URUGUAY Mayo La primera semana (1)

Publicado en por Ivonne Leites. - Atea y sublevada.

Escribe: Enrique Cuadrado

 

 

De Traiciones, Traidores y Traicionados

 

eleuterio-y-mujica.jpgEl texto abajo tiene que ver con el episodio que se suscitó, a raíz de la controversia de acuerdos o preacuerdos entre los militares, miembros de una logia masónica y algunos ex tupamaros, pertenecientes a una corriente dentro del comité central, del movimiento de liberación nacional.

 

En primer lugar, debo decir que nunca sentí simpatía,  por los militares… fueran ellos generales o coroneles, capitanes o tenientes; ni siquiera por otros de menor grado, ni entendí como hay gente que acepta someterse a una jerarquía vertical y atender cualquier orden, sin desobedecer... ni pensar.

 

Desconozco si el ejército oriental, ha cosechado glorias, de los que se pueda enorgullecer. Creo que más bien puede haber sucedido todo lo contrario. Entiendo que es difícil alardear gloria u honor, cuando se abandona  a su suerte, al jefe máximo, como lo hicieron con José Artigas en los inicios de la llamada revolución oriental.

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Tampoco debe ser motivo de orgullo aquel de nombre Fructuoso y de apellido Rivera, militar de alta patente, y masón; que tuvo a su cargo  el exterminio de los últimos charrúas.

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escuela-de-las-americas.JPGQuizá hayan tenido que ver en la actualidad, los constantes viajes a la escuela de las Américas y el lavado de cabeza propinado por los instructores norteamericanos, en su decisión de defender las instituciones, contra el peligro comunista, corriendo el riesgo de faltarle el respeto a la Constitución, como en el ’73.

 

 Y debe haber mucho menos gloria, cuando sin enemigos a la vista y con los dirigentes tupamaros presos, se lanzaron a la caza de los periféricos filo-tupas simpatizantes, que apenas realizaban tareas de mensajería y/o información, (en muchos casos ingenuamente), con una violencia desnecesaria y una pérdida total de los valores. Los militares se empeñan en decir que hubo una guerra. Sí; pero en todo caso hubo una guerra sucia. Que en su momento ni fue declarada; ni llegó a ser encerrada con un armisticio, entre los actores.

 

Si hubo una traición, no la cometieron los tupas, ni los comunistas, ni los estudiantes, ni los obreros, ni los socialistas, ni los anarquistas, ni los trozquistas, que fueron los más perseguidos y perjudicados, junto a gran parte del resto de la población. Todos ellos en mayor o menor grado, tuvieron que convivir con las traiciones internas que acabaron con su actuación y sus sueños. En definitiva, la traición contra los ciudadanos o contra la Patria, la realizaron otros que todavía, no han sido juzgados, como se merecen. Los militares y sus comparsas, los políticos.

 

En la composición de la traición entran dos elementos: la debilidad y la cobardía de los actores, a menudo presente en políticos conocidos.

Decía Jean Jacques Rousseau al respecto que: “Los temores, las sospechas, la frialdad, la reserva, el odio, la traición, se esconden frecuentemente bajo ese velo uniforme y pérfido de la cortesía”.

…“hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos”, decía William Shakespeare

 

Porque hubo, (antes, durante y después), artimañas y maniobras de los gobiernos civiles, para resguardar las cabezas de quienes habían ocupado el poder que graciosamente habían devuelto después, sin prestar cuenta los primeros; y sin tener en cuenta, los segundos, los excesos, cometidos por aquellos.

 

Aquellos, en su descargo contaron el verso de que lo hacían, para evitar que los comunistas se llevaran los niños para Rusia, una fábula que comenzó a circular antes de las elecciones de 1971.

 

Y después, viendo que los comunistas no se habían presentado, fueron ellos los que sacaron los tanques a la calle para meter miedo y también ellos, quienes se apropiaron de los niños  nacidos en cautiverio; utilizando requintes de crueldad, al optar por la desaparición física de sus madres biológicas.

 

Honestamente, no fueron actos tan heroicos, como para ganar medallas. Soy consciente que no fueron todos, los que participaron de las torturas físicas, o psicológicas. De repente, solo algunos más desequilibraditos, estuvieron en eso, vaya uno a saber. Lo que no se admite, es que ninguno aparezca para contar la verdad. No creo que se trate de de disciplina profesional; sospecho que sea obra de alguna amenaza mafiosa.

 

tortura1.jpgUn hombre no puede sentirse valiente, ante un prisionero indefenso, maniatado y encapuchado. Ni siquiera pensando que le está prestando un servicio a la Patria. Ello no tiene nada que ver, con las reglas de convivencia entre los seres humanos.

 

Los sueños etílicos de conquistas y heroísmo, están repletos de actos de traición. La traición se practica por amor, por ambición, por motivos políticos, o religiosos; y así ha sido, desde las épocas más remotas de que se tenga noticia.

 

Los últimos registros de los tiempos modernos, sobre torturas y asesinato de prisioneros en forma cruel, se remonta a la Alemania nazi. Los militares franceses copiaron y “mejoraron” los métodos de tortura, en su batalla con los argelinos.  Los americanos del Norte, adaptaron y probaron nuevos procedimientos, en Vietnam.

 

Después transmitieron su aprendizaje,  a los latinoamericanos, pichones de gorila. La enseñanza llegó hasta los soldados uruguayos, mucho antes de profanar y robar Iglesias en el Congo,  o de vender parte del armamento, en el mercado negro.

 

Cual bicentenarioAhora quedó clarísima, la farsa de festejar el bicentenario de la independencia 19 años antes; a partir del 27 de Febrero, del año en curso. Esa fecha,  según los historiadores, marcó el 200º aniversario de la creación, del ejército oriental. Es decir que la fanfarria de la Fortaleza y los desfiles posteriores en Soriano, buscaban blanquear la imagen de las fuerzas armadas, ante la población civil. Y nada mejor que hacerlo en un reducto cerrado (Fortaleza del Cerro), o en las calles de una ciudad del interior del País.

 

Apenas una perla más en el collar de traiciones que soporta la población desde hace largo tiempo. Si ya tiene los nombres de los responsables, alerte  a los afectos que lo rodean; para ver si de una vez por todas, acabamos con la estafa ininterrumpida, de la clase política.

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