudiante.
Peré tenía en la época 28 años y continuaba sus estudios veterinarios.
Tranquilino Machado tenía 21 años y era Oficial del Ejército recientemente egresado.
Como resultado del operativo de orden público, Peré fallece de una herida de arma de fuego.
En la época, no se halló mérito para procesar a nadie por el incidente.
Hoy, casi cuarenta años después, la justicia procesa al Coronel Machado por considerarlo culpable de homicidio.
Algunas reflexiones al respecto:
El Alférez Machado actuó enmarcado en su Unidad, en un operativo dispuesto por las autoridades militares y en defensa del orden público, atacado por los manifestantes, entre otras cosas, impidiendo el libre uso de un medio público de transporte con métodos violentos (grampas miguelito) que pueden derivar en accidentes graves para la población.
El señor Peré, a sus 28 años plenamente conciente de las posibles consecuencias de su accionar delictivo, cumple las directivas de su Partido y sale a cumplir con lo que consideraba su misión.
Cualquier enfrentamiento armado en la vía pública, se produce en un ambiente caótico, con consecuencias imprevisibles para la población civil que vive en la zona.
Solo la instrucción recibida, la disciplina adquirida y el correcto manejo de las situaciones de violencia que es función de un Oficial del Ejército, logra que los posibles daños se reduzcan y se limiten a los participantes en el disturbio. (no fue este el caso, por ejemplo del inocente ciudadano abatido por el MLN durante su “operación Pando”, entre tantos otros, ya que la muerte de inocentes no es preocupación de terroristas)
Los cuadros del Partido Comunista siempre actuaron amparados en la organización de su Partido, regimentado si los hay.
No es de extrañar que ya en los momentos de producidos los incidentes, se dispusieran pistas falsas, se desaparecieran de la zona armas de fuego y se comenzara con una serie de mentiras que hicieran posible inculpar al único de los enfrentados que actuaba de acuerdo a su legítima potestad.
Se intenta reconstruir la escena de los hechos 40 años más tarde de producidos. Sin tener en cuenta la situación de entonces, el entorno y las motivaciones de cada uno.
De nada sirve que el Coronel Machado admita el uso de su arma reglamentaria, en el marco de repeler una agresión a su fracción. No se le cree y su defensa legal es impotente al respecto, ya que sus argumentos ni son tomados en cuenta.
Se insiste ante la opinión pública con que Peré era un inocente estudiante, un esposo y padre ejemplar, hasta enfermo de parkinson. Sin tener en cuenta la naturaleza ilegal de su actitud al momento de su muerte, al atacar un medio público de transporte, por el solo motivo de que los trabajadores habían desechado la orden de paro de la desprestigiada gremial.
Toda muerte es lamentable. Y más la de un padre de familia, ya que sus hijos, motivo fundamental de sus preocupaciones, quedarán sin la guía del progenitor.
Tal vez sea esta la principal lección del malogrado estudiante de veterinaria: siempre se deben sopesar las consecuencias de las acciones de violencia antes de cometerlas. Y para los dirigentes políticos como aquellos del Partido Comunista de la época debería ser una advertencia más que hace la larga cadena de jóvenes a los que exponen sin ningún reparo a situaciones violentas y delictivas y a veces mueren en su nombre.
Hoy, muchas voces se escuchan en el sentido de que el Ejército se encargue de la seguridad en determinadas zonas de la ciudad.
Si se producen víctimas fatales a raíz de la actuación militar, ¿también se acusará de homicidas a los jóvenes oficiales intervinientes? ¿Lo harán decenas de años después? ¿Verán los ciudadanos del año 2050 como a algún Coronel o General retirado se le juzgue por la muerte de algún delincuente del año 2011 que trataba de atacar a la sociedad? Y no se crea que son imposibles, es lo que pasó en este caso.
Mal mensaje para la sociedad. Mal mensaje para la Oficialidad militar y policial. Mal mensaje para el país, que ve como su sistema judicial, dominado por las mismas intrigas que cincuenta años atrás decretaban la libertad de los facciosos, amenazas y secuestros de magistrados mediante, actúa más con un aire de venganza que como verdadera Justicia para todos.
El Coronel Tranquilino Machado no debería estar un solo minuto privado de su libertad. Los presos políticos del Penal de Domingo Arena y los que están en el exterior, deberían recuperar su libertad inmediatamente.
Y el que tiene la potestad de hacer que esto suceda, e incluso la autoridad moral para hacerlo, es el Presidente de la República. Claro, para esto, debe decir y hacer en forma coordinada y consecuente. Cosa a lo que no nos tiene acostumbrados.

Minas, 7 de junio de 2011
Coronel (R) Horacio Fantoni

Publicado en Agencia falangista NH

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